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Noticias de Breaking Israel: “Lo que dice el libro de Zóhar sobre la ley polaca del Holocausto”

El portal más grande de Breaking Israel News publicó mi nuevo artículoLo que dice el libro de Zóhar sobre la ley polaca del Holocausto

El Libro del Zóhar explica por qué la ley polaca no es sino otra manifestación de la demanda inherente que el mundo tiene hacia Israel.

Es fácil estar enfadado con los polacos por tratar de aprobar una ley que resta importancia a la participación que tuvieron en los crímenes nazis del siglo pasado. Podemos etiquetarlos como negacionistas del Holocausto, culparlos por distorsionar la verdad, por reescribir los hechos históricos e incluso también podríamos clasificar esto como una forma de antisemitismo.

Pero seamos realistas: el antisemitismo no nació ayer. Por lo tanto, más allá de la ira y la frustración, debemos tratar de entender de dónde viene y qué se puede hacer para resolverlo desde su raíz.

La demanda de los judíos a lo largo de la historia

A principios de los años veinte en el siglo pasado, Henry Ford, que fue un reconocido antisemita, publicó una serie de folletos titulados El judío internacional en los que escribió que “la sociedad tiene un gran reclamo contra los judíos para cesen su exclusividad, para que dejen de explotar al mundo, que paren de hacer de los grupos judíos el fin de todas sus ganancias, y que comiencen a cumplir su exclusividad, la cual todavía no han comenzado a implementar, la antigua profecía de que, a través de ellos, todas las naciones de la tierra deben ser bendecidas”.

Asimismo, el famoso autor León Tolstoi, escribió que “el judío es el símbolo de la eternidad (…) Él es quien a lo largo del tiempo ha guardado el mensaje profético y lo ha transmitido a toda la humanidad. Un pueblo como este nunca puede desaparecer. El judío es eterno. Él es la materialización de la eternidad”.

Si analizáramos más  la cuestión, encontraríamos numerosas declaraciones de diferentes pensadores a lo largo de la historia muy parecidas a las anteriores, algunas más antisemitas, otras menos, y algunas incluso favorables al pueblo judío. Pero, ¿qué es exactamente esta demanda inherente que expresan hacia los judíos? ¿Y por qué es expresada como reproche hacia nosotros por todos los males del mundo tal como hacen muchos antisemitas?

El Zóhar: las naciones no pueden existir sin Israel

El libro del Zóhar es una antigua obra de referencia judía que ofrece una explicación extraordinaria: “Israel es el corazón del mundo entero, así como los órganos del cuerpo no podrían existir en el mundo ni por un momento sin el corazón, de la misma manera, las naciones no pueden existir en el mundo sin Israel”.

En otras palabras, del mismo modo que el papel del corazón en el cuerpo humano es ser la fuerza motriz para que la sangre circule por todo el cuerpo, el papel de Israel es impulsar la fuerza de la unidad y la conexión humana que provee los medios de subsistencia y abundancia a todas las naciones del mundo.

Según El Zóhar, el antisemitismo debe interpretarse de manera diferente. Es como un indicador, un mecanismo de alerta que se activa cuando la sociedad humana se acerca a un estado de crisis. Y aunque no todos los antisemitas saben expresarlo, de alguna manera, sienten que los problemas del mundo tienen mucho que ver con el pueblo judío.

Pero, ¿cómo es posible?

El Libro del Zóhar describe las fuerzas que operan en nuestro mundo y en la sociedad humana. Explica que los términos “Israel” y “Las naciones” no son meras personas divididas en grupos en el planeta Tierra, sino que representan además los deseos que impulsan a los seres humanos desde su interior. “Israel” representa los deseos de unidad y conexión, mientras que “Naciones” representa los deseos de abundancia y placer. El caso es que la abundancia y el placer en la sociedad humana dependen de la unidad y la conexión.

La introducción a El libro del Zóhar describe el mecanismo: “Cuando una persona de Israel mejora y dignifica su interioridad, que es el Israel dentro de la persona, por encima de su externalidad, que son las naciones del mundo en él (…) hace que los hijos de Israel se eleven en la interioridad y también la exterioridad del mundo y las naciones del mundo, que son la externalidad, reconozcan y acepten el valor de los hijos de Israel.

Por el contrario, si un individuo de Israel potencia y aprecia su propia exterioridad, que son las naciones del mundo en él, más que el Israel interior en él (…) provoca que la externalidad del mundo en general, las naciones del mundo, se eleven cada vez más alto y triunfen sobre Israel, degradándolos al polvo, y los hijos de Israel, la interioridad en el mundo, se hunda profundamente”.

En resumen, esto significa que, cuando Israel no cumple su función, impide que la abundancia circule hacia el resto del mundo generando así una presión negativa que se acumula dentro de las naciones del mundo; y esto es lo que origina el antisemitismo.

Invertir la tendencia

Entonces, ¿cómo podemos aumentar nuestra sensibilidad y activar “la función de Israel” dentro de nosotros?

El Zóhar no solo explica la situación sino que también proporciona el remedio. Los textos de El Zóhar describen estados sublimes de conexión entre nosotros que elevan a toda la humanidad a la integridad y la perfección. Cuando nos involucramos en estos textos, aumentamos nuestra sensibilidad y activamos esa función de Israel dentro de nosotros.

Según El Zóhar, las costumbres y tradiciones judías con las que estamos familiarizados, no son suficientes si deseamos cumplir nuestro rol en el mundo. Escribe de manera conmovedora: “Ay de aquellos (…) que hacen que la Torá se seque, sin empaparse de comprensión y sentido. Se limitan asimismos a la parte práctica de la Torá, y no desean tratar de comprender la sabiduría de la Cabalá, conocer y entender los secretos de la Torá, y los sabores de las Mitzvá. ¡Ay de ellos, porque con estas acciones provocan la existencia de pobreza, ruina y robo, saqueos, asesinatos y destrucciones en el mundo”.

En otras palabras, mientras sigamos menospreciando el tremendo poder inherente en El libro del Zóhar y el estudio de la sabiduría de la Cabalá, caminaremos ciegamente por el mundo, fomentando nuestra preocupación por nosotros mismos, causando con ello que la ley natural del antisemitismo se active. Como está escrito en la introducción de El libro del Zóhar: “En una generación así, todos los destructores entre las naciones del mundo levantan sus cabezas y desean principalmente destruir y matar a los hijos de Israel”.

Inconscientemente, el mundo siente que tenemos un remedio único dentro de nosotros que permitirá la bondad, la paz y la felicidad para todos. No son soluciones de alta tecnología, medicina revolucionaria o agricultura avanzada lo que el mundo espera de nosotros. Es solo una cosa: “ser luz para las naciones”, un ejemplo de unidad, una nación que genere una fuerza de conexión humana que una al mundo. Ese es el único camino para romper el círculo vicioso del antisemitismo y ganar el afecto del mundo. Y esa es la única ley inmutable, promulgada por la naturaleza, de la que debemos preocuparnos.

Noticias de Breaking Israel: “Cabalista: Traigo el mayor regalo para la conmemoración de los 70 años de Israel”

El portal más grande de Breaking Israel News publicó mi nuevo artículo: “Cabalista:Traigo el mayor regalo para la conmemoración de los 70 años de Israel“.

“Porque eres un pueblo santo para el Señor tu Dios. De todos los pueblos sobre la faz de la tierra, el Señor te ha elegido para que seas de Su exclusiva posesión” – (Deuteronomio 14: 2)

Israel se prepara para una gran fiesta en su 70 aniversario en este Día de la Independencia; espero que esté listo para recibir el mayor regalo de todos.

70 años es sin duda un plazo de tiempo especial. Representa el promedio de años que vive una persona: un tiempo en el que reflexionar sobre lo que hemos alcanzado en nuestras vidas. Del mismo modo, ha llegado el momento de reflexionar sobre lo que hemos alcanzado como nación:

¿Hemos avanzado hacia un objetivo tangible y unificado?

¿Realmente benefician a alguien nuestros logros en alta tecnología, ciencia, medicina o defensa?

No cabe duda, cualquier nación que hubiese alcanzado lo que nosotros hemos logrado en los últimos 70 años con los medios que tenemos estaría muy orgullosa de sí misma.

Sin embargo, la cuestión es: ¿deberíamos medirnos por el mismo conjunto de valores que otras naciones?

Nosotros, el pueblo de Israel, somos un pueblo único. Ya sea porque la Torá habla de nuestra singularidad como “pueblo elegido” (Deuteronomio 14: 2) y como un pueblo que “trae Luz al mundo” (Midrash Rabá, Cantar de los Cantares, Parte 4), o porque las naciones del mundo nos señalan con unas presiones antisemitas cada vez más intensas, vemos que no podemos dormirnos en los laureles. Al contrario, debemos mantenernos siempre alerta ya que, dada nuestra singularidad,  se nos aplica criterios más estrictos.

Nuestra historia -dentro y fuera de los confines del Estado de Israel- está teñida de genocidio, guerra, exilio y antisemitismo. Incluso en nuestros días, una votación de la ONU sobre la existencia del Estado de Israel podría poner fin muy probablemente a la existencia del Estado de Israel; tan rápido como se aprobó hace 70 años.

Por lo tanto, necesitamos examinar nuestra ideología, nuestra Torá, nuestra historia, nuestro destino, nuestra actitud hacia todas las naciones, y después comprobar si estamos realizando la introspección correcta en este año tan especial.

¿Por qué no se aplica el mismo conjunto de valores a Israel que a otras naciones?

Israel continúa buscando reconocimiento mundial por sus contribuciones en alta tecnología, ciencia, medicina y agricultura; sin embargo Israel representa un conjunto de valores totalmente diferente. Por lo tanto, por mucha tecnología de vanguardia que Israel exporte al mundo, la postura del mundo hacia Israel seguirá siendo aún más resentida y estricta.

La nación judía fue establecida en la antigua Babilonia por Abraham el Patriarca. Abraham unió en Babilonia a todos aquellos que llegaron a él para formar parte del primer movimiento de “unidad por encima de las diferencias”. Las personas que no quisieron dejarse llevar por el decadente espíritu babilónico de aquella época y que sintieron la verdad en el llamado de Abraham a “amar a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) se congregaron en torno a él. Abraham unió a ese primer grupo de personas, los llamó “Israel” (Yashar El) (Drush, Ramjal), y los guió hacia la tierra de Israel, la tierra de Canaán.

El singular espíritu de ese grupo residía en su voluntad de unirse sobre la base de un amor fraternal conjunto. Fue muy difícil porque el ego de cada individuo ardía con reclamos. Pero a pesar de todo, hicieron el esfuerzo de unirse siguiendo un principio: “el amor cubre todas las transgresiones” (Proverbios 10:12).

El método con el que Abraham instruía se llama “la sabiduría de la Cabalá”. Es un método que guía a las personas a través de un proceso de unión por encima de todas las diferencias. Una vez que se implementa la unidad en un grupo, puede extenderse más y más hasta llegar a la totalidad de la humanidad.

Sin embargo, tras nuestro regreso a la tierra de Israel, no aceptamos el principio unificador de “ama a tu prójimo como a ti mismo” como método clave necesario para sustentarnos y crecer: no aceptamos que este principio unificador es lo que nos define como pueblo de Israel en la tierra de Israel. Lo dejamos atrás y ha desaparecido a lo largo de las generaciones.

En estos tiempos en los que la división social es generalizada y la unidad es más necesaria que nunca, no sabemos cómo mostrar al mundo el método de la unidad por encima de nuestras diferencias, el método que puede arreglar todos nuestros problemas y los de toda la humanidad.

¿Por qué el mundo siente cada vez más rencor hacia Israel?

La unidad es una necesidad creciente, y nuestra identidad se basa en que se nos dio el método para implementar y transmitir la unidad, por consiguiente, al no cumplir esta función para la humanidad, suscitamos la actitud negativa del mundo.

Inconscientemente, las naciones del mundo sienten que poseemos un secreto especial para el éxito y que se lo estamos ocultando. Según suele decirse, puede ser percibido como un desmedido poder en las finanzas, la política, los negocios o los medios, pero estos sentimientos tienen una raíz más profunda que ni Israel ni las naciones del mundo pueden aún identificar, y es que esperan de nosotros que traigamos el método de corrección al mundo. Por lo tanto, hasta que no lo hagamos, el antisemitismo solo continuará agravándose.

Entonces, ¿dónde está el mayor regalo para la conmemoración del 70 aniversario de Israel?

Además de celebrarlo, podemos añadir concienciación acerca de cuál es nuestra verdadera identidad, nuestra misión y papel en el mundo. Podemos concentrarnos en lo que necesitamos para desarrollar nuestra capacidad de unirnos en el futuro, agregando así unidad a todo el progreso que hemos logrado hasta hoy.

La sabiduría de la Cabalá -un método para unir a las personas y naciones- es realmente el mayor regalo que podemos hacer al pueblo israelí en su 70 aniversario porque incluye las soluciones para todos los problemas que estamos experimentando: las soluciones para unirnos por encima de nuestras divisiones internas en política, religión y asuntos sociales; las soluciones a nuestra complicada situación de seguridad y las relaciones con otros pueblos y países; las soluciones para resolver todos nuestros problemas domésticos y personales.

Y aún más: al unirse, las naciones del mundo dejarán de sentir que les estamos ocultando algo. Comenzarán a sentir una mejora en la conciencia, un cambio positivo en sus vidas, y la tendencia al antisemitismo se invertirá: seremos tratados con gran respeto porque empezarán a percibirnos como un conducto por el que fluye el bien y que llena la vida de las personas.

El regalo es la plenitud, la abundancia y el llenado sin límites que podemos experimentar si dejamos que la luz de la unidad entre en nuestras vidas. Y el medio para recibir este regalo es cubrir todas nuestras diferencias, divisiones y conflictos bajo un mismo paraguas de amor mutuo.

Mi organización, el Instituto para la Educación e Investigación de la Cabalá Bnei Baruj (Cabalá La Am en Israel), también realizará su propia celebración del 70 aniversario de Israel con la Convención Mundial de Cabalá del 20 al 22 de febrero de 2018. La convención será una fiesta de unidad por encima de las diferencias, con más de 7.000 personas de más de 50 países en el Centro de Convenciones de Tel Aviv. Invito cordialmente a todos los que deseen experimentar la verdadera esencia de la identidad de Israel, su cultura y singularidad, a que se unan a nosotros. Todas las personas que sientan la más mínima curiosidad o atracción por la sabiduría de la Cabalá o que sientan la unidad como una solución a cualquier problema, les animo a participar.

 

Newsmax: “Los padres deben enseñar a los niños a redimir el valor de las redes sociales”

El portal más grande de Newsmax publicó mi nuevo artículo: “Los padres deben enseñar a los niños a redimir el valor de las redes sociales”


Michael Laitman.com

Padres del siglo XXI, el “Youtuber” Logan Paul nos da motivos para tener una charla

Si nuestros hijos pueden deslizar el dedo para ver a un bromista filmando el cadáver de una persona que se ha suicidado y luego hacer bromas al respecto, entonces hay algo que funciona muy mal en esta joven generación y, o bien no nos damos cuenta o bien sencillamente no nos importa.

Padres, pellízquense para comprobar que están despiertos y pónganse al día con lo que está sucediendo: los veinteañeros bromistas de YouTube se han convertido en los educadores, en los modelos a seguir para nuestros hijos. No son personajes salidos de un guión de película de ficción. Son personas reales que hacen trastadas auténticas en el mundo real. Los niños los admiran más que a sus maestros y, en algunos casos, más que a sus padres.

He aquí unas cuantas preguntas que los padres pueden hacerse: ¿Sé qué están aprendiendo mis hijos de los ídolos a los que siguen en Internet? ¿Sé qué ejemplos están imitando? ¿Sé a qué nivel de contenidos explícitos están expuestos mis hijos?

Ahora hablemos de por qué Logan Paul hizo lo que hizo. Obviamente, dado que gana más de 50.000 $ por vídeo, desea atraer a tantos espectadores como sea posible, así que decidió mostrar un cadáver para incrementar su fama y fortuna. ¿Pero cómo diablos pudo pensar que filmar un cadáver es algo apropiado?

Mi respuesta: Logan Paul tiene 22 años y creció rodeado de una cultura llena de representaciones gráficas de sangre y violencia, y naturalmente, de alguna forma, se ha acostumbrado a eso. Al igual que el estadounidense promedio de su edad, al cumplir 18 años, Logan ya había contemplado más de 200.000 actos de violencia, incluidos más de 16.000 asesinatos. También vio programación infantil que mostraba hasta 20 actos violentos por hora.

En resumen: hemos permitido que la generación de Logan tome ejemplo y siga los valores y modelos de conducta de una cultura mediática saturada de violencia. Y ahora permitimos que sean los modelos a seguir para los niños de hoy.

Por otro lado, el vídeo “Hemos encontrado un cadáver” de Logan Paul recibió unos 600.000 “me gusta” antes de que comenzara el rechazo, lo cual significa que no solo estaba intoxicado por su ego cuando pensó que este video correría como la pólvora: él además conocía muy bien a su público, lo suficiente como para saber que muchos lo aceptarían.

Padres, es hora de afrontar este panorama general y reconocer la decadente espiral violenta en la que han caído los medios, la degradación de los valores sociales y los espeluznantes resultados. Si seguimos por este camino, criaremos seres humanos totalmente insensibles ante la sangre y la violencia, con poco respeto por la vida humana y que solo buscan la gratificación instantánea de su ego.

Padres, es hora de actuar

Por lo tanto, padres, si creen que ya es hora de hacer frente a todo esto y recuperar el control de la educación de sus hijos, les sugiero en primer lugar que se unan y exijan a YouTube y otras plataformas de medios sociales que endurezcan su normativa y dediquen los recursos necesarios para garantizar que sus usuarios no subirán contenido inapropiado. Decir “no” a la violencia y la sangre derramada debe ser un algo en lo que todos estemos de acuerdo. Bajo ningún concepto deberíamos permitir que alguien gane dinero llenando la cabeza de nuestros hijos con contenido violento.

Dicho esto, la regulación, las sanciones y las precauciones son más bien una cura de emergencia en comparación con lo que debería suceder. Tarde o temprano, no nos quedará más remedio que hacer un cambio revolucionario en nuestro sistema educativo y sus métodos. Tendremos que aplicar los formatos, medios y estilos que atraen a los niños, y readaptarlos para difundir valores positivos, establecer buenos ejemplos y, lo más importante, educar seres humanos que sean considerados con los demás.

Padres, deberían entender el mundo de sus hijos. Crecer con Internet en la palma de las manos los ha convertido en la primera generación “global virtual”. No es de extrañar que algunas veces pensemos que nuestros hijos son criaturas tan diferentes. Pasan de 8 a 11 horas al día pegados a sus pantallas, sobre todo en redes sociales. Se aburren fácilmente y van rápidamente a lo siguiente que les llama la atención con solo deslizar un dedo.

Y a medida que más se conecta el mundo, sus pensamientos, su sensibilidad y sus interacciones también se vuelven globales. El 58% de los adultos de más de 35 años a nivel mundial está de acuerdo en que “los niños de hoy tienen más en común con sus coetáneos de la era global que con los adultos de su propio país”. Nuestros hijos pasan la mayor parte de las horas que están despiertos pegados a una pantalla, y por eso se sienten cada vez más atraídos por lo global y lo virtual en detrimento de lo local y lo físico.

Debemos tener en cuenta que estamos yendo hacia una realidad virtual mundial, y en ese sentido, nuestros hijos están mejor preparados para este cambio.

Hemos dejado atrás el escenario donde la educación consistía en información y conocimiento. Hoy los niños pueden buscar respuestas en la Wikipedia con mucha más rapidez de lo que su maestro les puede contar en la escuela. Ahora la educación debería centrarse en construir al ser humano. Y eso significa construir un sistema de valores dentro de la persona junto con un entorno social alrededor de ella que equilibre el ego humano y lo encamine a realizar su potencial de forma positiva.

No se trata de predicar valores morales. Tampoco funcionaría con nuestros hijos: su ego ha evolucionado más allá de todo eso. Tenemos que ayudarlos a desarrollar su potencial y encontrar su expresión en un mundo cada vez más interconectado, proporcionándoles herramientas para llegar a conocerse mejor y que puedan establecer conexiones positivas y saludables con los demás.

Esto no tiene por qué ser aburrido o moralizador para ellos. Sin duda, podemos hallar nuevos y apasionantes métodos para que experimenten unas conexiones humanas positivas a través de debates en círculo y proyectos para colaborar en equipo con sus compañeros, tanto de forma virtual como física.

Pero, para que todo eso pueda suceder, tienen que participar los padres. Debemos tomar la decisión de implicarnos en el futuro de nuestros hijos y reconocer la necesidad de cultivar la mentalidad global en consonancia con las condiciones de la nueva era global.
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The Times of Israel: “Por qué la pena de muerte para terroristas no resolverá el terrorismo… y qué lo hará.”

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo “Por qué la pena de muerte para terroristas no resolverá el terrorismo… y qué lo hará.

La ley de la pena de muerte para terroristas, promovida en Israel por el ministro de defensa, Avigdor Liberman, pone una vez más de relieve un problema en el centro de un tira y afloja, mostrando la incapacidad del pueblo israelí de unificarse sobre una postura específica. Argumentos a favor y en contra de la ley han inundado la prensa israelí sobre si realmente disuadiría a los terroristas y lo que significaría para los judíos.

En sentido literal, el Talmud justifica la pena de muerte para una persona que actúa con la intención de matar a otra persona: “Si alguien viene a matarte, levántate antes y mátalo primero” (Talmud de Babilonia, Sanhedrín 72: 1). Esta ley no es diferente para un terrorista o para cualquier persona que hace un movimiento para asesinar a otra persona.

Sin embargo, el que la pena de muerte sea aprobada o no en Israel, no influirá en el problema del terrorismo desde su raíz. Todo el discurso sobre el tema es como debatir si es mejor la quimioterapia o los tratamientos naturales para tratar el cáncer: siempre obtendrás una opinión diferente dependiendo de a quién le preguntes, y todo el debate no se ocupa de analizar el problema y ​​su solución desde la base de su causa.

Por lo tanto, no tengo ningún interés en entrometerme con las leyes del Estado de Israel, que se basan en leyes de la época del mandato británico, incluso un poco antes. Si el Estado de Israel y el pueblo judío realmente quisieran resolver el terrorismo, entonces tendríamos que profundizar más en nuestras raíces, para comprender qué nos hace ser, en primer lugar, un pueblo judío, y qué leyes seguimos cuando nos volvimos judíos por primera vez. Entonces, podríamos aprender algo sobre las leyes que tienen el poder de eliminar de raíz el problema del terrorismo.

Cómo anular las leyes estatales con leyes de la naturaleza: una guía para el pueblo de Israel

Lo que nos hace un pueblo judío es la tendencia a unirnos (la palabra hebrea para “judío” [Yehudí] proviene de la palabra “unidos” [yihudi] [Yaarot Devash, Parte 2, Drush  2]). Nuestros antepasados ​​se dieron cuenta de esta tendencia en la época en que Abraham fundó grupos no de acuerdo con las leyes estatales, sino de acuerdo con las leyes de la naturaleza. Mientras que la antigua sociedad babilónica se derrumbaba a su alrededor en devastadores niveles de división social, Abraham se negó a aceptar la norma de división del momento. En cambio, dedicó su vida a un proceso de autodescubrimiento, la investigación de la naturaleza y el sistema de la creación.

A través de su investigación, descubrió que las leyes fundamentales de la naturaleza son el amor, la generosidad y la unidad. Además, descubrió cómo estas leyes operan en cada elemento de la realidad y reunió a personas que también buscaban mejorar sus vidas, formó grupos a partir de ellas y las guió en cómo utilizar las leyes de amor y unidad de la naturaleza en las relaciones sociales. Ese grupo llegó a ser conocido como “los judíos”.

Como pueblo judío unido, disfrutamos tiempos de felicidad y prosperidad durante el Primer y Segundo Templo. Con el tiempo, sin embargo, el egoísmo humano evolucionó a un nuevo nivel en la humanidad, incluido el pueblo judío. Nos separó y nos alejamos de nuestra consonancia con las leyes de la naturaleza para la unidad. Al final, reemplazamos el seguimiento de las leyes de la naturaleza por el de las leyes estatales hechas por el hombre.

El egoísmo nos hace considerar que el beneficio personal tiene más importancia que beneficiar a otros y a toda la sociedad en la que vivimos. Si no nos esforzamos para unirnos por encima de nuestra tendencia egoísta natural, construiremos nuestras vidas de una manera cada vez más opuesta a la naturaleza. El terrorismo es solo una de las formas obvias en las que el mundo de hoy nos muestra el resultado de nuestro desarrollo natural egoísta durante miles de años.

Hemos dividido a la humanidad en una miríada de segmentos, subsegmentos y subsegmentos de los subsegmentos. Valoramos la individualidad por encima de lo integral, y el éxito personal de individuos únicos o grupos selectos por encima del éxito colectivo de la sociedad como un todo. Esto es opuesto a cómo funciona la naturaleza. La naturaleza ve el planeta y todos sus habitantes como un único sistema, dando la misma importancia a todas sus partes. Es similar a las células y los órganos de un cuerpo humano: todos juegan un papel vital en la salud, el sustento y el funcionamiento de todo el cuerpo.

Nuestra actitud cada vez más egoísta y separada de la naturaleza no solo nos divide como personas, sino que es la causa de cada infortunio y dolor en la humanidad. Al igual que con el ejemplo del cuerpo humano, cuando una determinada célula o grupo de células comienza a recibir más de lo que necesitan a cuenta de otras células, se considera como un crecimiento canceroso. Nuestro énfasis en el autobeneficio por encima del beneficio a la sociedad humana en su conjunto nos aleja de identificarnos con las leyes de la naturaleza de amor y unidad y seguirlas; y hace que sucumbamos al seguimiento de las leyes estatales hechas por el hombre. Por lo tanto, mientras más problemas surjan en el mundo a escala personal, social y global, más tendremos que revisar nuestras leyes creadas por el hombre, igual que necesitamos continuamente revisar nuestros medicamentos para tratar nuevas epidemias.

Por lo tanto, si abordamos el diagnóstico y la cura de los problemas del mundo, incluido el terrorismo, -en su origen nuestro distanciamiento de las leyes de unidad de la naturaleza-, entonces al aprender lo que son las leyes de la naturaleza y cómo podemos observarlas, podríamos allanar el camino hacia una sociedad armoniosa y unificada, en equilibrio con la naturaleza.

El resurgimiento del método para descubrir y aplicar las leyes de la naturaleza

El método para el descubrimiento y la aplicación de estas leyes es el mismo método que Abraham desarrolló, la sabiduría de la Cabalá. Hoy en día, este método está experimentando un resurgimiento moderno a medida que miles de personas en todo el mundo, que sienten que los caminos actuales del mundo conducen a callejones sin salida, comienzan a reunirse regularmente para descubrir una conexión con la naturaleza que perdieron hace mucho tiempo, revitalizando el sentido de propósito, amor, unidad y cercanía con la naturaleza de los cuales el grupo de Abraham una vez fue pionero.

Usando este método, este grupo mundial se ha convertido en un laboratorio de investigación de una sociedad basada en el descubrimiento y la aplicación de las leyes de la naturaleza. Si existen vínculos fuertes y unidos en las relaciones sociales impulsadas por el aprendizaje continuo, el estímulo y la promoción de valores pro-sociales, como la unidad, el amor, el dar, la consideración mutua y la bondad, entonces los fenómenos egoístas negativos no tendrán la oportunidad de surgir. Por ejemplo, el castigo no surgiría tal como lo conocemos hoy en nuestro mundo, como una pena por una ofensa que se hizo. El castigo se sentiría como una sensación dentro de la persona, cuando la inclinación egoísta capta los deseos y pensamientos de la persona con su exigencia de realización personal a cuenta de los demás.

En una sociedad que funciona de acuerdo con las leyes de la naturaleza, cada persona tendría la base, las herramientas y el entorno social necesarios para trabajar con sus inclinaciones egoístas y criminales antes de que se materialicen. Del mismo modo, una persona podría aplicar castigos, incluso una “pena de muerte” a sus propias inclinaciones egoístas, ya que no querría dañar la atmósfera social. En el método de la Cabalá, este concepto del castigo se llama una “corrección” de nuestra naturaleza. Estas correcciones nos acercan más y más a la apertura de una naturaleza nueva y expansiva donde los hilos de amor, unidad y consideración nos unen.

Salvo en los tiempos antes mencionados del Primer y Segundo Templo, no hemos creado nunca este tipo de atmósfera social, y hoy nuestro egoísmo corre desenfrenado en la sociedad. A medida que aumentan los efectos de la creciente división social, las tendencias nazis, fascistas y xenófobas y el terrorismo se hacen más crudos, podemos seguir intentando crear diferentes tipos de tiritas y parches por todos lados, o podemos comenzar a alinearnos con las leyes de la naturaleza y tratar estos problemas y otros en su raíz.

Es mi esperanza que descubramos esta atmósfera social positiva que aspira a equilibrar las leyes de la naturaleza más pronto que tarde. El grupo mundial que ahora trabaja en la implementación de este método está abierto para que todos se unan, y ya en sus etapas iniciales, las personas inmediatamente dejan constancia de sensaciones y percepciones nuevas y maravillosas que se abren a ellos como resultado de pequeños esfuerzos para conectarse y amar en una sociedad que defiende esos valores. También es mi esperanza que la sociedad humana descubra el esplendor de vivir de acuerdo con las leyes de la naturaleza, y que suceda de manera rápida, a través del aprendizaje y el estímulo, en lugar de lenta, a través de dolores y penas.
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Newsmax: “Por qué Trump es el precursor de una nueva forma de gobernar”

Mi último artículo en Michael Laitman.com: “Por qué Trump es el precursor de una nueva forma de gobernar

Por qué Trump es el precursor de una nueva forma de gobernar

Racista, misógino, antisemita… son solo algunos de los términos que le han arrojado al presidente Trump durante el último año. Y ahora, mientras muchos están haciendo todo lo posible para que Trump abandone la vida pública, se empieza a promocionar a Oprah Winfrey como posible alternativa para el año 2020. “Pensé: ‘Oh, cielos, no tengo la experiencia, no sé lo suficiente” dice ella a Bloomberg TV, “pero ahora [refiriéndose a las elecciones] empiezo a pensar ‘Oh’”.

Y aunque los principales medios continuamente nos nutren con todo tipo de apelativos dirigidos al  Presidente Trump, voy a señalar algo que creo que pasa desapercibido para gran parte de la gente. El hecho de que la mayoría de los políticos, eruditos y líderes de opinión hablen constantemente en contra de él muestra algo sobre el fenómeno Trump que el público, el gobierno y los medios, o no reconocen, o no son capaces de aceptar.

En mi opinión, esto tiene que ver con un cambio fundamental, que les anticipo que tendrá lugar muy pronto, acerca de cómo administramos todo en nuestro planeta. El futuro no va a consistir en más de lo que ya conocemos. Y Trump, sea consciente de ello o no, es el precursor de ese cambio.

¿Cómo hemos llegado a este punto?

En el pasado, el acto de gobernar era algo mucho más nítido. Los reyes solían controlar cada detalle de sus naciones y poblaciones. Por descontado, la libertad de expresión no estaba tan desarrollada como hoy en día, los castigos podían ser horripilantes y no muchas personas estaban en posición de mejorar las cosas si lo deseaban. Pero un buen rey solía hacerse cargo de sus ciudadanos deseando que su reino floreciera y prosperase.

Los reyes, sin embargo, estaban rodeados de muchos asistentes. Su trabajo era ayudar a promover los intereses del rey, ya fuera mediante consultas sobre estrategia, la manutención del reino, los comunicados al pueblo, etc. Con el tiempo, estos se dieron cuenta del gran poder que tenían y quisieron conservar ese poder. Así nacieron los primeros políticos: turbios personajes que daban coba al rey, conocían todos los recovecos del reino, cotilleaban, intrigaban y conspiraban; todo con un único propósito: mantener su posición de poder.

Esto es lo que ha estado sucediendo durante aproximadamente 200 años. Hoy en día, los políticos  se denominan “representantes electos”, el método gracias al cual logran preservar su poder se llama “democracia” y a lo que dedican la mayor parte de su tiempo, su energía y recursos es a ser elegidos en el próximo mandato. A veces, si hay suerte, además cumplen con los intereses del público.

¿No va siendo hora de que mejoremos este sistema? Yo sostengo que ha llegado el momento y que el cambio ya está empezando a tomar forma.

Por qué Trump es extravagante

En un mundo que se caracteriza por su alto nivel de egoísmo a la vez que por una intrincada interdependencia, en un planeta hiperconectado con suficiente tecnología para generar abundancia para todos, nos encontramos, sin embargo, más cerca de una Tercera Guerra Mundial a medida que la sociedad humana avanza a tientas en la oscuridad en busca de un nuevo modelo con el cual organizarse.

Pero ¿quién es el Sr. Trump en todo este proceso? Además de las dotes para el espectáculo que ha demostrado a lo largo de los años, lo que mueve a Trump es el ADN de un hombre de negocios. Él es el prototipo de ese espíritu emprendedor que nada tiene que ver con el mundo de la política tal como la conocemos. Y lo puedes considerar bueno o malo, racista o patriota, pero todo eso resulta irrelevante en relación a esa facultad.

Gracias a esa faceta empresarial veo su ascenso al poder como algo precursor de un cambio mucho mayor en nuestras formas de gobernar. Por lo tanto, es natural que no encaje en ninguna de las escalas con las que el mundo intenta juzgarlo. Él no es políticamente correcto. No habla ni escribe como un diplomático. Es directo, vulgar y no está en la misma línea que los “políticos” a los que estamos acostumbrados.

Trump es un constructor que se desafía a sí mismo al intentar que las cosas prosperen y florezcan. Incluso cuando cayó en bancarrota logró levantarse de nuevo y batir nuevos récords. Y es precisamente este pragmatismo empresarial lo que deseo destacar de Trump.

Hemos llegado a un punto en el que el mundo está saturado de políticos que usan palabras vacías y unos supuestos valores como salvoconducto para llegar el poder. La elección de Trump revela que las masas se han dado cuenta de eso y su rechazo a los adornados discursos que hablan de ideologías, y muestra el deseo de un enfoque pragmático para resolver los problemas.

Líderes del futuro

Lo que hoy necesita el mundo es que los puestos de poder los desempeñen personas pragmáticas preocupadas por lograr resultados, empresarios, innovadores, constructores y optimizadores. Trump, en mi opinión, es solamente el precursor del cambio. También puedo imaginar a gente como Elon Musk o Jeff Bezos en ese papel. La cuestión es que tenemos que reinventar nuestra política, comenzando por reemplazar a los políticos por aquellos que tengan un “gusanillo” emprendedor.

No obstante hay aquí un truco importante: los líderes empresariales del nuevo mundo deberán sentir que su país es su negocio, que el éxito del país es su propio éxito y que la hucha de las personas es como la suya propia.

Aquí es donde el dinero juega un papel esencial. Nos permite hacer lo que, de otro modo, sería casi imposible: medir. Y cuando digo dinero, no me estoy refiriendo al sector financiero impulsado por Wall Street, que no es sino una burbuja ocupada por otro tipo de político: alguien que sabe cómo jugar con números para inflar su cuenta bancaria sin producir nada en el mundo real. Gran parte del mundo financiero es solo una fachada que quedará obsoleta en el futuro, pero ese es otro tema.

La economía es un reflejo de las relaciones humanas. Y tenemos que volver a descubrir las bases sólidas de cómo relacionarnos en sociedad, es decir, qué damos cada uno de nosotros a la sociedad y qué recibimos de ella. Actualmente el dinero es nuestra herramienta más precisa para medir estas relaciones, pero también puede ayudarnos a que nos centremos en la valía auténtica y a vaciar de aire las burbujas ideológicas que no contribuyen en absoluto a nuestro progreso social.

Si EE.UU. y Rusia, por ejemplo, negociaran sus problemas con el único objetivo de obtener el mejor resultado para ambos países, alcanzarían conclusiones claras y prácticas para una mayor colaboración en lugar de jugar a los juegos de poder, que son excelentes para los políticos pero improductivos para los verdaderos emprendedores. Este enfoque pragmático entre una y otra persona, o entre uno y otro país, será un nuevo punto de partida para afrontar un mundo que se ha vuelto interdependiente a nivel global en un siglo que está destinado a formidables cambios.
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JPost: “Por qué la pena de muerte para terroristas no resolverá el terrorismo … y qué lo hará”

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo: “Por qué la pena de muerte para terroristas no resolverá el terrorismo … y qué lo hará.

La ley de la pena de muerte para terroristas, promovida en Israel por el ministro de defensa, Avigdor Liberman, pone una vez más de relieve un problema en el centro de un tira y afloja, mostrando la incapacidad del pueblo israelí de unificarse sobre una postura específica. Argumentos a favor y en contra de la ley han inundado la prensa israelí sobre si realmente disuadiría a los terroristas y lo que significaría para los judíos.

En sentido literal, el Talmud justifica la pena de muerte para una persona que actúa con la intención de matar a otra persona: “Si alguien viene a matarte, levántate antes y mátalo primero” (Talmud de BabiloniaSanhedrín 72: 1). Esta ley no es diferente para un terrorista o para cualquier persona que hace un movimiento para asesinar a otra persona.

Sin embargo, el que la pena de muerte sea aprobada o no en Israel, no influirá en el problema del terrorismo desde su raíz. Todo el discurso sobre el tema es como debatir si es mejor la quimioterapia o los tratamientos naturales para tratar el cáncer: siempre obtendrás una opinión diferente dependiendo de a quién le preguntes, y todo el debate no se ocupa de analizar el problema y ​​su solución desde la base de su causa.

Por lo tanto, no tengo ningún interés en entrometerme con las leyes del Estado de Israel, que se basan en leyes de la época del mandato británico, incluso un poco antes. Si el Estado de Israel y el pueblo judío realmente quisieran resolver el terrorismo, entonces tendríamos que profundizar más en nuestras raíces, para comprender qué nos hace ser, en primer lugar, un pueblo judío, y qué leyes seguimos cuando nos volvimos judíos por primera vez. Entonces, podríamos aprender algo sobre las leyes que tienen el poder de eliminar de raíz el problema del terrorismo.

Cómo anular las leyes estatales con leyes de la naturaleza: una guía para el pueblo de Israel

Lo que nos hace un pueblo judío es la tendencia a unirnos (la palabra hebrea para “judío” [Yehudí] proviene de la palabra “unidos” [yihudi] [Yaarot Devash, Parte 2, Drush  2]). Nuestros antepasados ​​se dieron cuenta de esta tendencia en la época en que Abraham fundó grupos no de acuerdo con las leyes estatales, sino de acuerdo con las leyes de la naturaleza. Mientras que la antigua sociedad babilónica se derrumbaba a su alrededor en devastadores niveles de división social, Abraham se negó a aceptar la norma de división del momento. En cambio, dedicó su vida a un proceso de autodescubrimiento, la investigación de la naturaleza y el sistema de la creación.

A través de su investigación, descubrió que las leyes fundamentales de la naturaleza son el amor, la generosidad y la unidad. Además, descubrió cómo estas leyes operan en cada elemento de la realidad y reunió a personas que también buscaban mejorar sus vidas, formó grupos a partir de ellas y las guió en cómo utilizar las leyes de amor y unidad de la naturaleza en las relaciones sociales. Ese grupo llegó a ser conocido como “los judíos”.

 Como pueblo judío unido, disfrutamos tiempos de felicidad y prosperidad durante el Primer y Segundo Templo. Con el tiempo, sin embargo, el egoísmo humano evolucionó a un nuevo nivel en la humanidad, incluido el pueblo judío. Nos separó y nos alejamos de nuestra consonancia con las leyes de la naturaleza para la unidad. Al final, reemplazamos el seguimiento de las leyes de la naturaleza por el de las leyes estatales hechas por el hombre.

El egoísmo nos hace considerar que el beneficio personal tiene más importancia que beneficiar a otros y a toda la sociedad en la que vivimos. Si no nos esforzamos para unirnos por encima de nuestra tendencia egoísta natural, construiremos nuestras vidas de una manera cada vez más opuesta a la naturaleza. El terrorismo es solo una de las formas obvias en las que el mundo de hoy nos muestra el resultado de nuestro desarrollo natural egoísta durante miles de años.

 Hemos dividido a la humanidad en una miríada de segmentos, subsegmentos y subsegmentos de los subsegmentos. Valoramos la individualidad por encima de lo integral, y el éxito personal de individuos únicos o grupos selectos por encima del éxito colectivo de la sociedad como un todo. Esto es opuesto a cómo funciona la naturaleza. La naturaleza ve el planeta y todos sus habitantes como un único sistema, dando la misma importancia a todas sus partes. Es similar a las células y los órganos de un cuerpo humano: todos juegan un papel vital en la salud, el sustento y el funcionamiento de todo el cuerpo.

Nuestra actitud cada vez más egoísta y separada de la naturaleza no solo nos divide como personas, sino que es la causa de cada infortunio y dolor en la humanidad. Al igual que con el ejemplo del cuerpo humano, cuando una determinada célula o grupo de células comienza a recibir más de lo que necesitan a cuenta de otras células, se considera como un crecimiento canceroso. Nuestro énfasis en el autobeneficio por encima del beneficio a la sociedad humana en su conjunto nos aleja de identificarnos con las leyes de la naturaleza de amor y unidad y seguirlas; y hace que sucumbamos al seguimiento de las leyes estatales hechas por el hombre. Por lo tanto, mientras más problemas surjan en el mundo a escala personal, social y global, más tendremos que revisar nuestras leyes creadas por el hombre, igual que necesitamos continuamente revisar nuestros medicamentos para tratar nuevas epidemias.

Por lo tanto, si abordamos el diagnóstico y la cura de los problemas del mundo, incluido el terrorismo, -en su origen nuestro distanciamiento de las leyes de unidad de la naturaleza-, entonces al aprender lo que son las leyes de la naturaleza y cómo podemos observarlas, podríamos allanar el camino hacia una sociedad armoniosa y unificada, en equilibrio con la naturaleza.

El resurgimiento del método para descubrir y aplicar las leyes de la naturaleza

El método para el descubrimiento y la aplicación de estas leyes es el mismo método que Abraham desarrolló, la sabiduría de la Cabalá. Hoy en día, este método está experimentando un resurgimiento moderno a medida que miles de personas en todo el mundo, que sienten que los caminos actuales del mundo conducen a callejones sin salida, comienzan a reunirse regularmente para descubrir una conexión con la naturaleza que perdieron hace mucho tiempo, revitalizando el sentido de propósito, amor, unidad y cercanía con la naturaleza de los cuales el grupo de Abraham una vez fue pionero.

Usando este método, este grupo mundial se ha convertido en un laboratorio de investigación de una sociedad basada en el descubrimiento y la aplicación de las leyes de la naturaleza. Si existen vínculos fuertes y unidos en las relaciones sociales impulsadas por el aprendizaje continuo, el estímulo y la promoción de valores pro-sociales, como la unidad, el amor, el dar, la consideración mutua y la bondad, entonces los fenómenos egoístas negativos no tendrán la oportunidad de surgir. Por ejemplo, el castigo no surgiría tal como lo conocemos hoy en nuestro mundo, como una pena por una ofensa que se hizo. El castigo se sentiría como una sensación dentro de la persona, cuando la inclinación egoísta capta los deseos y pensamientos de la persona con su exigencia de realización personal a cuenta de los demás.

En una sociedad que funciona de acuerdo con las leyes de la naturaleza, cada persona tendría la base, las herramientas y el entorno social necesarios para trabajar con sus inclinaciones egoístas y criminales antes de que se materialicen. Del mismo modo, una persona podría aplicar castigos, incluso una “pena de muerte” a sus propias inclinaciones egoístas, ya que no querría dañar la atmósfera social. En el método de la Cabalá, este concepto del castigo se llama una “corrección” de nuestra naturaleza. Estas correcciones nos acercan más y más a la apertura de una naturaleza nueva y expansiva donde los hilos de amor, unidad y consideración nos unen.

Salvo en los tiempos antes mencionados del Primer y Segundo Templo, no hemos creado nunca este tipo de atmósfera social, y hoy nuestro egoísmo corre desenfrenado en la sociedad. A medida que aumentan los efectos de la creciente división social, las tendencias nazis, fascistas y xenófobas y el terrorismo se hacen más crudos, podemos seguir intentando crear diferentes tipos de tiritas y parches por todos lados, o podemos comenzar a alinearnos con las leyes de la naturaleza y tratar estos problemas y otros en su raíz.

Es mi esperanza que descubramos esta atmósfera social positiva que aspira a equilibrar las leyes de la naturaleza más pronto que tarde. El grupo mundial que ahora trabaja en la implementación de este método está abierto para que todos se unan, y ya en sus etapas iniciales, las personas inmediatamente dejan constancia de sensaciones y percepciones nuevas y maravillosas que se abren a ellos como resultado de pequeños esfuerzos para conectarse y amar en una sociedad que defiende esos valores. También es mi esperanza que la sociedad humana descubra el esplendor de vivir de acuerdo con las leyes de la naturaleza, y que suceda de manera rápida, a través del aprendizaje y el estímulo, en lugar de lenta, a través de dolores y penas.
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Newsmax: “Los ¨millennials¨ no saben el socialismo que piden”

Mi último artículo en Newsmax: “Los ¨millennials¨ no saben qué socialismo piden”

Un monumento de Vladimir Ilich Ulyanov (Lenin) frente al Pabellón Central en el Centro de Todas Las Exposiciones de Rusia en Moscú, Rusia. (Danielal / Dreamstime)

Hay una razón importante por la cual el socialismo falló horriblemente en el pasado, y las mentes jóvenes de hoy deben tomar eso en cuenta.

Más ¨millennials¨ estadounidenses están hartos del capitalismo y preferirían vivir en un país socialista. Esa es la tendencia que encontró una encuesta realizada el mes pasado por YouGov y Victims of Communism Memorial Foundation, ya que los ¨millennials¨fueron el único grupo de edad de los EE.UU. Que favoreció el socialismo sobre el capitalismo.

¿Por qué los ¨millennials¨estadounidenses se sienten atraídos por el socialismo? Cuando piensas en explotar las deudas estudiantiles, las altas rentas, los salarios estancados y la inseguridad laboral, ¿por qué el socialismo no debería aparecer en sus mentes como una solución potencial para resolver estas tensiones, con sistemas que subsidien todas sus necesidades?

Los ¨millennials¨indican un cambio de espíritu en la sociedad

En las últimas tres o más décadas, ha habido un cambio significativo en las placas tectónicas subyacentes al espíritu humano. El espíritu del sueño estadounidense de los niños sobresalientes (baby boomers) evolucionó diferente a unos milenarios fundamentalmente. Mientras que la generación de los baby boomers luchó por la prosperidad del mañana, los ¨millennials¨ se conformaron con la conveniencia de hoy.

Las posesiones que usábamos para ahorrar y esperar para comprarlas ahora están disponibles el momento después de que pensamos en ellas. Nuestro deseo de ser reconocidos y admirados públicamente ya no necesita pasar la aprobación de especialistas o ejecutivos de la industria, pero puede cumplirse al instante en las redes sociales. Ser inteligente hoy no se trata de memorizar y recordar información, como una vez nos capacitamos y probamos incesantemente. Nuestros dispositivos tecnológicos son “inteligentes”, y nuestra imagen está ligada a cuán hábiles somos acerca de usar toda esta tecnología para nuestro beneficio.

Esa es la paradoja socioeconómica única de la generación de los ¨millennials¨: trabajar mucho y duro ya no es para lograr lujos, sino las necesidades. A través de desarrollos tecnológicos, hemos hecho que los frutos de la riqueza, la admiración pública y el conocimiento estén disponibles y libres de luchas. Y, sin embargo, la lucha de los ¨millennials¨de hoy es mantenerse al día con los costos de alimentos, vivienda, educación, atención médica y cuidado de niños.

Un resultado natural de este proceso es que el socialismo brote en las mentes de los ¨millennials¨: “¿Por qué tengo que romperme el cuello solo para llegar a fin de mes?”

Donde el socialismo se queda corto

Como alguien que experimentó el “socialismo” ruso de primera mano durante mis años universitarios, estoy seguro de que los ¨millennials ¨estarían interesados en la primera parte de la historia que les puedo contar, sobre un gobierno que descarga el peso de los hombros de las personas, se ocupa de todas sus necesidades básicas y no deja a nadie sin alimentos asequibles, vivienda, educación, transporte, atención médica y cuidado de niños. Pero, ¿cuál es el otro lado de la historia?

El socialismo no tiene en cuenta el estado predeterminado de la naturaleza humana: la necesidad fundamental de realizarse uno mismo antes que cualquier otra persona. El hecho es que las personas no desean vivir sus vidas para beneficiar a otras personas.  Cualquier esfuerzo sobrante que uno haga dentro de un sistema socialista no ve un superávit directo, e incluso si podemos ver cómo todos estarían mejor en una sociedad comunal, no podríamos renunciar a nuestra ganancia individual. Nuestra propia naturaleza no nos deja.

Por lo tanto, las personas carecen de motivación para trabajar en beneficio del todo. El enfoque soviético a este problema fue empujárcelo a la gente por la garganta y esperar que estuvieran agradecidos más tarde. Pero, luego incluso su esfuerzos cayeron en la misma motivación y el sistema explotó en violencia y sufrimiento impensable.

Cómo los ¨millennials¨pueden presionar para una sociedad mejor

Depende de las personas que quieran beneficiar a otras personas. Las personas deben estar orgánicamente motivadas para contribuir con la sociedad, deseando que todos sean felices y seguros. Este no es nuestro estado predeterminado y ciertamente no es donde está la sociedad ahora.

Sin embargo, existe en potencial. Todos están de acuerdo en teoría con ideas de igualdad, altruismo, consideración mutua y amabilidad, pero en la práctica, estas ideas no pueden ser forzadas, necesitan gradualmente hundirse en el espíritu humano y cambiarnos desde adentro si es que vamos a considerar una estructura social que los aplique.

Si comenzamos a participar regularmente en la conexión -en programas enriquecidos, podríamos cultivar nuestro potencial natural para la conexión humana. Creo que la iniciación más pragmática de esto podría comenzar con nuestros hijos. La preocupación por su futuro puede ser nuestra motivación para trabajar en una sociedad mejor. Al enfocarnos en criar a la próxima generación para estar mejor conectados socialmente, nosotros los adultos también estaríamos positivamente influenciados por este proceso. Así, crearemos los comienzos de un ambiente de apoyo para los ideales de conexión que podrían florecer en algunos cambios prácticos y equilibrados en la sociedad.
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Mis pensamientos en Twitter, 12/nov/17

Mientras #Israel no cumpla su función de ser un ejemplo de unidad para las naciones del mundo, la #ONU, como su representante, seguirá condenando cada vez más

El punto de #transición de la ocultación a la revelación: el mundo parece confuso, ilógico, carente de propósito y objetivo, y así se manifiesta la necesidad del Creador.

La concepción del alma (Klitat Zera) ocurre en el AJaP del superior, en la decena, a condición de una “disolución” total en él, es decir, anulando el #ego de uno.

La revelación del Creador se manifiesta sobre la base de la ocultación que la precedió. El alcance de la ocultación está determinado por la opinión de los diez. Esto puede acelerar el proceso. #cabalá #grupo

La ignorancia de las leyes de la naturaleza hace que la sociedad establezca leyes y juzgue a las personas por ellas, de generación en generación. ¡Qué absurdo! #sociedad #cabalá

Entre la naturaleza de este mundo ” recibir” y la fuerza dada desde arriba ” otorgar”, la #libertad de elección aparece en el punto donde se equilibran mutuamente.

Imagínese: la decena es el AJaP del superior, el Creador, en el cual su #alma, el punto de su ego anulado (pensamientos y deseos), nace.

¿Quieres acelerar la revelación del Creador en ti? Controla tu #percepción del mundo. Si el Creador está oculto, ¡considera ese momento como el mayor castigo!

La Cabalá comienza con una pregunta: “¿Para qué vivo?” A juzgar por lo que está sucediendo en el mundo, todo el desarrollo de la humanidad nos está llevando a esta pregunta hoy.

¡La armonía no exige la capitulación de ningún lado! La naturaleza se basa en el equilibrio de los opuestos. Sin #competencia, ¡sino complementación!

La unidad es lo único que la sociedad necesita. El método de domesticar al creciente #ego y lograr la unidad se llama Cabalá. Es todo lo que necesitamos.

Ser noble es traer #Luz al mundo. Te permitirá actuar “de ti mismo” en lugar de “por ti mismo”. Inténtalo y observa cómo el ego te ha estafado.

Aquel que avanza espiritualmente se aferra a GE, la pierna derecha, la cualidad del otorgamiento. Pero para seguir moviéndose también debe usar AJaP, la pierna izquierda, ego. #espiritualidad

Las piernas se mueven. Raglaim (piernas) proviene de la palabra Meraglim (trazadores), lo que significa # oponentes. Pero es precisamente gracias a su ayuda inversa que nos elevamos para alcanzar el mundo superior.

¿Quieres acelerar la revelación del Creador en ti? Concéntrate en imaginar su presencia en el mundo: “No hay nada más aparte de Aquel que hace el bien”.

De Twitter, 12/nov/17

Material relacionado:
Mis pensamientos en Twitter, 9/nov/17
Mis pensamientos en Twitter, 26/sep/17
Mis pensamientos en Twitter, 12/sep/17

24 Hours: “El significado de la vida”

En San Francisco, el periódico ruso 24 Hours publicó mi artículo ¨El significado de la vida”:

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The Times of Israel : “¿Quién más desea tener un nuevo motivo para celebrar Simjat Torá?”

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo “¿Quién más desea tener un nuevo motivo para celebrar Simjat Torá?”

Simchat Torá marca la conclusión del ciclo de fiestas de Tishrei con una celebración de júbilo en la Torá.  

¿Cual es el significado más profundo de la celebración y júbilo que esta festividad representa? ¿por qué hay tal ambiente de júbilo? ¿cuál es la raíz de este júbilo?

Para entender el significado más profundo de Simjat Torá, debemos  entender primero cuál es el significado más profundo de la misma Torá.

¿Qué es la Torá?

La Torá es la “Luz que reforma” [Midrash Rabah, Eija, “Introducción, párrafo 2]. El término  “Luz” no se refiere a la noción física de la luz, como la luz del sol o de una vela ni significa la luz emocional a la que nos referimos cuando resolvemos alguna situación, por ejemplo, cuando decimos que vemos “la luz al final del túnel”.

Al contrario, “Luz de la Torá” se refiere a la energía creativa que da vida, la que surge en cada detalle de la naturaleza. Luz es una energía que da vida, la Luz que crea, sostiene y desarrolla: la Luz que sostiene la forma de todos los objetos y vitaliza el crecimiento, movimiento y desarrollo de los organismos vivos.

Luz es el deseo de dar y su creación, —incluídos nosotros, todo lo que existe en el planeta en que vivimos y en todo el universo— es el deseo de recibir.

La alegría que sentimos durante Simjat Torá simboliza nuestro descubrimiento de esta Luz, es decir, el alcance de esta cualidad de otorgamiento por encima de nuestro deseo innato de recibir. Un alcance de la sensación de una realidad mucho más extensa que la que sentimos cuando solo recibimos.

¿Qué “reforma” la Torá?

Ya que hemos establecido que la Torá es la Luz, ¿qué significa que esta Luz “reforma”? ¿qué reforma y cómo reforma?

A pesar de que somos el deseo de recibir, completamente opuesto a la cualidad otorgante de la Luz, no sentimos toda la intensidad de esta oposición, de su “mal” (“la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud” [Génesis, 8:21]).

Lo que sí sentimos es que nos desarrollamos lentamente durante mucho tiempo y que mientras más nos desarrollamos, más problemas y dolores surgen. El propósito de las crisis en todos los campos de la vida que vivimos hoy, es hacer que busquemos entender por qué ocurren y cómo pueden ser resueltas. Es más, la situación global interdependiente nos muestra que mientras más nos desarrollamos, sin resolver los muchos asuntos que nos presionan, estamos destinados a tropezar con brechas más y más grandes.

Estas crecientes crisis tienen el objetivo de ayudarnos a descubrir nuestra naturaleza —el deseo de recibir placer sólo para nuestro beneficio— como la causa de nuestros problemas y que necesitamos aprender cómo redireccionar nuestros deseos para solucionar estos problemas desde su raíz. Como está escrito, “He creado la inclinación al mal” y “he creado para ella la Torá como condimento” [Babylonian Talmud, Masejet Kidushin, 30b] porque “la Luz en ella reforma” [Midrash Rabah, Eija, “Introducción,” Párrafo 2.]. En otras palabras, nuestros deseos egoístas fueron creados con un mecanismo para redireccionarlos hacia una forma de otorgamiento (“la Torá”) y al hacerlo, corregir (“reformar”), sumando satisfacción y placer adicionales a nuestra vida  (“condimento”).

Cómo redireccionar nuestros deseos y sentir una realidad completamente nueva

Al acceder a la Luz de la Torá, adquirimos la habilidad de relacionarnos con otros y con la naturaleza en su totalidad por medio de su cualidad de otorgamiento. Y sentimos una realidad más avanzada y armoniosa, en equilibrio con la energía otorgante de la naturaleza. La pregunta es: ¿Cómo? ¿cómo podemos trabajar con esta Luz? ¿cómo invitarla a nuestra visa, dejar que nos afecte y permitirle causar cambios positivos?

La respuesta está en la sociedad. Cuando nos encontramos con personas que también desean mejorar su vida y ejercer una influencia positiva en el mundo, literalmente podemos “entrenarnos” con la Torá para otorgar, como lo hace la Luz. Al hacerlo, establecemos la base de una sociedad capaz de cambiar la actual dirección caótica en la que se encuentra el mundo, por una positiva y armoniosa.

La creación de tal sociedad de “otorgamiento” es enfatizada en los principios de la Torá, donde está escrito, “amarás a tu prójimo como a tí mismo”, “aquello que odias, no se lo hagas a los demás” y convertirnos en una sociedad conectada “como un hombre con un corazón”. Estos dichos no son moralejas, sino herramientas prácticas para que los que las siguen logren alcanzar la cualidad de otorgamiento y establecer las bases de una sociedad armoniosa, en equilibrio con la naturaleza.

A pesar de que estamos lejos de la verdadera Simjat Torá, en este momento, este es un buen motivo para celebrar el júbilo y la alegría de esta fiesta.

En su raíz, el ciclo de fiestas de Tishrei expres nuestro cambio de una sociedad egoísta y dividida a una conectada, altruista y en balance con la cualidad otorgante de la naturaleza. El día final de la fiesta, Simjat Torá, celebra el resultado favorable de este cambio.

A pesar de que la base de Simjat Torá está lejos de la dirección en la que va nuestra sociedad, es una oportunidad para que pensemos dónde nos encontramos como individuos y como sociedad, en relación a este estado armonioso. Podemos alegrarnos al reconocer la verdadera causa de nuestros problemas —nuestra naturaleza egoísta— y que tenemos los medios a nuestro alcance para cambiar la dirección de esta naturaleza hacia una dirección positiva. Ese ya es un paso mayor hacia la reforma de la cual habla la Torá.

Por lo tanto, tenemos un muy buen motivo para estar felices en esta Simjat Torá. Usemos esta oportunidad para considerar cómo podemos entrenarnos en la cualidad de otorgamiento, amor y conexión entre nosotros y mostrar que realmente hay una alternativa positiva a la creciente división, luchas y conflictos alrededor del mundo.

¡Felices fiestas a todos!
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