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Acelerando el tiempo

Leer El Libro del Zóhar nos ayuda a acelerar el tiempo. Si yo necesito desarrollarme durante 5 a10 años, entonces al leer El Zóhar puede llevar a cabo en mí estos cambios durante unas cuantas lecciones o aún menos.

Esta es la diferencia entre el nivel animado y el nivel hablante, aún cuando los dos no pueden ser comparados. No importa cuánto quiere una bestia, no importa cuánto esta salta, no importa lo que ella hace en toda su vida, ella no será capaz de realizar una acción que sea similar a la de un humano o incluso a la de un niño pequeño. Esta es la diferencia en los niveles de desarrollo.

Por lo tanto, si nosotros leemos El Zóhar y no pensamos acerca de las acciones que la Luz puede realizar en nosotros, nuestro desarrollo será muy lento y puede aún ser negativo porque en cualquier caso la Luz ejecuta cambios en nosotros.

Pero si nosotros agregamos la intención correcta, entonces la Luz que reforma nos desarrolla desde el amor egoísta hacia el amor a los demás, para parecernos y comenzar a ser igual a la Luz y nosotros alcanzamos la apertura de los ojos.

(68301 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/2/12, El Zóhar)

Soy negra y hermosa

El Libro de Zóhar, Génesis, 183 dice: La oscuridad es lo negro en la Torá, la tinta de sus letras. La Luz es lo blanco en la Torá, los pergaminos en los que están escritas las letras. Cuando la Luz se inviste en la oscuridad, está escrito acerca de la Torá, “yo soy negra y hermosa”. Cuando la Luz, lo blanco en la Torá, sale, la Torá dice: “no me mires porque soy morena”.

Por la forma del libro, letras negras sobre fondo blanco, vemos que es el color negro el que nos transmite toda la información. Aunque podemos decir lo contrario: si entramos en el atributo del otorgamiento en la Luz blanca del fondo del libro, estudiamos la parte blanca en contraste con el negro, no el negro sobre un fondo blanco, sino el blanco en el que hay pequeños vacíos negros.

Por lo tanto, se han dicho dos cosas acerca de la Torá: “No me mires porque soy morena” y “Soy negra y hermosa”. Por un lado, existe la Luz, el atributo de otorgamiento y por el otro lado, existe el deseo, la vasija, el atributo de recibir. Por lo tanto, estamos en un estado de subidas y bajadas cuando sentimos y estudiamos el blanco en contraste con el negro y viceversa.

Este es un estudio en el que uno completa al otro y así nos permite ver no en nuestro deseo, no en el atributo de recibir, sino desde la percepción del superior, desde el atributo del otorgamiento. Cuando estamos en nuestro propio deseo, actuamos desde nuestras letras, desde la oscuridad sobre el fondo de Luz blanca. Pero si nos incorporamos al superior, como Galgalta ve Eynaim y AHP, aprendemos de la Luz de Ein Sof porque así nos incorporamos en eso y aprendemos de la Luz blanca que está en los libros y no de lo negro.

De manera que aprendemos un atributo en contraste con el otro, hasta que se completan mutuamente y las letras completan el fondo blanco y el blanco completa la parte negra de las letras. Las letras no desaparecen, sino que toda la Torá se convierte enteramente en Luz, como se nos dice: “la noche brillará como el día”.

(68298 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/2/12, El Zóhar)

Lección diaria de Cabalá – 02.02.12

Escritos de Rabash, “En cuanto a la importancia de los amigos”

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El Libro del Zóhar, selecciones, capítulo “Bereshit” (Génesis),”La oración por el pobre“,ítem 184, Lección 52

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Talmud Eser Sefirot, parte 6, (comienza con: “Lo mismo ocurrió en la creación del Partzuf BON“), ítem 23, Lección 15

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Introducción al Estudio de las Diez Sefirot“, ítem 75, Lección 35

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La raíz superior de las letras

Pregunta: ¿Cuál es la raíz superior de las letras negras? ¿De dónde se deriva su fuerza?

Respuesta: Del ápice de la Yud (la décima letra del alfabeto hebreo). El Arí escribió un poema:

He aquí que antes de que las emanaciones fueran emanadas y las criaturas creadas,

La simple Luz Superior había llenado la existencia entera

Y no había espacio libre, semejante a una atmósfera vacía, un hueco o una fosa,

Sino que todo estaba ocupado con una simple Luz sin límites.

Y no había tal parte como cabeza, o cola,

Sino que todo era simple, suave Luz, balanceada e igualmente distribuida

Y esta era llamada “la Luz de Ein Sof (sin fin)”.

Y cuando por Su simple voluntad, vino el deseo de crear los mundos y emanar las emanaciones….

Y entonces el deseo de recibir fue revelado, algo que era opuesto a la Luz.

La Luz es otorgamiento y amor. Y de pronto, dentro del otorgamiento y amor, algo negro comienza a aparecer para diferenciarse del otorgamiento y el amor. En realidad, es una pequeña gota, algo que no es similar a la Luz, algo distinto de esta, que fue creado en esta, y es precisamente llamado “criatura”. Todo lo demás se desarrolló a partir de ella. Todo el resto fue determinado en consecuencia por medio de esta diminuta diferencia de la Luz, la cual comenzó a desarrollarse debido a la Luz y comenzó a sentirse a sí misma y se familiarizó con su oposición a la Luz.

Y entonces hablamos del cuarto nivel en las fases de la Luz Directa, de Ein Sof (Infinito), las restricciones y la continuación del desarrollo de la criatura. Pero en realidad nada cambia: Persiste la misma pequeña diferencia con la Luz. Lo único que crece en esta es la sensación de hasta qué punto es opuesta a la Luz. Pero en sí misma, es sólo ligeramente diferente a la Luz.

Por lo tanto, el Creador sólo creó el ápice de la Yud, y todo el resto se desarrolló a partir de este punto. Esta es la raíz de las letras.

(68295 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/1/12, El Zóhar)

Un largo camino de lo secreto a lo simple

Pregunta: Si me gusta escuchar El Zóhar en hebreo, ¿Debo hacerlo o debo escuchar la traducción?

Respuesta: Si, y no. Si éste le ayuda a la persona a entender mejor el hebreo, entonces tiene un valor. Sin embargo, si te quedas en el mismo nivel, entonces no, porque eventualmente, al leer El Zóhar avanzamos a través del PARDES en orden inverso. Yo atravieso desde las diferentes historias, desde lo secreto (Sod) a la literatura alegórica (Drush) después lo insinuado (Remez) y llego hasta el significado literal (Pshat).

Al principio no entiendo realmente de qué se trata. Después en Drush, comienzo a entender que se trata de ciertos atributos en la vasija general, que está rota y debe ser revelada de esta manera. El estilo que se usa para relatar esto, es Drush y Remez, y por el momento no distingo entre ellos. Después comienzo a avanzar y en lugar de Drush y Remez, comienzo a ver la red de conexiones entre nosotros más claramente.

En el artículo “Los cuatro mundos,” Baal HaSulam escribe qué son los cuatro mundos: Assiya, Yetzira, Beria, y Atzilut: la revelación de la materia, la revelación de la acción, y la revelación del operador.

Avanzamos en leer El Libro del Zóhar hasta que comenzamos a ver que se trata sólo de la conexión entre nosotros: hasta qué punto llega a la corrección gracias a la revelación del Creador en ella, dónde está la deficiencia que viene de nosotros, dónde está la corrección, y cómo operan juntas como olas que vienen y van. Y así una y otra vez, la red entre nosotros se revela gradualmente, en todas sus diferentes maneras.

Todo esto se refiere sólo a la conexión mutua entre nosotros, que es construida, expandida, y revelada gracias a la revelación del poder del otorgamiento, del Creador. Él llena el vacío entre nosotros y así, Él es revelado. Nuestro otorgamiento y Su revelación aparecen como un todo.

Por lo tanto, antes de llegar a ver esta imagen, siento las dificultades para descubrirla que comienzan a partir de Sod, que es el comienzo del PARDES.

(68204 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/31/12, El Zóhar)

Lección diaria de Cabalá – 02.01.12

Escritos de Rabash, Dargot HaSulam, “La virtud del pequeño”

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El Libro del Zóhar, seleccionados, capítulo “Bereshit” (Génesis), “Hagamos al hombre” (Comienza con: “Fue dicho arriba”), ítem 183, Lección 51

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Talmud Eser Sefirot, parte 6, ítem 23, Lección 14

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“Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”, ítem 74, Lección 34

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Lección diaria de Cabalá – 01.31.12

Preparación para la lección

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Escritos de Rabash, Dargot HaSulam, “La cosa más importante que nos falta”

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El Libro del Zóhar, selecciones, capítulo “Bereshit” (Génesis), “Hagamos al hombre”, ítem 179, Lección 50

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Talmud Eser Sefirot, parte 6, (comienza con: “La tercera Bejina de Nekudim”), ítem 20, Lección 13

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“Introducción al estudio de las Diez Sefirot”, ítem 69, Lección 33

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Dime cómo ves al grupo y te diré quién eres

Pregunta: ¿Dónde debería cada uno de nosotros empezar a crear su propio entorno?

Respuesta: Empieza de la necesidad de evocar inspiración e impresionar a cada uno a través de tu deseo de crear el entorno. Trata de estimularlos sin palabras en el hecho de que todos deberíamos anhelar crear un entorno que nos obligue, nos cambie, y nos traiga más cerca para que nos conectemos. Esto es una necesidad. Sin dicha sociedad, sin las correctas conexiones entre nosotros, no hay lugar donde la espiritualidad pueda revelarse. La espiritualidad se revela sólo en la conexión entre nosotros.

La forma de conexión entre nosotros es la forma del mundo espiritual, la forma del nivel en el que la persona está. El momento en que este me influye y quiero descubrirlo, el nivel de conexión dependerá de mí. En el mismo grupo hay aquellos que lo ven en el nivel 50 y hay aquellos que lo ven en el nivel 5 y hay otros que pueden mirarlo como absolutamente perfecto, en el Gmar Tikkun (Final de la Corrección).

La realidad espiritual no tiene una forma predeterminada; todo depende de la persona. Es por esto que necesito tanto el entorno, para que éste me obligue a tratarlo correctamente. Esto es todo lo que necesitamos.

En realidad, cuando veo que está corregido, veo que siempre ha sido de esta forma, y sólo yo estaba carente de deseo de descubrirlo, carezco de sensibilidad. Ahora también estamos en el grupo y en un entorno que está en el Gmar Tikkun, en el mundo del Infinito. Pero este no me estimula para descubrir aquello. Al evocar a los amigos, creo un efecto que me ayuda a descubrir que ellos están absolutamente corregidos.

Como resultado de este ciclo que regresa a mí, me corrijo. Esto se llama rezar, juzgarme a mí mismo, ver cómo regreso a la correcta actitud a través del entorno. Tenemos que darle a esto muchos pensamientos ya que todo empieza y termina ahí.

(67843 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/20/12, “Introducción al Libro del Zóhar”)

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No des la espalda al Creador

Pregunta: ¿Qué quiere el Creador a través del Libro del Zóhar?

Respuesta: El Creador no quiere nada. Él quiere lo que tú quieres. Él está constantemente en la ley de otorgamiento absoluto. Y las Reshimot (genes de información) se despiertan en ti todo el tiempo y te revelan cuán opuesto eres a esta propiedad total de otorgamiento que gobierna en todo el mundo.

Mientras más fuertemente se abran en ti las Reshimot, más opuesto te sentirás a esta ley, a esta fuerza, en diversas formas. Día a día, tu mundo te parecerá mucho peor desde cualquier lado.

¿Quieres quedarte en este? Quédate ¿Quieres alejarte de la miseria? ¡Avanza! ¿Quieres hacer algo contigo mismo? Hazlo. Usa este poder del bien ¿Cómo? Si te esfuerzas por ello, entonces descubrirás su mayor impacto sobre ti. Si no te esfuerzas, no descubrirás.

El Creador no cambia. Mediante tu aspiración, serás capaz de atraer más ayuda, más poder de Él. Y si no lo anhelas a Él, si le das la espalda a Él, revelarás algo diferente.

El Creador no quiere nada. Sólo decimos: “Su deseo es traer placer a las criaturas” porque pensamos que Su deseo es el mismo que el de nosotros, que este opera y realiza. Si opera y realiza, pero de una forma que no cambia. Y es por eso que, en contraste con nuestro mundo, este es un estado estático, en el que todo depende de ti. Todos los cambios dependen de ti.

Las Reshimot te son reveladas sólo a ti para que sientas cambios; no es Él quien está cambiando en cada momento. El Creador no cambia; la Luz está en reposo absoluto. La criatura quería llevar a cabo la primera restricción (Tzimtzum Alef) y lo hizo; la segunda restricción, ¡Por favor hazla! y el Creador acepta, pero nada más. La criatura hace todo. Sólo relatamos en nuestro lenguaje terrenal que el Creador actúa en todo.

Así, si quieres cambiar algo, no debes olvidar que somos nosotros los que cambiamos.

(67949 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 29 de Enero del 2012, El Zóhar)

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Construyendo la fábrica que me elaborará

Todo nuestro trabajo es crear el entorno. Después de todo no puedes crearte a ti mismo. Esto es lo que tenemos que crear para la humanidad en estos días. Si tengo que corregirme, ¿cómo puedo hacerlo? Simplemente necesito crear a mi alrededor un entorno de calidad, los medios de comunicación y un sistema de educación, para ser el producto de este entorno.

Pero al crearlo, me corrijo a mí mismo. Eso es porque a través del proceso de creación comienzo a sentir cómo se debe construir y cómo debo existir, y en consecuencia qué tipo de entorno debe ser para que me afecte. Yo siento cómo debo construirlo ahora para que tome una forma tal que me influya.

En el proceso de construcción, nos unimos a la mente operativa y comprendemos lo que quiso hacer el Creador con la ruptura, por qué razón preparó estos bloques, madera y materiales de construcción para nosotros, y por qué debemos construir esta casa. Gracias a esto comenzamos a descubrirlo a Él. Parece como si yo estuviera construyendo el entorno para que me corrija, de manera que mi ser corregido sea incorporado en Él y luego…pero no es así. Al crear el entorno llego a conocer al Creador.

(67846 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 20 de Enero del 2012, El Zóhar)

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