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Un nuevo Canal

Al borde de la primera revelación

Deberíamos anhelar que la única fuerza, la única realidad que existe empiece a controlarnos. Este debería ser el resultado de nuestro esfuerzo.

La gente me pregunta: ¿Cómo es posible revisar y ver si realmente hemos alcanzado algo? Alcanzar cierto resultado significa sentir que no hay un deseo propio o pensamiento propio en nadie. Es como si hubiéramos sido embarcados en una nave espacial y nos hubiéramos desconectado de la tierra.

Nos elevamos y empezamos a sentir sólo el nuevo campo colectivo en el que nos encontramos. De la misma manera que cada pájaro en una gran bandada no siente su propio deseo: hacia dónde virar y qué hacer. Existe un cerebro colectivo que los dirige a todos en sincronía. Incluso los pájaros que vuelan al frente y aquellos que vuelan atrás, a la derecha y a la izquierda, no importa dónde estén, todos ellos giran juntos, cambian de velocidad y dirección, e incluso giran en dirección opuesta; ningún pájaro gira demasiado pronto ni demasiado tarde.

Hace un momento ellos estaban volando en una dirección y de pronto todos a la vez giran 180 grados, como si fueran un cuerpo. A esto se le llama ser un hombre con un corazón, en garantía mutua general. Nosotros no podemos alcanzar este atributo por nosotros mismos, sino sólo por medio de la Luz que Reforma que nos une a todos juntos en un sistema.

Este es un sistema análogo en el cual no hay “entrada” o “salida”, no hay principio ni final, sino que todo sucede a la vez, simultáneamente.

La física moderna también está descubriendo que la verdadera realidad se encue

No debemos rendirnos

Pregunta: En la última convención en Israel, sentí una sensación de conexión sin precedentes. Pero más tarde, durante una semana sentí tal descenso, que de igual manera nunca antes había sentido. Ahora les temo a las convenciones ¿Qué puedo hacer?

Respuesta: Eso es muy bueno. Es excelente. Realmente debemos tener miedo. También vimos eso antes del éxodo de Egipto del pueblo de Israel.

Sólo imagina que eres arrojado fuera del lugar al que estás acostumbrado, y que escapas en mitad de la noche, sin saber hacia dónde. La caballería del Faraón te persigue. Estás confundido, saltas al Mar Rojo, y de pronto sucede un milagro. En realidad no es tan encantador. Después el pueblo alaba al Creador: “El caballo y el jinete se ahogaron en el mar”. Pero debemos entender que la persona atraviesa por estados muy extremos que se asemejan al nacimiento; siente una gran presión como un embrión durante los dolores de parto.

Entonces tras el viaje en el desierto cerca de mil leyes te son “impuestas”: qué debes hacer y qué no debes hacer, y qué castigos recibirás si no sigues esas leyes. En otras palabras, obtienes el plan de tu futura corrección, incluso antes de estar ante el monte Sinaí: “Esto es lo que te espera, ya sea que lo quieras o no. Eso no hace ninguna diferencia. Tómalo y comienza a realizarlo”.

Sólo ahora descubres qué es el trabajo del Creador. Hasta ahora pensaste que eras un héroe entre ceros a la izquierda y ahora ves una lista que llega hasta el cielo ante ti. En cada línea dice: “si no lo llevas a cabo, tendrás problemas, catástrofes, muerte….”

Más aun, además se te dice: “En general, si no te conectas, este será el lugar de tu entierro”.

El punto de Moisés con gusto sale de cada corazón, el punto que tira de nosotros hacia el Creador. Conectamos esos puntos y descubrimos hasta cierto punto la conexión con la fuerza superior. Esta se lleva a cabo gradualmente: al principio, sólo el punto de Moisés lo descubre a Él, mientras que los otros puntos, los sabios, los ancestros, los sacerdotes, los Levitas, Israel, las mujeres, los esclavos y los niños están al pie de la montaña. Ellos dicen, “Haremos y escucharemos”. En otras palabras, todos nuestros deseos que están listos para entregarse reciben la fuerza.

Esto está sucediendo hoy, y al siguiente día inmediatamente construimos el becerro de oro.

Es importante que entendamos: todo está a nuestro alcance. Escapamos del ego, y realmente necesitamos sentir este escape. Vienes a la convención, plenamente preparado, temiendo no cumplir con la misión y alcanzar la meta deseada. Temes ser restringido y obligado, justo como en el escape de Egipto.

Por otra parte, te sientes obligado con todos los amigos. Los observas y buscas desesperadamente nuestro punto colectivo de conexión.

Eventualmente, debemos llevar todos nuestros poderes hasta un momento. Pero para ese momento, debemos estar en tensión durante toda la convención, como una cuerda tensa. Debemos estar conectados en tiempo, movimiento, y lugar, en la conexión entre nosotros. Está dicho: “Israel, la Torá, y el Creador son uno”. Esta se parece a la situación del sacerdote en el lugar santísimo en Yom Kippur… debemos llegar a ese momento único y sucederá.

Entonces el camino continuará, pero será con la conexión a la Luz que Reforma.

Esas son las condiciones: en realidad estás huyendo; no está en tu poder regresar a tu vida previa; debes lograr la meta deseada; y al mismo tiempo debes reunir todos tus poderes para ese único momento. Esto te dirige de forma muy precisa hacia el blanco. Veamos cómo sucederá todo esto.

En el Libro del Zóhar (Nasso [Toma] Ítems 98-99) dice: “… y se reunirán al pie de la montaña. Al pie de la montaña se les dijo: “Si reciben la Torá, bien, y si no, será  el lugar de su entierro”.

Esto significa que nosotros con nuestro deseo egoísta veremos la vida bestial como “maravillosa”. Sentiremos que estamos en este “entierro bestial”, y algunos no sentirán ni siquiera eso. Entonces en lugar de distracciones mentales internas, humanas, debemos esperar los problemas bestiales que sufre el mundo.

Por lo tanto, debemos prepararnos muy seriamente para la convención. Si la hemos asumido, no debemos rendirnos. Es un puente muy estrecho y lo principal es no tener miedo.

(70249 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de Febrero del 2012, “Consejos para la Convención de la Aravá”)

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Solo un poco de carencia

Pregunta: ¿Qué puedo hacer, si la mayoría de mis pensamientos están dedicados a los asuntos materiales: como ganar dinero, mi familia, mi estatus entre la gente, y casi no pienso en lo espiritual?

Respuesta: Es fantástico que ya entiendas que todos tus pensamientos son acerca de ti mismo y que no estás de acuerdo con esto, pero no puedes hacer nada con ello. Desde este instante ya tienes la posibilidad de descubrir que existe una fuerza adicional además de ti mismo, del maestro, del grupo, del todo este mundo.

Aquí existe una fuerza oculta, que crea esta actitud egoísta entre ti mismo y los demás, y solo esta fuerza es capaz de cambiar esta actitud por una actitud correcta.

Solo te falta un pensamiento, una aclaración: ¿Realmente es necesario cambiar esta actitud? ¿Para qué la necesitas? Falta el reconocimiento de que no eres capaz de pensar en nadie más y de que no puedes soportar que te dominen tales pensamientos. Entonces desde esta percepción interna llevada a una enorme tensión, nace el grito, que recibe en la respuesta la Luz que retorna a la fuente.

(66278 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 13/01/12, Shamati # 153)

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Un nivel libre para la intención

Nosotros no cambiamos la realidad, sino solo nuestra relación con esta, la percepción. Necesitamos preocuparnos por nuestros sentimientos internos de modo que cada vez transformemos cada situación para deleite.

Y no porque esto me haga sentir bien, yo puedo también sentirme mal. Más bien yo me siento bien porque esta situación viene del Creador y por lo tanto yo le provoco felicidad a Él. En cada una de mis correcciones me hace sentir bien, yo me siento bien por el hecho que yo le traigo contento a Él.

Y la primera corrección es elevarme por encima del bien y del mal de manera que no sea importante como me siento. Esto quiere decir que yo me elevo por encima de mi deseo de recibir. Trato de comer algo con la intención de otorgar y veo que la comida más sabrosa pierde su sabor. Por lo tanto, yo ahora me elevo por encima de mi buena o mala sensación y esto comienza a ser de insípido para mí, como el césped.

Más tarde  yo empiezo a sentir el gusto de la importancia del Dador, y como resultado de esto, yo le causo a Él deleite. Y habiendo sentido la importancia del Dador, yo vuelvo a mi mismo y disfruto de todos mis deseos. Sin embargo, este ya es un placer diferente. Yo disfruto porque doy placer al Creador.

Esto quiere decir que yo no cambio la realidad, sino que cambio mi relación con respecto a esta. El factor principal en todas estas acciones es la grandeza del Creador, lo cual cambia todo para mí. Yo trabajo en un nivel más alto que aquel en el que me sentía bien o mal en mi cuerpo bestial. Yo necesito esta bestia, pero trabajo por encima de ésta.

Por lo tanto, esto es considerado mi libre elección. Sin duda yo recibo un nivel gratis en el cual puedo hacer lo que yo quiera. Yo no entro en esta área baja dónde el Creador me dirige a través de diferentes situaciones. Y mi libre elección está expresada en consecuencia cuando, por encima de todos estos estados, yo construyo una relación denominada la intención de otorgar.

(63716 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/20/2011, “Introducción al TES”)

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El punto de elevación espiritual por encima de mí mismo

Si necesitamos elevarnos por encima de esta vida con la intención por el bien de otorgar, entonces, independientemente de qué tan mala vida sea este plano, podemos crear las relaciones más favorables con el Creador por encima de ella. Esta condición ya muestra el punto inicial del ascenso físico, del nivel bestial, del nivel de las sensaciones al nivel de las intenciones espirituales.

Hay dos niveles: el nivel de sensación y el nivel de intención, que es también un nivel sensorial, pero está conectado con el Dador. En la sensación, en el deseo, puedo sentirme bien o mal. Mientras que la intención, puede ser para mi propio bien o por el bien del Creador.

Si quiero llegar a la libre elección, tengo que trabajar en el nivel de la intención. No importa lo que suceda en el nivel de mi deseo, yo sólo tengo que preocuparme por la intención. Por debajo puede ser una vida muy mala, y por encima, en el nivel de la intención, alcanzo la bondad y agradezco al Creador. Si puedo hacer esto, es una señal de que he alcanzado la intención de otorgar, “Lishma”.

Me elevé por encima de mi deseo, me deprendí de él, lo restringí, y dejé de relacionar conmigo todo lo que es bueno y malo. Me miro desde un lado y veo cómo se siente esta máquina, sus parámetros y condiciones. Y entonces entiendo cómo tiene que trabajar por el bien de algo más. Esto significa que estoy desconectado de mí mismo.

(63713 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/20/2011, “Introducción al TES”)

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Esforzándonos por alcanzar lo imposible

Pregunta: Cuando intentamos entender la fuerza que nos envía el grado superior, descubrimos que es imposible…

Respuesta: Eso es absolutamente correcto. Nosotros estamos esforzándonos por alcanzar lo imposible, algo que está más allá de nuestra capacidad.

¿Podemos pedirle a un burro que nos cante un aria de ópera? Es incapaz de hacer eso, tanto por su desarrollo como por su capacidad física. Pero nosotros estamos en una situación mucho más grave. Un burro al menos tiene buenas orejas y facilidades vocales, mientras que nosotros no tenemos nada del mundo espiritual. Estamos absolutamente separados de él.

Eso se debe a que el mundo espiritual es la cualidad de otorgamiento. Entonces, ¿cómo podemos sentirlo en el deseo egoísta? ¿Puede el otorgamiento vestirse de recepción? ¿Puede el fuego vestirse con agua? Por supuesto que no.

Por lo tanto, nuestro enorme deseo no sólo está dirigido hacia una idea abstracta, sino a que la Luz Superior nos corrija. A este deseo deben estar unidos tres componentes: Israel, la Torá y el Creador. En otras palabras: la Luz superior, el grupo y yo. La Luz es lo que me corrige; yo nunca lograré nada solo.

De tal manera que en la Convención de “Garantía Mutua”, elevaremos un MAN: un deseo, una súplica, una necesidad para que la fuerza superior nos corrija. Esta es toda la esencia y el objetivo de la Convención.

(62266 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/1/11, “La esencia de la religión y su propósito”)

Él hará lo que yo no pude hacer

Cuando intentamos conectarnos, empezamos a sentir que nos falta algún tipo de ayuda desde Arriba, porque nosotros no podemos hacerlo solos. No podemos conectar ni sincronizar nuestros movimientos, pero esta revelación nos da conocimiento de Aquel que puede hacer esto por nosotros. ¡Sólo puede ser la fuerza superior!

Entonces, descubrimos la necesidad del superior y el lugar en el cual Él tiene que actuar en nosotros. Siempre funciona de esta manera en el mundo espiritual: trabajamos, aplicando más y más esfuerzo, y al final descubrimos un “menos (-)”. Y desde este “menos (-)” descubrimos el “más (+)” que tiene posiblemente lo que me hace falta.

Yo siempre descubro una carencia, una vasija, un deseo, y contra este descubro el poder, la Luz, que puede hacer lo que yo no pude. No importa cuánto lo haya intentado, no lo logré. De manera que llego a la conclusión de que soy incapaz de hacerlo, pero al mismo tiempo veo Quien puede hacerlo.

Esa es la razón por la cual nuestros movimientos siempre empiezan en la dirección negativa y causan enojo, desilusión y cansancio en nosotros. De la experiencia de toda nuestra vida no podemos entender cómo puede ser esto. En nuestro egoísmo siempre solemos actuar de manera diferente: aquel que se esfuerza gana, tiene éxito y recibe una recompensa.

Y se dice acerca del mundo espiritual: “Yo trabajé y encontré”, y no que ” yo gané”, “me apoderé”, o “robé”. Esto significa que no logré esto utilizando mi propio poder, al iniciar una acción y terminarla.

Aquí funciona de manera diferente. Gracias a mis esfuerzos alcanzo cierto límite, en el que nada sale bien, y caigo en la desesperación, dejo todo y no quiero nada, sintiéndome completamente decepcionado. Y sólo entonces, avanzo un milímetro hacia adelante, ¡descubro que hay una fuerza que puede hacerlo!

Y esta fuerza se oculta deliberadamente, hasta que alcanzo un estado de total desesperación. Baal HaSulam escribe en su carta que: “No hay un momento más feliz en la vida de la persona que cuando alcanza el límite de sus propios poderes y ve que no tiene ningún éxito” ya que sólo entonces, puede elevar una plegaria y gritar. Entonces sabrá a quien tiene que dirigirse, sólo entonces se le revelará.

Es más, él sabe que no tiene elección: él debe gritar. Y en realidad, no se requiere nada más que este grito.

(61231 – De la Lección 2, Convención Arvut en el desierto de la Aravá del 11/18/2011)

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No pierdas el tiempo

Pregunta: Usted ha mencionado que el entorno es el único medio que mantiene a la persona en la intención correcta. ¿Significa esto que la única forma de avanzar es mediante la creación de un entorno como en la convención del desierto, que constantemente la motive a permanecer en la correcta intención y en el atributo de otorgamiento?

Respuesta: Eso es correcto. Sin la influencia del entorno la persona se pierde. Hay cantidades de personas que simplemente queman su tiempo al sentarse en casa y ver telenovelas o leer novelas de suspenso y romance. El tiempo pasa…. Ellos sienten que llenar su tiempo con cosas vacías, pero no pueden hacer nada al respecto.

Yo recibo quejas de la gente: “¡No estoy haciendo nada! ¿Cómo puedo salir de este estado? “La persona se promete que a partir de mañana tomará las riendas de su vida, pero luego llega mañana, y todavía está en el lugar en el que estaba ayer. Los días pasan, y el reloj no puede dar marcha atrás.
¿Qué puede hacer la persona? En realidad no hay nada que pueda hacer. De esta forma se le está mostrando desde arriba que sin la influencia del entorno no tendrá la fuerza para avanzar. La persona debe sumergirse en un entorno adecuado, como un niño que entra a un ambiente adulto. De esta manera él recibirá la fuerza de ellos.

Rabí Jossi Ben Kisma dijo: “¿Qué haré sin mis estudiantes?” ¿Necesitaba él recibir el conocimiento de ellos? No, pero sí necesitaba su deseo general de alcanzar la meta. ¿Acaso él no poseía su propio deseo? ¡Después de todo, su deseo era mucho más grande que todos los deseos de ellos! Esto es cierto. Sin embargo, sin conectarse con ellos, no tendría su “deseo millones de veces más grande, más uno”. Sin ellos no sería capaz de avanzar un solo grado más. Si se hubiera quedado sin sus estudiantes, a partir del día siguiente iría de la lectura del Zóhar a la lectura de las noticias.

(61011 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/17/2011, El Zóhar)

¡Dame lo que deseas para mí!

El Libro del Zóhar tiene por propósito no que lo estudiemos, sino que demandemos la corrección de este. No importa dónde esté la persona, en qué situación o de qué humor, cuánto entiende, y cuál es su actitud hacia la vida. No importa qué tipo de persona es. Si abre el libro, debe pedir alguna aclaración, algún avance. Uno pide entendimiento, y otro, probablemente, una mejor vida.

Debemos entender que todo esto no es muy importante en comparación con la petición de alcanzar la meta. Pero no sé cuál es la meta. Justo como es en la vida: Si hubiera sido capaz de leer El Zóhar cuando tenía dos años, hubiera pedido algo bueno que me parecía la meta de la vida ¿Pero qué hubiera pedido, algún juguete?

Esto significa que no debo pedir de acuerdo a mi deseo: sentirme bien, feliz, o lo opuesto. Los adultos por ejemplo, comen algo y lo disfrutan. Para mí es agrio o salado, pero ellos lo disfrutan. Hacen cosas en las que yo no veo ningún placer y no entiendo qué quieren en primer lugar, y así por el estilo.

Si hablamos del verdadero estado que debo alcanzar, ni las acciones, ni los llenados, ni ningún otro criterio me ayudan a decidir qué pedir. Los cabalistas dicen que al leer El Libro del Zóhar puedes pedir lo que quieras. Pero ni siquiera sé lo que quiero porque preferiría no tener esos deseos. Pero no tengo opción…..

La persona debe abordar la lectura de El Zóhar con una petición por lo que el libro mismo quiere traerle. Esto es ciertamente lo correcto. Es como ser un bebé listo que entiende que debe pedir ser un adulto, inteligente, fuerte, sano, y exitoso, de acuerdo a como lo ve El Zóhar.

Así que tratemos de pedir esto, ¡Y que El Libro del Zóhar haga lo que quiera con nosotros!

(60778 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/15/2011, El Zóhar)