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Rodeado por el bien absoluto

Nuestro despertar hacia el Creador por lo general comienza cuando surge en nosotros un cierto reclamo hacia Él. Muy pocas veces nos dirigimos al Creador con gratitud, y más a menudo lo hacemos con quejas y reclamos.

Tales reclamos se despiertan en la persona repetidamente. Pero si ella, no obstante, permanece en un grupo y sigue estudiando, atrayendo hacia sí misma la Luz, entonces comienza a darse cuenta de que todos los problemas, sufrimientos, el endurecimiento del corazón, la vergüenza; todas son situaciones que el Creador arregla para ella en la vida, y que las más desagradables están diseñadas especialmente para demostrarle que todo proviene del Creador.

Y en segundo lugar, ella necesita entender que no debe pedir que se le solucionen todos estos problemas porque entonces sería volverse hacia el Creador desde su egoísmo. Sin embargo, la persona debe dirigirse al Creador por encima de todos estos problemas, concordando con Él, regocijándose, y viendo en todas estas acciones que evocan en ella varias reacciones desagradables, la bondad y la misericordia del Creador que le acompañarán durante toda su vida. Ella tiene que pedir la corrección de su actitud hacia el Creador.

Ella tiene que tratar de corregirse a sí misma por encima de todas estas sensaciones desagradables, percibiéndolas como obstáculos por encima de los cuales ella puede elevarse si desea a percibirlas como ayuda bondadosa en el alcance de la propiedad de otorgamiento. Y entonces, todas estas situaciones desagradables, dolor, vergüenza, y confusiones le parecerán como lo opuesto, como ayuda y misericordia del Creador, quien las envía para que la persona tenga que aceptarlas como buenas, y por encima de ellas pedir por la corrección de ella.

Y para completar esta etapa, la persona pide la posibilidad de estar preparada para cualquier cosa que venga del Creador, bendiciendo de antemano por todo lo malo así como por lo bueno. Esto significa aceptar el gobierno directo e indirecto del Creador, como está escrito: “Tú me has por delante y por detrás”.

Así que nuestro trabajo no consiste en pedir que nos eliminen y resuelvan las sensaciones desagradables, situaciones, influencias, y molestias. En vez de ello, nosotros tenemos que estar preparados para ver la mano del Creador en todas estas acciones enviadas especialmente para que por encima de ellas, nosotros podamos construir nuestra actitud correcta y formar vasijas de otorgamiento. Y hacerlo hasta tal punto que estos problemas y disturbios no sólo dejen de molestarnos, sino que veamos en ellos una misericordia y una benevolencia especiales.

Entonces no pediremos al Creador que resuelva nuestros problemas, y en vez de ello nosotros mismos corregiremos nuestras propiedades, porque veremos los beneficios de estos problemas. Y en vez de todos los males, veremos solamente lo bueno en esos mismos lugares.

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Dela primera parte de la lección diaria de Cabalá 08/23/12, Escritos de Baal HaSulam

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Deseando solo otorgar

Baal HaSulam, Shamati, artículo 30, “El más importante es desear sólo otorgar”: Lo más importante es sólo otorgar a causa de Su grandeza, puesto que cualquier recepción es deficiente. Es imposible abandonar la recepción, sólo puede hacerse para tomar el otro extremo, es decir el otorgamiento.

Nosotros estamos presentes en un solo estado: en el campo de información que pertenece al atributo de otorgamiento. Sólo existe este campo de fuerza, y su fuerza es la fuerza del otorgamiento. Así es como se nos revela ésta a nosotros.

Dentro de esta fuerza yacen sus fundamentos, los cuales no alcanzamos: la forma abstracta y la esencia. Lo que alcanzamos, como nos dicen los cabalistas, es el campo de fuerza cuya fuerza se caracteriza por el otorgamiento.

Con el fin de existir de forma independiente dentro de este campo, fuimos creados a partir de la fuerza opuesta, la fuerza de recepción. Si la persona experimenta simplemente todo lo que fue determinado por su propia naturaleza y no se cambia a sí misma, entonces dentro de ese campo unificado, ella siente la realidad llamada “este mundo”. Cada uno puede absorber personalmente esta imagen en sí mismo y vivir a través de ella. Este mundo es llamado imaginario porque no sentimos lo que existe realmente por fuera de nosotros y es como si existiéramos en un estado inconsciente y viendo un sueño inspirado por las vibraciones de la percepción imaginaria.

Dentro de este sueño, nosotros estamos desarrollándonos cada vez más hacia el despertar y la conciencia. Toda nuestra evolución, toda nuestra historia se ajustan a este proceso.

¿Cómo podemos sentir la verdadera realidad externa, en la que realmente existimos? ¿Cómo explorar este campo de fuerza superior que nos creó, nos sostiene, influye en nosotros, y que nos desarrolla constantemente con el fin de apegarnos a ella?

Hay dos caminos:

1.     El primero es llamado “el camino del sufrimiento“: Ya sea que lo queramos o no, bajo la influencia del campo de otorgamiento, seguiremos desarrollándonos y aun así queremos conocer a Quien nos gobierna, nos influye, nos desarrolla y nos guía. El sufrimiento nos obligará a llegar a la raíz de su causa y a descubrir que sufrimos por causa de Él, porque ésta es la manera en la que Él nos afecta.

Entonces, tendremos que llegar a conocerlo, a acercarnos a Él en nuestros intentos por cambiar Su gobierno. Y, al igual que los primeros cabalistas, a través del sufrimiento, descubriremos que este campo, esta Fuerza que actúa sobre nosotros, querremos ser semejantes a ella por medio de la unión de unos con otros. Esto es llamado la ley de la equivalencia de propiedades.

¿Por qué es necesaria? El hecho es que a través de esta, seremos iguales a Él: eternos, completos, y perfectos, y al mismo tiempo, seguiremos siendo independientes. Después de todo, si estuviéramos dentro de Él, bajo su completo gobierno, entonces sería como si ni siquiera existiéramos. Sin embargo, nuestro desarrollo contiene una polaridad: Dentro de nosotros, crece una fuerza opuesta al campo de otorgamiento, y, al mismo tiempo tenemos que trabajar en nosotros mismos para llegar a ser semejantes a Él.

2.     Si no queremos atravesar el camino del sufrimiento, sino el camino de la Luz, a través de la buena influencia del campo del otorgamiento, entonces revelamos una simple ley: Con el fin de seguir siendo independientes, tenemos que exigir de esta Luz los cambios que acompañan nuestro crecimiento. Si yo exijo y el campo ejecuta, entonces no hay ningún problema en seguir siendo independiente mientras que al mismo tiempo comienzo a hacerme similar a Él. Después de todo, yo mismo, en contra de mi propio deseo, le pido a éste que me cambie.

De esta manera, durante el curso del desarrollo, yo incluyo dos fuerzasdentro de mí:

  • ·       La fuerza opuesta a este campo: el campo está totalmente dirigido hacia el otorgamiento, mientras que yo estoy totalmente dirigido hacia la recepción;
  • ·       La forma de otorgamiento, que yo invisto sobre mi fuerza de recepción

Dentro de mí existe una fuerza de recepción, el cruel deseo egoísta que anhela sólo el beneficio personal, mientras que en la parte superior de éste, yo invisto la forma opuesta, la fuerza de otorgamiento y amor. Pero, ¿cómo puedo saber cómo pedir la fuerza de otorgamiento? Después de todo, yo aún no sé qué es. Todo lo que pueda yo imaginar, todas mis especulaciones, están basadas en la fuerza de recepción, la cual no me permite exigir verdaderos cambios en mí mismo. Todo lo que pida basado en mi propia naturaleza, siempre se dirigirá hacia la recepción, a veces de manera oculta o camuflada, pero no obstante está dirigido hacia la recepción.

¿Cómo puedo pedir que este campo me dé una verdadera fuerza de otorgamiento que comience a revelarse en mí de la misma manera que lo hace la fuerza de recepción, para poder tener dos fuerzas opuestas entre sí?

Para ello se nos dio una existencia especial: Nosotros vemos como si viviéramos en un mundo lleno de gente como nosotros. Y si yo quiero obtener un deseo dirigido hacia el otorgamiento, tengo una súplica por el otorgamiento, entonces puedo unirme con otros, al menos con otra persona. Después de todo, la pluralidad mínima es de dos. Pero los cabalistas dicen que es mejor que haya al menos diez de nosotros, puesto que se trata de una cantidad completa. Yo necesito empezar a unirme con ellos a fin de alcanzar el deseo de otorgar.

¿Cómo nos unimos? Los cabalistas, quienes descubrieron el método, también nos explican esto: yo tengo que sentarme con ellos, comer y beber, estudiar entre ellos, y lo más importante, mantener la intención: ¿Qué quiero lograr a través de todas estas acciones? Es importante no olvidar que mi intención es obtener un deseo de otorgar. Sobre esto escribe Baal HaSulam: “Lo más importante es querer sólo otorgar”.

Resulta que yo trabajo con las personas que desean la misma cosa, estamos juntos en un grupo, y alguien nos enseña. Cómo llegó a suceder todo esto, no lo sabemos, como por accidente. Pero, en realidad, el campo mismo nos conduce de la misma manera que un campo electromagnético sitúa la limadura de hierro a lo largo de las líneas de equilibrio. En la “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot” Baal HaSulam escribe que el Creador pone a la persona en un grupo y le dice: “Esto es para ti, tómalo. Aquí está tu libre elección. “Y la elección es sólo ser fortalecido, junto con los amigos en el camino hacia el deseo de otorgar. Nosotros mismos no podemos lograr el deseo, debido a que ese deseo es el Creador. Sin embargo, estamos obligados a querer este deseo entre nosotros, y luego, al sentir la necesidad de hacerlo, yo sentiré en mi corazón que carezco del otorgamiento y que quiero ser un dador.

¿Por qué? Yo ni siquiera lo sé. Esto sucede por sí solo después de mucho tiempo, cincoaños, o quizá diez. Por esto se nos dio esta vida. Poco a poco, en el corazón de la persona aparecen el deseo y la necesidad por el atributo de otorgamiento.

Aquí todo está sujeto a simples “fuerzas físicas”: Cuanto más agudamente experimente mi corazón la necesidad de llegar al otorgamiento, más poderosamente me afecta el campo de otorgamiento. Así es como nos acercamos más: yo lo hago de acuerdo a mi necesidad de ella, y ella, de acuerdo a la fuerza de otorgamiento dirigida hacia mí. Como resultado de ello, comenzamos a sentirnos unos a otros, y a obtener cambios internos: Además de la fuerza natural de recepción, aparece dentro de mí una fuerza de otorgamiento.

Así es como se desarrolla la forma correcta: El deseo de recibir en el interior y el deseo de dar en el exterior, una forma de hombre (Adam), similar (Domeh) al Creador. Su deseo de recibir, la “materia” de la creación, permanece, mientras que el exterior está cubierto con un ornamento, una “envoltura”, un deseo de otorgar.

Así que en primer lugar, yo tengo que querer otorgar, y cuando este deseo alcance un cierto grado de tensión en el corazón, el campo influye en mí por inducción, introduciendo dentro de mí la fuerza de otorgamiento.

Finalmente, ésta se inviste en mí y yo me vuelvo una especie de “explorador” que siente o “sensor”, para este campo. Supongamos que recibí en mi interior diez gramos de deseo de otorgar. En primer lugar, a través de esto yo nací, en otras palabras, comienzo a sentir el campo que me rodea, siento que existo dentro de él, siento sus propiedades, su actitud hacia mí, y mi actitud hacia él. Además del nivel material actual, entro en una relación con este campo en un nuevo nivel, que es llamado el mundo espiritual, y esto, en esencia, es la forma en que alcanzamos al Creador.

Este campo contiene toda la información sobre el pasado, presente y futuro, sobre todo lo que me sucede a mí y al mundo entero. La persona que mantiene la conexión con este campo, empieza a entender cómo hacer contacto con élde manera correcta, qué pedir de él. A través de este, nos encontramos en un enorme flujo de información que llena toda la realidad. Aquí aprendemos quién es el Creador, qué es este campo, cómo establecer contacto con él, y cómo operar todo el sistema. Así, el hombre asciende cada vez más alto, se incluye cada vez más en el mundo espiritual. Y todo esto sólo proviene del deseo de otorgar que recibió de este campo la persona misma.

Volviendo al deseo de otorgar: En esto hay una condición, uno tiene que querer llegar a ser un dador. ¿Y quién querría eso? Las personas especiales que tienen un punto en el corazón, es decir, aquellos que tienen una pequeña carga que los dirige hacia el campo del otorgamiento del cual forman parte.

¿Y qué sucede con los demás? Los otros no pueden esforzarse por eso. Al igual que los primeros cabalistas, ellos pueden revelar este campo a través del camino de sufrimiento y las desgracias, angustiándose, sin entender la razón de lo que está sucediendo y, en general, sin entender para qué viven.

En la medida en que este estado se vaya formando, estaremos llegando al punto actual, único en la historia. El camino del sufrimiento del mundo ha sido más o menos revelado hoy. Muchas personas, incluso si no los siete billones, ya están haciéndose las preguntas: “¿Para qué vivimos? ¿Cuál es el significado de la vida? ¿Por qué estamos sufriendo?” Estas preguntas que vienen de ellos, no pueden recibir una respuesta. Además, ellos no saben hacia dónde y cómo dirigir su sufrimiento. Después de todo, ellos no entienden y no siente nada, a excepción de este mundo.

Aquí llega el turno de las personas con un punto en el corazón: nosotros estamos obligados a volvernos para los demás lo que el Creador es a la creación. Después de todo, somos nosotros quienes somos capaces de conectarnos con el campo del otorgamiento, y este es nuestro propósito, el cual Baal HaSulam describe en el artículo “Arvut” (Garantía mutua). Por eso nos despertamos en masa hacia la fuerza superior, mientras que los demás reciben de nosotros este despertar. Este es nuestro trabajo.

Por lo tanto, “lo más importante es querer sólo otorgar”. Nosotros somos capaces de desear esto a conciencia, porque se nos dio una partícula, una chispa de su campo, y con su ayuda podemos dirigir nuestro rumbo, y aspirar hacia este campo con el fin de revelarlo. Al unir nuestras chispas, seremos capaces de exigir de éste la fuerza del otorgamiento. Mientras que los demás no son capaces de hacerlo, ellos necesitan de nuestra guía.

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De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/21/12, Shamati # 30

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Un nuevo Canal

Al borde de la primera revelación

Deberíamos anhelar que la única fuerza, la única realidad que existe empiece a controlarnos. Este debería ser el resultado de nuestro esfuerzo.

La gente me pregunta: ¿Cómo es posible revisar y ver si realmente hemos alcanzado algo? Alcanzar cierto resultado significa sentir que no hay un deseo propio o pensamiento propio en nadie. Es como si hubiéramos sido embarcados en una nave espacial y nos hubiéramos desconectado de la tierra.

Nos elevamos y empezamos a sentir sólo el nuevo campo colectivo en el que nos encontramos. De la misma manera que cada pájaro en una gran bandada no siente su propio deseo: hacia dónde virar y qué hacer. Existe un cerebro colectivo que los dirige a todos en sincronía. Incluso los pájaros que vuelan al frente y aquellos que vuelan atrás, a la derecha y a la izquierda, no importa dónde estén, todos ellos giran juntos, cambian de velocidad y dirección, e incluso giran en dirección opuesta; ningún pájaro gira demasiado pronto ni demasiado tarde.

Hace un momento ellos estaban volando en una dirección y de pronto todos a la vez giran 180 grados, como si fueran un cuerpo. A esto se le llama ser un hombre con un corazón, en garantía mutua general. Nosotros no podemos alcanzar este atributo por nosotros mismos, sino sólo por medio de la Luz que Reforma que nos une a todos juntos en un sistema.

Este es un sistema análogo en el cual no hay “entrada” o “salida”, no hay principio ni final, sino que todo sucede a la vez, simultáneamente.

La física moderna también está descubriendo que la verdadera realidad se encue

No debemos rendirnos

Pregunta: En la última convención en Israel, sentí una sensación de conexión sin precedentes. Pero más tarde, durante una semana sentí tal descenso, que de igual manera nunca antes había sentido. Ahora les temo a las convenciones ¿Qué puedo hacer?

Respuesta: Eso es muy bueno. Es excelente. Realmente debemos tener miedo. También vimos eso antes del éxodo de Egipto del pueblo de Israel.

Sólo imagina que eres arrojado fuera del lugar al que estás acostumbrado, y que escapas en mitad de la noche, sin saber hacia dónde. La caballería del Faraón te persigue. Estás confundido, saltas al Mar Rojo, y de pronto sucede un milagro. En realidad no es tan encantador. Después el pueblo alaba al Creador: “El caballo y el jinete se ahogaron en el mar”. Pero debemos entender que la persona atraviesa por estados muy extremos que se asemejan al nacimiento; siente una gran presión como un embrión durante los dolores de parto.

Entonces tras el viaje en el desierto cerca de mil leyes te son “impuestas”: qué debes hacer y qué no debes hacer, y qué castigos recibirás si no sigues esas leyes. En otras palabras, obtienes el plan de tu futura corrección, incluso antes de estar ante el monte Sinaí: “Esto es lo que te espera, ya sea que lo quieras o no. Eso no hace ninguna diferencia. Tómalo y comienza a realizarlo”.

Sólo ahora descubres qué es el trabajo del Creador. Hasta ahora pensaste que eras un héroe entre ceros a la izquierda y ahora ves una lista que llega hasta el cielo ante ti. En cada línea dice: “si no lo llevas a cabo, tendrás problemas, catástrofes, muerte….”

Más aun, además se te dice: “En general, si no te conectas, este será el lugar de tu entierro”.

El punto de Moisés con gusto sale de cada corazón, el punto que tira de nosotros hacia el Creador. Conectamos esos puntos y descubrimos hasta cierto punto la conexión con la fuerza superior. Esta se lleva a cabo gradualmente: al principio, sólo el punto de Moisés lo descubre a Él, mientras que los otros puntos, los sabios, los ancestros, los sacerdotes, los Levitas, Israel, las mujeres, los esclavos y los niños están al pie de la montaña. Ellos dicen, “Haremos y escucharemos”. En otras palabras, todos nuestros deseos que están listos para entregarse reciben la fuerza.

Esto está sucediendo hoy, y al siguiente día inmediatamente construimos el becerro de oro.

Es importante que entendamos: todo está a nuestro alcance. Escapamos del ego, y realmente necesitamos sentir este escape. Vienes a la convención, plenamente preparado, temiendo no cumplir con la misión y alcanzar la meta deseada. Temes ser restringido y obligado, justo como en el escape de Egipto.

Por otra parte, te sientes obligado con todos los amigos. Los observas y buscas desesperadamente nuestro punto colectivo de conexión.

Eventualmente, debemos llevar todos nuestros poderes hasta un momento. Pero para ese momento, debemos estar en tensión durante toda la convención, como una cuerda tensa. Debemos estar conectados en tiempo, movimiento, y lugar, en la conexión entre nosotros. Está dicho: “Israel, la Torá, y el Creador son uno”. Esta se parece a la situación del sacerdote en el lugar santísimo en Yom Kippur… debemos llegar a ese momento único y sucederá.

Entonces el camino continuará, pero será con la conexión a la Luz que Reforma.

Esas son las condiciones: en realidad estás huyendo; no está en tu poder regresar a tu vida previa; debes lograr la meta deseada; y al mismo tiempo debes reunir todos tus poderes para ese único momento. Esto te dirige de forma muy precisa hacia el blanco. Veamos cómo sucederá todo esto.

En el Libro del Zóhar (Nasso [Toma] Ítems 98-99) dice: “… y se reunirán al pie de la montaña. Al pie de la montaña se les dijo: “Si reciben la Torá, bien, y si no, será  el lugar de su entierro”.

Esto significa que nosotros con nuestro deseo egoísta veremos la vida bestial como “maravillosa”. Sentiremos que estamos en este “entierro bestial”, y algunos no sentirán ni siquiera eso. Entonces en lugar de distracciones mentales internas, humanas, debemos esperar los problemas bestiales que sufre el mundo.

Por lo tanto, debemos prepararnos muy seriamente para la convención. Si la hemos asumido, no debemos rendirnos. Es un puente muy estrecho y lo principal es no tener miedo.

(70249 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de Febrero del 2012, “Consejos para la Convención de la Aravá”)

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Solo un poco de carencia

Pregunta: ¿Qué puedo hacer, si la mayoría de mis pensamientos están dedicados a los asuntos materiales: como ganar dinero, mi familia, mi estatus entre la gente, y casi no pienso en lo espiritual?

Respuesta: Es fantástico que ya entiendas que todos tus pensamientos son acerca de ti mismo y que no estás de acuerdo con esto, pero no puedes hacer nada con ello. Desde este instante ya tienes la posibilidad de descubrir que existe una fuerza adicional además de ti mismo, del maestro, del grupo, del todo este mundo.

Aquí existe una fuerza oculta, que crea esta actitud egoísta entre ti mismo y los demás, y solo esta fuerza es capaz de cambiar esta actitud por una actitud correcta.

Solo te falta un pensamiento, una aclaración: ¿Realmente es necesario cambiar esta actitud? ¿Para qué la necesitas? Falta el reconocimiento de que no eres capaz de pensar en nadie más y de que no puedes soportar que te dominen tales pensamientos. Entonces desde esta percepción interna llevada a una enorme tensión, nace el grito, que recibe en la respuesta la Luz que retorna a la fuente.

(66278 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 13/01/12, Shamati # 153)

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Un nivel libre para la intención

Nosotros no cambiamos la realidad, sino solo nuestra relación con esta, la percepción. Necesitamos preocuparnos por nuestros sentimientos internos de modo que cada vez transformemos cada situación para deleite.

Y no porque esto me haga sentir bien, yo puedo también sentirme mal. Más bien yo me siento bien porque esta situación viene del Creador y por lo tanto yo le provoco felicidad a Él. En cada una de mis correcciones me hace sentir bien, yo me siento bien por el hecho que yo le traigo contento a Él.

Y la primera corrección es elevarme por encima del bien y del mal de manera que no sea importante como me siento. Esto quiere decir que yo me elevo por encima de mi deseo de recibir. Trato de comer algo con la intención de otorgar y veo que la comida más sabrosa pierde su sabor. Por lo tanto, yo ahora me elevo por encima de mi buena o mala sensación y esto comienza a ser de insípido para mí, como el césped.

Más tarde  yo empiezo a sentir el gusto de la importancia del Dador, y como resultado de esto, yo le causo a Él deleite. Y habiendo sentido la importancia del Dador, yo vuelvo a mi mismo y disfruto de todos mis deseos. Sin embargo, este ya es un placer diferente. Yo disfruto porque doy placer al Creador.

Esto quiere decir que yo no cambio la realidad, sino que cambio mi relación con respecto a esta. El factor principal en todas estas acciones es la grandeza del Creador, lo cual cambia todo para mí. Yo trabajo en un nivel más alto que aquel en el que me sentía bien o mal en mi cuerpo bestial. Yo necesito esta bestia, pero trabajo por encima de ésta.

Por lo tanto, esto es considerado mi libre elección. Sin duda yo recibo un nivel gratis en el cual puedo hacer lo que yo quiera. Yo no entro en esta área baja dónde el Creador me dirige a través de diferentes situaciones. Y mi libre elección está expresada en consecuencia cuando, por encima de todos estos estados, yo construyo una relación denominada la intención de otorgar.

(63716 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/20/2011, “Introducción al TES”)

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El punto de elevación espiritual por encima de mí mismo

Si necesitamos elevarnos por encima de esta vida con la intención por el bien de otorgar, entonces, independientemente de qué tan mala vida sea este plano, podemos crear las relaciones más favorables con el Creador por encima de ella. Esta condición ya muestra el punto inicial del ascenso físico, del nivel bestial, del nivel de las sensaciones al nivel de las intenciones espirituales.

Hay dos niveles: el nivel de sensación y el nivel de intención, que es también un nivel sensorial, pero está conectado con el Dador. En la sensación, en el deseo, puedo sentirme bien o mal. Mientras que la intención, puede ser para mi propio bien o por el bien del Creador.

Si quiero llegar a la libre elección, tengo que trabajar en el nivel de la intención. No importa lo que suceda en el nivel de mi deseo, yo sólo tengo que preocuparme por la intención. Por debajo puede ser una vida muy mala, y por encima, en el nivel de la intención, alcanzo la bondad y agradezco al Creador. Si puedo hacer esto, es una señal de que he alcanzado la intención de otorgar, “Lishma”.

Me elevé por encima de mi deseo, me deprendí de él, lo restringí, y dejé de relacionar conmigo todo lo que es bueno y malo. Me miro desde un lado y veo cómo se siente esta máquina, sus parámetros y condiciones. Y entonces entiendo cómo tiene que trabajar por el bien de algo más. Esto significa que estoy desconectado de mí mismo.

(63713 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/20/2011, “Introducción al TES”)

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Esforzándonos por alcanzar lo imposible

Pregunta: Cuando intentamos entender la fuerza que nos envía el grado superior, descubrimos que es imposible…

Respuesta: Eso es absolutamente correcto. Nosotros estamos esforzándonos por alcanzar lo imposible, algo que está más allá de nuestra capacidad.

¿Podemos pedirle a un burro que nos cante un aria de ópera? Es incapaz de hacer eso, tanto por su desarrollo como por su capacidad física. Pero nosotros estamos en una situación mucho más grave. Un burro al menos tiene buenas orejas y facilidades vocales, mientras que nosotros no tenemos nada del mundo espiritual. Estamos absolutamente separados de él.

Eso se debe a que el mundo espiritual es la cualidad de otorgamiento. Entonces, ¿cómo podemos sentirlo en el deseo egoísta? ¿Puede el otorgamiento vestirse de recepción? ¿Puede el fuego vestirse con agua? Por supuesto que no.

Por lo tanto, nuestro enorme deseo no sólo está dirigido hacia una idea abstracta, sino a que la Luz Superior nos corrija. A este deseo deben estar unidos tres componentes: Israel, la Torá y el Creador. En otras palabras: la Luz superior, el grupo y yo. La Luz es lo que me corrige; yo nunca lograré nada solo.

De tal manera que en la Convención de “Garantía Mutua”, elevaremos un MAN: un deseo, una súplica, una necesidad para que la fuerza superior nos corrija. Esta es toda la esencia y el objetivo de la Convención.

(62266 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/1/11, “La esencia de la religión y su propósito”)