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Cómo crecer hasta el nivel del Zóhar

laitman_2009-07-18_0912_wDurante la lectura del Zohar lo importante es fundirse con el texto. Si recordamos que la Luz influye sobre nosotros, es suficiente.

El niño pequeño se encuentra entre los adultos. ¿Qué entiende él de sus conversaciones, de su conducta? ¿Acaso sabe cómo es su mundo? Todo esto es un misterio para él.

Pero por la naturaleza estamos hechos de tal modo que el niño, encontrándose entre los adultos, no entendiendo nada, no estando preparado para esto, percibe a través del “el brillo circundante”.

Así es la forma del desarrollo. Paulatinamente, indirectamente, desde el exterior, él empieza a absorber todo de los adultos, se incluye entre ellos sin entender de antemano lo que sucede. De esta infiltración en ellos con su deseo, empieza a percibir y a entender. Se desarrollan en él los órganos de la percepción, los deseos (Kelim) y después la mente.

Siendo adultos, no nos desarrollamos, sino sólo llenamos de conocimiento y sentimientos. Pero, los órganos de percepción ya no se desarrollan.

Su desarrollo es posible sólo con la condición de que el hombre entra en “el espacio” donde, sin entender nada e incluso sin sentir, desea ser semejante a éste.

Entonces —gracias a su deseo e intención, sin entender y sin saber—, empieza a absorber las fuerzas de este espacio, y esto le desarrolla.

Los adultos no tienen este desarrollo interior como el niño. Ellos solamente llenan sus viejos deseos. Los nuevos deseos pueden crecer tanto en nuestro mundo como en el mundo espiritual, sólo de mi deseo de sentir y conocer dónde me encuentro.

Estoy leyendo El Zóhar y no entiendo de qué se habla allí. Pero del deseo de descubrir esta imagen, estoy desarrollando los órganos de la percepción de mi alma. Por eso, se ha dicho: “No se aprende con la mente” (Lo Jajam Lomed).

Nuestro desarrollo espiritual sucede de igual modo que el desarrollo del niño en nuestro mundo, es decir, sólo con la anulación total de sí mismo (el escalón inferior) ante el escalón superior. ¡Después de todo, vamos a explorar un mundo nuevo!

Los cabalistas escriben de esto en muchos artículos. En el artículo Un discurso para la finalización del Zóhar, Baal HaSulam escribe que el alumno tiene que anularse a si mismo frente al Rav, como los niños ante los adultos. Sólo de este modo alcanzas el estado superior.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 14 de abril 2010).

Material relacionado:

De las lecciones del Libro del Zohar, 14.04.2010
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¿Qué revela El Libro del Zóhar?
El Libro del Zóhar es un boleto para el Mundo Espiritual

Alguna vez te acordarás de cada palabra

laitman_2008-04-25_3569_w_0Los artículos de Shamati no fueron escritos por Baal HaSulam como obras, en las que el autor verifica cada palabra.

Estos artículos resultan de sus conversaciones durante comidas y reuniones con los alumnos, que Rabash (su hijo y el primer alumno) escuchaba y después salía afuera y anotaba.

¡Baal HaSulam no permitía anotar nada, incluso durante las lecciones! Esta regla existió durante toda la historia de la Cabalá, llegando hasta nuestros días.

Ningún cabalista, generación tras generación, anotó nunca ni una palabra durante el estudio ¡Se prohibía escribir! ya que el alumno recibía la Torá “oral”, “de la boca” del maestro. Él percibía conforme a lo que oía y lo asimilaba.

Si anotas, no percibes. Cuando escuchas, absorbes. Lo escuchado entra en tus deseos y cualidades. Eso te eleva.

Cuando entres en lo espiritual, te acordarás de cada palabra de lo dicho por tu maestro con todos los detalles, hasta el más pequeño: desde la forma en que fue dicho hasta el sentido más profundo.

Ya que en lo espiritual nada desaparece. Toda nuestra “película” ya existe y está pasando ante nosotros.

Lo antes posible tenemos que aprender a vivir en un nuevo espacio absolutamente informativo.

(Extracto de la lección sobre un artículo del libro Shamati, correspondiente al 1 de abril 2010).

El suministro para el camino que aún resta

img_5652_100[1]Pregunta: ¿Puede avanzar el grupo que se queda sin el maestro?

Respuesta: Todo lo necesario está en las decenas de miles de clases que se encuentran en nuestro archivo. En cuanto más se unen, más escalones descubrirán en ellas.

Todo depende del kli, de la vasija, y no de quién la está llenando. En las clases de hace diez años descubrirán cosas nuevas dentro de otros diez (años). Todo depende del “usuario”, de su sensibilidad y su apertura.

En los mismos materiales van a descubrir nuevas  capas. Los cambios interiores les permitirán hacer descubrimientos cada vez más profundos. Gracias a la unión descubrirán, en las clases anteriores, todos los estados posteriores.

La desaparición del maestro no es un final. La vida sigue, desde arriba llega la nueva forma de dirección, y el grupo avanza. Así debe ser el proceso de crecimiento.

Seguimos el mismo principio respecto a nuestra actitud hacia el niño, según éste va creciendo. Con el tiempo, él mismo empieza a sentir la necesidad de la separación.

Durante un tiempo, al hombre le dan un maestro, pero después se lo retiran. El maestro recibe otra tarea y el alumno también. Hay que tratar este asunto como una corriente infinita de las conexiones entre los kelim.

(Extracto de la lección sobre Introducción al libro del Zohar, correspondiente al 02 de marzo 2010).