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Gritando por el mundo inalcanzable

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Qué significan las cuatro propiedades de misericordia, caridad, verdad y paz en términos de nuestra actitud hacia el grupo y hacia el mundo en general?

Respuesta: La Luz Interior en las primeras nueve Sefirot es llamada misericordia. ¿Cómo podemos visualizarla? Nuestras intenciones de tratar humanamente a nuestros vecinos representan las primeras nueve Sefirot.

Al actuar dentro de estas propiedades, nos volvemos semejantes al Creador de una manera determinada. La misericordia es similar al otorgamiento, a la cualidad de Bina. Jesed (la propiedad de Abraham) es el primer requisito para esto.

La caridad (dádiva) es Maljut. Digamos que nuestro deseo de recibir está más o menos dispuesto a adherirse al otorgamiento. En la medida en que nuestro deseo de recibir (Maljut) sea compatible con las primeras nueve Sefirot y esté listo para aceptar su iluminación, obtiene la dádiva.

Nuestro deseo de recibir simplemente no puede lograr nada por sí mismo. Como resultado de comprar las nueve primeras Sefirot y de influir en ellas, se recibe la “luz desde atrás”. Maljut obtiene de sus vecinos las primeras nueve Sefirot. Cada uno de nosotros tiene su propio egoísmo; entendemos lo que otros quieren y utilizamos sus deseos. Llenamos sus deseos con la ayuda de nuestro propio egoísmo.

Digamos, yo soy Maljut; sus deseos son mis primeras nueve Sefirot. Yo trabajo con ellas y las lleno. Aquello con lo que las lleno es llamado misericordia. Al permitirme actuar de esta manera, mi Maljut recibe iluminación. Esta “luz de fondo” es llamada caridad.

Verdad significa que después de completar alguna acción, nosotros entendemos claramente que nuestro trabajo es sólo una decepción y que no hay verdad en él en absoluto. Seguimos reconociendo una y otra vez este hecho. En otras palabras, la verdad siempre les revela a las almas la Luz general, llamada la Luz Circundante (Ohr Makif).

Con el tiempo, la luz general debe formar parte de las primeras nueve Sefirot y Maljut. Esto demuestra el verdadero estado en que estamos y en qué medida tenemos que ser corregidos. Cuando la verdad ilumina yo me siento muy mal, a pesar de que no brilla en su etapa final, eterna, sino que está sólo un poco más elevada con respecto a mi nivel actual como la Luz Circundante que tengo que jalar hacia mí.

Ésta ilumina la oscuridad de mis deseos corruptos. Esto explica por qué la verdad es tan difícil para nosotros en este mundo material. Nadie quiere admitirla o escucharla.

La paz que nos muestra que no somos capaces de hacer nada en absoluto aparece de última. ¡Nosotros estamos tratando de lograr cosas completamente irreales! Todas nuestras acciones (la caridad y misericordia que ejercemos con los demás y con nosotros mismos) son agradables y maravillosas, pero no nos permiten fusionarnos con el Creador. ¡Estas no causan paz! ¡Solo desacuerdos!

Entonces, la verdad y la paz nos llevan a la comprensión de que lo único que podemos hacer es gritar. No hay otra alternativa, dado que estamos pidiendo algo que está más allá de nuestra naturaleza. No sabemos qué es eso, pero no tenemos ninguna otra opción excepto esta plegaria. Así es como nos corregimos a nosotros mismos.

Es muy importante tener en cuenta que todas estas cosas implican interacciones entre nosotros y a partir de estas acciones nosotros revelamos la vasija espiritual, el mundo superior, una nueva realidad. Ahora los físicos reconocen que existen otras dimensiones y cosmos, “universos que se incluidos y se entrelazan” en los cuales yacemos en una forma diferente y dependen únicamente de los niveles de la cognición humana.

Exploramos las modificaciones cognitivas y nos esforzamos por aprender a revelar un nuevo tipo de cognición. De esto se trata la sabiduría de la Cabalá. Este proceso no tiene ninguna relación con nuestro cuerpo físico, ni está relacionado con los niveles inanimado, vegetativo o animado.
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De la 4º parte de la Lección diaria de Cabalá del 3/25/14, Escritos de Baal HaSulam

Una petición que no se puede rechazar

Dr.MichaellaitmanNuestra oración debe estar enfocada directamente en la meta y no ir acompañada de ninguna condición especial por medio de la cual pueda yo superar los obstáculos con más facilidad, ser más fuerte y estar más centrado. Si comienzo a negociar de esta manera, significa que mis pensamientos no están enfocados en la meta de una manera pura y que yo impongo ciertas condiciones. En general, necesito una cosa: anularme yo mismo, alcanzar el nivel inicial de concepción en el que el viejo “yo” ya no exista.

Yo me convierto en una gota de semen, como la gota de semen a partir de la cual se desarrolla cada uno de nosotros. Este es el estado que quiero alcanzar, de tal manera que no quede nada de mí, sino la Reshimo (reminiscencia), el gen espiritual que desciende desde el nivel superior. Este es el único punto desde el que quiero desarrollarme: desde el punto en el corazón, de la raíz de mi alma, que no es egoísta como lo es ahora, que no está rota.

Hoy en día, incluso mi punto en el corazón está roto porque yo busco al Creador con el fin de alcanzar, de ganar, de entender, de sentir. Pero quiero que mi enfoque sea cambiado y que mi punto en el corazón adquiera el carácter opuesto, trabajando solo en el otorgamiento. Esto es lo que pido.

Esto significa que yo no exijo ninguna forma definida: No exijo más sabiduría, fuerza, comprensión, sensibilidad y capacidad para sentir. ¡Pido una sola cosa, una mínima adhesión! Estoy muy agradecido con el superior por haberme creado y por la inclinación que tengo, y pido que la Reshimo, ese punto, esa gota, se adhiera a Él y comience a desarrollarse.

Todas las otras peticiones ya están de más y serán siempre erróneas.
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De la preparación para la Lección diaria de Cabalá del 11/25/13

La oración por el yo futuro

thumbs_laitman_571_02El problema es cuán rápidamente se incluye la persona, después de haber llegado a la sabiduría de la Cabalá, en el trabajo real. Ella podría estar allí por mucho tiempo, escuchar lo que se dice, pero no aplicar un esfuerzo real, que es la conexión con los demás.

Tal vez, sólo después de un largo tiempo, ella finalmente comienza a entender que el camino espiritual está en la conexión en el grupo, y que es necesario encontrar el punto central de esta unidad. Después de todo, sólo allí será digna de contactarse con el Creador.

Pasará mucho tiempo hasta que ella desarrolle una idea sobre el concepto del Creador. Después de todo, nosotros no tenemos ninguna imagen, forma, ni una leve pista del Creador. El Creador es llamado la fuerza de otorgamiento que se le revela en la persona bajo determinadas condiciones, las cuales tiene que alcanzar por su propio esfuerzo. Ella tiene que ser idónea para revelar esta propiedad. Sólo cuando ésta se manifiesta en la persona, puede ser llamada el Creador, pero no por fuera de la persona.

En esencia, la persona que es impresionada por la forma que ella misma tomará en el futuro. Ella se atrae hacia el hecho de que ésta se revela en ella, es decir, a ella en el futuro. Debe quedar muy claro para ella que nada cambiará, excepto a ella misma, que se esfuerza por su forma futura, la dirige con una oración.

Por lo tanto, se nos dice acerca de este camino, “trabajé y hallé”. Esto no quiere decir que yo permanezca como estaba y todo lo que hay a mi alrededor cambie. El mundo entero, toda la realidad está dentro de la persona, y sólo ella cambia. Por eso, “trabajé y hallé, créanle”. Es imposible llegar a este hallazgo sin cambiar uno mismo. Yo “hallo” porque me llevé hacia la forma correcta debido a la Luz que Reforma y dentro de mí mismo revelé la propiedad común de otorgamiento y amor llamada el Creador.

Es imposible lograrlo sin esfuerzo. Y después de haber aplicado los esfuerzos, yo hallo porque hago de mí mismo la base sobre la cual puede descubrirse la imagen del otorgamiento, la propiedad del Creador. Esta es la única manera de avanzar. Esta es la razón por la cual los esfuerzos deben estar más allá del poder humano; es decir, yo tengo que crear un fundamento, aplicar mis esfuerzos, pero siempre espero que la Luz que Reforma me cambie, me prepare para la revelación del atributo de otorgamiento y amor. Entonces, ésta se establecerá en mí y comenzará a gobernar, cambiándome de tal manera que toda mi mente y corazón trabajen en conexión con mis otras partes que ahora parecen extrañas y separadas de mí.

Es decir, nosotros necesitamos una definición adecuada de esfuerzo. Es por ello que pasa tanto tiempo desde el momento en que la persona llega al grupo y comienza a estudiar hasta que empieza a entender y a sentir que todos los cambios que deben ocurrir, suceden en ella, no afuera. Esto cambia en enfoque, percepción de la realidad, sensación de que todo está dentro de ella, porque el mundo entero está impreso en sus propiedades, y su misma vasija espiritual tiene que incluirlo todo, es decir, ser “integral”. Sólo entonces, alcanzará su realización, en la que toda la creación está en ella como su parte inseparable. Toda la naturaleza inanimada, vegetativa, animada, y las personas son parte de su alma, y no existe nada además de esta.

(120392 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 11/12/13)

Material relacionado: 

Conectando el primer círculo espiritual
Un rayo de Luz en la total oscuridad
El primer grado de mi alma

De la Sensación A La Razón, Del Placer A la Verdad

El mundo está gobernado por una fuerza de otorgamiento. Esta fuerza es llamada el Creador puesto que Él creó la cualidad opuesta a Sí mismo, el deseo de disfrutar, con el fin de elevarlo a Su nivel. De esta manera, este deseo puede llevarse a sí mismo a la perfección.

Es por ello que todo nuestro trabajo consiste en alcanzar el atributo de otorgamiento. Sin embargo, nosotros no desaparecemos en eso, sino que cambiamos la forma de nuestro deseo, el material inicial, lo llevamos al otorgamiento. Este continúa actuando con su fuerza y poder feroces, con los que antes acostumbraba pensar sólo en sí mismo y se revela como un sistema egoísta, sucio, opuesto al otorgamiento, pero ahora este deseo se corrige a sí mismo y corrige la forma de su acción. Ahora, en vez de recibir, desea otorgar.

Este cambio se produce debido a la Luz que Reforma. Sin embargo, hasta que ocurre un cambio tal dentro del deseo de disfrutar, éste no entiende en absoluto de qué se habla aquí, puesto que está completamente situado en cualidades egoístas, es decir, en pensamientos y deseos de uno mismo.

El cambio que atraviesa es realmente un nuevo nacimiento, algo similar a la forma en la que se desarrolla algo a partir de una gota de semen en la que no hay nada aparte de la información interna acerca de una futura persona, y al final, esta se convierte en una personalidad independiente que piensa, entiende, siente y responde por sus actos. ¿De dónde viene todo esto? ¿Simplemente del vacío? Sin embargo, en la misma forma, ocurre nuestro nacimiento espiritual.

Este proceso es incomprensible para nosotros y está oculto de nosotros. Hasta que no experimentemos cambios serios, no enteremos completamente cómo está realizándose todo eso en la materia, cómo trabaja la Luz, cómo cambia ella nuestras cualidades, y que nos queda de cada uno de los niveles que hemos ascendido.

El hombre se confunde y no entiende dónde está él realmente. Se nos dice que el Creador es el primero, y que también Él es el último. Así que, ¿dónde está el ser humano en todo esto? ¿Puede ser que esté al menos en el medio? Hay un estado inicial del mundo del Infinito, y hay un estado final, el camino de vuelta hasta el Infinito, y nosotros estamos en el camino, en algún punto intermedio entre el primero y el último.

Además, ¿qué podemos agregar que provenga de nosotros mismos a las acciones del Creador, con quien todo comienza y termina? Sólo podemos acelerar nuestro desarrollo para demostrar que queremos avanzar para ser similares al Creador y para no ser empujados desde atrás por el sufrimiento.

El Creador ha creado un deseo de disfrutar dentro de mí que siente el bien y el mal en relación a sí mismo, y, ahora, ¡con la ayuda de estas buenas y malas sensaciones, Él puede controlarme! Sin embargo, si yo estoy controlado sólo por mis sensaciones agradables y desagradables, entonces estoy actuando como un animal. Si quiero seguir adelante con esa misma meta por medio de mis propios esfuerzos, entonces necesito sentir su importancia, recibir la fuerza del desarrollo actuando en contra de mi naturaleza.

Yo debo elevarme por encima de la percepción egoísta de bueno y malo hacia la percepción de verdad y mentira, y considerarlas como si fueran bueno y malo. Estas fuerzas deben tirar de mí hacia adelante, después de haber sustituido el placer y el sufrimiento con ellas mismas, por medio de los cuales he sido empujado desde atrás. Esto se denomina el nivel de un humano, no de un animal.

Eso es posible lograrlo sólo por medio de un entorno que infunda en mí tales valores, tal importancia de la verdad y la falsedad que me proporcionen la fuerza necesaria para mi desarrollo. Sin embargo, para que eso suceda, yo tengo que escuchar a mi entorno, es decir que todo mi trabajo en el alcance del Creador y en el logro de la meta de la creación, en elevar la sensación natural del bien y del mal hacia la razón, desde el nivel animal hacia el nivel humano, desde la percepción del placer y el sufrimiento hacia la percepción de la verdad y la falsedad, todo esto es el trabajo con el entorno.

Mi meta es encontrar un entorno que tenga estas metas y valores, y sentirme impresionado por él. Gracias a este, yo recibiré la fuerza para desarrollarme como un ser humano y no como un animal, puesto que un animal se mueve sólo porque ve un saco de grano frente a él, o si recibe golpes desde atrás. Sin embargo, un ser humano considera que el placer y el sufrimiento son la aproximación y el alejamiento de la cualidad de otorgamiento, la verdad y la falsedad.
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De la Lección Diaria de Cabalá del 27 de Julio del 2012, Shamati # 13, “La Plegaria Dieciocho”

Material Relacionado:
Una luz acercada mediante el telescopio del grupo
La necesidad de ser humanos
La imagen de la creación colgando de dos ganchos

El poder del silencio

Pregunta: Este fin de semana tendremos un “Sábado silencioso”. ¿Cómo debe ser ese silencio?

Respuesta: Esta costumbre de estar en silencio entró en el mundo nada menos que por los cabalistas. Se utiliza como un ejercicio en diversas prácticas que no se relacionan con nuestro camino, y, en general, en el campo de la psicología.

Cuando la persona quiere entender algo nuevo, centrarse en algo nuevo, necesita soledad. Ella puede huir de todos a un lugar donde pueda estar físicamente sola. O puede encontrar la soledad dentro, encontrar un cierto espacio interior y esconderse allí a los ojos de los demás, aunque físicamente esté rodeada de mucha gente. Esto se relaciona con todos los niveles de la persona.

Por lo tanto, queremos llevar a cabo un ejercicio similar, un “compromiso de silencio” en el que nos abstengamos de hablar. Hay períodos especiales en los que la gente estudia más la Torá, profundiza en el material, hace diversos ayunos. Estos métodos sacan a la persona del orden acostumbrado, de la rutina, y le ayudan a ver el mundo y a sí misma de forma ligeramente diferente. Estos le permiten concentrarse o enfocarse en su interior.

“Un Sábado silencioso” no significa que nadie abra la boca. Pero cuando hablamos, lo hacemos sólo sobre el estudio y lo que este contiene. Y sólo hablamos en la medida en que sea necesario. Si no es necesario, entonces pensamos en las mismas preguntas en lugar de hablar de ellas. Después de todo, las palabras ponen al descubierto el alma de la persona, revelando los secretos más íntimos de su corazón. Y por lo tanto, no debemos hablar a menos que sea por el bien de la corrección.

Así es como guardaremos este Sábado. Todas las clases y las comidas se llevarán a cabo según el programa regular, y cada persona se limitará todo lo que pueda, tratando de no hablar, sólo de pensar.

La concentración en el pensamiento, el enfoque interno tienen un efecto mucho mayor en el mundo que las palabras. Después de todo, el pensamiento es una fuerza mucho más alta que las palabras. Esta es la mayor fuerza en la persona, y por lo tanto es el más efectivo sistema general de la realidad. Es precisamente el principio de la cadena, “pensamiento, palabra, acción”.

Por lo tanto, esperamos que al reducir al mínimo las conversaciones, nos elevaremos a un nivel más alto de otorgamiento.

(66033 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/11/12, “La Libertad”)