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El trabajo en medio

Todo el trabajo principal no está en las convenciones sino en medio de ellas. Y cada día puede ser como una convención, como un gran ascenso o descenso, todo se acumula al mismo tiempo.

Cada día tiene que ser como un nuevo comienzo, incluso muchas veces durante el día. No tenemos que esperar a que desaparezca el grado previo de nuestras sensaciones. No obstante, de todas formas lo registramos para la eternidad como corrección porque hemos avanzado unos cuantos pasos y hemos alcanzado una nueva conexión tanto en calidad como en cantidad.  Pero luego este estado desaparece para que sigamos más allá con nuestro trabajo.

El ocultamiento puede ser originado por dos razones: ya sea que simplemente permitimos el estado alcanzado para desaparecer o que nos empezamos a comprometer en una nueva forma de conexión, en nuevos propósitos y, por lo tanto, el grado previo se extingue por sí mismo.1

La próxima convención en Italia es especial, en el sentido de que reunirá a muchos grupos distintos que pertenecen al grupo de la Unión Europea. Esta es la verdadera Babilonia fragmentada que necesitamos unir.  

Europa es el centro de toda la civilización moderna, el lugar que ha influido mayormente en la historia de la humanidad. Por lo tanto, debemos intentar unir, por encima de todas las diferencias toda esta Babilonia que ha pasado de Mesopotamia a Europa.  

Con las actuales naciones europeas y las condiciones modernas se requiere de un tipo de trabajo completamente nuevo, tanto en calidad como en cantidad. Necesitamos superar tales dificultades, así como los distintos idiomas y culturas.2

No importa en qué estado nos encontremos, ya sea grandeza o pequeñez, nuestra importancia debería ser sólo nunca abandonar nuestra raíz. No se requiere intentar mantener el mismo tipo de conexión e incluso la misma intensidad —déjenlos cambiar y desaparecer. Lo más importante es mantener la conexión misma, sostenerse al mismo Creador, al mismo principio: “No hay nada más que Él”. Es en relación a Él que queremos renovar nuestra unidad, alcanzando un nuevo estado, una nueva deficiencia.3

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 9/may/18,  lección sobre: “Continuando el congreso en ascenso”.   

1 Minuto 0:30

2 Minuto 2:05

3 Minuto 62:00

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Siempre un nuevo comienzo
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Lección diaria de Cabalá – 23/may/18

Preparación de la lección
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Lección sobre: “El trabajo entre el estado deseable y el estado existente”
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Talmud Eser Sefirot, parte 4, capítulo 3, punto 9
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Escritos de Baal HaSulam, “Un Mandamiento”
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Lección diaria de Cabalá – 22/may/18

Preparación para la lección
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Lección sobre: “El trabajo entre el estado deseable y el estado existente”
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Un alma similar al sistema de la creación

El alma común que era una y estaba conectada fue dividida en muchas partes después de la ruptura; necesitamos ensamblar y conectar esas partes con el fin de revelar al Creador a través de ellas.

La diferencia entre la vasija original y la reconstruida tras la ruptura es que la ruptura reveló nuevas cualidades que previamente no eran evidentes. Es a causa de ellas que el alma se fragmentó, y a través de su corrección son reveladas cualidades adicionales de la Luz en contraste con esos deseos rotos. Y de esta manera hacemos escrutinio de la interioridad del Creador que creó esta alma y corrige con Su Luz.

Si no fuera por la ruptura y corrección, no sentiríamos más que lo que el primer hombre, Adam, sintió antes del pecado, es decir sólo un estado de pequeñez (Katnut) Nefesh/Ruaj de Ruaj. Y tras la ruptura y corrección, revelamos la Luz completa de NaRaNHaY, es decir, nos adherimos al Creador mismo, llegamos a la equivalencia de forma con Él, entendemos Su manera y sabiduría incrustadas en la creación.

Por lo tanto, es imposible evitar la ruptura y corrección. El final de la corrección es un punto inicialmente incluido en el plan de la creación.

El alma tiene que corregirse de acuerdo al sistema entero de la creación que incluye en sí mismo todos los mundos de Adam Kadmon y ABYA. El alma es la parte más interna de todo el sistema de la creación, por lo tanto, a través de nuestra corrección debe adquirir la misma forma que todos los mundos superiores, consistiendo en tres partes: cabeza-cuerpo-extremidades (Rosh-Toj-Sof), después de tres líneas, y un gran número de formas complejas.

Cuando se conectan, las diferencias no desaparecen porque “el amor cubre todas las transgresiones”. El alma corregida mantiene todo el egoísmo dentro de sí, todos los inmensos deseos y contradicciones. Todo lo que existió antes es preservado, nada es borrado. Incluso, al contrario, las manifestaciones negativas nos ayudan a revelar la Luz, cuya ventaja es revelada a partir de la oscuridad.

Existe un gran trabajo ante nosotros; después de todo, Adam no tenía cabeza, cuerpo y extremidades -simplemente había un cuerpo posicionado en un nivel que era llenado con la Luz de Jasadim. Él nació circuncidado como un ángel, en el estado de pequeñez (Katnut). Un infante no tiene inteligencia y no puede estar de pie sino sólo estar recostado, su cabeza está en el mismo nivel del cuerpo.

Y necesitamos colocar esta alma rota de pie, en la posición erecta de una persona. Por lo tanto, en nuestro trabajo seleccionamos las partes del alma que pertenecen a la cabeza y el cuerpo y aclaramos el papel de cada una de ellas. Todas las partes del alma tras la ruptura ya están preparadas para la corrección, pero tenemos que invitar a la Luz superior, encontrar dónde se localizan las rupturas y corregirlas.

Aquellos que serán atraídos hacia el trabajo espiritual serán llamados la cabeza de Adam, el alma común. Y el resto son partes de su cuerpo. Es por eso que Israel, es decir, “aquellos que anhelan ir directo al Creador”, son llamados “Mi cabeza” (Li-Rosh).

Elegidos para trabajar sin recompensa

El pueblo virtuoso es aquel que trabaja en tres líneas, en la cabeza y el alma, y puede llevar a cabo escrutinios y correcciones transmitiendo la Luz a través de sí mismo hacia los deseos rotos para que estos se corrijan, se conecten y se unan a ella, creando así un Partzuf completo.

Necesitamos estar de acuerdo en ser el pueblo virtuoso porque no hay coerción en la espiritualidad. Por lo tanto, recibiremos golpes desde arriba hasta que demos nuestro consentimiento para este trabajo, y debemos estar de acuerdo de todo corazón. A través de los golpes comenzamos a entender qué es bueno y qué es malo para nosotros y por lo tanto, estamos de acuerdo.

Ser un sumo sacerdote (Cohen) significa no recibir recompensa por mi trabajo: él corrige al mundo entero y acerca a todos al Creador para que todos estén conectados con Él y llenos con la Luz de infinito, y no obtiene nada de ello. Esto es llamado el trabajo de un sumo sacerdote, Cohen.

El Cohen no tiene ningún terreno, ninguna propiedad, sólo puro trabajo para el Creador del cual a él no le queda nada. Su recompensa es sólo tener fortaleza para el trabajo con el fin de continuar trabajando y dando contento al Creador. Esto es otorgamiento puro.

Cada persona en el mundo en quien el Creador despertó una chispa espiritual pertenece al pueblo virtuoso y debe trabajar para la corrección del mundo. Debido al hecho de que nos conectamos uno al otro y llegamos a “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, llegamos al amor del Creador, y debemos atraer a la humanidad hacia nosotros. Esta es nuestra misión; después de todo, hemos recibido un deseo por este trabajo y no hay opción, tenemos que realizar este deseo.

El mundo está dividido en aquellos a quienes el Creador dio este deseo y a quienes Él no se los dio. Por qué se nos dio este deseo, no lo sabemos. Se aclarará más tarde, pero no será importante porque todos los que cumplen su misión son absolutamente iguales -todo se redondea en un círculo y cada uno alcanza todos los grados hasta la altura de nuestro precursor Moisés.1

De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá 9/may/18, escritos de Baal HaSulam, “La garantía mutua”, punto 28

1 Minuto 3:30

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En el pensamiento inicial

Nunca podemos realmente unir nuestros deseos y nuestras intenciones. Podemos conectarnos sólo dentro del Creador. Ahí nos interconectamos y nos volvemos una decena. Es por eso que es necesario hablar constantemente de la grandeza del Creador, sin Él no completaremos nuestra construcción de la decena. Podemos hablar infinitamente acerca de la unidad, pero nada sucederá.

El final de la acción ya debe estar establecido en el pensamiento inicial, es decir, en adhesión con el Creador; por lo tanto, debe estar involucrado en el comienzo de cada acción. 1

De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá 10/may/18, Talmud Eser Sefirot, parte 4, capítulo 1, punto 5

1 Minuto 35:20

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Lección diaria de Cabalá – 21/may/18

Preparación para la lección
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Lección sobre: “El trabajo entre el estado deseable y el estado existente”
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Talmud Eser Sefirot, parte 4, capítulo 3, punto 6
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Escritos de Baal HaSulam, “Un mandamiento”
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Continuando la convención con un ascenso

¿Cómo es expresado exactamente el avance espiritual? ¿Es en un alcance más grande del Creador, en la unidad de los amigos, en la comprensión de las enseñanzas de Cabalá, en el crecimiento de nuestra fuerza, o al revés, en la realización de nuestra propia impotencia y dependencia? Si lo examinamos más de cerca, entonces se vuelve claro que todo nuestro avance depende solamente de experimentar la grandeza del Creador.

El grado al cual alcanzamos esta grandeza, o incluso mejor, la incrementamos con fe por encima de la razón, determinará todo nuestro avance por el camino espiritual, nuestra disposición para dirigir todos nuestros esfuerzos, pensamientos y deseos, cada uno de forma individual y todos juntos, para traer contento al Creador.

No importa qué avance o entendimiento fue recibido, cuánto esfuerzo fue ejercido, o qué obstáculos se necesitó superar. Nuestros cálculos deben ser llevados a cabo sólo en términos de cómo llevar contento al Creador. No existe grandeza de mí como individuo, o de un amigo, o un maestro -existe sólo la grandeza del Creador, la cual necesita ser ampliada, agrandada, y experimentada al grado al cual es más importante que mi propio bienestar. Eso es lo que quiere decir continuar la convención con un ascenso.

La reciente convención en Estados Unidos fue muy exitosa porque una tremenda importancia del Creador fue revelada en ella; esto gobernó nuestros esfuerzos, pensamientos y deseos. Esta es la altura de la convención.

Todo es medido al elevar la importancia del Creador entre nosotros, gracias a quien nos distanciamos de la ganancia personal y nos movemos hacia el beneficio del grupo, al grado en el cual lo valoramos como un medio de otorgamiento al Creador.

Es por eso que continuar la convención con un ascenso es revisar constantemente: ¿Hemos llegado a un nivel más grande de importancia del Creador sin buscar beneficio personal en ello, sino sólo a partir del deseo de traer contento a Él?

Para continuar avanzando no necesitamos esperar la próxima convención, sino entre convenciones necesitamos intentar construir la grandeza del Creador entre nosotros, sin pedir por nosotros mismos. 1

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 10/may/18, lección sobre: “Continuando el congreso con un ascenso”.

1 Minuto 0:25

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Lección diaria de Cabalá – 18/may/18

Preparación para la lección
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Lección sobre: “La grandeza del Creador
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Talmud Eser Sefirot, parte 4, capítulo 3, punto 3
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Escritos de Baal HaSulam, “Un Mandamiento”
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Lección diaria de Cabalá – 17/may/18

Preparación de la lección
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Lección sobre: “La grandeza del Creador”
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Talmud Eser Sefirot, parte 4, capítulo 3, artículo 1
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Trampolín para el otorgamiento desinteresado

Lo más importante es sentir la necesidad de ayuda del Creador. Nacemos completamente desconectados de la fuerza superior, como los animales, y no sentimos la necesidad del Creador. No está incluído en ninguno de nuestros deseos egoístas. En toda nuestra existencia en este mundo no vemos ninguna necesidad por el Creador.

Intentamos construir todo el mundo, todo su sistema, la familia, la sociedad y el entorno, sólo a través del poder de nuestro egoísmo. Tratamos de conquistar la naturaleza para estar más cómodos y ponemos todo a nuestro servicio.

Esta es la forma en la que nos desarrollamos. Nuestro egoísmo nos impulsa totalmente a la dirección opuesta al Creador. Si necesitamos al Creador, es solo para aprovecharnos de Él. La gente siempre ha buscado apoyarse en las fuerzas de la naturaleza, como del sol y la luna. Si hay una fuerza aún mayor, entonces sería bueno ponerla a nuestro servicio, para nuestro beneficio.

Sin embargo, cuando hablamos de la necesidad de la ayuda del Creador significa algo diferente. No es que el Creador llegue y nos satisfaga con placeres egoístas, buenas sensaciones y vidas cómodas. Todas las prácticas supuestamente “espirituales” que dan al individuo una sensación de que no tiene que cuidar de sí mismo también están dirigidas a que uno se sienta mejor y más cómodo, libre del peso de las experiencias egoístas. Esta es sólo una forma más astuta de utilizar egoístamente todas las fuerzas de la naturaleza, como si también se incluyera la fuerza superior.  

La sabiduría de la Cabalá es única, ya que requiere una cantidad especial de paciencia en el individuo, previo a la ayuda del Creador. Necesitan ser pacientes e intentar ver el trabajo del Creador en ustedes, escuchando con atención su voz interna. Así es como el individuo comienza gradualmente a descubrir que constantemente piensa en sí mismo: que le falta satisfacción, comprensión y éxito. ¿Dónde está la promesa de que el Creador me complacerá?

Estas son las condiciones naturales que aparecen en todos nosotros. Tenemos que pasar estos estados en el camino para la verdadera corrección. El Creador mismo despierta estos cuestionamientos y determinaciones en nosotros, hasta que nos cansamos de pensar en nosotros mismos. Perdemos la paciencia ante la incapacidad de realizar nuestros planes egoístas y empezamos a esperar la satisfacción si dirigimos nuestros pensamientos en la dirección contraria, en la única dirección posible —hacia el Creador.  

Sigue siendo una intención egoísta, pero ya empezamos a descubrir que la satisfacción puede llegar solo de ocuparnos del prójimo, de los amigos. Esto es otorgamiento en favor de la recepción, pero continúa un gran proceso hacia la espiritualidad.

En la desesperación de satisfacernos a nosotros mismos con nuestro propio conocimiento, alcances, sensaciones, pensamientos, “yo, yo, yo”, comenzamos a sentir que existe una oportunidad de satisfacernos si pensamos en los amigos o en el Creador. Si no hay satisfacción en la recepción, ¿puede ser en el otorgamiento, procurando hacer bien al prójimo? Esto es otorgamiento egoísta, pero sigo saliendo parcialmente de mí mismo y comienzo a estar incluido en los demás. En cualquier caso, pienso sobre lo que necesitan, para darles y de esta forma satisfacerme.

Aquí, una nueva actitud y trabajo surgen: todos cuidan de los demás, viendo que esta es la única forma de satisfacción. Inconscientemente, seguimos pensando en nosotros mismos, pero ya entendemos que sin los amigos no estaremos satisfechos. También ya no intentamos utilizarlos directamente para nuestro propio beneficio. En lugar de eso, los usamos de forma indirecta, intentando hacerles el bien, porque otorgar nos da contento. Vemos que esta es nuestra única oportunidad de tener éxito. Si en lugar de recibir, otorgo y procuro a los demás todo el tiempo, entonces estaré satisfecho con este asunto. Esto es llamado “recibir para otorgar”.

La salvación de mis propios problemas radica en los pensamientos sobre el Creador: estos me desconectan de mi constante ansiedad, de mi vacío interno, de la falta de ayuda y de la duda. Así es como empezamos a sentir la oportunidad de la fe por encima de la razón y a alcanzar el otorgamiento. Incluso si sigo otorgando para mi propio beneficio ya es un trampolín al otorgamiento puro.

Muchos carecen de paciencia y no esperan a que el Creador se ocupe de ellos, les lleve a esta forma de otorgamiento, es decir, para recibir satisfacción. Debemos entender que esta forma de otorgamiento difiere del otorgamiento egoísta del mundo corporal, donde este último no puede en absoluto ser llamado otorgamiento, porque sigue proviniendo del deseo de recibir más, aunque sea por una vía alterna.

Aquí, pasamos a recibir con el fin de otorgar, después de una gran desilusión, teniendo seguro que es imposible la satisfacción mediante la recepción. Por lo tanto, queremos salir de estos deseos, acabar con este enfoque de vida.1

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 25/abr/18, lección sobre:“Revelando la necesidad de la ayuda del Creador en la decena” (Preparación para el Congreso  “Todos como uno” en Nueva Jersey, 2018)

1 Minuto 0:00-15:00

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