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¿No hay pérdida en lo espiritual?

laitman_2010-02-02_4101[1]Pregunta: ¿Qué significa la ley: «No hay pérdida en lo espiritual»? ¿Significa que los deseos sucios (Klipot) se quedan con nosotros sin importar cuanto intentemos separarnos de ellos?

Respuesta: ¿Respecto a que está dicho que no hay pérdida? Esta ley significa que todas las correcciones hechas por nosotros, se conservan y se acumulan, aunque se pierden de nuestra vista como si ya no tuviera nada de lo que hice ayer.

Me llevé de la cámara del tesoro un jarro lleno de oro, pero me lo quitaron. ¡No me han dejado nada! Pero dicen: «¡Entra y comienza de nuevo!»

Pero no hay pérdida en lo espiritual. Después descubriré que todo lo alcanzado por mí, se acumula en mí cuenta. “No hay pérdida” significa que no se desaparecen las correcciones y la acción del otorgamiento.

¿Pero por qué se requiere hablar sobre esto? ¡Porque a la persona le parece que todo lo alcanzado se pierde!

Ayer obtuve un éxito, estuve a la altura, sentí la fuerza que me atrajo, amé a los amigos. Hoy estoy devastado y debilitado. ¡Pero se requiere creer que nada desaparece en lo espiritual y que todo se queda!

Mientras que todo este mundo en realidad no existe. Todos nuestros éxitos en este mundo se me presentan como existentes, para que pueda conocer, desde la cualidad opuesta, lo que es el otorgamiento y el amor.

(Extracto de la lección sobre el libro Beit Shaar HaKavanot, correspondiente al 21 de abril 2010).

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No existe un espacio sin deseos

laitman_2009-08_2611[1]Pregunta: Si odio el “Egipto” que hay dentro de mí, ¿cómo puedo vencerle, si  él también forma parte de mí?

Respuesta: Todo el mundo es una parte de mí. Debo discernir con que deseos, aspiraciones y fuerzas puedo trabajar ahora y de que fuerzas, deseos, pensamientos y cualidades debo separarme para avanzar hacia  la meta.

Tengo que aclarar de que debo alejarme y a que acercarme. Mi movimiento se determina a partir de que me alejo y con que me uno.

Debido a que se trata de nuestro deseo común y no sé que hacer con él, lo aclaro para saber con que deseo unirme y con que no.

Tenemos una  imagen del mundo espiritual muy parecida a nuestro mundo, donde pasamos de un objeto a otro o vamos de aquí para allá.

Pero el mundo espiritual significa que estoy dentro de un deseo enorme que consta de diferentes deseos.

Permanezco dentro un espacio lleno de deseos y no hay espacios vacios entre ellos. No existe un espacio sin deseos.

Por eso, cuando estoy en lo más profundo de este campo de deseos, donde no hay nada a parte de ellos, sólo debo seleccionar con cuales de ellos deseo adquirir la conexión y con cuales no. Esto se denomina mi movimiento.

Porque toda la realidad es el deseo, una esfera dentro del cual existes. No hay nada más. Con unos deseos estoy más conectado, con otros menos y algunos de ellos incluso los rechazo.

Esto significa que me muevo en lo espiritual, actúo y hago unos desplazamientos. ¿Qué son “ascensos”? Es cuando revelo más deseos y me uno con ellos, y con otros deseos me conecto menos.

Pero estoy entre todos estos deseos, y dentro de la materia que me forma hay una  pequeña chispa de Luz que me da la posibilidad de hacer revelaciones.

Por eso todo nuestro trabajo consiste en la revelación de los deseos dentro de los cuales existimos: cuales puedo usar para otorgar y cuales no puedo usar y debo rechazar y no usarlos.

Porque no podemos salir de este campo de los deseos ya que no existe un espacio libre entre ellos. “Espacio libre” es un deseo no revelado, que no ves y en el que no distingues nada.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 20 de abril 2010).

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600 mil luces entre nosotros

laitman_2010-03-10_5477[1]Todo lo que leemos en el libro del Zóhar se revela en la conexión entre nosotros.

Porque el Zóhar habla sobre la conexión entre las almas y no sólo sobre el alma en si misma. El alma es simplemente un deseo y en él no hay nada más.

La particularidad del alma reside en que puede hallar la pantalla y la Luz Reflejada y con su ayuda unirse con otras almas en un todo único. La Luz (el Creador) se revela en este deseo mutuo unirse por encima del egoísmo

Por eso intentamos imaginar que ya tenemos la pantalla (contra nuestro egoísmo) y la Luz Reflejada (la aspiración de unirnos en un todo único). Por encima del monte Sinaí (monte del odio) nos unimos con nuestras aspiraciones (Moshé en cada uno de nosotros).

Cada uno de nosotros es una pequeña vasija espiritual (Kli), un deseo egoísta que con ayuda de la pantalla y la Luz Reflejada se manifiesta a sí misma como alguien que desea otorgar a los demás. Gracias a esto todas las almas particulares se unen en un alma única.

El deseo egoísta es nuestra naturaleza. Cuando por encima de él creamos una pantalla y la Luz  Reflejada, el deseo se convierte en un alma, es decir, en un deseo semejante al Creador.

ZOHAR

Entonces en nuestra Luz Reflejada común revelamos al Creador. Porque la Luz Reflejada de cada Kli es la Luz de Jassadim y en este campo común de la Luz de Jassadim puede revelarse la Luz de Jojmá.

Si nuestra Luz Reflejada común alcanza una potencia suficientemente alta, que se denomina “seis cientos mil”, entonces en ella se revela el Creador, la Torá, La Luz Superior, la Luz de sabiduría (Luz de Jojmá).

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 14 de abril 2010).

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“Salto de un tejado” con paracaídas del Creador

v_nebe_100_wp[1]El avance espiritual, sólo tiene lugar cuando impugnas todo lo mundano, egoísta y desagradable. Cuando te apartas de él.

“La opinión espiritual es contraria a la opinión común”, es la opuesta a tu estado actual tanto en sensaciones como en lógica. 

Ascender al siguiente escalón espiritual es como saltar al abismo confiando totalmente en el Creador. Esto no es fanatismo, sino realizar la cualidad “la fe por encima de la razón”.

“Saltar  del tejado” significa que antepongo el otorgamiento por encima de la recepción. ¿Cuánto puedo otorgar dejando para mi mismo sólo lo que necesito?

Si por encima de mis deseos y la preocupación por mi mismo, logro ascender por encima de ellos con la intención de otorgar, me uno con el grupo y con el mundo, entonces esto significa que pongo en práctica “por encima del conocimiento”.

Se denomina “el conocimiento” a mis deseos y pensamientos que a cada momento se despiertan en mi debido a mis cualidades egoístas.

Por eso debo intentar dirigirme al otorgamiento, hacia la unión con el grupo.

Porque cuando nos unimos entre nosotros, entonces alcanzamos el campo común de nuestro otorgamiento y formamos nuestro deseo común de otorgar, en el cual se revela el Creador.

Creamos entre nosotros el campo de la Luz de Jassadim, la fuerza de la Garantía Mutua y en este campo se revela la Luz de Jojma.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 20 de abril 2010).

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La medicina ya ha comenzado a trabajar

gruppa_serdze_100_wp[1]No se sabe cuánto se requiere a trabajar todavía para ver el mundo nuevo y corregido realmente.

Pero se puede ver los resultados de nuestro trabajo en la medida en que se despierta el pueblo.

Como resultado de este despertar, deben ocurrir algunos grandes cambios cualitativos. Las personas comenzarán a sentir la realidad espiritual.

Para esto tenemos que alcanzar una potencia que se llama «seiscientas mil almas».

Se requiere alcanzar esta potencia según la dimensión y la fuerza, es decir, según la cantidad de personas que aspiran a la meta espiritual y según la fuerza de su comprensión, la conexión entre ellos, la importancia que ellos sienten al respecto.

Tan pronto como alcanzemos tal potencia de «seiscientas mil almas», se revelará el mundo espiritual ante nosotros.

La meta de la difusión de la Cabalá consiste en juntar en este movimiento a esas personas para poder alcanzar «la primera parada» en el mundo espiritual, que es el descubrimiento espiritual.

Cuando nos unamos entre nosotros con esa fuerza y en esa cantidad, entonces la cantidad multiplicada por la cualidad dé la potencia necesaria (P=U x I, la potencia es igual a la tensión multiplicada por la intensidad de la corriente), surgirá la vasija espiritual P, en la cual puede revelarse el Creador.

Y entonces todos, quienes participan en esta vasija común, sentirán el descubrimiento de lo espiritual. Esto se llama el descubrimiento del Creador a la creación.

Esto depende sólo de la importancia que le damos a lo espiritual respecto a lo material.

Ya estamos construyendo esta vasija común del descubrimiento del Creador. Sin embargo, hasta que no la terminemos, no podremos revelarla.

Esta vasija se manifestará en nuestras sensaciones con el Creador en ella.

(Extracto de la lección sobre el artículo Prefacio al libro del Zóhar, correspondiente al 20 de abril 2010).

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La democracia

laitman_2009-12-20_3497_w[1]La democracia verdadera es una división correcta de la sociedad en la «cabeza» y el «cuerpo».

La cabeza sabe qué es mejor para el cuerpo y toma las decisiones en a base a esto. La igualdad se da cuando cada uno otorga lo exigido de él y recibe lo dispuesto para él.

Por otro lado, la cabeza es la cualidad de Bina, Galgalta ve Eynaim, el otorgamiento absoluto, Jafetz Jesed. Ella no debe tener ningún interés propio, sino sólo los deseos del cuerpo.

La cabeza tiene sólo la intención de buscar cómo hacer lo mejor para el cuerpo, cómo llenarlo. (¡Es muy diferente de lo que hacen nuestros gobernadores!)

La cabeza debe relacionarse con cuerpo (y los gobernadores deben relacionarse con pueblo) como los padres se relacionan con los niños. Los padres averiguan las necesidades del niño y buscan cómo llenarlos plenamente, buscan serles útiles.

Así, el gobierno debe tomar en consideración los deseos del pueblo y debe aspirar a entregarles la corrección y el relleno.

Los gobernadores deben entregar los «juguetes» que el pueblo desea, pero que sean útiles para su desarrollo. Es semejante a nuestra preocupación por escoger juegos útiles para el niño.

En base a esto, está claro que sólo las personas espirituales pueden ser los gobernadores del pueblo.

Por eso está dicho que sólo aquellos que se dirigen al Creador («Isra-el», aquellos que tienen la cualidad del otorgamiento) pueden ser la cabeza de la sociedad y gobernar las mayorías (el cuerpo) correctamente.

Por eso “Isra-el” también significa “yo soy cabeza”.

(Extracto de la lección sobre el artículo La Libertad de Baal HaSulam, correspondiente al 19 de abril 2010).

La vida está en el campo de las intenciones

laitman_2010-03-10_5442[1]Pregunta: Existe la intención particular de la persona y la intención del grupo. ¿Cuál debe ser la intención del grupo durante la lectura del libro del Zóhar?

Respuesta: La intención debe ser la misma. La intención del grupo no puede ser otra. El grupo es el conjunto de las personalidades, que intensifica la intención personal de cada uno.

Porque en mi intención no hay suficiente fuerza para atraer la Luz que retorna a la Fuente y que me revelará todo lo que estoy leyendo ahora en el Zóhar, debo unirme con los demás.

Si mis amigos me transmitieran sus intenciones y ellas se fusionaran en mi, yo revelaría de inmediato la esencia interna del relato que estoy leyendo en el Zóhar. ¡De inmediato!

Todo el problema está en que ellos no desean entregarme sus intenciones, del mismo modo que yo no puedo transmitirles la mía. Quizá con mis palabras lo diga, pero realmente esto no me preocupa mucho.

En esto está toda la esencia de la unión. Por eso yo solo no puedo revelar nada, pero en la unión con los demás recibo sus intenciones. Porque no recibimos nada uno de otro, aparte de las intenciones.

Puedo conectarme con otra persona sólo a través de la red de las intenciones, cuando estoy listo para proveer de energía vital a todos, para que vivan en lo espiritual.

Si pienso de este modo, les transmito mi intención. Yo uno con otros en la red de un organismo vivo. Entonces él empieza a vivir. Yo le animo.

De este modo cada uno de mis amigos tiene su fuerza vital, porque cada uno de ellos tiene la posibilidad de transmitir adelante la Luz.

La fuerza vital, la Luz está entre nosotros. Podemos revelar esta Luz sólo conforme con     nuestras intenciones, las relaciones entre nosotros.

Esto es semejante al campo electromagnético. No puedes revelarlo si no tienes una cadena eléctrica que consiste de unos cables.

Entonces dentro de esta red que se mueve y hace un trabajo en el campo magnético, empieza a pasar la corriente eléctrica.

Un cable metálico, que pasa por el campo eléctrico, transmite la corriente eléctrica. En este cable hay movimiento de electrones libres. Son precisamente los mismos fenómenos.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 18 de abril 2010).