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¿Qué nos enseña El Zóhar?

izuchayu_knigu_100_wp¿Qué nos enseña El Zóhar? La ciencia de la Cabalá nos dice que el Creador creó un solo deseo dentro del cual sucede todo el desarrollo posterior. Este deseo incluye dentro de sí una gran cantidad de deseos particulares, unidos en un sistema único denominado, Adam, el alma común. Después el Creador rompió la conexión existente entre las partes de este mismo deseo.

Estas partes perdieron la conexión entre sí, lo mismo que un organismo enfermo, cuyos órganos dejan de interactuar correctamente: aparece el desequilibrio y se manifiestan los síntomas de la enfermedad. Se eleva la presión arterial o la temperatura; se altera la composición química de la sangre, etc. El organismo no alcanza el equilibrio. Esto es la enfermedad.

¿Por qué el Creador se comporta así con las almas? Para que éstas puedan percibir el rompimiento y puedan corregirlo. En el estado inicial de la enfermedad, la desconexión penetra entre las partes del sistema único, que somos nosotros y empezamos a sentirnos cada vez menos unidos.

Esta pérdida de la conexión entre nosotros es de 125 grados que descienden desde el Infinito, el lugar en donde nos encontramos conectados, hasta el estado en que esta conexión desaparece por completo. E incluso, durante el descenso a través de los 125 grados, en el nivel denominado, Parsa, aparece un rompimiento todavía mayor, y en lugar de una conexión positiva, a continuación se forma su ausencia, es decir, una relación negativa. Y ahora cada quien quiere utilizar a los demás en su beneficio. El organismo no muere simplemente, sino se va consumiendo a sí mismo por completo.

Esta caída dentro del deseo de recibir, dentro del deseo de utilizar a los demás, sigue progresando hasta que llega un estado en el que perdemos absolutamente toda conexión entre nosotros; y en lugar de una conexión positiva que aspire al otorgamiento tenemos una negativa que aspira a recibir, encontrándonos en completa oposición a la espiritualidad, en la falta de la consciencia y el conocimiento. Eso es la consecuencia de nuestra separación de los demás. Y entonces experimentamos este mundo: la realidad imaginaria. ¿Por qué es imaginaria? Porque fue especialmente creada por el Creador, para crear una ilusión de Su ausencia.

¿Qué podemos hacer? Entender, que tenemos que corregir la conexión entre nosotros. En la medida en que incrementemos la conexión entre nosotros, alcanzaremos la elevación del alma, la percepción de nuestro mundo hasta el Infinito. Recuperar la conexión entre nosotros creará la elevación. Por eso, en la medida en que podamos a imaginar nuestros estados en la conexión de todas las almas, de todas las partes de la creación juntas, vamos a disfrutar más de El Libro Zóhar.

El Libro del Zóhar fue escrito desde la altura del Infinito. Los autores de El Libro del Zóhar compusieron esta obra desde la altura de los 125 grados en donde estaban conectados entre ellos. Por esta razón, al estudiar El Zóhar, tenemos que sentir el deseo de unirnos. No se requiere de una sabiduría especial. Es suficiente recordar que percibimos todo dentro de la conexión entre nosotros.

En realidad El Zóhar sólo habla de la unión de las almas. Me explica qué relación tengo con el sistema general llamado “Adam”, con las demás almas, cómo hacer para unirlas en un sistema correcto, sano, funcional.

Pero esto dice El Zóhar: Estoy aquí para llevar a cabo esta acción de la corrección de todos.

(Extracto de la lección nocturna sobre El Libro del Zóhar, correspondiente al 25 de enero 2010).

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Cuestión de vida o muerte

laitman_2009-05-xx_ny_4848La ciencia de la Cabalá habla de que no existe la realidad por sí misma, fuera de nosotros. Toda la realidad se encuentra dentro del hombre que la observa y percibe. Fuera del hombre no hay nada. El problema es que no estamos acostumbrados a esa percepción de la realidad.

Nacimos en este mundo, o sea dentro de esta percepción, y percibimos la realidad con nuestros cinco órganos de la percepción, los órganos de nuestro cuerpo. Esto nos limita mucho y es muy difícil tener otra actitud hacia nuestras sensaciones.

¿Por qué necesitamos una manera diferente de percibir la realidad? Cuando me pongo a pensar en que la realidad depende solamente de mis cualidades, esto me obliga a reflexionar en mis cualidades, cómo deberían ser, qué debo corregir. ¿Por qué es necesario corregirlas? Para crear dentro de mí una realidad verdadera, eterna inmutable, dentro de la que exista sin ningún cambio.

Esta realidad se llama la verdad. Hasta entonces vives en los distintos niveles de esta falsa realidad y no en un estado verdadero, un estado perfecto. Los cabalistas nos explican cómo alcanzar esta verdadera realidad. ¿Por qué es necesaria? Ellos dicen, que tú mismo determinas tu vida.

Si empiezas a percibir tu vida de acuerdo a esta nueva realidad, “todo se encuentra dentro de mí”. Entonces todo el mundo que ves fuera, lo ubicarás dentro de ti. Entonces no morirás, porque el mundo se queda dentro de ti, tú lo incluyes en ti y sigues adelante con él. Esta percepción de la realidad, que en un principio nos parece una filosofía abstracta, algo virtual e irreal, se convierte en una cuestión de “vida o muerte”.

Si alcanzo este cambio de mis cualidades, mi percepción, y todo lo que veo ahora fuera de mí lo empiezo a percibir y sentir dentro, sentir todo el mundo como unos fenómenos internos, esto será mi inmutable, eterno y perfecto estado. Y no hay nada que cambie, desaparece o muere.

Al cambiar mi percepción de la realidad de externa a interna, acercando a mí esta realidad e incorporándola adentro de mí, estoy subiendo por los 125 grados de la percepción de la realidad y alcanzo tal estado, al completamente integrarme al Infinito, solamente gracias a que percibo todo dentro de mí.

(Extracto de la séptima lección durante la Convención del Zóhar 2010).

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Elevando los mundos tras de sí

laitman_2009-07_0231El Zóhar, capítulo Bo, p. 218: Pero luego que Él hubo creado esa forma del carro (Merkava) del Adam Elion (superior), descendió y se vistió allí, y dentro de él es llamado bajo la forma de cuatro letras HaVaYaH.

El Creador creó los mundos. Dentro del color blanco Él creó un marco rígido y real, estableció los peldaños, los Partzufim y los Sefirot , para que podamos aferrarnos y ascender por estos grados y, poco a poco, alcanzar la sencilla Luz blanca.

Cuando ascendemos por estos peldaños, desde nuestro mundo hasta el mundo de Assiya y después el mundo de Yetzira, Beria, Atzilut, Adam Kadmon y el Mundo del Infinito, vemos que todos estos mundos se enrollan como una alfombra detrás de nosotros. Subimos junto con estos mundos y todos ellos desaparecen. Por eso, en hebreo la palabra “el mundo” (Olam) procede de las palabras Elem, Alama (la ocultación) y Neelam (que desaparece) porque, al final, desaparecen, no existen.

Porque estos mundos se formaron gracias a que el Creador creó, dentro de la luz blanca, una red negra dentro de la cual poder encontrar estos grados, nuestros estados, para orientarnos con facilidad.

Pero cuando terminamos nuestra corrección y ascendemos al Mundo del Infinito, toda esta red, este esquema, desaparece y queda absorbido por la luz.

(Extracto de la séptima lección de la Convención El Zohar 2010, correspondiente al 24 de febrero 2010.)

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La bendita semilla plantada en el jardín

laitman_2008-11-13_6695El Zóhar, capítulo Bo, p. 57: Y Él plantó esa semilla en un justo, que es Yesod de ZA.

Yo debo imaginar que dentro de mí existe este atributo: “Yesod de Zeir Anpin”, que se denomina “el justo” y allí está mi semilla, mi punto, de donde yo crezco. Y Él es el jardinero del jardín. Y la semilla en el jardín que es Maljut, es el ocultamiento y la ocultación de esa luz. Esto significa que el ocultamiento no es ausencia, por el contrario, es una semilla de bendición. Y que el ocultamiento mismo se convertirá en luz una vez más, como una planta que brota de la semilla.

Baal HaSulam da este ejemplo en el artículo La Libertad: debemos intentar incorporarnos en un grupo cabalístico, como una semilla en la tierra de tal modo que nos auto anulemos totalmente dentro de este grupo. Entonces nos convertiremos en una semilla que debe descomponerse totalmente, “pudrirse” en la tierra para que crezca de ella un árbol.

(Extracto de la lección nocturna sobre, El libro del Zóhar correspondiente al 25 de enero 2010).


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Produzca la tierra vegetación

laitman_2009-07_0170El Zóhar, capítulo Bo, p.66: “Dijo Dios: ‘Produzca la tierra vegetación’”.

La tierra es Maljut, (la tierra, Eretz de la palabra Ratzon, el deseo). Y “hierbas que den semillas” son la luz que crece de sembrar en la luz escondida.

¿Cómo puede crecer algo de un deseo? Sólo por cuenta de su aspiración al otorgamiento. Si el deseo recibe la intención de otorgar y se precipita a la Luz, entonces un deseo inanimado se convierte en una planta. Al principio existía sólo un deseo inanimado. Pero, si éste toma del inanimado la parte que puede asemejarse a la Luz, entonces se convierte en una planta.

Es decir que una planta es el mismo deseo inanimado + la Luz que influye en ella y la desarrolla. Para que esta planta se convierta en un animal, se necesita una adición de la Luz, que influirá sobre el deseo, y, entonces, se convertirá en un animal. Y de este modo también aparece el hombre. Todo crece del inanimado, “del polvo de la tierra”, debido a la influencia de la Luz sobre él.

La Luz que influyó sobre el deseo de recibir Yesh mi Ain (existencia de ausencia), creó de él los peldaños del deseo desde arriba hacia abajo: el inanimado, el vegetativo, el animado y el hombre.

Lo mismo ocurre durante el ascenso desde abajo hacia arriba, también influye la Luz y como si toma un poco de la tierra y crea de esto una planta; ¡lo hace añadiendo dentro de él su atributo! Después él toma una planta, añade a esta planta un poco del atributo de la Luz, del otorgamiento y crea un animal. Toma un animal, añade su atributo del otorgamiento y aparece un hombre. De este modo todo proviene del inanimado.

En Bereshit está escrito que el Creador tomó un poco de tierra y agua y modeló al hombre, es decir influyó sobre el inanimado con su fuerza del otorgamiento. Tomó un poco del deseo inanimado y lo convirtió en una planta. Después cogió un poco de la planta, añadió su deseo del otorgamiento y creó un animal.

Sólo la influencia de la Luz desarrolla el deseo y construye los niveles: el inanimado, el vegetativo, el animado y el hombre.

Con esto se concluye toda la Acción inicial de la Creación (Bereshit).

(Extracto de la lección nocturna sobre, El libro del Zohar correspondiente al 25 de enero 2010).

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Lecciones de la Convención del Zóhar correspondientes al 24 de febrero 2010

Lección 7 de la Convención del Zóhar,

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Lección 8 de la Convención del Zóhar,

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Lección 9 de la Convención del Zóhar,

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