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Será un día de descanso para ti

Dr. Michael LaitmanLa Torah, “Éxodo” 35: 1 – 35: 3: “Moisés llamó a toda la comunidad de los hijos de Israel a reunirse, y él les dijo a ellos: “Estas son las cosas que el Señor mandó a hacer. Seis días se trabajará, pero el séptimo día tendrá carácter sagrado, un día de descanso completo al Señor; el que realiza los trabajos [en este día] será castigado con la muerte. Usted no deberá encender el fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo”.”

Inicialmente nos ocupamos de los deseos egoístas de una persona o la sociedad. La Torá nos dice que todo lo que necesitamos hacer es superar nuestro ego y  reunirnos juntos por encima del ego en una sola totalidad. Así que esta Parasha (porción de la Torá), se llama “VaYikahel” (reunirse).

Se habla de la reunión de todas las partes separadas, distantes y hostiles del alma colectiva, que se encuentran en todos nosotros y que necesitamos reunir, como un rompecabezas, en una sola alma.

A través de la conexión de estas partes, comenzamos a organizarnos en ellos bajo la influencia de la Or Makif (Luz Circundante), la característica de otorgamiento y amor del Creador. Si tratamos de ser como Él, a continuación, en la medida de nuestros esfuerzos, Él nos influencia y ayuda a nuestra reunión en una conexión integral y mutua.

Luego veremos cómo nuestras características mutuas crean algo conjunto, una especie de imagen completa, que en la sabiduría de la Cabalá se llama un Partzuf, es decir, un bloque o estructura.

Este Partzuf se compone de Sefirot: Hesed, Gevura, Tiferet, Netzach, Hod, Yesod, Malchut. En los primeros seis Sefirot, que simbolizan los seis días de la semana, tenemos que trabajar en la recolección de las piezas separadas del alma. Si tenemos éxito en esto, entonces la Luz va a terminar la reunión completa, trabajando en nuestros esfuerzos a lo largo de los seis días de trabajo. Y entonces no necesitamos hacer nada más, ya que en el séptimo día de nuestro trabajo está terminado.

Ahora es posible para la luz para terminar esta soldadura entre nosotros en que entonces la unidad completa del alma emerge de las partes separadas y nos reunimos.

Terminamos una semana, y comenzamos una nueva semana. Una parte y luego otra parte se reúnen, y de esta manera, reunimos toda nuestra alma común. Dentro de un determinado número de acciones con estas, alcanzamos la reunión espiritual de todas las partes convirtiéndose en una unidad completa, la semejanza de Adán (el hombre), lo que significa Domeh (similar al Creador). Con esto, logramos la corrección completa de la humanidad, que es a lo que tenemos que llegar.

Así Shabat es el día más sagrado, porque en este día actúa la Luz, influye en nuestros esfuerzos, y los finaliza. Es como si a lo largo de los seis días el trabajo se realiza, y en el séptimo día la Luz lo lleva a cabo.

Si en el séptimo día continuamos este trabajo, entonces es como si estuviéramos felices con esta destrucción del alma de Adán, porque estamos tratando de hacer el trabajo en lugar de la luz. Esta es la mayor violación de todo el sistema de corrección.

En general, si hacemos nosotros  parte del trabajo y la luz también hace su parte del trabajo. Si hacemos todo el trabajo nosotros mismos, estamos agregando aún mayor destrucción en el sistema e incluso rechazamos con más fuerza la reciprocidad de todas las partes que reunimos durante la semana. En general, es preferible no hacer nada en absoluto durante toda la semana y continuar esto incluso en el séptimo día. De esta manera, se nos niega todo el método de corrección del sistema y todo su avance.

Por lo tanto antes del séptimo día, es necesario terminar nuestros esfuerzos, lo que significa que nos detenemos en el sexto día y hacemos lo posible para que la Luz solde  todas las partes, pegarlos juntos. Se dice, “Va a ser un día de descanso para usted.” Básicamente, la persona que está haciendo el trabajo y no simplemente descansa. En este momento, por fin siente la unidad gradual de las seis partes en un todo general y terminamos la corrección del actual nivel espiritual. Y después de eso, corregimos al siguiente nivel y el siguiente, y así sucesivamente, semana tras semana.
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Desde Kab TV’s “Secretos del Libro Eterno” 10/10/13

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Historias breves: La evolución del grupo de Abraham, Isaac

11Después de que Abraham fundó su escuela, comenzó a desarrollar el método cabalístico con los estudiantes que se le unieron. Así creó tres sistemas: un sistema de estudio, un sistema de diseminación, y un sistema para realizar la sabiduría de la Cabalá.

El sistema de diseminación toma en cuenta el nivel de desarrollo de la persona. Todo depende de cómo pueden las personas percibir la idea espiritual, en qué medida es cercana a ellas y puede responder a sus expectativas, y hasta qué punto puede mostrárseles que este sistema es benéfico para ellas.

Más tarde, cuando asciendan y se desarrollen, estarán listas para entender otras opciones que les ofrece la sabiduría. Por lo tanto, la persona debe ser abordado siempre en su nivel, en un idioma que ella entienda, entonces puede ser atraída al saber que ustedes en realidad pueden ayudarla a caer en cuenta de qué es lo que quiere.

En esto fue que se involucró Abraham cuando explicaba que la meta definitiva de nuestra evolución es el amor y otorgamiento, y aquellos que deseen alcanzarla internamente, al menos hasta cierto punto, deben venir a él.

Así comenzó la siguiente etapa de desarrollo de la escuela de Abraham. En este punto, era llamado el grupo de Abraham, dado que todos los miembros del grupo comenzaron a trabajar en la conexión entre ellos, aceptando el hecho de que la unidad está por encima de la separación.

Cuando ocurrió el salto del ego en la antigua Babilonia y las personas quisieron construir una torre para llegar al cielo, es decir, hasta la fuerza más elevada que esta estaba ejerciendo presión sobre la fuerza negativa.

Abraham, sin embargo, afirmaba que la fuerza negativa surge de la misma fuerza positiva y tiene que ser operada de forma diferente, al absorberla en lo que llamamos la línea izquierda (la fuerza negativa). Él creía que el ego que crece en las personas debe ser estudiado y que hay que trabajar con este de la forma correcta. Esta es la razón por la cual el periodo que siguió en el desarrollo del grupo de Abraham es llamado Isaac.

El uso correcto del ego es llamado el sacrificio de Isaac, el cual significa que atamos nuestro ego y amenazamos con matarlo, totalmente dispuestos a sacrificarlo, aun cuando entendemos que no alcanzaremos al Creador sin este. Por otra parte, la semejanza y equivalencia con el Creador sólo puede alcanzarse si limitamos al ego correctamente. Para nosotros, es como cortar nuestra propia carne.

Nosotros aprendemos a controlar nuestro ego, a atarlo, a manejarlo, y a colocarlo bajo el atributo de amor y otorgamiento sin destruirlo y sin amenazarlo, y nos disponemos a romper con nosotros mismos (dado que el ego es todo el yo). Este proceso es parte de nuestra evolución, y cuando la llevamos a cabo, tenemos la oportunidad de hacer un trabajo correcto, productivo, y enfocado con nuestro ego. Esta es la esencia de la historia del sacrificio de Isaac.

(146497 – Del Kab.TV “Historias breves” del 10/15/14)

Una Sucá en el patio y también en el corazón

888Pregunta: ¿He entendido su explicación correctamente, que en adición a la Sucá que construimos en el patio, depende de nosotros el construirla también en el corazón?

Respuesta: Absolutamente. Y lo principal es construir la Sucá en el corazón. Después de todo, construir una Sucá en al patio es sólo una costumbre.

Construir una Sucá en el corazón, significa organizar los deseos, intenciones, pensamientos, anhelos, preocupaciones, ansiedades, plegarias, y todo lo que tengo dentro, y separarlo de los deseos corporales, bestiales, que son las preocupaciones por la existencia física.

Depende de mí el diferenciar completamente mi parte física de la parte espiritual. La parte física está preocupada por comida, dormida, y reproducción, y todas las preocupaciones humanas ordinarias. Mientras que la parte espiritual, es mi razón para vivir, la meta de mi existencia, y el significado de la vida. Para alcanzar el significado de la vida, yo debo examinar qué deseos dentro de mí son relevantes para esta meta.

La parte de los deseos que está dedicada a alcanzar la meta de la vida es llamada el alma. Toda la persona son deseos. Existen deseos físicos, corporales que son relevantes para este mundo, dado que los tiene cualquier animal; y existen deseos que están más allá de la existencia física: “¿Cuál es la razón de mi vida?” “¿Quién está manejándome?” “¿Qué me sucederá?” “¿Cuándo terminará esto?” “¿Debo vivir simplemente como una bestia o hay algo más allá de esto?”

La sabiduría de la Cabalá explica que la persona debe elevarse a otro nivel más allá de la existencia física. Durante la vida, la persona debe elevarse al siguiente nivel y comenzar a vivir en el nivel del Creador. El próximo nivel se alcanza gracias a la adquisición de las características de otorgamiento y amor, a partir de la cual es posible ver una realidad que está más allá de este mundo, ver un mundo de fuerzas, una realidad infinita en la cual no hay tiempo, movimiento, espacio, vida o muerte.

Llegamos a un desarrollo ilimitado que es llamado el mundo por venir. Y todo esto sucede durante nuestra vida en este mundo, aquí y ahora. Como está escrito: “Verás tu mundo durante tu vida”. Nosotros vivimos en un periodo en el cual todas las personas pueden alcanzar esto, según el grado en que lo deseen.

Desarrollar características de otorgamiento y amor dentro de mí, es decir desarrollar el alma, es llamado una Sucá dentro de mí. Para esto, depende de mí el hacer escrutinio de los deseos que existen dentro de mí que están enlazados y en diferentes niveles de otorgamiento y recepción.

Todos esos deseos son sólo con respecto a la relación con los demás y están dirigidos hacia afuera de mí. Ningún deseo está dirigido hacia mí. Cuando comparo todos esos deseos, viendo cuáles de ellos son más cercanos a la caridad, cuáles son más cercanos a la superación, cuáles son más o menos limitados, yo construyo una especie de envoltura alrededor de mi alma que es como una Sucá.

Pregunta: ¿Examino todo el sistema de mis relaciones con otras personas, y a partir de esas relaciones construyo los muros y el techo para la Sucá en mi corazón?

Respuesta: En cierto sentido esto es correcto, pero no es así de simple. Se requiere mucho tiempo para descubrir mis deseos y ver qué son realmente. Después de eso, cuando leo libros de Cabalá, veo que estoy construido precisamente de acuerdo a lo que está escrito en ellos, y entonces gradualmente se construye una Sucá en mi corazón como la vestimenta exterior de este sistema de relaciones. 

(145071 – Del Kab.TV “Una nueva vida” del 10/2/14)

No debemos permitir que el amor se enfríe

555Baal HaSulam, Carta N° 2: Les aconsejo que le teman al hecho de que su amor pueda enfriarse a pesar de que nuestras mentes rechacen esta posibilidad.

Cuando estamos enamorados, nos parece que esto durará para siempre. Sin embargo, sabemos que en este mundo todo es temporal. Esta situación también se aplica a la espiritualidad, puesto que allí también continuamos subiendo los próximos peldaños. Entonces, es natural que los estados actuales desaparezcan allí también. Es por eso que no hay nada que sea permanente, sin importar la condición y la razón para ello, siempre será reemplazada por otra, ya sea una mala por una buena, o una buena por una mala.

No obstante, hagan todo lo posible por multiplicar el amor. Si hay una manera de incrementar el amor, pero uno no toma ventaja de ella, a esto se lo considera una “omisión”. Es “como si” uno le diera un gran regalo a un amigo: el amor que se revela en el corazón de su amigo en el momento de la entrega es diferente al amor que permanece en el corazón de su amigo después de terminado el acto de entrega.

En otras palabras, el amor desaparece gradualmente. Este se “enfría” cada día hasta alcanzar la medida en que desaparece por completo y llega a una etapa de olvido. Es por eso que el destinatario del regalo debe buscar las maneras de considerar el acto de dar como recurrente y nuevo cada día.

Es decir, tenemos que renovar constantemente la sensación de amor y nunca permitir que nuestras sensaciones se enfríen. Todo sucede dentro de nosotros. Para mantener esta sensación, no necesariamente tenemos que recibir regalos cada vez. Esta regla también se aplica a la unidad entre nosotros que tiene que ser promovida de manera continua.

Hemos llegado a un estado en el que cada uno de nosotros se preocupa por los demás como si fueran nuestros pequeños, más cercanos y más queridos hijos. Por lo tanto, nos esforzamos por darles a ellos todo lo que quieren. Si logramos hacerlo, les ofreceremos a los demás todo lo que realmente necesitan, y el Creador se manifestará entre nosotros como resultado de nuestra semejanza con Sus propiedades.

Nuestra actitud hacia los demás y Su propiedad absoluta de amor y otorgamiento coinciden de alguna manera. Al menos ellas alcanzan el primer nivel de similitud de los 125 peldaños. Este es el tema más importante para nosotros. Estamos en un estado de disposición constante y todo está en nuestras manos.

Debemos suplicarle insistentemente el Creador para que les dé a nuestro amigos todo lo que ellos quieren, es decir, la corrección y la revelación. La revelación es el atributo de otorgamiento y amor entre nosotros. Esto es exactamente lo que queremos decir con el término inquietud: un estado de cuidar a los nuestros amigos que es similar a tomar el cuidado de nuestros propios niños a partir de dos lados el juicio y el amor.

Por el lado del juicio, realmente deberíamos preocuparnos de perder la oportunidad, como los estudiantes de la ARI, cuando él los invitó a Jerusalén para llevar al mundo a un estado de corrección. En ese momento, todo apoyaba a la fuerza superior para revelárseles a ellos, ya que la fuerza superior estaba lista para actuar en este mundo y corregirlo. Sin embargo, los estudiantes del ARI encontraron excusas para no obedecer la invitación de su maestro. Algunos de ellos no se presentaron debido a que sus esposas no quisieron dejarlos ir y los demás estaban ocupados.

Esto explica el por qué tenemos que mantener el estado de temor y estar preocupados si no tenemos éxito. En cada momento y cada minuto, tenemos que aclarar cómo debemos tratar a los demás y apoyar al Kli (vasija) general de una manera que finalmente llegue a una determinada condición que permita que el Creador se nos revele.

Es como si actualmente nos enfrentáramos con el Juez, y como si se nos diera la última oportunidad, o nos concediera la última palabra. ¡Imagínense a sí mismos en este estado! Visualicen que estamos frente a juicio y que tenemos que llenarlo de amor mutuo. Seremos capaces de hacer esto sólo si le pedimos al Creador que llene los vacíos entre nosotros.

No somos nosotros quienes nos acercamos en nuestros corazones, más bien es el Creador quien llena con amor el vacío egoísta que hay entre nosotros. Cuando la distancia entre nosotros se multiplica por el amor, emerge una conexión de gran intensidad. Es por ello que nuestra cercanía ocurre sólo debido a que el Creador llena los espacios vacíos entre nosotros. Él conecta, coordina, y nos une. Es por eso que nuestro trabajo es llamado la obra del Creador (Avodat a-Shem).

Nosotros sólo lo invitamos a Él a hacer el trabajo de corregir y fortalecer nuestra conexión.

(144676 – De la Convención en San Petersburgo “Día uno” del 9/19/14)

La percepción de la realidad dentro de una Luz simple

wwwLa Luz superior está en reposo absoluto, y el Creador es bueno y benevolente. Esto significa que siempre estamos parados en presencia de la Luz, del bien absoluto que nunca cambia. Nosotros somos los únicos que cambiamos.

Es posible orar sólo por mi propia corrección. Pedirle al Creador que cambie es inútil porque Él es absolutamente el bien para todos, sin excepción, y no puede ser de otra manera.

La percepción correcta de la realidad es el entendimiento de que no puede haber cambio en la Luz y ni siquiera en nosotros, sino en mí solamente. Esto se debe a que la forma en la que siento cada uno en el mundo y todos los cambios que todos atraviesan, están determinados sólo por la manera en que yo mismo he cambiado. En vez de exigir que los demás cambien, a través de la cooperación mutua con ellos, yo tengo que convocar un cambio en mí, y luego cambiará el mundo entero.

Los sabios han comprendido desde hace tiempo a partir de sus experiencias de vida que no tiene sentido tratar de cambiar a los demás. Nadie va a cambiar y todo depende de mí. La sabiduría de la Cabalá lleva a la persona a una muy simple percepción de la realidad y le explica que cada uno debe corregirse sólo a sí mismo y no a los otros.

Pero con el fin de convencerme yo mismo de cambiar, requiero de un entorno. Al influir en la sociedad, yo mismo influyo en mí. Aparentemente quiero mejorar el entorno, pero en última instancia el entorno influye en mí y me cambia.

Yo juego con el Creador y con el entorno, pero esto es influir en mí. En última instancia, yo mismo me cambio de esta manera, al volverme similar al Creador. Entonces alcanzaré una verdadera percepción de la realidad y veré como se ve desde el costado de la Luz, desde el lado del Creador.

El Creador nos dio esta oportunidad de cambiarnos gradualmente a nosotros mismos, de producir constantemente los cambios dentro de nosotros mismos para volvernos similares a Él, a través del entorno. Si percibo al mundo entero y a todos los amigos como perfectos y sólo a mí mismo como necesitado de corrección, al acomodarme a ellos, seré hallado en el trabajo constante que me acerca al nivel del Creador.

Y en realidad, no importa qué suceda en el entorno, quién tenga razón y quién esté equivocado. Percibo todo esto como el juego del Creador conmigo. Él es quien organiza todo de este teatro a mi alrededor que me ayuda a adaptarme a Él. Porque si no existe otro además de Él y Él es bueno que hace el bien, entonces cualquier otra imagen que no provenga de la única buena fuerza atestigua de mi corrupción interna que debo corregir.

Entonces yo mismo tengo que estar en un proceso de escrutinio todo el tiempo, en un diálogo interno con el Creador escudriñando qué está dándome Él para que yo vea, escuche, pruebe, toque, piense e imagine. ¿Qué recuerdos flotan en mí, qué pensamientos giran dentro de mí?

¡El Creador crea todo un mundo a mi alrededor de tal manera que yo no olvide ni por un momento que todo esto ha sido hecho por Él, que yo estoy llevando a cabo un diálogo incesante con Él, que quiero descubrirlo, y entender! Es como un niño a quien se le dijo algo, pero no entiende nada y sólo se mira entusiasmado con la boca abierta. Es así como nosotros debemos tratar de entender en cada momento lo que el Creador quiere decirnos a través de todo este mundo que Él nos muestra.

Esencialmente sólo existe un muy pequeño deseo por el placer de recibir, que se siente a sí mismo como si existiera en un cuerpo físico con manos y pies, y alrededor de él hay otras formas, otros organismos, todo un mundo. Este inmenso mundo está cambiando todo el tiempo, todo gira dentro de él. Todo esto sólo existe en mi percepción interna, en mi deseo de recibir y es representado dentro de mi imaginación, pero no existe en la realidad.

Nosotros vivimos en un mundo imaginario así. Todas sus imágenes son formadas dentro de nuestro ego para que podamos interpretarlas correctamente. Si aceptamos la intención de otorgar por encima de nuestro deseo de recibir, entonces en vez de todas las formas de este mundo, sentiremos la Luz superior que llena toda la realidad. Tenemos que alcanzar una forma así de definitiva de la percepción.

Todo el trabajo es corregir nuestra percepción interna, ser liberados de esta imaginación patológica en la que existimos ahora, de este mundo imaginario, y llegar a la Luz simple, superior. A través del trabajo con el entorno, imaginándonos a nosotros mismos como cada vez más cercanos a la Luz Superior, es decir, al otorgamiento, a “ama a tu prójimo como a ti mismo”, podemos cambiar nuestra percepción; y en vez de este mundo, sentir el mundo superior.

Esta percepción distorsionada que retrata para nosotros este mundo físico desaparecerá y en su lugar sentiremos al Creador, y veremos que además de Él, no existe nada. Y nosotros existimos dentro de Él y todo está inmerso en un océano de Luz blanca. Esta será la verdadera percepción, y no la realidad imaginaria en la que ahora vivimos.

(143698 – De la Convención en Chile “Día uno” 7/30/14, Lección 2)

Anticipando al ser creado

vvvLa sabiduría de la Cabalá dice que el Creador es el bien que hace el bien. Con el fin de realizarse a Sí mismo, Él creó el deseo de recibir, llamado el “ser creado”. Este deseo debe desarrollarse de acuerdo al plan del Creador, de acuerdo a su programa hasta que el ser creado lo entienda y lo siente a Él como el bien que hace el bien, como importante.

Este es el deseo del Creador. Los cabalistas nos explican que esto no se debe a que Él quiera que reconozcamos Su grandeza, Su omnipotencia, y nuestra dependencia de Él. Estamos hablando de lo más elevado entonces, por consiguiente, está claro que es así. No, el Creador desea elevarnos a Su nivel.

Entonces, tenemos que atravesar una cierta conciencia de la fuerza mayor en nuestra naturaleza y revelar cómo podemos ascender a su altura. El Creador disfruta de que lo experimentemos, es decir que alcancemos Su nivel. De acuerdo a la ley de equivalencia de forma, el lograr la adhesión con Él significa adquirir las mismas propiedades de Él.

El período de nuestra autocorrección es el camino, la escalera, los peldaños que nos llevan hacia arriba a través de los cinco mundos. El ser creado puede realizar este ascenso sólo si está seguro y sabe a ciencia cierta que tiene que hacer esto. Entonces tiene la fuerza para realizarlo.

¿De dónde obtiene el ser creado el poder para realizar las acciones que conducen hacia arriba, de la recepción al otorgamiento que son contrarias a su naturaleza? El ser creado tiene que tener la comprensión, la conciencia y el sentido de que está en el mal estado egoísta de la recepción y que tiene que llegar a un buen estado de otorgamiento que es completamente opuesto a su estado actual.

Se nos ha dicho que podemos hacer esto si tenemos la ayuda del Creador. La Luz Superior es derramada sobre nosotros, y luego empezamos a hablar de una manera diferente y a entender que recibir es malo y otorgar es bueno para nosotros.

¡Pues bien, simplemente dejemos que el Creador hacer esto! Él ha creado en nosotros el deseo de recibir y ahora puede “brillar” sobre nosotros para convertir ese deseo en otorgamiento. Pero no, esto no puede ocurrir porque entonces perderíamos nuestra independencia y seríamos como “ángeles”, es decir, fuerzas que sólo realizan ciertas acciones. En su lugar, nosotros mismos debemos admitir y aceptar que recibir es malo y otorgar es bueno.

Esta declaración interna se llama el “reconocimiento del mal”, y no se requiere nada más. Sólo tenemos que reconocer el mal del deseo de recibir y el bien que es inherente al deseo de otorgar. Una vez que esto suceda dentro de nosotros, no cabe duda que dejaremos de usar definitivamente el mal del deseo egoísta que se manifiesta en este momento, y comenzaremos a utilizar el deseo de otorgar, que se manifiesta como el bien.

Parecería que esto no es un juego de niños: Si el doctor me explicara qué es bueno y qué es malo, qué es dañino y qué es saludable, yo apreciaría y seguiría su consejo. Sin embargo, yo mismo tengo que reconocer el mal. Los consejeros que me dicen qué es bueno y qué es malo no van a ayudarme. Yo mismo tengo que calcular con mucha precisión que el deseo de recibir es malo y que el deseo de otorgar es bueno.

Aquí se extiende una “cadena” tan delgada que esto no puede expresarse en palabras. Tengo que permanecer neutral internamente, elevándome por encima del ser creado, ya que el deseo de recibir es definido como el mal y el deseo de otorgar como el bien, con la primera cualidad que le pertenece al ser creado, y la segunda, al Creador. Sin embargo, yo tengo que anticipar lo que precede al ser creado, pararme frente a aquello, y mira estos dos deseos. Entonces, basándome en este punto completamente independiente, necesito definir el deseo de recibir como el mal.

Esta será la verdadera realización del mal. Eso no se hace como yo lo “ordene”, ni sobre la base del placer y el sufrimiento que me llevan a la decisión cuando juego una y otra vez un “juego de negociación”, la elección ocurre de acuerdo a los criterios de mi egoísmo. No, el “experto”, “juez” y “probador” en mí tiene que estar al margen, ni del lado del Creador ni del lado del ser creado, sino aparentemente un paso delante de él.

Este es un requisito previo. Es imposible que el Creador sea bueno ante mis ojos. ¿Por qué es bueno? ¿Porque Él creó mi deseo y está disfrutando de Sus regalos? No, es sólo un regalo, la creación en la que nos encontramos. El Creador desea que nosotros “anticipemos” al ser creado, de tal forma que estemos de acuerdo con Él, que Él lo hizo así.

El beneficio de esto es enorme: Ya no somos dependientes de qué y cómo nos creó Él. Tenemos que elevarnos por encima del bien y del mal, independientemente de las intenciones conectadas a estos. Tenemos que alcanzar otro nivel por encima de ellos hacia el comienzo del plan de la creación que existió incluso antes de que Él nos creara, antes de que Él decidieras revelarse al ser creado como el dador y el hacedor del ser creado como receptor. Parece que nos encontramos ante ese momento e incluso antes de su causa. Y aquí es donde en realidad nos encontramos.

Por lo tanto, la realización del mal debe ir más profundamente, hasta dentro de la profundidad cualitativa. No se trata cuán terrible es mi interminable egoísmo y cuán hermoso que es el otorgamiento. Se trata de la cualidad y la esencia: ¿Por qué defino al uno como malo y al otro como bueno? Yo debo realizar esta elección en mis propias sensaciones. Ella sólo mide los datos de mi percepción “de las estadísticas”, y por encima de esta revelo un principio superior, que está por encima del ser creado y ante este. Por lo tanto, el reconocimiento del mal abarca la totalidad de la realidad y nos eleva por encima de ella.

(142785 – De la 5° parte de la lección diaria de Cabalá del 9/3/14, Escritos de Baal HaSulam)

El egoísmo: Una ópera de medio centavo

bbbRabash, Dargot HaSulam, artículo 798, “El valor del pequeño “: Cuando el hombre no recibe nada de lo que se le da, el Creador se convierte en su deudor.

Ejemplo: un padre le da a su hijo pequeño un centavo al día. Entonces el amor por el hijo se despierta en el padre, y le da cinco centavos.

Como el hijo pequeño ve que hoy ha recibido un mayor presente del padre, él se siente inspirado para agradecerle a su padre por esto. Pero más tarde, cuando el padre le da un centavo, como de costumbre, el hijo se llena de ira hacia el padre por la pérdida que ha sufrido.

Resulta que en lugar de acercar al hijo hacia el padre, la adición recibida ayer sólo lo aleja. Esto se debe a que ahora el padre es su deudor, y el pequeño hijo quiere que el padre siga agregándole cada día. Y si el padre no hace esto, entonces todos sus regalos no valen nada.

El hombre muere cuando recibe, sin haber alcanzado siquiera la mitad de lo que desea.

No es fácil combinar adecuadamente el deseo de placer con la intención de otorgar. De este ejemplo podemos ver que nosotros no entendemos al Creador. El egoísmo no tolera adiciones de una sola vez. Percibe cualquier adición como la nueva norma, y ​​se enfada cuando no continúa recibiéndolas.

¡No entendemos que cuando el Creador sustrae, Él nos da más, no menos! No  con respecto al deseo de recibir placer, sino para que nosotros adquiramos la intención de otorgar. Sin embargo, el egoísmo ve la pérdida: un centavo en vez de los cinco que tenía ayer.

El hijo no entiende que él mismo debe completar los cuatro centavos restantes con su fe, intención y conocimiento de la grandeza del Dador. Entonces, en vez de una pérdida, adquirirá una maravillosa ganancia: la similitud con el Creador.

El deseo básico inicial fue creado por el Creador en forma de un punto negro en el centro de la Luz superior. Y seguirá siendo un punto negro. Nosotros llevamos a cabo por nuestra cuenta todo lo demás, incluyendo el más alto grado del Infinito, mediante el uso de un solo método: al elevar al Dador ante sus ojos.

El punto en mi corazón no crecerá por sí mismo. Sólo crecerá cuando se conecte con un amigo, sólo a través del otorgamiento con el que yo me las arregle para impregnar mi punto. Él no tiene ninguna otra forma de crecer.

La Luz superior sigue influyendo en nosotros con más fuerza, pero nosotros todavía no entendemos que el desarrollo no se limita al llenado del deseo. Nos desarrollamos en una Luz creciente mientras regresamos a través de los pasos de HaVaYaH.

En este viaje, las etapas se reemplazan gradualmente entre sí. Sin embargo, sólo seguimos esperando nuevas porciones de Luz sin entender que ha llegado el momento de reemplazar la recepción con el otorgamiento. Y a pesar de que la Luz se incrementa, nosotros la percibimos como algo negativo, como oscuridad.

En realidad la Luz es buena, pero con el fin de recibirla como buena, tenemos que convertirnos en una vasija parecida. Al final esta nos presiona, hasta que al menos aceptemos de alguna manera el orden del día y demos un paso más hacia el otorgamiento.

Por esta razón, en vez de trabajar directamente con el deseo, tenemos que trabajar en el cambio de actitud hacia el Dador. El desarrollo no es un proceso cuantitativo, sino cualitativo. Avanzaremos rápidamente si tenemos en cuenta esto.

(28580 – De una lección del 12/03/10, Escritos de Rabash)

La puerta cerrada como excusa para entrar

thumbs_laitman_537Aunque nosotros sabemos que sólo existe una fuerza que actúa en nuestras vidas, a pesar de todo, si vemos algo que no nos gusta, si experimentamos algo indeseable, olvidamos de inmediato que nuestra visión, nuestros pensamientos, nuestros deseos, y nuestras emociones son manejados y moldeados por el Creador. Por el contrario, creemos que nosotros somos independientes.

Alguna sensación, acción o pensamiento excepcional y que no cumpla con mis expectativas es suficiente para no estar dispuesto a vincular el evento con el Creador. Yo puedo mantener la conexión con Él sólo si pienso bien acerca de Él, y por el contrario, en el momento en que pienso mal de Él, esto nos separa; entonces pienso en otra fuerza y ​​le atribuyo esto a las demás personas, a mí mismo, a la naturaleza, pero no la Fuente única.

Sin embargo, posteriormente, yo vuelvo a pensar nuevamente en el único poder que actúa en todo. Esta es la manera en la que aprendemos a conectar todos los estados y todo con el Creador. Él despierta dentro de nosotros diversos estados desagradables para que, a pesar la separación o por encima de ella, nosotros nos conectemos con Él, de tal forma que no dependamos de nuestras sensaciones, de nuestra comprensión, sino que queramos conectarnos con Su emoción y poder.

La persona no tiene ninguna otra corrección, sino solo atribuirle directamente al Creador todos momentos por los que pasa ahora y en el futuro. De esta manera, ella justifica la creación porque todos los mundos y todos los tiempos fueron creados sólo para darle forma dentro de ella a una sensación del Creador. Todo está diseñado únicamente para dirigirnos hacia el descubrimiento del Creador.

Suponemos que la realidad actual oculta el Creador de nosotros. Sin embargo, esto no es así, dado que si nos relacionamos correctamente con todo lo que está sucediendo, en vez de una realidad que oculta, vemos una realidad que revela. Todo depende específicamente de nuestra relación con esto. Es precisamente a través de la ayuda de los poderes del rechazo que nosotros podemos avanzar.

En consecuencia, la sabiduría de la Cabalá divide a las personas en “malvadas” y “justas”. Dondequiera que el malvado rechaza, allí el justo avanza, porque quiere justificar que todo lo que le sucede, ha sido hecho para su avance.

La meta principal de la persona es alcanzar la sensación de la realidad del Creador quien lo llena todo, la fuerza única que actúa en todo el sistema, en toda la realidad. Le corresponde a la persona invertir toda su energía en esto sin involucrarse en ninguna otra cosa, sin dejarse confundir por otras metas.

Sentir al Creador significa adquirir la fuerza de otorgamiento. Por lo tanto, no vale la pena pensar en nada más, porque la recompensa para todos nuestros esfuerzos durante toda la vida es que, en cada momento en esta realidad, nosotros tengamos el privilegio tener el poder del otorgamiento por el cual comenzamos a entender y a sentir al Creador. Nosotros lo vemos a Él como el otorgante.

Con el fin de que la persona pueda acercarse correctamente a este asunto, ella no existe sola. Por el contrario, ella se encuentra en el marco de los sistemas sociales que le ayudarán. No es por casualidad que a lo largo de la historia, las personas se reunieron en pueblos, ciudades y naciones, y hoy están mezcladas en ciertas unidades sociales.

Sin embargo, allí existe un tipo de conexión que nosotros debemos construir artificialmente. A diferencia de las otras formas, esta no se deriva del proceso evolutivo natural, incluso sin este, el avance es imposible. Esto nos habla de una sociedad o grupo único, dentro del cual, específicamente, nosotros tenemos que ver los cambios a través de los que pasamos en el camino hacia el Creador.

Además de esto, Rabash escribe que, a pesar de que yo vea las caras de las personas que me rodea, debo creer que, detrás de ellas, se encuentra el Creador, quien hace todas estas acciones que las obligan a hacer lo que yo estoy viendo. Alguien sonríe, llora, me grita o se ríe de mí; esto no importa. Depende de mí el ver en todo esto al Creador, que se presenta ante mí de esta forma. En la vida normal, a través del entorno, yo tengo que penetrar a través de ellos hacia la fuente que hace que ellos funcionen.

El Creador lo hace todo, escribe Rabash, pero la persona juzga de acuerdo a lo que sus ojos ven, de acuerdo al comportamiento, de acuerdo a las caras, de acuerdo a las leyes de la naturaleza, y así sucesivamente, y no de acuerdo a su creencia.

Al estar entre los miles de millones de personas, yo debo entender que todo lo que sucede, desde las noticias hasta los más pequeños eventos mundiales que ocurren a mi alrededor, son una presentación del Creador hacia mí. Eso es lo que tengo que entender y aceptar, tratando de descubrir la buena voluntad detrás de las “cortinas”, acercarme más a Él, descubrirlo a pesar de todo este “teatro”.

Rabash continúa y dice que alguien que ve el rostro de su amigo, de hecho, está viendo al Creador. Por fuera de su cuerpo, sólo existe el Creador. Así que, en consecuencia, la persona es un verdadero ser creado.

Específicamente, yo soy el ser creado y todo lo demás es una parte del Creador, quien a través de esto quiere que me sienta separado de Su realidad. Sin embargo, aparte de mí, sólo Él lo llena todo. De esta forma, veo ante mí al Creador, la Luz superior, y todas las formas que recibo son atraídas por mi ego, que lo divide a Él en partes con diferentes formas y tamaños. Al final, éstas presentan ante mí las diversas partes de la naturaleza: el inanimado, el vegetativo, el animado, o los seres humanos.

Aparte de esto, el Creador lo llena todo, y, por lo tanto, si estoy mintiéndole a un amigo, estoy mintiéndole al Creador. Si le hago daño a un amigo, le hago daño al Creador. Si me relaciono con los amigos de forma más sustancial, puedo avanzar rápidamente hacia una comprensión correcta. Yo veré el mundo entero como si estuviera completo, perfecto y sujeto a la guía superior, veré que todo está dirigido para llevarme a la Raíz.

Si es así, entonces realmente no existe ninguna otra persona en toda la realidad. Sólo existimos el Creador y yo. Todos los otros componentes actúan en la capacidad de un enlace de transición, de un “tampón”, de un adaptador entre nosotros.

Por lo tanto, Baal HaSulam escribe que, antes de cada acción, yo mismo debo decirme que estoy actuando de forma independiente y que el éxito depende de mí, y después del trabajo, debo darme cuenta de lo sucedido. Tengo que tratar de entender que todo fue construido desde el principio por el Creador. El resultado se sabía desde el principio. Por lo tanto, depende de mí el aceptarlo todo sin reservas, porque fue establecido de esta manera desde el principio.

Sin embargo, está prohibido declarar que todo era conocido desde el principio y que no hay necesidad de hacer nada. Si nosotros aceptamos la conducta del Creador sin llevar a cabo acciones sólo porque es posible atribuírselas a Él, entonces no cambiamos. Así, vemos el mismo resultado de forma diferente, porque si yo no he cambiado, me siento y me cruzo de brazos o hago algo sin conexión con mi independencia y sigo el “re direccionamiento” del Creador, al seguir, entonces avanzo a través del sufrimiento y los golpes.

Sin embargo, si en el trasfondo de la conducta del Creador, yo le dedico tiempo a actuar por mi cuenta, y después de eso, traigo todo eso de vuelta hacia la “autoridad suprema”, hacia el Creador, si actúo con el fin de equilibrar mi participación con Su participación, entonces, de esta manera, yo soy cambiado. De un salto, yo mismo me elevo a un nuevo nivel mediante la forma de “Yo lo aceleraré”.

Esta es toda la diferencia. El mundo soporta mucho sufrimiento, porque quiere cambiar algo por su cuenta. El cambio es necesario, pero le falta la otra mitad, y esto es lo que nosotros queremos explicarle a la humanidad.

(107339 – De la Convención en Nueva Jersey del 5/11/13, Lección 3)

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thumbs_laitman_226El tema de la primera lección de la Convención en San Petersburgo es “No existe nadie más aparte de Él“. Este es el tema principal que siempre estudiamos.

En principio, nosotros estamos en una realidad especial llamada el “Creador” y tenemos que revelarlo a Él. El “Creador” (Boré) significa “ven y ve” (Bo Reh en hebreo). Si ya moramos en Él, en la Luz blanca superior, entonces sólo Él actúa y no existe nadie más que Él. Solamente Él nos “perfila”, nos forma; Él es el primero y Él es el último. Todos nuestros pensamientos y actos provienen de las acciones de esta Luz superior. No existe nada más que Él.

Nosotros observamos las formas inanimada, vegetativa y animada sobre las cuales el Creador actúa totalmente, obligándolas a hacer cualquiera de sus movimientos. Ellas no tienen ningún libre albedrío en absoluto, están completamente bajo Su influencia directa.

Por otro lado, nosotros mismos tenemos un cierto punto creado por Él, que existe aparentemente por fuera de Él. Este punto nos da la oportunidad de conocer al Creador, el único que nos afecta. De hecho, de esta manera no vamos a ningún lado más allá de Él, no distanciamos de Él ni violamos ninguna de Sus acciones. La realidad sigue siendo la misma: No existe nadie más aparte del Creador. Sin embargo, debido a este punto que parece estar por fuera de Él, yo puedo analizarme a mí mismo y a Él, puedo llevarme deliberada y conscientemente al único estado existente, en el cual no existe nadie más aparte de Él.

Yo alcanzo al Creador debido a este trabajo. Le atribuyo cada fragmento de realidad a Su unicidad y por lo tanto alcanzo todos Sus actos, todos los pasos directos y opuestos a Él, que Él emprende. Así, volviendo al estado de unidad y unicidad del Creador, yo me encuentro con todo el poder que Él me ha dado y me doy cuenta que en realidad no existe nadie más aparte de Él.

Por consiguiente, yo le provoco a placer Él, y este es el placer más grande que yo puedo darle a Él y esto significa a mí mismo. Después de todo, no existe nadie además de Él.

Entonces ahora nosotros, en contra de nuestro deseo, necesitamos comenzar a estar razonable y deliberadamente incluidos en el concepto: “No existe nadie más aparte de Él”.

(111373 – De la 3° parte de la lección diaria de Cabalá del 7/3/13, Preparación de la Convención en San Petersburgo, Lección 1)

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thumbs_laitman_572_03Existen tres estados: el estado inicial después de la creación del ser creado, el proceso de las correcciones y el estado del final de la corrección. Estos estados existen sólo en relación a la persona que está alcanzando el mundo espiritual, pero de hecho nosotros solamente existimos en Maljut de Ein Sof (Infinito), en el deseo del ser creado que alcanza al Creador.

El alcance se logra cuando el ser creado cambia gradualmente y llega a una equivalencia de forma con el Creador. De acuerdo al nivel de equivalencia de forma, él alcanza al Creador más profundamente cada vez, hasta que comienza a ser igual a Él en todos sus atributos y acciones. Por eso realiza el pensamiento de la Creación, el cual es hacer el bien a Sus seres creados.

Por consiguiente, en el momento que el deseo de recibir se desarrolla hasta el punto que éste comienza a entender y a sentir su existencia al preguntar: “¿Quién me creó y por qué yo existo?”, todos los pensamientos y acciones tienen que dirigirse a lograr una equivalencia de forma y la revelación de Aquel que le dio a luz. En consecuencia, nosotros alcanzamos la realización de la meta de la creación.

Lo principal es pensar constantemente cómo aceptar los movimientos que el Creador está ahora operando en mí. Yo necesito aceptar todo lo que venga, que no hay nada fuera de Él, aceptar la fuerza superior y que no existe nada más que Él y entender que todo está en las manos del Creador y determinar que “si yo no soy por mí, quién es por mí”, con el fin de alcanzar un acuerdo y adhesión con la única raíz que lo hace todo.

La demostración de tal actitud es la alegría. Su llenado es sólo por medio de la conexión, en el deseo de llevar a toda la creación a su raíz común única.

(104969 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 4/14/13)

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