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Una nación que salva a los hermanos que están en problemas

Dr.Michael LaitmanPregunta: Cuando los israelíes van al extranjero a los diversos destinos turísticos de la naturaleza por lo general tienden a permanecer juntos como un grupo de amigos. No es por casualidad que durante el desastre en Nepal la garantía mutua mostrada por los turistas y los médicos israelíes que vinieron a ayudar a los heridos sorprendió a los residentes locales. ¿Cuáles son las raíces de este fenómeno?

Respuesta: Las explicaciones psicológicas convencionales son que nuestro pueblo ha sufrido mucho durante el tiempo que estuvieron en el exilio, donde se necesitaba de la garantía mutua para sobrevivir. Como resultado la asistencia mutua y el cuidado mutuo se convirtieron en parte de nuestra esencia.

Pero, de hecho, es una cuestión totalmente diferente. La raíz de nuestra garantía mutua era mucho más profunda incluso en aquel entonces tan sólo cuando nos convertimos en una nación, cuando salimos de la antigua Babilonia. Abraham nos guió desde la tierra de Canaán y en realidad unió a los babilonios que lo siguieron en un grupo único llamado Israel (Yashar-El); Yashar, significa en una dirección directa y El significa naturaleza, la Deidad, ya que sus letras tienen el mismo valor numérico (Guematria).

De hecho, descubrimos la unidad de ellos a través del principio del ama a tu prójimo como a ti mismo, que incluye toda la naturaleza y descubre allí la fuerza superior que la maneja en perfecta armonía.

En efecto, una vez que nos conectamos y nos soldamos internamente, como un hombre con un corazón, y esto se imprimió y se mantuvo en nosotros a pesar del colapso, la ruptura, y el odio mutuo caímos en ello posteriormente, lo cual destruyó el Templo, nuestra vasija espiritual mutua, la garantía mutua que sentimos unos por los otros.

A pesar de los 2.000 años de exilio, estos fragmentos se encuentran todavía en nosotros, haciendo eco de una unidad anterior. Así que esperemos que seamos capaces de encender y reunir de nuevo estas chispas, de tal forma que su fuerza sea suficiente para traernos de vuelta al amor fraternal de la nación de Israel en la que todos somos amigos y somos responsables unos por otros.

En realidad esta es la forma en que nosotros, y luego el mundo entero, llegaremos a ser compatibles con la naturaleza. Entonces, gracias a la equivalencia de forma, la naturaleza se volverá amable con nosotros. La idea total es alcanzar el equilibrio y la unidad con ella. Para esto necesitamos la chispa del pasado por medio de la cual tenemos que unirnos y convertirnos en luz para las naciones, es decir mostrarle a todo el mundo cómo alcanzar la unidad integral. Entonces el hombre no dominará la naturaleza, sino que vivirá en armonía con ella, manteniendo la armonía general de la naturaleza.
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Del Kab.TV “Una nueva vida” del 10/21/14

Cuida de los magnates, podrías necesitarlos

La persona debe usar las capacidades innatas que le fueron entregadas por naturaleza en todo su potencial para el beneficio de otros. Pero entonces, ¿De dónde extraerá uno su satisfacción? Vendrá de usarse a sí mismo al máximo para servir a otros.

Después de todo, cuando obtengo una ganancia, recibo una recompensa personal. Ocupo mi ego para servirme a mí mismo, usando egoístamente las cualidades y habilidades que me dio el Creador, aun cuando pudo habérselas dado a alguien más. Entonces, resulta que las personas con medios o capacidades avanzadas, que el Creador les ha dado, están causando más daño cuando usan sus capacidades para una ganancia personal. Sin embargo, este hecho debe manifestarse en toda su fuerza para que todos entiendan lo que está sucediendo.

Esto será revelado en un estado en el que veremos que el sistema integral debe ser ocupado en toda su fuerza, y todos son iguales ahí. Sea cual fueren las cualidades que se me entregaron, me veo a mí mismo como parte del mecanismo común, la parte que más diligentemente hace su trabajo al máximo.

De esta manera, no soy diferente de alguien más. Si ambos estamos haciendo lo que se supone que hagamos, entonces, en la espiritualidad, somos absolutamente iguales. No hay diferencias entre nosotros. Simplemente nacimos diferentes. Por lo tanto, tenemos un impacto diferente, pero su porcentaje de eficiencia es el mismo.

Esto se refiere al esfuerzo que cada uno de nosotros es capaz de ingresar, en lugar de los indicadores cualitativos del resultado. Evaluamos a la persona no por los resultados que aparecen ante nuestros ojos, sino sólo por sus esfuerzos específicos.

Esto no significa forzar a las personas, como se hizo en la Rusia soviética donde el gobierno les quitó los negocios a individuos con talento que eran sus propietarios, y así destruyeron el país. Si matas o exilias a esas personas, ¿Quién manejará la industria y la economía?

Entonces, definitivamente debemos proteger a los magnates y proporcionarles oportunidades de abrir tantos negocios como sea posible. Ellos son los que pueden hacerlo.

Ya hemos visto lo que sucede en el socialismo. Aquí es el deseo egoísta trabajando, y debe ser manejado de la forma más sensible que se pueda, hasta que la persona de forma unilateral, decida que es tiempo de ser corregida. De una manera u otra, todo debe estar basado en el deseo.

Sin embargo, ¿Qué sucede si las personas toman las calles y comienzan a expresar demandas específicas? La clave más importante aquí es educar a las personas. Obviamente, tenemos que apagar el fuego.

Algunas personas en realidad viven en la pobreza y si necesitan ayuda, pero sólo cuando el nivel de la educación comience a elevarse veremos cómo las cosas comenzarán a mejorar. Después de todo, nosotros mismos estamos comenzando a entender que uno debe renunciar a algo por el bien de los demás.

Esto no será una ideología o una opinión, sino una sensación que nos abarcará a todos. Entonces, nos sentiremos como una nación.

Aparte, recibiremos la asistencia de la Luz superior. Mediante la ley de equivalencia de forma, nuestro sistema se volverá la vestidura para la Luz superior y veremos los enormes frutos de nuestra unificación, similares a los frutos vistos por los espías que fueron los primeros en entrar a la tierra de Israel tras 40 años de deambular por el desierto. De pronto descubriremos la energía y el potencial que está contenido en todo aquello con lo que estamos tratando.

Todo esto se puede lograr sólo a través de la educación. Es por eso que necesitamos una mesa redonda donde discutamos juntos los problemas y elevemos el nivel de interacción e interés mutuo entre las personas. Eso es todo lo que necesitamos. El gobierno, al despertar mediante nuestra discusión, asumirá las funciones ejecutivas.

La mesa redonda será un debate nacional conducido junto con expertos que tienen un enfoque crítico y análisis, pero basado en un acuerdo común como en una familia unida. Entonces tendremos éxito. De otra manera, fracasaremos.

(51997 – De la lección del 8/19/11, “Un precepto”)