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Libros acerca de lo eterno

Si comenzamos a explicar a un niño de tres o cuatro años nuestros problemas de adultos, obviamente, de acuerdo a su desarrollo mental, psicológico y espiritual, será incapaz de entenderlos. No está interesado en ellos y no están incluidos en sus definiciones en absoluto.

Así, cuando leemos los libros escritos por cabalistas debemos intentar comprender que no entendemos en absoluto lo que dicen.

Digamos que leemos el artículo “Con respecto al amor de amigos”, pero no sabemos qué son los amigos ni qué es el amor. “Amigos” en la espiritualidad son partes de mi alma; sin embargo, no los siento de esta manera. Inmediatamente confundo la palabra “amigos” con la amistad usual en este mundo: con conocidos, alguien con el que se siente bien pasar una tarde o viajar o con amigos de la infancia.

Sin embargo, aquí tiene un significado completamente diferente. Quiero revelar mi alma, la parte eterna de la realidad, pero hasta ahora sólo tengo una existencia temporal, ilusoria en nuestro mundo imaginario que realmente no existe. Por lo tanto, debo entender que los libros hablan de mi alma eterna, lo cual aparece ante mí en la forma de ciertas personas especiales a las que fui traído mediante el gobierno superior, mediante la red fragmentada de conexiones entre nosotros.

Es necesario formar una representación de ese sistema dentro de nosotros mismos, aun cuando todavía sea imaginaria, pero tan cercana a la espiritual como sea posible. Aparte de esto, necesitamos definir de forma precisa quién es “una persona” en general y “amigos” en particular y ¿qué es “amor de amigos”? Amigos no son aquellos con quienes es agradable convivir, ir por una bebida, una comida, o bailar o estudiar.

Amigos son una conexión espiritual especial, la cual no es con el propósito de dar satisfacción el uno al otro. El placer sólo puede ser el medio. Pero en realidad, el amor de amigos es cuando cada uno actúa para llenar al otro. Esta es una de las dificultades de estudiar Cabalá.

La segunda dificultad es que percibimos la Torá como una historia acerca de nuestro mundo: como si existiera tiempo, movimiento y espacio, los cuales no existen en el mundo espiritual. Por lo tanto, ¡esta “historia” que escuchamos de la Torá tampoco existe! No existe ni Egipto ni el exilio egipcio.

La Torá describe, no eventos históricos, sino la secuencia de estados preparatorios por los que pasaron los cabalistas con el fin de lograr la verdadera y única percepción de la realidad que existe.

Entonces, yo también debo constantemente imaginarme no estudiando la historia que ocurrió en los tiempos antiguos con un grupo de personas escapando de un lugar hacia otro. No es acerca de esto, sino de las impresiones sensoriales de una persona, uno se encuentra en un estado que él define como un exilio espiritual, exilio del mundo espiritual. Entonces es posible imaginar qué es la redención y el desarrollo espiritual. Se trata sólo de lo que está sucediendo dentro de una persona.

Cada día quiero separarme más y más de las narraciones, de la historia y la geografía, y explicarlo en el nivel interno, sensorial: el mío o el de alguien más que quiere desarrollarse espiritualmente. Todo esto se aplica sólo al periodo del desarrollo espiritual de una persona. Por lo tanto, “amor de amigos” y en general, toda la Torá deben ser considerados sólo en la forma interna, en relación a nuestro desarrollo.
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De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 6/mar/18, Lección  sobre el tema: “Preparación para Pésaj”

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Pésaj- Festividad del inicio de la corrección

Nos acercamos a la festividad de Pésaj, que simboliza el inicio de la corrección. Todo comienza con la salida de Egipto, seguido por la entrega de la Torá.

Las correcciones son posibles sólo en una persona que ya ha pasado por el exilio egipcio. El ser creado comienza con el pecado del Árbol del Conocimiento y la fragmentación del alma y después, tiene lugar el proceso de su corrección.

Por lo tanto, es claro que primero es necesario el reconocimiento del mal, clarificar el estado en el que nos encontramos después de la fragmentación en el Árbol del Conocimiento, donde el alma fue dividida en muchas partes que ahora necesitamos reensamblar. Esto es junto con ese deseo egoísta de disfrutar, el cual hasta ahora gobierna nuestras relaciones.

Por tanto, le anexamos todo el mal que se despliega, al alma, la cual está siendo restaurada en nosotros, es decir, toda la fuerza de la Luz que ha estado llenando el alma y provocó el rechazo de cada parte con respecto a las otras. Cuando las reconectamos, trabajando contra la fuerza de la Luz que una vez estuvo llenando el alma y ahora se vuelve hostil hacia ella, alcanzamos las cualidades del Creador y de los seres creados corregidos.

Sin embargo, todo esto inicia a partir del reconocimiento de la maldad del estado en el que estamos ahora, con la revelación del egoísmo que gobierna entre nosotros, el rechazo, el odio, los malos entendidos y la clarificación de cuán profundamente cada uno está inmerso sólo en sí mismo y es incapaz de salir. Todo esto es justo la primera y necesaria etapa en el camino para estudiar al Creador.

Todos los artículos acerca de Pésaj deben ser percibidos sólo con referencia a nuestro distanciamiento y conexión. Cuando nos alejamos el uno del otro las fuerzas malvadas se elevan y revelan una sensación de exilio en nosotros.

Entonces, inmediatamente podemos hablar acerca de conexión y corrección y comienza la redención. Es decir, debemos ver todo a la luz el exilio y la redención, distanciamiento y acercamiento, revelación de la ruptura y su corrección.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 8/mar/18, Escritos de Rabash

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The Times of Israel: “La Pascua Judía: del materialismo a la unidad”

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo “La Pascua Judía: del materialismo a la unidad”

La Pascua judía es una oportunidad para pasar del estado de división, indiferencia y frialdad en nuestra sociedad a otro de unidad, preocupación y afabilidad.

Aunque el año judío comienza oficialmente en Rosh Hashaná, hay un enfoque más amplio en las fiestas judías que nos muestra la Pascua como el inicio del año judío. Para verlo desde esta perspectiva, debemos analizar el significado de la Pascua a un nivel más profundo.

La Pascua describe un proceso interno en el que, tras un periodo de intensa división, llegamos a la decisión de unirnos y con ello revelamos un estado más unificado. Asimismo, la Pascua resalta aquello que convierte al pueblo judío en un pueblo único.

¿Qué hace que el pueblo judío sea único?

A diferencia de otras naciones o razas, el pueblo judío no se formó orgánicamente a partir de un linaje familiar o por una proximidad territorial. Los judíos fueron originalmente una congregación de personas que dieron a conocer como “judíos” cuando estipularon unirse “como un solo hombre con un corazón” y aceptaron la responsabilidad de ser “una luz para las naciones” (la palabra hebrea para “judío” [Yehudí] proviene de la palabra “unido” [Yihudí] [Yaarot Devash, Parte 2, Drush 2]).

La festividad de la Pascua explica esta transición.

Todo comienza en un momento en que el pueblo de Israel vivía excepcionalmente bien en Egipto. En lo que a valores sociales respecta, los tenían todos: confort, riqueza y éxito, como está escrito en la Torá, “en Egipto (…) nos sentamos en torno a las ollas de carne y comíamos todo lo que queríamos” (Éxodo, 16: 3). No obstante, aun con toda esa abundancia material, sentían que les faltaba algo.

En este punto, debemos tomar perspectiva para ver este proceso que se describe: la naturaleza humana, que es un deseo de recibir placer, constantemente nos presiona para satisfacernos a nosotros mismos. Cuanto más tratamos de satisfacernos, más vacíos nos sentimos y más necesidad tenemos de un llenado mayor. Así, nuestro deseo de disfrutar crece y vamos evolucionando a través de las distintas fases de crecimiento del deseo. Después de satisfacer nuestras necesidades básicas –comida, sexo, vivienda y familia– nuestro deseo aumenta y desarrollamos los deseos sociales –dinero, respeto, control y conocimiento– que continuamente tratamos de satisfacer.

Pero aquí nos encontramos con un problema.

Como un perro que persigue su propia cola, vamos detrás de todos esos placeres pero seguimos sintiendo que deseamos algo más, algo diferente, sin saber precisar lo que realmente queremos. La historia de la Pascua explica este nuevo deseo: cuando nuestros deseos materiales se sacian, emerge un nuevo deseo de conexiones sociales positivas. Ese deseo se llama “Moisés”.

Moisés estuvo presente durante todo el periodo en que el pueblo de Israel prosperaba en Egipto. Creció en la casa del faraón hasta que concluyó su propia búsqueda de la felicidad en lo material. Fue entonces cuando comenzó el exilio en Egipto. El faraón, es decir, nuestro ego, no quiere aceptar la unidad. No hay peor idea para él que vivir la vida con la aspiración de “amar al prójimo como a ti mismo”.

Por eso, a medida que el pueblo de Israel prosperaba en Egipto, naturalmente comenzaron a desear más de lo que tenían, y la idea de la unificación social –Moisés– comenzó a tomar forma entre ellos. Luego comenzaría la lucha entre Moisés y el faraón. Por un lado, Moisés señalaba el camino hacia la unidad y el amor mutuo, mientras que el faraón insistía en que él gobernaría, es decir, que seguirían viviendo y trabajando solo para satisfacerse de forma egoísta y material. Cuando el faraón vio que pueblo de Israel aceptaba a Moisés, se convirtió en ese rey cruel que describe la historia de Pascua.

Tras un largo proceso, el pueblo de Israel finalmente apoyó a Moisés, clamaron unidad y triunfaron. Se unieron al pie del Monte Sinaí aceptando la ley de “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Luego procedieron a purificarse del Hametz [levadura], es decir, su ego, e hicieron la transición (la Pascua) del egocentrismo a la unidad, siguiendo a Moisés y poniendo en práctica su idea.

La Pascua hoy

La Pascua judía describe un proceso para vencer al egoísmo por medio de la unidad y, por lo tanto, hoy en día ese proceso sigue teniendo tanta relevancia como en el pasado. Nuestra actual cultura materialista se parece cada vez más al Egipto que la historia de Pascua describe: hemos disfrutado de las bonanzas del materialismo por un tiempo, y ahora cada vez más gente siente que a sus vidas les falta algo.

En las personas, esto se expresa con un aumento de la depresión, el estrés y la soledad, y en la sociedad se traduce en una mayor fractura social impulsada por la política, la xenofobia y el antisemitismo. Todos estos fenómenos nos muestran que podemos tener toda la abundancia material que deseemos, pero aun así no hallaremos satisfacción; lo que realmente necesitamos para llenar ese nuevo deseo amplificado es la unidad, unas conexiones sociales positivas.

A diferencia de lo que ocurre con nuestras satisfacciones materiales, no somos capaces de imaginar cómo sería una unión por encima de nuestras divisiones. No vemos ningún ejemplo de unidad que podamos implantar nuestros sistemas educativos y medios de comunicación. Y por ende, seguimos regurgitando y reinventando ideas, historias y productos materialistas ya que no vemos ni conocemos otra cosa.

A medida que la sociedad se mete más en este círculo vicioso de búsqueda de placer materialista sin ningún otro objetivo a la vista y a medida que surgen más problemas dada esta situación, mayor es la fijación de la sociedad con los judíos y más los culpan. El antisemitismo aumenta porque el pueblo judío, en sus raíces, posee un patrón para llevar a la práctica ese nuevo deseo por la conexión. Cuando el pueblo judío fracasa en su misión de unirse, precisamente ahora que no solo los judíos lo necesitan sino toda la humanidad, entonces, subconscientemente, el mundo comienza a sentir que los judíos son la causa de todos sus problemas.

Nuestros antepasados pasaron por el proceso de unidad y con ello se salvaron del desastre. Hoy, cuando nos señalan culpándonos con todo tipo de razones, depende de nosotros el identificar la causa de todos esos reproches: nosotros, entre todos los pueblos, hemos sido agraciados con la posibilidad de unirnos por encima de todo lo que nos separa, y eso es lo que el mundo necesita de nosotros. Es como si el mundo no prestara atención a todos los avances tecnológicos, médicos y culturales que hemos aportado a la humanidad. No obstante, si nos comportamos tal como hicieron nuestros ancestros, entenderemos para qué nos pusieron aquí y podremos ver cómo la actitud del mundo hacia los judíos se transforma en respeto y aprecio.

Espero que empecemos a tener en cuenta la raíz y la directriz que hay detrás de todos los problemas del mundo y que, en esta Pascua, podamos avanzar hacia la verdadera solución: la unidad.

¡Les deseo una feliz Pascua!

Purim: la última de las correcciones

Purim es la última de las correcciones y cada vez requiere que el deseo de recibir se combine con el deseo de otorgar para que se conecten entre sí.

El objetivo de la creación es llenar el deseo de recibir con la Luz de Jojmá, intención de otorgar. Sin embargo, el deseo de otorgar es muy débil; no tiene intención de recibir placer. El otorgamiento es Bina y es opuesto a Maljut.

Por eso, es necesario despertar de alguna manera el deseo de otorgar, para que sea motivado a hacer algo. Los justos no tienen necesidades. Mordejai se sienta en una roca a las puertas del rey y no se preocupa por nada, hasta que ve que la situación es peligrosa y que es imposible permanecer sentado por más tiempo.

De lo contrario, incluso el débil deseo de otorgar desaparecerá, al combinarse con el deseo de recibir en el gran reino de Maljut: el pueblo de Israel, diseminado por los 127 países.

Sin embargo, por otro lado, es imposible trabajar sólo con el deseo de otorgar, sin comprometer el deseo de recibir, ya que la corrección debe hacerse. Por lo tanto, primero debemos despertar a Amán, para que el deseo de recibir piense que la Luz está destinada solo para él. Vemos que en el proceso evolutivo, nuestro egoísmo crece constantemente y al final, querrá tragarlo todo.

Al mismo tiempo, nos damos cuenta de que el objetivo de la creación no se puede lograr en el deseo de recibir. El egoísmo no está diseñado para eso. Es final y al recibir satisfacción, pierde el deseo. La Luz extingue el deseo. Por eso es imposible recibir Luz infinita en el deseo de recibir. En y por sí mismo, es muy limitado.

Además, es imposible recibir Luz con el deseo de otorgar. Este no quiere recibir sólo quiere dar. Así que se necesita una cierta combinación de deseo de recibir y deseo de otorgar, que se llama ‘línea media’. Al usar ambos tipos de deseo y combinación correcta de resuelve el problema, ¡esa solución debe ser descubierta por el individuo! El Creador no organizará esa corrección ni la terminará.

Por eso, primero se le dio poder a Amán, para que pensara que todo era para él y empezara a gobernar y a tratar de destruir los deseos opuestos a los suyos, en otras palabras, usarlos para beneficio propio. Amán esperaba montar a caballo y ordenar a Mordejai que le indicara a dónde debía conducir el caballo.

Sin embargo, sucedió lo contrario: dado que las posibilidades de otorgamiento egoísta son limitadas, la intención para beneficio propio es limitada. Al recibir satisfacción, el ego desaparece, ya que el placer extingue el deseo. Por eso, el único método para obtener placer infinito y satisfacción ilimitada es recibir para dar. Solo esta vasija es ilimitada.

Resulta que Mordejai monta a caballo y Amán lo lleva en la dirección que Mordejai indica. A esto se le llama ‘recibir la luz de Amán en la vasija de Mordejai’. Así, podemos recibir todo el placer que viene del Creador en el deseo de recibir con intención de otorgar, por eso, la Luz que lo llena no tiene límites.

Por lo tanto, en el proceso de corrección, la combinación de los deseos de recibir y de otorgar, siempre sucede. Debemos distinguirlos unos de otros y otorgarle mayor valor a uno y después al otro: el deseo de recibir -Amán, luego el de otorgar -Mordejai.

Si el deseo de recibir no tiene oportunidad de desarrollarse, no podemos progresar. Y si Mordejai, la intención de otorgar, no tiene poder sobre el deseo de recibir, será limitado. Por lo tanto, existe la combinación constante de esos dos enfoques, hasta que se forma la línea media que incluye tanto el deseo de recibir y como el deseo de otorgar y nos lleva al fin de la corrección.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá – 28/feb/18, Escritos de Baal HaSulam

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Recuerda…

La fiesta de Purim es la más feliz, el mejor momento para grandes misericordias. Purim simboliza todo nuestro trabajo espiritual.

Todos los días festivos están relacionados con la corrección del alma destrozada de Adam HaRishon, el primer hombre, pero sólo Purim significa el fin de ese proceso, la última acción, llamada Gmar Tikkun, fin de la corrección.

Así recordamos todo nuestro deseo egoísta de recibir placer con todo su tremendo peso y comprendemos que no hay forma de resistirlo. Somos muy débiles. Incluso el justo Mordejai se sienta en una roca frente a la puerta del rey, un pobre anciano que nadie nota, mientras que Amán gobierna todo el reino como la mano derecha del rey.

El Creador, a propósito, corona al ego para que gobierne, como está escrito, ‘Creé la inclinación al mal’. Y el faraón (egoísmo) es el rey del mundo, en varios roles y personajes. Solo cuando el hombre siente que su propia existencia está amenazada, despierta, ¿quién lo ayuda a despertar? Amán lo hace diciendo: ‘Destruyamos, desde la base, esta raíz que podría despertar el deseo de otorgar o la intención de otorgar, ¿por qué deberíamos dejarla? ¡Soy el rey!”

Cuando alcanzamos esa altura del deseo de recibir, que quiere controlar todo con intención de recibir, descubriremos que el deseo de recibir es materia inmutable, pero la intención de recibir es incorrecta y podemos controlar el deseo de recibir, con la intención de otorgar. Aunque la intención de otorgar está en contra de la naturaleza y es muy débil en contra de nuestra conciencia, comprensión y naturaleza misma y ​​además, el rey, es decir, el Creador, no la apoya, sin embargo, aún está allí, ¿cómo podemos luchar en contra? La intención de otorgar es demasiado débil, demasiado tenue y delicada para enfrentarse a Asuero que apoya a Amán con el poder del mal.

Pero hay una parte del deseo de recibir que se llama ‘judíos’ (Yehudi), esta parte posee la fuerza potencial de unidad. Si una amenaza grave se cierne sobre ellos, se unirán. A pesar de que esta unidad se les impone, provocada por el temor de la destrucción, de cualquier forma, atrae la Luz que reforma, la fuerza superior. La fuerza superior despierta al rey Asuero, que inicialmente apoyó a Amán, pero después de la unidad de los judíos, completa y felizmente apoya a Mordejai.

Todo depende del grupo, que potencialmente es llamado, ‘judíos’ (la palabra hebrea para ‘judío’ [Yehudi] viene de la palabra ‘unido’ [Yihudi]). Así, cuando se unen, primero por coerción y luego voluntariamente, logran una gran fortaleza, primero para controlar al rey Asuero y después, para destruir el poder de Amán, la inclinación al mal que podría haberlos destruido fácilmente.

Todo esto fue hecho por su unión que atrajo la gran fuerza, que los ayudó a unirse aún más y luego, actuando con el poder de la unidad, sometieron el poder de separación, el poder de Amán.

Lo hacen en cada grado y estado, porque esa es la corrección y en Purim se representa como un milagro. Purim es una enorme voluntad de recibir, en sus 32 partes, que no es posible de corregir directamente. Por eso se considera un milagro, porque podemos corregir gradualmente 288 partes del deseo de recibir, en los 125 grados y el corazón de piedra, se une a toda la corrección, aunque no aparece. Sólo en la acción final, el corazón de piedra surge y es corregido por las 288 partes y las 32 partes también entran en la corrección, de una sola vez. Y así, llega la Luz del fin de la corrección.

En Purim, podemos ver todo el proceso de corrección: el exilio y la liberación de todas sus formas. Por eso, Purim comienza con la lectura del capítulo Recuerda lo que Amalek te hizo. La intención de beneficio propio, llamada inclinación al mal o Amalek, nos acompaña todo el tiempo y precisamente gracias a Amalek, llegamos al Creador.

Si no fuera por esta inclinación al mal, nunca hubiéramos provocado la unidad, nunca hubiéramos revelado nuestra separación del Creador y no hubiésemos logrado ser semejantes en forma a Él. Es imposible lograr adhesión sin ayuda de esa fuerza maligna que trabaja en la línea izquierda.

Por eso, debemos recordar lo que Amalek nos hizo. En cada estado, el Creador nos envía ayuda en contra y esta es una gran ayuda. Solo necesitamos saber cómo relacionarnos correctamente con estas fuerzas de la naturaleza.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 27/feb/18, Escritos de Rabash, artículo 21

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Hánuka es un alto en medio del camino

Estamos entrando en un período especial de la fiesta de Hánuka. Esta fiesta tiene una historia muy interesante, pero nos preocupa más su significado espiritual. El hombre, como alma común, fue creado completamente opuesto al Creador.

Finalmente, las cualidades del Creador son otorgamiento y amor y las cualidades de la criatura son recepción y odio. Sin embargo, el programa de la creación intenta guiar al hombre de la oposición a la similitud con la fuerza superior.

Este programa se ejecuta con la Luz que reforma, la cual despierta con ayuda de métodos especiales: el trabajo en grupos organizados de acuerdo con el ejemplo que Moisés mostró cuando se formó el pueblo de Israel.

Si esos grupos se unen en forma especial, atraen la Luz que se reforma y esta influye en ellos gradualmente. Con la Luz llamada Torá, las criaturas son corregidas.

Esta corrección se hace en dos etapas. En la primera etapa, el deseo de disfrutar por uno mismo se corrige y la intención cambia a otorgamiento y el deseo en sí, no se usa. En otras palabras, la tarea de la primera etapa es reducir el deseo de recibir y concentrarse sólo en obtener la intención en aras del otorgamiento.

Una vez que completamos esta corrección, nuevamente comenzamos a revelar deseos de disfrutar y trabajamos activamente con ellos, recibiendo para otorgar.

La primera etapa para alcanzar la cualidad de otorgamiento en aras de otorgar, el grado de Bina, es la guerra llamada Guerra de los Macabeos y el punto de transición, de otorgamiento en aras de otorgar a recepción para otorgar se llama ‘alto’ o Hánuka, que significa Hanu-Ko o ‘detente aquí’.

Durante Hánuka celebramos un punto muy importante: terminar de adquirir la intención altruista, el grado de Bina. Nuestro deseo de disfrutar ya no se usa. Simplemente lo reducimos y aumentamos la intención de otorgar. Así, llegamos a este alto, a Hánuka donde sólo podemos ver su Luz, pero no podemos usarla.

También podemos ver vasijas, pero no podemos usarlas. Pues, es imposible ver la Luz sin vasija, sólo con otorgamiento por encima del deseo mismo. Después de Hánuka aprendemos a usar el deseo de recibir con intención de otorgar, para que ‘la oscuridad brille como la Luz’.

Por lo tanto, Hánuka es la celebración de la Luz, porque usamos sólo la intención de otorgar y la Luz no puede usarse. Sólo podemos verla. ‘Ver’ significa usar la Luz por encima de la vasija de recepción y el uso de la Luz dentro de la vasija de recepción, es completo y realmente se usa.

Así se determina el lugar de esta fiesta especial que pone fin a la primera etapa especial de corrección que celebramos en estos días.
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De la 1ª primera parte de la lección diaria de Cabalá 12/dic/17,  “Jánuca en la sabiduría de la Cabalá”

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!Feliz Januka!

Jerusalén, construida en nuestro corazón

Jerusalén es indicador del estado espiritual del hombre. Por ello, no existe ningún lugar con más desunión y odio entre todas las corrientes de gente que en Jerusalén.

Es una ciudad muy rígida porque manifiesta el verdadero estado del corazón de todos, respecto a la unificación.

Jerusalén puede ser el centro de separación para el pueblo de Israel o el centro de su unión. En la época del Segundo Templo, la gente practicaba la Torá y los mandamientos y realizaba actos de caridad. Entonces, ¿por que fue destruido el templo? Porque había odio infundado (Talmud Babel, Tratado “Yoma”) .

En esos tiempos, los mandamientos eran meticulosamente realizados, la Torá era estudiada, la filantropía era difundida; sólo existía un problema: la gente no se llevaba bien. Exactamente como ahora: Hay muchos religiosos que siguen todo escrupulosamente, pero hay desunión entre ellos, distancia, antagonismo y odio.

Y por eso todo colapsa, como está escrito: “Un día en que el Templo no es erigido, es como si hubiera sido destruido nuevamente”. No podemos alcanzar el estado corregido hasta que nos unamos por encima de nuestras diferencias.

Por eso, la corrección no depende de observar Torá, ni mandamientos ni de hacer actos de caridad, sino solo de la conexión de los corazones. Necesitamos por lo menos a amar al prójimo y Jerusalén será reconstruida, todo en ella.

Pregunta: ¿La caridad no significa otorgamiento mutuo?

Respuesta: Caridad es cuando una persona realmente está dispuesta a ayudar a otra, a dar todo lo que tiene -menos su corazón. Si no está dispuesta a conectarse en su corazón ¿cual es su intención al dar caridad? Para la vida de sus hijos, recompensa en este mundo y en el futuro.

Sin estudiar la ciencia de la Cábala, es imposible llegar al estado del otorgamiento, la cualidad de Lishmá, porque la persona no atrae la Luz que reforma, que se llama Torá. No está tratando de cambiar sus deseos egoístas. Por lo tanto, su caridad es solamente para su propio beneficio.

Este es el motivo por el cual el Templo fue destruido: A pesar de que las personas cumplian con la Torá y los mandamientos,  las personas estaban divididas y eso es lo que causó la destrucción del Templo.

Nosotros no nos podemos conectar para estar en un deseo, en un corazón, que se llama “estar bajo una frazada”, una sola pantalla anti egoísta.

El amor a otros tiene que ser el propósito de nuestra existencia. Sin ello, no existirá la nación de Israel ni el país ni la tierra de Israel. Por ello, esto debe convertirse en un programa nacional. Todos los esfuerzos deben ser dedicados a educar a la gente en el espíritu de amor fraternal y, naturalmente, el judaísmo debe encabezar el camino de ser ejemplo de tal amor para la nación. Como está escrito en el libro Sefer ha-Middot (El libro de las propiedades de carácter) en “La importancia de la fe”: Jerusalén no será reconstruida hasta que la paz reine entre el pueblo de Israel”. Lograr la paz dentro del pueblo de Israel y relaciones de compromiso amigables es lo que significa reconstruir Jerusalén: no las piedras, sino nuestros corazones.
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Días Festivos-Etapas de Corrección

La Torá, Deuteronomio 31:10 – 31:11: Entonces Moisés les ordenó, diciendo: “Al final de cada siete años, en un tiempo señalado, en la festividad de Sucot, [después] del año de la liberación, cuando todo Israel venga a comparecer ante el Señor, tu Dios, en el lugar que Él escogiere, leerás esta Torá delante de todo Israel, a sus oídos.

Auto-examen, un examen de sus propios deseos negativos, egoístas se produce antes del Año Nuevo (Rosh HaShaná).

Rosh HaShaná es el principio de la corrección; El Día del Juicio (Yom Kippur) es la siguiente etapa. Y el final de la corrección ocurre en Sucot. Esto es “Hibuk Smol” (abrazo desde el lado izquierdo) y “Hibuk Yamin” (abrazo desde el lado derecho), es decir, la imagen del Creador y del ser creado. Su unión completa es simbolizada por el último día de la fiesta de Sucot llamado Simjat Torá (Regocijo de la Torá).
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De Kabtv ¨Secretos del Libro Eterno¨23/ene/17

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Yom Kipur (Día del Juicio)

Yom Kipur es el día del juicio. ¿Quién juzga? ¿Quién está siendo juzgado? ¿Qué se tiene que hacer ese día? ¿Qué pasará si se hace todo correctamente?

El Día del Juicio, el hombre se juzga a sí mismo, se eleva por encima del egoísmo personal y revela el mundo como un sistema unificado. No es por casualidad que el pueblo judío siempre fue criticado por ser cosmopolita -a pesar de que todos los límites son arbitrarios, nuestro núcleo interno innato siempre nos ha hecho extranjeros en todas partes.

Hoy, cuando con desesperación el mundo necesita unidad, la nación judía se rompe en pedazos. Sin embargo, otras naciones no pueden mentirnos; instintiva, incluso inconscientemente, nos exigen tomar la responsabilidad de nuestra misión de unificación, para fundir todos los corazones en un solo corazón.

Esta la esencia de nuestro Día del Juicio.
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¡Por un nuevo año, por un nuevo mundo!

¡Queridos amigos!

Estamos en el umbral del Año Nuevo, Yom Kipur, Sukot, Simjat Torá, fiestas grandes e importantes. Estos días representan conceptos cabalísticos muy altos, muy profundos y muy extensos. Nos abren las puertas del mundo superior.

Te invito a usar esta época especial del año y estas fiestas, como demostración de un nuevo nivel de desarrollo humano y que entres en la sensación y logro del mundo que nos rodea, del sistema que nos controla, de lo que la ciencia de Cabalá habla y, que realmente despiertes en un nuevo mundo en este año nuevo.

¡Te invito!
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