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¿Cómo convertir a un murciélago en un gallo?

Recibí una pregunta: En el libro Shamati dice en el Artículo 16: “El gallo le dijo al murciélago, -Espero la luz pues la luz es mía; ¿pero tu, que necesidad tienes de la luz?-”
Mi pregunta es: ¿Cómo pasa una persona del estado de ser un murciélago al estado de ser un gallo en los días de su vida?

Mi respuesta: Aquellos que utilizan la Cabalá (Torá) para alcanzar el atributo de amor y otorgamiento verán la Luz de la vida en este atributo. Por otro lado, los que utilizan la Cabalá (Torá) para su beneficio particular (para hacerse ricos, satisfacer su orgullo, lograr honor y seguridad en sí mismo, sentir que son mejor que los demás, justificar su existencia y así sucesivamente) están en un estado de oscuridad; sin embargo, están convencidos que se encuentran en la Luz del Creador. Son como los murciélagos que confunden la oscuridad con la luz y por lo tanto se contentan con permanecer en el exilio de la espiritualidad, realizar simples rituales físicos y piensan que no necesitan nada más.

Estudie lo que Baal HaSulam escribe en la “Introducción al Talmud Eser Sefirot” sobre las palabras del profeta Amos: “¡Desdichado seas por desear el día del Señor! ¿Por qué deseas ver el día del Señor? ¡Es oscuridad y no luz!” “Hay una parábola sobre un gallo y un murciélago que esperaban la luz. El gallo le dice al murciélago: -Espero la luz pues la luz es mía; ¿pero tu, que necesidad tienes de la luz?-” (El Talmud. Sanedrín 98:2) Lo anterior significa que sin la Luz (que desciende únicamente cuando se estudia la Cabalá) uno ni siquiera se da cuenta que está en la oscuridad porque sólo percibe nuestro mundo.

Si una persona no aspira más alto, por encima de nuestro mundo, sino que está satisfecho con el cumplimiento de los rituales mecánicos, investigaciones históricas y filosóficas, teología, agua bendita, amuletos y meditación (como usted verá, cubre toda una gama, desde lo más inocente hasta lo más erudito); en otras palabras, si uno no tiene el “punto en el corazón”, entonces nada lo puede ayudar. La razón es que su deseo está en el nivel inanimado de este mundo y las personas siempre actúan exclusivamente conforme a los deseos que surgen en ellas.

Por tanto, la Cabalá está destinada a aquellos que andan en busca de una respuesta genuina a la pregunta, “¿Cuál es el significado de mi vida?” Y esta respuesta se encuentra en llegar a la Fuente de la existencia misma. Así es como uno revela el significado de lo que está pasando y también el resultado final.

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Cómo podemos sobreponernos al miedo?

Recibí dos preguntas sobre cómo sobreponerse a los temores.
Pregunta:
En una de sus lecciones sobre el libro “Shamati”, usted habla sobre el miedo y dice que cuando una persona siente miedo, de inmediato debe conectarse con el Creador. ¿Puede extenderse en esto? ¿Qué debo hacer cuando siento que se me congelan los huesos de preocupación por mis seres queridos?

Mi respuesta: Debe conectar todo lo que esté ocurriendo con el Creador, con usted mismo y con todo el mundo, para que todos queden unidos y no haya ninguna diferencia entre ellos. Todas sus dudas y temores deben desaparecer con esta unión. Y si no se desvanecen, ¡pues todavía mejor! Entonces pida al Creador que lo ayude.

De hecho, si usted abre el Libro del Zohar, va a descubrir que la primera corrección Pkuda Kadma (en Arameo) es cuando uno siente verdadero miedo. En realidad, el miedo siempre persigue a todos y a todo. En el nivel inanimado de la naturaleza existe el miedo por preservar la estructura, en los niveles vegetal y animado, existe el temor que incita a llenarse de las cosas que son necesarias y temor para ahuyentar las cosas que son perjudiciales. Y lo mismo pasa con el hombre.

La única diferencia entre los diversos tipos de miedo es el campo de acción en que uno los utiliza. Es decir, uno lo utiliza más en la medida que uno se da cuenta de la profundidad que alcanza en uno mismo, o dicho de otra forma, en la medida del desarrollo de su propio egoísmo. Una persona común y corriente en este mundo tiene dos tipos de miedo: miedo sobre este mundo (su calidad de vida, la salud, le hijos, etc.) y por el mundo por venir (asegurarse que irá al cielo en lugar de al infierno).

Sin embargo, a medida que el egoísmo crece, uno pasa por estos dos tipos de temores y llega al tercer tipo: el miedo verdadero, cuando uno se pregunta, “¿Podré llegar a ser igual que el Creador? ¿Lograré llegar al atributo del amor y otorgamiento para las otras personas y para El?” Y cuando una persona siente la necesidad de alcanzar este atributo de amor y otorgamiento, el miedo lo empuja conduciéndolo al Majsom; “regresa al Creador por el miedo” (o agitación, trepidación) (Tshuva mi Iraa).

Pregunta: ¿El estudio de la Cabalá me ayudará a deshacerme de mis temores, por ejemplo, el miedo escénico o a expresar mi opinión?

Mi respuesta: Si porque el estudio de la Cabalá desarrolla su percepción de la unidad de todo, del universo integral. También reemplaza sus miedos terrenales por el verdadero miedo: la necesidad de alcanzar al Creador.

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Las Drogas y el Logro son incompatibles

Recibí una pregunta: Yo fui un alcohólico y adicto a las drogas durante 20 años. Hace un año estuve en rehabilitación y he estado limpio de drogas y alcohol gracias al programa “12 pasos” – un programa de crecimiento espiritual. Recientemente empecé a estudiar Cabalá y me siento confundido. ¿Debo continuar el programa “12 pasos” o dedicarme completamente a la Cabalá? ¿O debo combinar ambos caminos? Quizás algunos estudiantes de Cabalá son alcohólicos anónimos y adictos a las drogas, pero todavía no he podido encontrarlos. ¿Podrían ellos compartir sus experiencias conmigo?

Mi Respuesta: La Cabalá se está extendiendo por todo el mundo. Obviamente, las personas que empiezan a estudiarla llegan de todos los caminos de esta vida. Yo les recomiendo y les pido que se apoyen mutuamente.

Recibí una pregunta:
Suponga que una persona está por encima del Majsom y ya alcanzó y siente la conexión con el Creador. Mientras continúa trabajando en su corrección, decide experimentar con LSD para poder comparar los diferentes estados. ¿Entonces, ya no sentirá el Mundo Superior? Me gustaría que le diera a esta pregunta la atención que merece, porque la ciencia moderna no considera al LSD una droga ordinaria, sino por el contrario piensa que es un estimulante psíquico extremadamente poderoso.

Mi Respuesta: Tan pronto una persona ingiere drogas, se despega de la percepción del mundo real y entra en un reino de “divagaciones” e imágenes ilusorias.

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La mayor fuerza viene de ceder a los demás

El poder es la propiedad fundamental del egoísmo. Cuando lo perdemos, sentimos como si nos perdiéramos. Aún la percepción de las cosas que nos rodean se basa en la sensación de poder. Nuestros sentidos perciben todo al evaluar su influencia en los diferentes objetos, cosas y fuerzas: valorando, “¿quién es más fuerte?”
Cuando uno toma consciencia de su constante aspiración por gobernar al ambiente (y lo repito, sin esta aspiración uno no puede percibir el ambiente), entenderlo lo lleva al reconocimiento del mal que está dentro de uno mismo. Sentirá entonces la necesidad de eliminar esta avidez por gobernarlo todo y reemplazarla por el atributo opuesto, “Anava” (estar ausente).

Dentro de esta aspiración o atributo, uno descubre al Creador. El Creador se oculta de nosotros dentro de esta propiedad con el fin de darnos la oportunidad de lograr (sin Su influencia obvia) la misma altura, omnipotencia, independencia, grandeza y humildad de amor que El tiene.

Uno descubre que adquiere poder sobre todo, precisamente al ceder frente a los demás porque entonces se incorpora a la Luz general. Esta correlación, “el Creador y la creación” puede describirse como una Luz blanca, serena, omnipotente y uniforme que lo llena todo y dentro de ella hay esferas diminutas, negras, egoístas que ansiosamente brincan pues aspiran a concretar su ridícula presunción, orgullo y poder.

Está escrito: “En el lugar que alcanzas la grandeza del Creador, alcanzas Su humildad (Anava).” En consecuencia, el poder llega a través del atributo del amor y el otorgamiento.

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