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2,000 años antes de la creación del mundo

Mientras más nos alejamos de la Torá, en nuestra historia, más cerca está de nosotros.

¿Cómo se convirtió la Torá en libro?

“Y cuando Él deseó y pensó en crear el mundo y fue revelado en un deseo ante Él, Él vería la Torá y crearía el mundo” (El libro del Zohar, “Toledot“)

Sólo piensa en esto, el mundo ni siquiera existía, pero la Torá ya. No vio un libro cuando creó el mundo. No era el libro que se le dio al pueblo de Israel en el monte Sinaí.

La Torá es un programa de desarrollo integral, una guía completa para la creación. Es la matriz de la que todos somos parte. Es imposible superarla o huir de ella. Pero, en un determinado momento de crecimiento predeterminado por ella, lo sabremos. No sólo recibiremos información, sino que estaremos conscientes de dónde estamos y de lo que nos sucede.

Ocurre lo mismo con el niño pequeño que, después del primer año ‘inconsciente’, comienza a comprender que vive en un mundo vasto y que este mundo requiere su participación. En la evolución del hombre, llega el momento en que la matriz lo despierta de su olvido infantil. Se despide de su cuna y de la guardería, abre la puerta y sale de su casa.

En ese momento, todo cambia: el mundo adquiere volumen, sonido, colores y significado. Sucede que la vida es un camino con un objetivo eterno y podemos avanzar conscientemente, con nuestro libre albedrío, juntos. Así no sólo la matriz nos afecta, nosotros también influimos en la matriz.

Y, nos familiarizamos con el plan general y con la fuerza que nos maneja. Hace dos mil años, la humanidad alcanzó este nivel. Personas que se llamaban a sí mismas, cabalistas, descubrieron el único sistema de la realidad y comenzaron a estudiar sus leyes, a conectarse con ella y a describirla.

Así, lograron la Torá, escribieron libros que reflejaban sus atributos y leyes y lo más importante, la dirección que nos muestra. Vieron la imagen general y entendieron su proceso, así como nosotros entendemos las fases generales del desarrollo del bebé.

“Antes de que el mundo fuera creado, la Torá había precedido al mundo por dos mil años” (El libro del Zohar, “Truma“).

En el punto culminante de la consecución del plan, toda una nación vivía consciente de sus leyes, en una realidad mucho más amplia que la nuestra. Pero un día todo desapareció. Cayó de su altura y la esperanza para el mundo se derrumbó. Y la Torá se convirtió en un simple libro, que nos dice cómo debemos vivir en la Tierra, un libro sagrado especial. Pero ya hemos olvidado la estructura de la creación, el método para ascender por encima de nosotros mismos, la herramienta para alcanzar la unidad en el mundo.

La puerta fue cerrada y volvimos a la guardería donde hemos vivido hasta hoy.

La ruptura de las frecuencias altas

Hay 54 Parashot (secciones) en la Torá, 613 mandamientos, 79,976 palabras, 304,805 letras. Se lee en sinagogas todo el año, según el Parasha semanal. Incluye la historia de la nación judía, de sus líderes, desde los antepasados hasta Moisés, la Torre de Babel, la tierra que el Creador mostró a Abraham, la vida en el desierto, la esclavitud en Egipto, el monte Sinaí que se agitó en llamas y humo …

Si leemos la Torá así, si la entendemos así, falta la parte principal y es un bulto vacío. Leerla así, es separarla de su raíz, proyectarla en una impresión en nuestra conciencia ordinaria y fijarla bajo el título de Sagradas Escrituras.

Así se transmite en la percepción egoísta del mundo y deja de ser el plan de nuestro desarrollo. No emociona; no es atractiva; no nos desarrolla; no revela nuevos mundos ni nos da el poder de revelarlos, en realidad nos calma y nos arrulla. Para algunos, puede ser una tradición; para otros, es una colección de leyes absolutas de nuestra existencia corpórea. En el pasado unió a la nación, pero ahora la divide, nos separa y nos pone en dos lados de la cerca.

No, no es la Torá, no es la fuerza que cambia al hombre, que nos saca del ego primitivo -que limita nuestra vida corpórea. En el pasado nos elevó y ahora se ha convertido en un medio de presionar a la gente, obligarla, exigirle y limitarla. La gente la aprende de memoria, verifica los hallazgos históricos y socava su base ideológica. Las religiones nacen de ella, místicos y cínicos se congregan bajo ella, los filósofos la citan y los científicos la estudian tratando de descifrar su código.

Es la más vendida, en todos los tiempos y naciones, desde hace mucho. Aquellos a quienes la Torá llama ‘amos’ la esquivan porque no quieren cruzar el umbral y dejar su ‘hogar’ por algo más grande.

“Gente pequeña y limitada pasa indiferente, llenándonos de drogas y sobre todo, manteniendo la droga de la vida fuera de nuestra vista… para sofocar la voz del Creador que nos llama desde lo más profundo del alma y llena todos los mundos” (Rav Kook).

Cuando llega la gran fiesta de la entrega de la Torá, la rechazamos una vez más y, de nuevo, nos quedamos con el libro. Aún siendo especial, aún siendo sagrado, es un libro y no el gran tejido de la creación en el que, nos guste o no, estamos unidos, es sólo un libro, no el mundo enorme y no el majestuoso sistema que nos rodea y que fue creado para nosotros.

La rechazamos, ¿por qué? Porque vive en otorgamiento y eso nos enseña.

Veneno en la punta de la hoja

“El principio más importante para lograr la Torá, es la unidad, como un hombre con un corazón” (Maor Va’Shemesh).

En el monte Sinaí se nos dio un enfoque común al sistema general y se nos permitió entrar conscientemente en contacto con él, estudiarlo, explorarlo e incorporarnos en él, en mente y sentimientos. El código de acceso es el amor a los demás, la interfase del software es la relación con otros, con base en el otorgamiento. La Torá pretende revelar el conglomerado de las fuerzas que operan en nosotros, nos afectan y nos permiten estar mutua y efectivamente conectados. Si usamos así la Torá, dejamos la guardería, crecemos y maduramos.

La transformación no es en nuestra fantasía ni en el siguiente mundo, es aquí y ahora, es ascender por encima del ego y por esta razón, es muy fácil para el hombre comprobar si recibe la Torá como sedante o como excusa. El criterio es simple: usamos la Torá, como tratamos a los otros, como medicina o como veneno.

A juzgar por la situación actual, nos encontramos suspendidos, divididos, aplastados, peleando y aceptando todo como inevitable. No es la fuerza positiva de la Torá lo que nos acompaña en el camino hacia la meta, sino la negatividad de nuestra propia esencia, a la que estamos acostumbrados, pero que es muy destructiva,

Mientras tanto, el mundo crece en pañales y alcanza situaciones en las que no podrá manejarse sin un maestro sabio. Sólo en teoría, el hombre puede evaluar con sobriedad la situación y lograr una conclusión correcta. En la práctica, nuestros deseos son más fuertes que nosotros e incluso, al borde del abismo, continuaremos con nuestros actos infantiles. Es nuestra naturaleza.

Los sabios usan la clara y amarga metáfora de ver al ángel de la muerte con una gota de veneno en la punta de la hoja de su espada y el hombre, ‘obediente’ abre su boca y la traga. Es porque no podemos hacer las cosas de otra manera. Incluso nuestra sabia nación ha caído en la trampa del ego y parece que una vez más está dispuesta a ir a la ‘aniquilación’, esto a juzgar por los conflictos en Israel y entre judíos en el extranjero. Para ellos, Israel se está convirtiendo en una responsabilidad pesada y  estarían felices de dejarla de una vez por todas.

Este resultado es inevitable, a menos que aceptemos la Torá, a menos que seamos responsables de los otros, a pesar de la montaña de dudas y odio que se cierne sobre nosotros. Aquí está nuestra libre albedrío, puesto que la Torá, a diferencia del ángel de la muerte, sólo funciona si la queremos, si la necesitamos, no sólo de palabra, sino de hecho, si la consideramos remedio contra nuestra división, la sabiduría de otorgamiento y de la correcta cooperación mutua con el sistema general.

Apresúrate a amar

Todos somos diferentes y vemos el mundo diferente. Esto es normal. La Torá no requiere que nadie abandone sus principios y creencias. No necesita compromisos socialistas artificiales. Nos eleva al nivel en el que sólo quedan los corazones y la conexión entre ellos. Así, todo se funde.

“Apresúrate a amar, porque el tiempo ha llegado” (Rabí Elazar Azikri)

Nadie tiene razón ni culpa. Todos nos encontramos ante nuestra montaña de odio, en algún momento, estaremos ante la necesidad de tomar una decisión común. Su esencia es el nacimiento del hombre, el nacimiento de una nueva sociedad, una nueva actitud mutua hacia la vida. Cuando lo anhelemos, el sistema nos ayudará, nos guiará y responderá nuestras preguntas. Pero si no lo hacemos, nos hará enfrentarnos a lo que se nos presenta en la punta de la hoja de la espada.

Por lo tanto, si la incógnita es, si recibiremos o no la Torá, la recibiremos. La siguiente pregunta es, si apresuramos el amor.
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¿Por qué odiamos?

Pregunta de Facebook: Si nosotros, los judíos, somos elegidos, entonces ¿por qué nos odiamos tanto?

Respuesta: Porque somos escogidos para ser los primeros en corregir nuestro ego. para empujar a la corrección, el ego evoca odio mutuo en nosotros. Es llamado ‘gente obstinada’.

En cuanto al resto de la humanidad, no hay odio infundado de unos para otros.
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Desde Kabtv “Noticias con Michael Laitman”

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EUA ataca Siria -detalles de la decisión

Comentario: Después de que Siria usó armas químicas que causaron grandes bajas, EUA decidió atacar a Siria.

Una foto del gabinete que tomó esta decisión apareció en Facebook. Los judíos, que eran la mitad del gabinete de ministros, fueron etiquetados con la Estrella de David en la foto. Fueron los que obligaron a Trump a atacar a Siria.

Mi respuesta: Creo que, por el contrario, es perjudicial para Israel, ¿cuál es el punto, de bombardear un par de aviones viejos? Si hubieran tomado las armas que llegan a Hezbollah, entonces sería otro asunto, pero por ahora, no tiene sentido para Israel.

Dimos la bienvenida a los pasos supuestamente decisivos y sólo podemos darles la bienvenida.

Pregunta: La foto con la estrella de seis puntas me recordó cómo, una vez, fueron marcadas las casas de judíos. Es una acción antisemita. No se habla de quien, tomó la decisión, gente buena o mala, todo lo que se dice es que fueron judíos. ¿Cómo ve el hecho de que la gente dice: de una forma u otra, todas las decisiones son tomadas por judíos?

Respuesta: Tiene toda la razón. Los judíos mueven todo en el mundo, pero están equivocados.

Constantemente hablo de esto. Los judíos deben corregirse y así, todos los asuntos del mundo se resolverán de acuerdo a la medida de su corrección y, el mundo será mejor. Pero de todos modos, será un reflejo de cómo actúan los judíos y sobre todo, entre ellos. Mientras más separados estén, peor para el mundo. Mientras más se unan, mejor para el mundo.
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De Kabtv “Noticias con Michael Laitman” 13/abr/17

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Shavuot

Shavuot es la fiesta de la entrega de la Torá. Pero, ¿qué es la Torá?, en realidad ¿qué nos dieron en el monte Sinaí?

La Torá no es una crónica de acontecimientos del pasado, por el contrario, describe el momento en que se decide nuestro futuro. La Torá es la instrucción sobre cómo convertirse en garante mutuo, uno para otro. Al aceptarla, vivimos juntos en nuestra tierra. Al rechazarla, estamos dispersos entre las naciones.

Shavuot, como todas las fiestas judías, llama a la acción. Está llena de luz y blancura, pero no es fácil. De hecho, lenta pero seguramente somos llevados hacia el monte. El monte de nuestro propio odio.

Si nos damos cuenta de que nuestro egoísmo nos desgarra, si tratamos de unirnos en algo completo, nos enfrentamos a un cisma interno insuperable, es cuando necesitamos ayuda, necesitamos la Torá.

‘Israel acampó frente el monte’. No algunos refugiados del antiguo Egipto que acamparon en el desierto. Todos, sin importar dónde vivan, a qué pueblo pertenezcan, cualquier fe que profesen, están al pie. Hay una nacionalidad: hombre. Y el corazón es uno para todos.
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Feliz Shavuot!

La recepción de la Torá es la recepción de la Luz que conecta nuestros corazones en uno solo.

¡Feliz fiesta!

Happy Shavuot From Israel

Reception of the Torah is the reception of the light that connects our hearts as one.Happy Holiday!#Shavuot

تم نشره بواسطة ‏‎Michael Laitman‎‏ في 29 مايو، 2017

Cuando celebramos la noche de Shavout deberíamos saber que…

De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá:

‘Día’ y ‘noche’ representan estados espirituales de la conexión humana

‘Noche’ es el estado de odio y separación

‘Día’ es el sentimiento de amor e interconexión

‘Recepción de la Torá’ es la recepción de la luz que conecta nuestros corazones en uno

Feliz fiesta

La batalla por la independencia del egoísmo

Necesitamos entender qué significa independencia para Israel porque es radicalmente diferente de lo que se considera como independencia en otros niveles: inanimado, vegetal, animal e incluso entre otras naciones del mundo.

En última instancia, la humanidad debe alcanzar independencia en el entendimiento de Israel, porque este grupo está llevando a cabo el programa de la corrección para el mundo entero, está en la etapa preliminar, como en un laboratorio.

Por lo tanto, que este grupo logre independencia debe ser visto como el futuro estado de independencia del mundo entero. Y hoy, especialmente sentimos que el mundo lo necesita. Para entender qué es independencia, primero necesitamos experimentar lo que significa ser esclavo de nuestro propio deseo por placer.

Poco a poco, la gente toma conciencia de que nuestra naturaleza egoísta y nos mantiene en cautiverio y nos usa sin misericordia, impidiendonos vivir y morir.

Como criaturas lastimeras y abrumadas, pasamos toda nuestra vida, intentando evitar el sufrimiento. Pequeñas alegrías son consideradas una vida feliz. Por eso necesitamos entender que, independencia es principalmente independencia de nuestra naturaleza, de nuestro egoísmo.

Este tipo de independencia tiene niveles. En lugar de estar bajo el control del ego, necesitamos estar bajo el control de un nuevo poder, porque es imposible existir sin ninguna fuerza que nos anime y con la cual podamos controlar nuestra vida. Pero debemos elegir esta fuerza nosotros mismos, prefiriéndola, por encima de todas las posibilidades.

Así, la independencia tiene un significado muy amplio y exaltado, incluye en sí, toda la realidad. Después de todo, la independencia es inherente sólo al Creador y si realmente queremos tener independencia, necesitamos elevarnos hasta Su condición, Su nivel, Su naturaleza.

Este tipo de independencia no es fácil de lograr. Pues, para esto, no sólo debemos cruzar hacia la naturaleza de otorgamiento, además, construirla por encima de nuestra naturaleza egoísta.

Por eso, si queremos recibir nuestra independencia, debemos estar dispuestos a luchar incesante con nuestro egoísmo, hasta el fin de la corrección. Sólo podemos establecer nuestra independencia en oposición al egoísmo, porque son contrarios: independencia en contra de la esclavitud.

No importa qué estado experimenta la persona, debe sentirse como si estuviera saliendo de Egipto o antes de la salida. Necesitamos abordar esto de forma muy seria, porque si queremos crecer espiritualmente, habrá frente a nosotros serias batallas en contra de las fuerzas de separación, hasta que el egoísmo sea  revelado.

Esas fuerzas constantemente surgirán y se introducirán en nosotros en varias formas, intentando crear conflicto.  Y, necesitaremos unirnos por encima de todos esos fenómenos.

Primero, necesitamos entender que lo único que evita nuestra independencia es la esclavitud. Por eso, sin entrar primero en Egipto, es imposible alcanzar la libertad. Este dilema está ante la nación de Israel que necesitará dar a la humanidad ejemplo para que alcance independencia, unidad y corrección. Así, todas las naciones lograrán lo mismo.

Por lo tanto, aún no celebramos el día de la independencia, ¡sino la oportunidad de alcanzarla!
[206120]
De la lección: “Día de la independencia”, 25/abr/17

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Shavuot: acerca de dar y recibir

Shavuot es la entrega de la Torá que se extendió por milenios, ¿qué nos fue dado en el Monte Sinaí? ¿por qué volvemos todo el tiempo a ella? ¿cuánto tiempo podemos recibir la Torá?

El pueblo judío se forjó en el horno de Sinaí. Los relámpagos brillaban en la cima de la nube negra, los truenos retumbaban y veíamos fuera del campamento con miedo. El juicio final se oía en todas partes. La montaña emitía humo y temblaba, cuando llegamos a su pie. Y Moisés fue a la cima, cuando lo llamó el Creador.

¿La Torá describe esta imagen de Hollywood o algo mucho más serio? El hecho es que está sucediendo dentro de nosotros hoy ¿tal vez la nube cayó en el corazón? ¿tal vez fue la montaña de odio, colgada sobre nosotros en humo y fuego? ¿tal vez las pasiones eran truenos y ardían en nosotros, haciéndonos estremecer hasta el fondo de nuestra naturaleza?

La Torá no es una crónica de acontecimientos pasados, por el contrario, describe el momento en que se decide nuestro futuro. Por primera vez se requiere una respuesta clara de todos nosotros: ¿estamos dispuestos a aceptar la garantía mutua como ley de vida? Después de todo, esto exactamente es la Torá -la instrucción para ser garantes unos de otros.

Desde entonces la lección principal pasa de generación en generación: la Torá que nos fue dada una vez, necesitamos recibirla una y otra vez. Debemos recibirla en el monte del odio (Sina), bajo el rugido de la tormenta que rabia dentro. Aceptando esta ley vivimos juntos en nuestra tierra, rechazandola nos dispersamos en otras naciones.

El hecho sorprendente en la era moderna es que la tierra de Israel que nos fue “dada”, como la Torá, aún espera que la recibamos, desde la proclamación de la independencia, hace casi 70 años. Hace medio siglo unimos a Jerusalén. Sin embargo, esto aún no es la garantía ni la nación unida ‘como un hombre con un corazón’. Sí, físicamente ‘salimos de Egipto’, regresamos a casa, pero internamente aún no hemos pasado por el monte Sinaí y por lo tanto, corremos el riesgo de perder nuestra oportunidad.

El estado moderno de Israel es un espacio histórico de oportunidad. Y lo más importante, está abierto no sólo para nosotros, sino para todo el mundo. Después de todo, hoy, la humanidad es en un barril de pasiones. Y nuestra elección será decisiva.

Medicina a la medida

Shavuot, como todas las fiestas judías, nos llama a la acción. Es brillante, está llena de blancura, pero no es simple. Si fuera suficiente con tomarnos las manos y sonreír unos a otros por segundos, hace mucho tiempo hubiéramos construido una ‘ciudad jardín’ para que todos la admiraran.

Sin embargo, no es así. Nos dieron la tierra y la oportunidad de vivir en ella como hermanos y en vez de eso, vacilamos, peleamos, bebemos la sangre del otro y tratamos, de alguna manera, de resolver los problemas como vienen.

El destino nos da la oportunidad única de unirnos y ni siquiera entendemos qué sucede. Tropezamos unos con otros, la gente se asfixia en la indiferencia, arde en ira y ensordece con el cañonazo de la enemistad sectorial, pero pretendemos que todo está bien, nada malo. Podemos seguir viviendo así. Tenemos tal experiencia de desastres detrás de nosotros que aparentemente no podemos quejarnos.

Sin embargo, ¡es sólo un respiro! De hecho, lenta pero ciertamente nos presiona el monte de nuestro propio odio. No vemos fuera del campamento, pero el monte cuelga sobre nosotros ahora mismo.

Naturalmente, cuando no sentimos, no necesitamos la Torá. El relámpago resplandece en algún lugar y desde algún lugar sentimos el fuego, el corazón a veces ruge, pero estamos en nuestra tierra y no en algún desierto. ¿Verdad?

No, estamos donde está nuestro corazón. Estamos en el desierto de relaciones estériles y sin alma. Si de pronto descubrimos que el egoísmo nos desgarra, si intentamos conectarnos a algo integral y enfrentarnos a la insuperable división interna, entonces necesitaremos ayuda.

Resulta que la salida ‘normal’ de Egipto no es el fin. El principal reto está por delante. Todos los caminos conducen al monte. A sus pies, habiéndonos dado cuenta finalmente del problema y reconocido la enfermedad, entenderemos y tomaremos la medicina. Antes estaba la ‘farmacia’, pero no sabíamos que estábamos enfermos. Por eso, la entrega de la Torá y su recepción, no es lo mismo.

¿Elixir o veneno?

La Torá es una medicina destinado exclusivamente para ‘uso interno’, para la conexión entre nosotros. Todos nuestros problemas, exilios, destrucción de los Templos, vagabundeos y persecuciones, fueron causados por el odio infundado que nos hizo extraños, lejanos entre nosotros.

La Torá nos permite acercarnos de nuevo, ‘salir del fuego’. Sin embargo, si la usamos sólo externamente, sin luchar por la unidad del pueblo, el ‘elixir de vida’ se convierte en ‘veneno mortal’.

No son metáforas en absoluto, sino términos precisos usados por nuestros sabios. Ni siquiera entendemos el daño que nos causamos al no usar la Torá o al usarla con el propósito incorrecto. A veces, incluso nos jactamos de nuestra ‘limpieza’, aunque en realidad, estamos hasta el cuello en nuestra propia suciedad. Los grandes sectores del país existen en ‘mundos paralelos’, casi sin tocarse. Algunos viven a expensas del resto de la población e incluso se oponen a ella bajo el pretexto de la ‘justicia’.

Todo lo que nos divide, directamente o bajo la cobertura de palabras hermosas y correctas, es un veneno mortal. Se come a todo el mundo.

Si dejamos de ver las preocupaciones cotidianas, veremos lo dispersos que estamos unos de otros. No sólo estamos separados, sino que disfrutamos incitando, humillando y pisoteando. Cada uno quiere tener más éxito, ser más rico, inteligente y alto que otros. Esto es especialmente evidente en los medios, donde los vicios de la sociedad son visibles como en la palma de la mano. Ya nadie se sorprende de nada y nadie se avergüenza.

No es la vista más agradable, pero todo cae en su lugar: vagamos en el desierto de la naturaleza humana y se eleva frente a nosotros como un monte. ‘Y arribaron al desierto del Sinaí. Acamparon en el desierto, Israel acampó allí, frente al monte’ (Torá, Éxodo, 19:2)

Ahora tenemos la oportunidad de recibir ayuda, una instrucción, una fuerza que nos unirá, para que construyamos relaciones saludables en la sociedad y vivamos felices en nuestro país. Este es el momento actual del desarrollo evolutivo: o creceremos y comenzaremos a usar la Torá según su propósito, en bien de la unidad por encima de los desacuerdos o, la adversidad de crecer nos obligará a hacerlo. En esencia, esta es la situación en la que cualquier niño se encuentra, tan pronto como deja de ser bebé.

Remedio para todos los tiempos

Lo mejor que podemos hacer por nosotros y por el mundo, es unirnos frente al monte del odio, el monte de nuestras dudas y, revelar a Moisés en de nosotros, el poder que nos jala (Mosheh) hacia arriba. Siempre funciona si estamos juntos.

Así entenderemos que no fueron algunos refugiados del antiguo Egipto los que acamparon en el desierto para recibir el regalo más importante en la vida, sino cada uno de nosotros, sin importar dónde vive ni su nacionalidad ni su religión, está al pie del monte. Aquí está sólo una nacionalidad, el humano y el corazón es uno para todos.

La Torá, de hecho, es la herramienta más poderosa y aún no sabemos usarla. El hombre no puede alcanzarla solo y no estamos preparados para hacerlo juntos. Nos dará seguridad y prosperidad y dará paz al mundo. Sólo debemos acostumbrarnos al hecho de que no funciona para una persona separada, sino entre todos.

Después de todo, el egoísmo se revela justo en relación con los demás. Una vez estalló en Babilonia y desde entonces, siempre se manifiesta en la sociedad, en la relación entre la gente.

Por lo tanto, la Torá tiene como objetivo corregir, en todo momento y en cualquier nivel de desarrollo técnico, la conexión del hombre con el ambiente. No puede ser reemplazado con los nuevos medios de comunicación. Nada de lo que tenemos funcionará correctamente. Sólo la relación positiva nos permitirá sentar las bases sólidas de nuestro futuro.
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Jerusalén: símbolo de unidad

Jerusalén, en sentido espiritual, es el punto de conexión entre las almas y el sistema superior. La ciudad en sí, es totalmente única y tiene un estatus especial en Israel, porque ahí está el Monte del Templo, donde el Templo fue una vez símbolo de conexión entre este mundo y el mundo superior.

Jerusalén es símbolo de unificación. Se sabe que la unión es lo que hace que el pueblo de Israel sea especial y elegido. Sin unión, nuestra nación no habría alcanzado el grado de Bina, otorgamiento (simbolizado por el número 40, cuarenta años de vagar por el desierto) y la tierra de Israel, que significa “directo al Creador” (Israel, Yashar-El).

Esto fue posible gracias al trabajo que realizaron con ascensos y descensos, superando todo tipo de obstáculos a lo largo del camino. Cuando trabajamos en la unificación contra el egoísmo, logramos un deseo dirigido al Creador, que generalmente se llama, ‘tierra de Israel’. Y, llegamos a una “ciudad perfecta” (Yira Shlema), llamada Jerusalén (Yerushalayim).

Dentro de ella, hay un monte (Har), es decir, dudas especiales (Irurim) con las que obtenemos la vasija para, recibir para otorgar. Este es el Primer Templo, seguido por vasijas de otorgar para otorgar, el Segundo Templo.

Sólo con unidad se logran estos estados. No hablamos de piedras ni de ubicación geográfica, sino de Jerusalén ‘en el corazón’. Es decir, hablamos de construir relaciones llamadas, ‘trepidación perfecta’, ‘ciudad perfecta’ (Yira Shlema), lugar de unidad entre nosotros y la fuerza superior, el Creador.

Todo se expresa en unidad. Es decir, unidad es la tierra de Israel, Jerusalén, el Monte del Templo. Si no hay unidad, tampoco existe nada de eso. Por lo tanto, ¿estamos hoy realmente en la tierra de Israel y en Jerusalén?

Hablando francamente, no. Por ahora, esto es sólo una noción viable, destinada a guiarnos para lograr su esencia, es decir, la unidad correcta. Así veremos que estamos en la tierra de Israel, en Jerusalén y en el Monte del Templo.

Baal HaSulam explica que recibimos la tierra de Israel por un tiempo, como una oportunidad para lograr nuestra unidad y redención, es decir, la revelación de la fuerza superior. Redención es libertad del egoísmo para cada uno individualmente y para todos juntos. Por lo tanto, nuestro trabajo principal es unirnos contra el egoísmo. Así revelaremos Jerusalén en nuestro corazón, junto con todas las cualidades más internas que se revelan dentro ahí.

Rabí Yehoshua Ben Levi dijo (Jerusalén Talmud, Tractate Hagiga): ‘Jerusalén construido es similar a una ciudad totalmente unida, una ciudad que hace que todo Israel sea amigo’.

Es decir, cuando alcancemos el estado espiritual llamado Jerusalén, seremos la nación unida de Israel, como un hombre. Esto es lo que Jerusalén simboliza, es su esencia. Ningún otro lugar ni nación tiene esta posición. Esto es porque todo se revela en la nación de Israel sólo con unión y sin ella, no hay nación de Israel, ni tierra de Israel, ni Jerusalén.
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De la 3a parte de la lección diaria de Cabalá 24/may/17, extractos seleccionados por el día de Jerusalén

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Epílogo al día en memoria del Holocausto, parte 7

El libro Siah Yitzhak, parte 2, colección 1: La esencia de la creación, la elección, la corrección y el daño en el mundo -todo esto depende de Israel.

Esto es así porque Israel incluye dos fuerzas de la naturaleza: el deseo de disfrutar y la chispa de la Luz. Y por eso sólo Israel puede lograr contacto con la Luz y extenderla a las naciones.

Israel son aquellos en quienes la chispa de luz apareció en la antigua Babilonia y en los que esa chispa se hace evidente ahora. La chispa puede despertar en cualquiera, en representantes de cualquier nación, como sucedió una vez con los babilonios y también, se unirá a este proceso.

Las naciones del mundo dependen de Israel y tienen que ayudar a los judíos, no sólo odiarlos sin razón, sino empujarlos a la corrección. Como dijo el profeta Isaías, las naciones del mundo llevarán a los hijos de Israel sobre sus hombros para edificar el Templo. De esta manera, las naciones del mundo obligan a Israel a iniciar la corrección, revelando que esto es lo que esperan de ellos.

Imagina que la ONU, de repente decide emitir sanciones contra Israel por no iniciar la corrección, es decir, el pueblo de Israel no se une de acuerdo a la sabiduría de la Cabalá y la Torá, no lo enseñan a otros y no dan ejemplo. Si estuviéramos unidos, seríamos tratados bien y si no, seremos presionados hasta que no tengamos más remedio que hacer correcciones, ¿cómo nos ayudaría esa actitud?

¿Por qué no sucede? Porque las naciones, incluyendo al pueblo de Israel, aún no conocen el método de Cabalá. Por eso, nadie, excepto los cabalistas, entiende lo que sucede. El mundo debe saber lo que significa la ley del desarrollo, qué debemos hacer y en qué orden seguir el proceso de corrección.

Este proceso inicia en la cabeza, con cabalistas, luego pasa a los judíos y luego al mundo entero. Todo el que puede hacerlo, se une a este trabajo; hay lugar para todos. Nuestro tiempo requiere que el mundo avance hacia la corrección; de lo contrario, nos encontraremos en una situación mucho más difícil que hace 70 o 80 años en el momento del Holocausto.

Se sabe que, en ese tiempo, los judíos no notaron la amenaza y no tomaron la oportunidad de cambiar su destino y salir de Europa. Al principio incluso apoyaron la llegada de Hitler al poder. Y hoy, apoyan a Obama y protestan contra Donald Trump, aunque es obvio cuál de los dos está en contra del Estado de Israel.

Esta es señal que se aproxima un Holocausto. Por lo tanto, es más importante que no pensemos en lo que sucedió, sino que veamos adelante y pensemos en lo que es necesario hacer para que no vuelva a suceder. Sólo si todos los judíos se unen podremos salvarnos. No debemos llorar por el Holocausto, sino por el hecho de que somos tan testarudos que no escuchamos las advertencias de los cabalistas ni prevenimos el nuevo Holocausto.

Y ciertamente vendrá, si no arrojamos fuerzas de misericordia contra las fuerzas de justicia; es decir, si no oponemos la unidad al odio. Ahora, el odio y la separación entre judíos es más fuerte que en otras nación. Si los judíos de EUA, tanto partidarios de Donald Trump como sus oponentes, se unieran, llegarían a la corrección.

Así que para el fin del día en memoria del Holocausto, todos tienen que salir con un pensamiento y una preocupación en el corazón: ¿Cómo evitar el Holocausto de mi pueblo y del mundo? Esto puede hacerse sólo con conexión entre nosotros, convirtiéndonos en un hombre con un corazón, en otorgamiento mutuo para que el amor cubra todos los crímenes. Tenemos que preocuparnos sólo de que el amor se eleve por encima de los obstáculos. Y así, el poder de la unidad se “derramará” del pueblo de Israel al mundo entero.
[206060]
De la 2ª parte de la lección diaria de Cabalá 24/abr/17, clase con el tema: “Día en memoria del Holocausto”

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Boicot de Israel a Eurovisión 2017

En las noticias (Jerusalem Post): Un pequeño, pero ruidoso grupo [BDS] ventiló sus quejas en un grupo de Facebook llamado ‘Eurovisión boicot a Israel – ZERO apunta a la canción del apartheid Israelí.

“Somos un grupo de ciudadanos Israelitas. Esta semana, europeos (y australianos) tendremos oportunidad de decirle a Israel lo que pensamos de la opresión y despojo a los palestinos y de expresar solidaridad con los prisioneros palestinos en huelga de hambre. ‘En el concurso de la canción de Eurovisión, deberíamos darle cero puntos a la canción del apartheid Israelí’, exige el grupo en su página de Facebook.”

Mi Comentario: Este movimiento existe en cada judío contra su propio judaísmo. El judío se odia a sí mismo y cree que si se une a otros, se justificará y recibirá protección de ellos. Esto funciona subconscientemente, porque la naturaleza egoísta de nuestro mundo se opone a ser un verdadero judío. Judío (de la raíz “Yichud” – unidad) simboliza unidad. El pueblo de Israel fue fundado por un grupo que decidió unirse y vivir en paz y amistad sin ninguna diferencia entre ellos, en igualdad. De hecho, fue una verdadera sociedad comunista.

Con la destrucción del Primer y Segundo Templos, esto cambió. El amor cambió a odio mutuo, repulsión y rechazo. Todo esto se revela plenamente en la organización BDS.

Pregunta: ¿Cree que los judíos son los más activos en BDS?

Respuesta: Sí, por supuesto. Todos los grandes antisemitas fueron judíos, comenzando por Torquemada e incluso por Tito en la antigua Roma y así ha sido en toda la historia. Si cavamos un poco en la historia, veremos que los ideólogos antisemitas más activos fueron judíos.

En ellos habla el mayor odio a la unidad, a la reconstrucción de la gente, a ese grupo que debe ser ejemplo de unión y amor mutuo en el mundo. No saben que son portadores del odio en nuestro mundo, para que a través del odio, la gente entienda la necesidad de transformarlo en amor. Así actúa el alto mando.

Pregunta: ¿Cree usted que una gran acumulación de odio, finalmente despertará y atraerá afinidad al amor?

Respuesta: Sí. Eso sucede en general. El “someterse” debe pasar por el punto de ramificación y así se entenderá cómo actuar en la práctica. Uno siempre da lugar a lo contrario de sí mismo.
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De Kabtv “Noticias con Michael Laitman” 11/may/17

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