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El mundo es el resultado de mis cualidades

laitman_42El mundo es el resultado de mis cualidades interiores, nuestros sentidos. Nuestros cinco sentidos, la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto tienen un estrecho y limitado campo de percepción. Sin embargo, tenemos la habilidad de expandir nuestros sentidos para que perciban sin limitaciones. La forma de hacerlo es salir del deseo de recibir y consumir, y en lugar de eso aprender a percibir el mundo en la forma que existe fuera de nosotros en lugar de percibirlo a través de nuestro cinco sentidos, Entonces percibiremos el Infinito, la realidad absoluta, sin fronteras.

Por supuesto la pregunta es: ¿Cómo salimos de nosotros mismos? Podemos entender lo que significa expandir el campo de nuestros sentidos, ¿pero cómo salir de nosotros mismos? Si lo único que existe en la naturaleza es el deseo de recibir placer, entonces parecería imposible de salir de él.

Los cabalistas dicen que esa posibilidad existe. Puede lograrse sintiendo lo que siente nuestro prójimo. Al igual que revelamos el mundo a través de nosotros mismos, podemos conectarnos con un amigo que tiene las mismas metas espirituales y percibir el mundo a través de él y entonces a través de otra persona, y otra, y así sucesivamente. Una vez que revelemos la realidad espiritual entera a través de otras personas, descubriremos que está fuera de nosotros.

Por eso es que la condición para percibir la espiritualidad es “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. En nuestro mundo esto suena como un antiguo y desgastado dicho. Pero los cabalistas tienen algo muy diferente en mente cuando pronuncian esta frase. Amar al prójimo significa sentir lo que le pasa. Significa conectar con su alma, sus sentidos y su percepción a los de uno mismo. O, en otras palabras, es cuando uno sale de uno mismo y empieza a revelar lo que está fuera de uno, lo que sea que esté en él.

Por lo tanto, al empezar a examinar lo que está fuera de ti, también revelas la Fuerza Superior, el Creador. Eso se llama, “Del amor por la creación al amor por el Creador”. Esta frase puede sonar religiosa, pero en realidad habla de nuestro desarrollo sensorial.

La sabiduría de la Cabalá nos enseña cómo sentir a nuestro prójimo y construir una vasija común de percepción (Kli) llamada Shejina. Este es un sentido tan enorme que podemos percibir al Creador en él.

Esto es de lo que trata el método de la Cabalá: aprender a percibir y recibir todo lo que está fuera de ti sin ningún límite.

(Extraído de la lección sobre El Libro del Zóhar, correspondiente al 19 de diciembre 2009).

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Pregunta:
…pero nosotros también decimos, de vez en cuando, que lo que estamos haciendo ahora, es justamente la “Cabalá Práctica”…

Rav:
Cuando decimos “Cabalá Práctica” nos referimos a que nosotros efectivamente realizamos el acto de convocar a las Luces que nos corrigen a nosotros.

Nuestro mundo es el mundo de los resultados. Te lo muestro (ilustración). Aquí tienes árboles, tienes esta especie con cuatro piernas, o con dos… Tienes el Sol y toda clase de cosas, ¿sí? Es un mundo de resultados. Hay fuerzas que operan desde Arriba. Fuerzas. Estas fuerzas moldean tu mundo, te arreglan el mundo, te presentan todas las leyes que existen así como las interconexiones entre ellas; desde Arriba.

(Extracto de la lección diaria de Cabalá del 15.12.2009)

¿Qué es el infierno?

laitman_2008-12-07_6476El Zóhar, Capítulo Vayishlaj, punto 16: “Aquel que se considera un esclavo sin valor es mejor que cualquier vanidoso que se priva del pan por esto.” Esto se refiere a la inclinación al mal pues constantemente acusa a la gente, aumentando la soberbia en el corazón y el deseo del hombre. Y el hombre lo sigue con la cabeza en alto, hasta que la inclinación al mal remonta el vuelo sobre él y lo lleva al infierno.

Esto describe un estado que tenemos que experimentar. Los cabalistas lo conocen porque ellos ya han pasado por ella.

Es imposible que una persona revele algo que no haya experimentado. ¿Significa eso que cada persona debe experimentar el infierno? Si, así es. ¿Pero, qué es el infierno?

El infierno es cuando revelo el infierno en mi mismo, que me gobierna y me arranca del Creador. Es una sensación terrible, es como estar envuelto en llamas de vergüenza. Me doy cuenta de cuánto pierdo y, sin embargo, no puedo ayudarme.

Cada persona debe experimentar este estado como está escrito, “El hombre no observará un mandamiento sin haberlo roto antes”, y “No hay un justo en el mundo que antes no haya pecado”.

El versículo, “Yo he creado la inclinación al mal y la Torá para su corrección”, significa que yo debo siempre revelar mi mala inclinación primero. Debo ir dentro, sumergirme en ella para descubrir que es perversa.

En un principio no vemos que es mala, pues si lo hiciéramos, ¿cómo podríamos sumergirnos en ella? Primero nos atrae con su apariencia brillante. Parece buena y maravillosa y así es como el mal nos engaña.

Una persona que avanza en el camino espiritual, “cava” en su alma, tratando de revelar dentro de ella la forma de otorgar al Creador. Tiene que pasar por un estado de confusión y a través de esta confusión descender al estado de “infierno”. Este estado existe en cada grado, y solamente al experimentarlo puede la persona escudriñar el mal que está en él.

Todo lo que los cabalistas escriben proviene de su propio alcance interno, según la regla, “Un juez sólo tiene lo que ven sus ojos”. Los autores de El Zóhar han experimentado personalmente todo lo que está escrito anteriormente.

Esperemos que nosotros también lleguemos a esos estados y pasemos por todo el camino espiritual que lo abarca todo.

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zóhar, correspondiente al 19 de diciembre 2009).

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La recompensa espiritual siempre llega con un bono

DontLookforLoveInThisWorld_thumbEn la espiritualidad cuando completo mi trabajo en cierto grado, recibo más de lo que gano. Digamos que corregí mi deseo en el nivel inanimado; ¿es esta realidad suficiente para dar el salto cualitativo al nivel vegetativo? Es aquí en donde encuentras algo extra, una especie de “bono” que necesitas para tener la fuerza para avanzar.

Hacemos lo mismo en nuestra vida diaria, “llenando” a un niño antes de tiempo con diversos conocimientos y habilidades que necesitará más adelante. Igualmente, empezamos nuestro desarrollo espiritual en el peor y más bajo grado y es por eso que se me otorga fuerza adicional, puesto que nunca podría salir adelante sin esto.

Parece que lo recibo “gratuitamente” y después regreso mi “deuda” al corregirme. El Creador creo la inclinación al mal, y le pedimos ayuda para nuestra corrección. ¿Sin embargo, no fue Él que nos colocó en esta situación? ¿Entonces por qué tenemos que pedírselo?

La cuestión es que al pedir ayuda, nos organizamos y empezamos a entender la clase de corrección que necesitamos, lo que es la intención para el otorgamiento y qué necesitamos para ir a la siguiente etapa. Así nos vemos obligados a dirigirnos al Creador y establecer una conexión con Él.

“Estoy escuchando”, te dice Él. “Necesito corregir esto”, Le dices tu, “Pero no puedo yo solo”. Entonces te conviertes en “supervisor” de tu propia construcción y a través de ello empiezas a entender las acciones del Creador, su mente, su programa y su atributo según el principio, “Te conoceré a través de Tus acciones”.

Resulta que tu súplica al Creador forma tu futuro. Y Él hará todo el resto.

A pesar de los matices

laitman_2009-11_8744La ciencia de la Cabalá es un método para desarrollar el alma. Sin embargo, mientras desarrollo mi alma, realmente no entiendo el proceso, No sé lo que es bueno o malo para mi, para mi desarrollo, qué clase de deseos deben crecer y hasta que punto. Es como si vagara sin rumbo entre el egoísmo, el desdén y el auto sacrificio.

Necesitamos obedecer una regla sencilla: el amor por el Creador vendrá después del amor por los otros. Yo Lo alcanzaré exactamente dentro de la conexión entre los otros y yo mismo. Todo nuestro estudio está consagrado a esto.

Al principio pensar en los demás parece algo repulsivo. Me enferma y preferiría estudiar y trabajar solo, y no depender de los demás. Sin embargo, pronto descubro que no hay otra forma de avanzar.

Aunque no estemos familiarizados con el programa de nuestro desarrollo, todavía podemos intentar establecer una interconexión entre nosotros. Pero el hecho es que la Luz hace todo el trabajo. Revela varias propiedades dentro de nosotros, revelándolas individualmente en cada persona dependiendo de la raíz de su alma. Por lo tanto, una persona avanza a pasos agigantados mientras que otra avanza poco a poco. Alguien revela la ira dentro de sí, y otra persona, apatía. No existen bases exactas o normas establecidas.

Lo que los cabalistas nos explican es lo que le pertenece a todos sin excepciones: cuál  es la meta que tenemos que alcanzar y qué esfuerzos tenemos que hacer en el camino a la meta. Los cabalistas nos recuerdan una y otra vez que sin importar lo que esté ocurriendo, no nos debemos olvidar de acelerar, siempre ir acelerando hasta que estemos moviéndonos  hacia delante.

(Extracto de la lección sobre el artículo del libro Shamati, correspondiente al 25 de diciembre 2009).

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Cuando el egoísmo se encuentra indefenso

gruppa_serdze_100_wpEmpezamos progresando hacia la meta egoístamente. Como no vemos ninguna otra salida, nos unimos como soldados al ejército para atacar nuevas fronteras. Pero entonces, al ir trabajando internamente y cediendo entre nosotros, nos volvemos más sensibles y descubrimos que no tenemos el atributo de otorgamiento. Nos damos cuenta que deberíamos de estar muy felices de unirnos a nuestros amigos, pero no podemos hacerlo.

En nuestra vida de todos los días, encontramos la fuerza para unirnos y alcanzar juntos la meta deseada porque la meta es egoísta y vemos el beneficio mutuo. Pero la meta espiritual es opuesta a la unidad egoísta que conocemos. Existe una contradicción entre la meta fijada y la separación que reina entre nosotros. Gradualmente revelamos que no nos unimos, sino que por el contrario, nos odiamos. Así es como revelamos el mal dentro de nosotros, que antes no notábamos.

Como resultado, nos quedamos indefensos, sin saber qué hacer. De ahí en adelante llegamos a un estado llamado “de oración” en donde empezamos a suplicar al Creador que nos dé a los amigos la fuerza para unirnos.

Debido a eso, tres elementos se unen: El Creador, mis amigos y yo, que nos vinculan y nos proveen la conexión entre nosotros y la Luz que empieza a llenarnos. Así es como el mundo espiritual se abre para nosotros.

(Extracto de la lección sobre el artículo del libro Shamati, correspondiente al 25 de diciembre 2009).

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La grandeza empieza en lo más pequeño

profil_vniz_100_wpEn la espiritualidad una acción se valora por su fuerza y la ayuda que presta. Por ejemplo, la madre cuida de su hijo, tratando con toda su fuerza de llenar los deseos del niño. Lo mismo pasa en un grupo. Trato con gran esfuerzo de unirme con mis amigos para llenar sus deseos.

Al hacerlo, sentiré que los amigos también se rebajan ante mí. Ellos tienen una meta espiritual sublime y tienen la voluntad de anularse por ella y ayudarme tanto como pueden. La meta los impulsa a hacerlo, al igual que el amor mueve a los padres.

De esto podemos entender cómo podemos empezar a alcanzar al Creador. Inicialmente, no Lo revelamos como grande, sino como pequeño. Eso es así porque intencionalmente Él se disminuye para ayudarnos a alcanzar el avance espiritual. Un niño también ve a su madre como “una sirvienta” puesto que se pone a su total disposición.

Así es como revelamos también al Creador. Pero entonces gradualmente empezamos a entender que el Creador intencionalmente se expresa modestamente ante nosotros y rebaja Su grandeza para enseñarnos a otorgar.

(Extracto de la lección sobre el artículo del libro Shamati, correspondiente al 25 de diciembre 2009).

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Abre el camino para que la Luz Superior te llene

laitman_2009-05-xx_ny_4848La fuente de Luz Superior creó un punto de deseo “de la nada” y entonces empezó a influirla con la presión, hasta que el punto alcanzó un estado llamado el Mundo del Infinito. En este estado el punto ya no es un punto, sino una esfera llena con la Luz que lo creó. Entonces realiza una restricción (Tzimtzum Alef) en el deseo, expulsando la Luz fuera de sí mismo. Así es como existimos, bajo esta restricción.

La condición de esta primera restricción es muy sencilla: hay Luz, placer, perfección y la eternidad por encima, y en el fondo está el deseo, oscuridad y vacío. Están separados por una frontera llamada “la Primera Restricción (Tzimtzum Alef)”, que es una condición que tiene que ser cancelada. Se afirma que esta brecha permanecerá entre ellos mientras el deseo (Kli) no sea semejante a la Luz. Dicho de otra forma, en tanto que nuestra vasija de percepción sea diferente a la Luz, no sentirás nada además de lo que sientes ahora.

En este estado, no estamos conscientes del mundo espiritual y percibimos sólo “este mundo”.Este estado en el que existimos es el grado de vida más pequeño. Está tras cualquier logro, en la oscuridad, como si estuviéramos en una realidad imaginaria y el sueño más profundo.

Una vez vi una película de ciencia ficción en la que se colocaba a la gente en cápsulas llenas con un líquido para que pudieran ser enviadas al espacio exterior a una distancia de millones de años luz. Dormían en sus cápsulas hasta que llegaban a otro planeta y empezaban a despertar. Nosotros existimos en un estado similar, en un estado de sueño, arrancados a nuestra realidad genuina. La condición bajo la cual despertaremos es con la intención de “para el otorgamiento”. Para que eso suceda, nuestro deseo inicial de ser llenados o de recibir placer no cambia; lo único que cambia es ¿para qué disfruto, con qué propósito? Si deseamos recibir la Luz (llenado) para nuestro propio bien, con la intención egoísta de “para mi mismo”, entonces vamos en contra de la condición de Tzimtzum Alef. A eso se le llama recepción “de arriba hacia abajo”.

Si deseamos recibir la Luz con la intención de dar placer al Ser que nos lo da, a eso se le llama recepción “de abajo hacia arriba”. Sólo entonces la Luz, la revelación del Mundo Superior, nos llena completamente. Recibimos en ambos casos, puesto que lo único presente en nosotros es el deseo de recibir; lo que cambia es la intención, la condición para nuestra recepción.

No entendemos cómo es posible recibir la Luz Superior, de abajo hacia arriba o lo que significa devolver el placer al Hacedor. Sin embargo, esta condición abre el camino a la Luz. Si ejecutamos esta condición, el Mundo del Infinito entero será nuestro.

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zóhar, correspondiente al 24 de diciembre 2009).

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¿Nos podemos elevar de la percepción del corazón de piedra?

laitman_2008-12-24_8202_wEl Zóhar: Se sabe que hay Mundo, Año y Alma en todo. En el corazón de piedra (Lev HaEven), también, hay Mundo, Año y Alma. Mundo es la serpiente primordial (Nahash Kadmoni) que Samel cabalgaba, Año, el noveno de Av y alma, el tendón de la cadera (Gid HaNasheh).

El Zóhar nos dice que existen dos formar de percibir la realidad que sentimos. Está la percepción “para uno mismo”, en donde uno siente un “año, mundo y alma” egoístas que pertenecen al corazón de piedra (Lev HaEven). Existe también el “mundo, año y alma” altruistas, en donde la percepción que uno tiene de la realidad está dirigida en la dirección opuesta, lejos de uno. Uno percibe a través del otorgamiento y no en la recepción y por lo tanto uno percibe el “Mundo, Año y Alma” Superior, porque se percibe a través del otorgamiento (santidad).

¿Cuál es la diferencia entre la percepción de la realidad por medio de la absorción y la recepción, cuando uno separa la percepción en mundo, año y alma, y la percepción de la realidad por medio del otorgamiento, cuando uno también separa la percepción en mundo, año y alma? Existe, de hecho, una gran diferencia entre esas sensaciones, porque al absorber en uno mismo, se está limitando y siente que existe en las fronteras rígidas del tiempo. Siente que vive y muere; siente sufrimiento y problemas. Constantemente desea llenarse, pero este llenado se desvanece de inmediato. Toda la existencia de uno en estos límites egoístas de “mundo, año y alma” se lleva a cabo en la recepción, en el corazón de piedra (Lev HaEven), en la absorción “dentro de uno mismo”. Sin embargo, a pesar del sufrimiento, está forzado a continuar existiendo de esta manera porque el ambiente lo condiciona y es así cómo tiene que vivir. El ambiente obliga a la persona a luchar para lograr la absorción egoísta, y uno está obligado a escucharlo y así matarse.

Sin embargo, es posible percibir una realidad diferente, a través del otorgamiento, saliendo de uno mismo. Allí, “mundo, año y alma” son dimensiones infinitas, no limitado por las consideraciones de cómo una persona puede llenarse. Uno siente el mundo espiritual, la eternidad y la perfección.

(Extracto de la lección vespertina de El Libro del Zóhar, correspondiente al 23 de diciembre 2009.)

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El tiempo, el espacio y el “yo” están plasmados en nuestra percepción por una Fuerza

images_thumbEl Zóhar: Se sabe que todo está comprendido en “mundo, año y alma”.

Uno se percibe a sí mismo y al mundo a través de limitaciones llamadas, “mundo, año y alma”. Mundo es todo lo que uno percibe como el espacio que lo rodea, en el cual existe él y todo lo demás. “Año” es la secuencia de acciones, tiempos y estados por los que uno pasa, percibiéndolos como un orden de causa y consecuencia. Eso le da a uno la percepción de vida y el flujo de tiempo. El alma es la persona que siente que existe y vive dentro del espacio y el tiempo.

Entonces, está la persona, el mundo que lo rodea y la percepción de una realidad cambiante: mundo, año y alma. Así es como todos percibimos nuestra existencia. Sin embargo, en la realidad, las limitaciones de “mundo, año y alma” no existen. Son toda la Fuerza Superior que plasma esas sensaciones, coordenadas y fronteras dentro de nosotros.

En la ciencia de la Cabalá aprendemos que hay Maljut y Bina. Cuando percibimos nuestra existencia en Maljut, sentimos que estamos de pié en la tierra, cuando percibimos nuestra existencia en Bina, sentimos que estamos en las nubes, y cuando percibimos que estamos situados entre Maljut y Bina, sentimos que estamos entre el cielo y la tierra,

Las Fuerzas Superiores plasman para nosotros todo el mundo que nos rodea y nuestra existencia en éste. Son como vectores en una pantalla de computadora, dándonos una sensación de tiempo y espacio, que consiste de muchos objetos. Sin embargo, todo esto son sólo fuerzas que nos ilustran una imagen tridimensional, en colores.

Todo esto es, de hecho, una fuerza, pero sus influencias están presentes en nosotros de forma que los separa en tiempo, espacio y movimiento, o como El Libro del Zóhar dice, en mundo, año y alma. Como resultado, sentimos que existimos en un mundo donde todo se mueve y existe en forma continua.

Sin embargo, todo esto es la influencia de una fuerza sobre nosotros. Es esta fuerza que crea todas estas diversas impresiones, dándonos una sensación de nosotros mismos, un espacio tridimensional y el tiempo.

(Extracto de la lección vespertina de El Libro del Zóhar, correspondiente al 23 de diciembre 2009).

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