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La pared o la puerta al nuevo mundo

laitman_2009-07_0181[1]Nos causa mucho sufrimiento cuando nos encontramos en el punto de transición entre dos estados. Esto sucede para empujarnos hacia atrás o hacia delante, como está escrito, “Los caminos del Creador son difíciles. El justo transitará por ellos pero los pecadores tropezarán”. Los pecadores caen y pierden por partida doble ya que tienen que darse cuenta de la gran perdida y avanzar de nuevo. Sin embargo, pierden tiempo y aumenta su sufrimiento.

No está hecho así porque el Creador desee castigarlos y provocarles sensaciones desagradables para estimularlos a ir hacia delante. Nunca debemos pensar que Sus deseos cambian y que Él realiza cálculos. Todo sucede como resultado de un cálculo: cada  nivel difiere del contiguo por su deseo de otorgamiento o de recepción. Por lo tanto, para ascender al siguiente nivel, debemos adquirir un mayor deseo de otorgar, que se siente como sufrimiento y miseria. Después de todo, tengo que anularme y empezar a sentir al prójimo: tengo que empezar a darle a él, en lugar de a mi mismo, y preferirlo a él en lugar de a mi mismo. Este tipo de actitud es totalmente irrealista para mi el día de hoy.

Esto se debe a que el espacio entre los niveles que tenemos que llenar con la Luz de Otorgamiento, la Luz de Jasadím, se levanta entre nosotros como un muro contra el cual nada podemos hacer. Nos empuja apartándonos como imanes que se repelen. No me puedo acercar al atributo de otorgamiento, puesto que el poder negativo de los imanes me rechaza. ¿Qué debo hacer?

La única oportunidad que tengo es pedir la Luz de la Corrección, con la ayuda del grupo que me convence que es indispensable. Ya he realizado bastante trabajo en el grupo para revelar la fuerza de unidad y como resultado siento el deseo y la habilidad de ir hacia el  Creador. De otra forma, no puedo ir hacia Él por mi cuenta. Solamente puedo ir a Él y revelarlo trabajando en el grupo. Allí revelo la fuerza que nos rompió y me vuelvo a esa fuerza. Está escrito, “Quien logra hacer paz en los cielos, la hará entre nosotros”. Se conectará a nosotros y juntos nos elevaremos a un nuevo nivel. Así el espacio vacío que  descubrí y en el que he trabajado,  se vuelve ahora un medio de revelación.

(Extracto de la clase sobre el artículo, La característica de la Cabalá, correspondiente al 7 de diciembre 2009.)

El Zóhar habla de mi

problema-1_100_wp[1]Tenemos que percibir cada palabra de El Libro del Zóhar en su sentido espiritual porque habla de nuestros deseos, fuerzas y cualidades interiores. Tenemos que intentar descubrir la conexión entre ellos. ¿Dónde se encuentran todas mis cualidades interiores que El Zóhar llama animales, peces, hombre, el arca, y las aguas del diluvio?

Me estoy descubriendo. Deseo verme a mi mismo desde el interior, como veo una radiografía, porque todas estas cosas pasan dentro de mí. No hay nada más en la existencia sino yo.

El Zóhar habla sólo sobre la materia (deseo) y la forma de esta materia: la clase de deseo de que se trata. Pero todos estos deseos están orientados a “mi propio beneficio” y por es que me dan la sensación de “este mundo”.

Sin embargo, si cambiara sus intenciones para “el beneficio de los demás” (mi prójimo o el Creador), entonces empezaría a percibir el “otro” mundo a través de ellos en lugar de “este” mundo. Las palabras de El Libro del Zóhar no se refieren a nada más que a mis cualidades.

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zóhar correspondiente al 7 de diciembre 2009)

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La más cobarde de todas las criaturas

ozadachili_100_wp[1]El Zohar: Cuando el hombre pecó a causa del Árbol del Conocimiento, perdió toda su Luz y se le dejó con el deseo más bajo de todas las criaturas (sin una pantalla). Se le vació de Luz y comprendió que él es la más despreciable de las criaturas en el mundo (porque la fuerza de su deseo es más grande que su pantalla). Así se convirtió en la más cobarde de todas las criaturas.

El resto de las criaturas son más fuertes que el hombre. Esta es la realidad. Ni siquiera nos damos cuenta hasta qué punto somos más débiles que las otras criaturas, como los microbios, los insectos, los pájaros y los animales y hasta qué punto dependemos de ellos para todo.

Nuestro deseo es el más áspero; tiene el Aviut más grande (espesor) y ni siquiera tenemos una pantalla para ocultarlo, para protegernos de nosotros mismos. Por eso es que “el ser humano” dentro de nosotros es tan pequeño y su deseo es tan débil, que en el momento que surge un deseo animal en nosotros (como los deseos de riqueza, honor, sexo y otros placeres), de inmediato nos rendimos, dejamos que nos controlen y buscamos la forma de satisfacerlos.

No tenemos poder sobre estos deseos, pueden hacer lo que quieran con nosotros. Y eso significa que un hombre es más débil que las otras criaturas: “el ser humano” dentro de mi es más débil que todos mis otros deseos interiores.

El Zóhar: Y cuando el hombre peca, se le dice que un mosquito es más valioso que él. Pero si no pecó y conservó su pantalla, entonces habrá convertido sus deseos en méritos y habría alcanzado la Luz más elevada.

 Pero cuando peca, pierde el grado de Luz y se le deja con un gran deseo vacío que se convierte en un defecto. Y entonces incluso un mosquito es más valioso que él puesto que fue creado con un deseo más puro.

Ninguno de estos deseos animados dentro de mí tiene libertad de elección y por lo tanto no se requiere que lo corrija. Tengo que corregir sólo lo que pertenece al nivel “humano” en mi. Después, todos mis otros deseos se unen al nivel “humano” que es el único nivel por el que me tengo que preocupar.

Tengo libertad de elección y una conexión con el Creador en el nivel de los “deseos” humanos. Los otros deseos sencillamente se unen y apoyan al “ser humano” en mí. 

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zohar, correspondiente al 07 de diciembre 2009.)

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Un tenue rayo de Luz en la oscuridad total

rav_2008-11-07_blackpool_lesson_12_w[1]Es imposible usar la fuerza que nos dio el Creador para corregir el deseo que Él creó: Maljut del Mundo del Infinito. Supongamos que recibimos todo lo que es humanamente posible con la intención “para el otorgamiento”; el resultado de todo eso sería un tenue rayo de Luz (Kav Dak) en el centro de un vacío infinito. Todos los otros deseos excepto este rayo permanecerían vacíos.

Digamos que recibimos sólo un 1% y no podemos regresarlo al Anfitrión. Su actitud es cien por ciento buena. Incluso si no recibo nada para mi mismo, de cualquier forma no llevo a cabo una corrección. Sin embargo, si el Anfitrión me diera el poder de recibir el cien por ciento para otorgar, ¿entonces qué sentido tendría?  Todo provendría de Él. 

Por consiguiente, es indispensable que se cree un punto de libertad, un punto que sea independiente del Creador dentro de un ser humano. Entonces puede desarrollarse una nueva criatura que sea equivalente al Creador, en lugar de ser mecánica. Para el Creador, lo peor es que todo suceda conforme a Su deseo. Eso significaría que no existe una creación. Si el Creador crea algo que ciegamente lleva a cabo Sus deseos, eso lo empequeñece. Tiene que crear algo que tenga libertad de elección.

Por eso Él crea un ser humano cuyos deseos son totalmente opuestos a los de Él, que ignora al Creador y es opuesto a Él en todos sentidos. Estas son las cualidades necesarias para el ser creado. Solamente a partir de este punto en que el ser humano es opuesto en todos aspectos al Creador, desde el punto de odio total y oposición global, puede surgir alguien capaz de alcanzarlo.

La gente dice que el héroe más grande es aquel que convierte al enemigo en su amigo. El Creador no fuerza al hombre a acercarse a Él; no hace concesiones y no juega deslealmente con nosotros. Aunque esté escrito, No hay nadie más aparte de Él, y el Creador gobierne totalmente la creación, la gobierna con orden particular para asegurarse que el creado no rechace su libertad.

Esta es su principal preocupación, puesto que de otra forma no hay creación, solamente existiría un sólo elemento controlado. Sería un golpe a la dignidad del Creador si permitiese que la creación siguiera ciegamente a la naturaleza, sin importar que fuera buena o mala. Para el Creador, estas dos opciones no son aceptables.

Él sólo desea una cosa: que el ser creado pueda separarse y ser independiente de Él y actuar desde esta postura de independencia. Solamente una criatura así puede llamarse un “ser humano”.

(Extracto de la lección sobre El prefacio a la sabiduría de la Cabalá, correspondiente al 07 de diciembre 2009.)

Un punto independiente por encima de la materia creada

laitman_2009-08_5961_w[1]El ser humano está creado de la unión de Maljut y Biná, las cualidades de recepción y otorgamiento. Esto es lo que nos da la capacidad de ser corregidos. Biná se conecta con Maljut y esto hace surgir una tercera realidad, que incluye a ambas pero no pertenece a ninguna de ellas.

 Maljut es el atributo del juicio, con el cual no se puede construir nada. Biná es el atributo de misericordia, que no tiene poder para crear. La fuerza creativa puede sólo producirse por su unión. Vamos a suponer que tomamos cemento, agua y arena, los mezclamos para producir  concreto y manufacturamos bloques para construir. Es así que producimos un material de construcción hecho con estos atributos. Si bien los atributos mismos se pierden en el material, una nueva realidad ha nacido.

¿Qué tiene de particular una gota de semen que le permite pasar del padre a la madre, crecer y hacer nacer un niño que más adelante se convertirá en un individuo, un ser humano? ¿Por qué de pronto él se separa de sus padres y deja de pertenecerles cuando llega a ser un ser independiente?

Al principio un niño se comporta de acuerdo a sus instintos naturales que podemos entender. Pero, cuando llega a la edad de seis o siete, de pronto se vuelve independiente y empieza a tener su propia opinión. Su naturaleza animada ha dejado de controlarlo, y ha nacido una nueva personalidad que no es una replica de su padre o de su madre. Parece que tiene de los dos, pero al mismo tiempo tiene la suya propia. No entendemos cómo sucede esto, puesto que no vemos la raíz de los acontecimientos.

Sin embargo, esto es justamente lo que el Creador desea: que una nueva vida, la línea media (el ser humano) surja de las fuerzas de recepción y otorgamiento que Él creó, de dos fuerzas opuestas que se unieron. Su meta no fue crear un deseo, puesto que un deseo es sólo un material que reacciona automáticamente a lo “bueno” y lo “malo”. Más bien, el Creador y el ser humano existen fuera de la materia. El Creador quiso crear un punto que está por encima del deseo y que surge de la unión del atributo de recepción y del atributo de otorgamiento. Esta es totalmente una nueva realidad que es tu “yo”.

(Extracto de la lección sobre El Prefacio a la sabiduría de la Cabalá, correspondiente al 7 de diciembre 2009)

Envidia – Una canción sobre la naturaleza humana

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Soy puro. Conmigo mismo. Entre nosotros hay envidia. La envidia existe entre el hombre y su amigo.

Entre nosotros hay odio. Esto solo puede ocurrir. Entre el hombre y su amigo.

Yo quiero borrarte. Yo quiero expulsarte.

Así somos uno con el otro.Yo quiero controlarte.

Me das ganas de vomitar.Esto no es simplemente odio, es el deseo de destruir.

Soy puro. Conmigo mismo. Entre nosotros hay envidia. La envidia existe entre el hombre y su amigo. Entre nosotros hay odio.Esto solo puede ocurrir. Entre el hombre y su amigo.

Yo quiero borrarte.Yo quiero expulsarte.

Así somos uno con el otro.Yo quiero despojarte.

Yo quiero gobernarte.Esto no es simplemente odio, es el deseo de destruir.

Nunca hemos sentido que pertenecemos uno al otro. Hasta que un día nos separamos en pedazos. Y cada uno se congeló. Y ahora todo se ha convertido en una locura. Yo quiero borrarte. Yo quiero expulsarte. Así somos uno con el otro. Yo quiero dirigirte. Me das ganas de vomitar. Esto no es simplemente odio, es el deseo de destruir. ¿Y quién es Él, que nos dirige al odio y a la envidia? Nos parece, que esto es entre nosotros. Pero esto es del Creador. Cuando se  revele entre ti y los demás en una pequeña chispa de luz. A través de ella aprenderás tú a amar. Y desde entonces odiarás la oscuridad Y no podrás detenerte.

Reflexión diaria y bocadillos del 3 de diciembre 2009

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Reflexión diaria: Las fuerzas espirituales se descubren en la materia que se denomina «la relación entre una persona y otra».

  • En espiritualidad, en cada nuevo nivel que se logra, el pasado es borrado y tú estableces una nueva actitud. Si permanece algo del pasado, es un fracaso.
  • El problema que tenemos es que no tomamos en cuenta al Creador como socio. En todas las dudas, las averiguaciones, los trabajos de difusión, necesitamos concientizar la sensación que debe existir aquí ayuda del Creador.
  • Tenemos que estar con la sensación, con la conciencia, que todo ocurre para que dentro de lo que examinemos y hagamos se revele el Creador. Si ello no ocurre, las acciones serán vacías y no se obtendrá de ellas ningún beneficio.
  • En tanto avancemos, las condiciones serán más difíciles, y exigirán mayor atención.
  • La preocupación en el corazón de cada amigo en una sociedad que avanza hacia la espiritualidad tiene que estar relacionada con cada cosa y detalle, tal como en una familia. No importa lo que suceda, nos sucede a todos y tiene que ver con todos nosotros. Un solo cuerpo, un solo corazón, una sola mente; eso es lo que se espera de nosotros.
  • Crecimiento es un cambio incesante; no temerle.
  • La diseminación de la Sabiduría de la Cabalá genera en el público la preparación para comprender los golpes que le caen, y entonces, estos golpes no serán vistos por ellos como malos, sino, como «ayuda contra él».
  • «Del amor a los creados al amor al Creador». De otra manera, nunca podrás localizar la dirección hacia el Creador. Dentro de la necesidad de vincularte, descubres al Creador; sólo entonces, te encuentras realmente necesitado de Él.
  • Si la comunidad sabe que se dirige a repararse a sí misma, cada miembro de ella ejecuta un «Delete» (elimina) a todo lo que la comunidad tiene hacia él y a todo lo que él tiene hacia ella, y comienzan todo de nuevo.
  • «Luz» es placer. «Luz de Jojmá (sabiduría)» es un placer que recibo en forma directa, cuando deseo disfrutar por mí mismo. «Luz de Jassadim (misericordia)» es un placer que siento cuando estoy conectado con el prójimo, cuando le estoy otorgando.
  • Yo no percibo las fuerzas por sí mismas, sino sólo su manifestación en la materia.
  • En todo lo que me ocupo en la vida conscientemente o no, efectúo una imitación positiva o negativa de la Naturaleza, del Creador. No hay más que ello, porque todas las formas provienen de Él.
  • El Creador es la fuerza de otorgamiento que identifico en mi interior, no fuera de mí.

Reflexión diaria y bocadillos 06.12.2009

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Reflexión: Nosotros no podemos cambiarnos a nosotros mismos por nuestra cuenta. Todo nuestro esfuerzo  no es cambiarnos, sino que se nos cambie.

  • Todo lo que está fuera de la persona es llamado «Superior».
  • La  sensación de otorgamiento en sí misma le brinda a la persona libertad.
  • Todo el proceso de la preparación me tiene que traer a la adhesión al Superior en el estado de «Feto».
  • La persona no tiene muchas fuerzas, pero si las concentra en un solo punto, le serán suficientes para ingresar en la espiritualidad.
  • La fuerza que gobierna la realidad te desarrolla en la medida de tu empeño a relacionarte con y ser parte de ella.
  • La sensibilidad, el temor, el miedo a no convertirnos en una «compañía de escarnecedores», exige esfuerzo permanente, atención y examen incesantes. En el aumento de la sensibilidad y de la crítica precisamente en relación a eso, se comienza a detectar la espiritualidad.
  • El esclarecimiento es permanecer todo el tiempo en amor espiritual a los amigos, y no en el amor corporal.
  • El verdadero temor es si podré llegar al amor al prójimo, al amor al Creador.
  • La verdadera plegaria es cuando la persona desea que la luz que reforma la cambie.
  • Cada uno en la sociedad y toda la sociedad en total, tienen que estar cada instante en autocrítica – si es que me encuentro como justo entre los justos que desean llegar a la anulación, al amor al prójimo, que dentro nuestro descubramos al Creador.
  • La «Percepción de la realidad» es la percepción al Creador, el origen de la vida, pues fuera de Él no hay realidad.
  • La persona no se eleva, si antes no descubre qué es la caída.

Página Diaria del 6 de diciembre 2009

MG_9154_IYLa actitud hacia la asociación lo determina todo

Lo más importante que debemos recordar a cada momento es que todos nosotros como una sociedad, y cada uno de nosotros como miembro en esta sociedad, debemos encontrarnos en una crítica propia interna: ¿soy yo un justo en una asociación de justos? ¿Acaso queremos, yo y todo el grupo, llegar a un estado de anulación propia y de amor al prójimo, en el cual revelemos el otorgamiento al Creador, y a Él como nuestro otorgador y proveedor? Debemos poner atención a esto todo el tiempo.

Cada momento en el que no estoy en esto, caigo automáticamente bajo la influencia de mi naturaleza – el deseo de recibir. Y entonces, me encuentro en una “compañía de escarnecedores”, en una sociedad egoísta, ya que la actitud de la persona hacia la sociedad es la que la determina.

Y entonces uno no tiene nada que esperar – en vez de la poción de la vida entra en la poción de la muerte. Los cambios de un extremo al otro se determinan respecto a si pongo yo atención a las cosas apropiadas en la medida en que puedo hacerlo, o no lo hago. Por eso es que debemos esforzarnos sin cesar en esta averiguación, este análisis.

No podemos sin la «Luz que reforma»

Después de que el individuo invierte en el estudio y en el trabajo con el grupo, por  un tiempo, la Luz que reforma lo lleva a los discernimientos correctos: que la cualidad de otorgamiento, que la propia cualidad de amor es la que le da libertad a la persona. Entonces la persona llega al reconocimiento de querer la espiritualidad porque ésta le es más conveniente que todo lo mundano. Y esto ya es un buen discernimiento a nivel de “Lo Lishmá” (no por Su nombre). “Yo quiero otorgar, amar, salir de mí mismo, anularme, salir de la cárcel”. Esto es bueno, aunque sea “yo quiero salir de mí mismo para estar bien, pero en definitiva, quiero salir de esta cárcel de mi tendencia egoísta”.

Cuando uno se encuentra en el grupo y anhela llegar a la Meta espiritual junto a otros amigos, estos ya no se denominan “compañía de escarnecedores” sino “Mekubalim” (Cabalistas), con respecto a la meta que desean conseguir. Y entonces, cuando esta persona comienza a trabajar con los otros e intenta salir de sí misma, comienza a sentir que nada cambia en ella, que no puede cambiarse a sí misma. La luz que actúa sobre ella le trae estos discernimientos.

En cada una de las fases, la Luz que reforma es la que le trae el sentimiento, el intelecto, la visión, la sensación de conexión con los demás y las averiguaciones. Y entonces ve que no es capaz sin la ayuda de la Fuerza Superior y demanda el tercer componente.

Es decir, “Yo y el grupo influimos bien el uno al otro, pero somos cero”. Aquí hay desilusiones muy grandes y comienzan a formarse tensiones y problemas colectivas en el grupo.

Yo espero que sintamos muy bien cómo todos nosotros recibimos de una vez una buena sacudida, así como está escrito: “las Luces sacuden las vasijas”. Pero como resultado de esto ya comenzaremos a entrar en algún tipo de armonía, si bien es negativa, y quizá sea positiva, ¿quién sabe? Pero al menos esto ya sucede en forma recíproca, en una cierta medida de unión, en conjunto. Y entonces, la Luz comienza a influir más fuerte sobre cada uno, ya que cada uno comienza a sentir estos cambios en forma muy pronunciada, como por medio de un amplificador. Y entonces se llega al reconocimiento del mal – que ya no podemos sin el Creador, sin la Luz que reforma.

Llegar a la sensación del Creador

Mira qué difícil nos es entrar al concepto del “Uno” en todos nuestros pensamientos y deseos, y atribuirnos día y noche, sin cesar, a alguna fuerza superior a modo de “Por detrás y por delante me has cercado”. Mira cuánto nos escapamos de esa conexión. No digas “yo no lo siento a Él”, pues claro que no lo sientes. Si lo sintieras, estarías conectado a Él. Esa sensación ya te estaría obligando a ello, sin duda. Nosotros, que ya tratamos y leemos sobre esto, no somos capaces de atribuir todo lo que sucede en el grupo, en la familia, dentro nuestro, en el mundo, en nuestro trabajo interno, al «uno, único y especial Creador». Esto se debe a que no sentimos al Creador.

Hasta que no lo siento con mis sentidos, hasta que no estoy conectado a esa Fuente por un rayo de Luz, hasta que yo no estoy en Él y Él en mí de alguna manera, no puedo pensar en Él cuando algo me pasa, sino que inmediatamente pienso en mil y una razones distintas y no en Él.

Según su naturaleza egoísta, la persona no es capaz  de estar conectada al concepto del “Uno”.

Pregunta: ¿Por qué?

Rav: Porque estamos en una partición, porque estamos hechos de Luz y de vasija, de oscuridad y de luz, de calor y de frío. Nuestra sensación se compone del deseo y de la sensación de un llenado, o de alguna carencia dentro de ese deseo. Uno llega directamente del Creador y el otro nos llega de Él en forma indirecta. Tanto el placer como la carencia nos llegan en forma indirecta, y por esto no puedo atribuir ninguno de ellos al Creador. ¿Cómo podría atribuírselos a Él?

Así es que hasta que el hombre no llega al reconocimiento, a la sensación, a la revelación del Creador, entonces, cada vez que decimos “Shemá  Israel, HaShem Elokeinu, HaShem Ejad” (Escucha Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno), lo que decimos resulta una mentira, ya que no lo sentimos de verdad. Por lo tanto, llegar a ese lema y decirlo en forma genuina, significa llegar a la “revelación del Creador”.

El secreto del verdadero amor al prójimo

gruppa_serdze_100_wp[1]Pregunta: ¿Cuál es el secreto del amor por los amigos del cual habla la Cabalá? Todo el mundo dice que tenemos que amarnos y en lugar de eso sencillamente nos odiamos.

Respuesta: El secreto es que al trabajar adecuadamente en un grupo cabalístico, la persona empieza a revelar la verdad: que no ama a su prójimo, e incluso lo odia. Antes de hacer esta revelación, él pensaba que amaba a todos y verdaderamente lo creía. Pero ahora advierte que odia y que podría destruir a todos los que lo rodean si pudiera. A eso se le llama la revelación del mal y es un gran paso en el camino de la corrección.

Esta toma de consciencia llega por sí misma como consecuencia de los estudios de Cabalá y el escrutinio interior. La persona estudia los atributos con los que fue creado, las mismas cualidades a que se refiere lo que está escrito: “Yo he creado la inclinación al mal”.

Tenemos que esforzarnos para entender en qué clase de mundo existimos. Este es el trampolín para saltar hacia arriba. Cuando entiendo las cualidades con las que fui creado, lo único que me queda por hacer es quejarme y pedir la corrección al “Señor que me creó”.

El Creador no oculta el hecho de que deliberadamente nos creó de esta forma para que pudiéramos darnos cuenta de nuestra maldad. Una persona primero tiene que entender que personalmente sufre de este odio hacia los demás y pierde mucho por ello. Entonces lo aprisiona el miedo pensando en lo que le pasará en este mundo y en el mundo por venir. Sin embargo, gradualmente, bajo la influencia de la Luz que Reforma, empieza a entender cuan valioso es el atributo de otorgamiento puesto que le da la libertad.

Empieza a preferir la espiritualidad sobre todas las cosas materiales. Quiere volverse más otorgante y amoroso y salir de su egoísmo, salir de su prisión. Por el momento, lo desea para sí mismo, para sentirse mejor, pero al final realmente deseará liberarse de su deseo egoísta.

Para este propósito, se une con los otros, y en relación a esta meta, ya se les llama cabalistas, en lugar de una asamblea de egoístas. Unidos revelan que no tienen el poder o la fuerza para cambiar algo; necesitan un tercer componente, la Fuerza Superior, el Creador, la Luz que Corrige.

La Luz los zarandea como a un barco en un mar tormentoso y todo el grupo se une de tal forma que empieza a reaccionar en unidad, en sincronía, interactuando entre ellos en una armonía común (ya sea positiva o negativa). La Luz empieza a influir a cada persona con más fuerza, puesto que Su influencia aumenta dentro de un grupo, como si pasara a través de un amplificador.

De esta forma llegan a entender que no podrán hacer nada sin el Creador, la Luz que Reforma. Entonces todo el grupo estará dispuesto a unirse como una persona con un solo corazón para revelar al Creador.

(Extracto de la lección sobre el artículo de Rabash, correspondiente al 06 de diciembre 2009.)

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