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Desde el mundo inferior conoceremos el Superior

img_3151_100_wp[1]En el libro Beit Shaar HaKavanot, El Ari nos explica los significados de todas las acciones espirituales de Pesaj y su reflejo en las costumbres materiales.

Los preceptos (Mitzvot) son las correcciones de los 613 deseos egoístas del alma de la persona, en deseos altruistas por medio de la Luz Superior (Torá). Sus copias terrenales se llaman costumbres o tradiciones (Minhagim).

Estamos dispuestos a cumplir las acciones terrenales (costumbres) sólo si nos ayudan a alcanzar el cumplimiento de las acciones espirituales (preceptos). Por esta razón seguimos las tradiciones, no por ningún otro motivo.

De esta forma, mientras más nos preguntamos sobre el objetivo y el sentido de cada acción material (costumbre), más nos comunicamos con las raíces espirituales. De este modo, desde el mundo inferior conocemos el Superior.

Es necesario explicar al pueblo de Israel y a todo el mundo que no hay ninguna santidad en ninguna costumbre, si ésta no tiene una raíz espiritual.

Y sólo la conexión con la raíz entrega el derecho de la existencia y la importancia de la costumbre.

(Extracto de la preparación para la lección sobre el libro del Shamati, correspondiente al 29 de marzo 2010).

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¿Estás esperando la salvación?

laitman_2009-07-18_0906_w[1]El Zóhar, capítulo Shemot, punto 247: Sesenta es Maljut, los poderosos de arriba, del lado de Gevura, que se aferran a las esculturas, es decir, a la exterioridad de la sagrada Jaya de Israel, que es Maljut.

Esto es porque ellos fueron nombrados por ella, sesenta reinas. Estos son ángeles encargados sobre las naciones.

Ochenta sirvientas son los ángeles encargados de las esculturas de Maljut debajo de las sesenta reinas. Por eso es que ellas son llamadas sirvientas y no reinas.

Todo lo que leemos en el Zóhar sucede dentro del deseo. A parte del deseo no hay nada. Leemos sobre sus fenómenos internos, sus cambios, diferentes conexiones entre sus partes.

Este aparato enorme que se denomina “Maljut”, que debe cambiar y cada vez asemejarse más a la Luz.

Por eso, todos los nombres y denominaciones escritos en el Zóhar están en Maljut, en nuestros deseos, en diferentes formas de conexión entre nosotros.

Y sólo debemos pensar cómo atraer la Luz a este deseo, sobre que habla el Zóhar.

Aunque no entiendo de qué cualidades y cambios se trata y qué pasa allí, espero la salvación: que la Luz influya sobre este deseo, que sentiré qué es este deseo y la Luz que lo llena, que los sentiré juntos.

Porque es imposible percibirlos por separado, sino que sólo si se tocan uno a otro en la medida primera y mínima.

Precisamente estoy esperando eso. Y todas las palabras y letras que leo en el libro están sólo en este deseo, en mi alma.

(Extracto de la lección nocturna sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 25 de marzo 2010).

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La metodología del nacimiento espiritual

laitman_2009-12-20_3497_w[1]¿Cómo se puede alcanzar la eternidad y la perfección? Según la ley de la semejanza de las cualidades.

Si la Luz y el deseo son opuestos una al otro, la Luz anula el deseo. Y si son iguales, mantiene una al otro.

En este caso, sentimos que ellos existen y esto se denomina la vida eterna. Precisamente para eso está destinada la ciencia de la Cabalá.

Para llevarnos a tal estado, a la posibilidad de vivir eternamente y sentir nuestra verdadera realidad, similar al Creador, debemos pasar por el proceso de las correcciones.

Todas estas correcciones consisten en hacer el deseo de disfrutar semejante a la Luz, lograr la observación de la ley de la semejanza de las cualidades.

En esto consiste toda la corrección. O somos opuestos al Creador, como hemos sido creados desde el principio, o gradualmente logramos la semejanza a Él.

Nos corregimos hasta que la Luz y el deseo se unen. Y en ese momento nacemos en lo espiritual.

Esta metodología de la corrección se denomina la ciencia de la Cabalá (“Cabalá” en hebreo significa “recepción”). Es la ciencia sobre cómo recibir la Luz en el deseo, para que ésta no se desaparezca y para que sienta mi realidad eterna y verdadera. Realmente es una sabiduría grande y muy compleja.

No comprendemos muy bien cómo podemos hacerlo. Pero precisamente en eso consiste todo nuestro deseo interno que apenas comprendemos. Para eso existimos y subconscientemente lo buscamos todo el tiempo.

Hay una etapa cuando por primera vez logramos el contacto con la Luz, la sentimos en nuestro deseo y ella se queda en nosotros. Percibimos la vida eterna, la Luz está dentro de nosotros y ya no nos separamos. Este nacimiento espiritual se denomina el exilio de Egipto.

Y antes de esto, debemos estar en el exilio de Egipto, en la preparación hacia el nacimiento espiritual, hacia la liberación.

Por eso, prestamos mucha atención al estudio de estas etapas, por las cuales debemos pasar en el exilio de Egipto para salir de él lo más pronto posible con ayuda de diferentes medios que están preparados para nosotros por los cabalistas durante todas las generaciones.

(Extracto de la lección nocturna sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 25 de marzo 2010).

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Y se levantó un nuevo rey en Egipto…

laitman_2009-11-19_9494[1]El Zóhar, capítulo Shemot, punto 250: …Por temor a que se mezclaran las tribus con el resto de las naciones, que apreciaban a Israel, Él los exilió a Egipto, quienes eran soberbios y despreciaban y aborrecían a Israel.

Y ellos estuvieron allí hasta que la maldad de los amorreos fue colmada y ellos llegaron a su propia tierra, pues ya no existía el temor de la mezcla con el resto de las naciones.

¿Cómo nos acercamos al estado deseado en el que podemos establecer dentro de nosotros la línea media que es nuestra semejanza a la Luz, al otorgante, al Creador?

Precisamente por cuenta de que dentro de nosotros se revela el estado que se denomina “el exilio de Egipto”.

Nuestro deseo egoísta crece hasta tal nivel que nos sentimos encerrados en él. Este deseo domina sobre nosotros.

Entonces, empiezo a distinguir entre yo y mi naturaleza, entre yo y mi egoísmo, entre yo y mis cualidades.

Quisiera cambiarlos pero no puedo. Veo que ellos abusan de mí, que me arruino a mí mismo, a mi vida, la vida de mis familiares y de todo el mundo.

Me someto a mí y a los demás al peligro, porque estoy en este egoísmo creciente sin límites, sin alguna posibilidad de detenerlo. No puedo hacer nada con él.

Entonces, llega el estado en que el hombre empieza a  entender que la fuerza que actúa en él es una fuerza ajena. Él no se identifica  con ella.

Él empieza a sentirla como su enemigo. Esto se determina “Y se levantó un nuevo rey en Egipto”.

El Hombre empieza a sentir que se rebeló un nuevo poder, que esto no soy yo, sino algo me hace esto: la Naturaleza o el Creador, pero no yo. Y no sé como liberarme de este poder.

Pero a medida que el hombre empieza a ver su deseo de disfrutar como ajeno a si mismo, empieza a conocer al Creador, a aquel que organiza todo esto para él.

Él tiene ya la misma actitud y al Faraón y al Creador. Dentro de él ya surge la contradicción interior, la percepción de que existe la Fuerza Superior que le hace todo lo que le ocurre.

Pero esta revelación no llega por sí misma, sino que sólo después de muchas horas de estudios, de la unión con los amigos en el grupo, del trabajo en la difusión, cuando uno en la práctica estudia la ciencia de la Cabalá.

(Extracto de la lección nocturna sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 25 de marzo 2010).

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