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No dejen escapar su oportunidad

laitman_2010-02-02_3930El Zóhar, capítulo Bejucotai, punto 5: Balak era sabio. Con sus actos, él era el mayor de los hechiceros, mayor que Bilaam.

Yo aprendí que todo lo que el hombre desea en este mundo, en lo referente al servicio al Creador, debe despertarlo con un acto abajo.

Eso es porque con el acto abajo, el acto arriba es despertado.


A nosotros nos parece que todo depende de arriba; que es la Luz la que debe despertarnos. Pero con el trabajo que nosotros realizamos desde abajo, provocamos en nosotros un despertar desde arriba.


Sobre “el despertar desde abajo” y “el despertar desde arriba” está escrito: ¡Soy el Primero y el Último!”, es decir, el Creador hace todo. Entre estos dos actos suyos, debemos incorporarnos nosotros mismos al proceso.


Por supuesto todo es comenzado por el Creador, pero una vez que al hombre le dan el despertar desde arriba (el punto en el corazón), es decir, el final de la cuerda… todo lo demás depende de él. Es precisamente aquí donde usualmente nos perdimos


Si uno se encuentra en el punto más bajo de su caída, no podrá subir por sí mismo. Como está escrito: “El preso no puede liberarse a sí mismo de la carcel”.


Pero si le echan el final de una cuerda para salvarlo, todo lo demas depende sólo de él. Y se lleva un cálculo: ¿utilizó esta oportunidad correctamente o no?

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 14 de marzo 2010)

¡Discúlpame, no quería despertarte!

El Trabajo del Creador

La unión eterna de lo particular y lo general

laitman_2009-05-28_8348_wEl Zóhar, capítulo Vaikra, punto 20: …Y un encargado estaba apostado en la puerta desde afuera, y su nombre es Gazriel. Con él hay doce encargados que lo rodean, tres, tres de cada lado en los cuatro lados.

La Merkava general es de doce – Miguel, Gabriel, Uriel, Rafael – en cada uno de los cuales hay tres líneas, HGT, lo cual son doce. Individualmente, cada uno contiene doce


En lo espiritual, cada creación consiste de 12 partes. El elemento más pequeño al igual que toda la realidad espiritual tiene la misma estructura y las mismas cualidades.


Si cortamos un pedazo, entonces él contendrá en sí mismo las mismas cualidades de la entidad completa.

Por eso en lo espiritual no hay ninguna diferencia entre lo general y lo particular. Y esto no es como en nuestro mundo, donde las partes se unen para formar algo completo.

En el mundo espiritual, lo importante es la calidad y no la cantidad. Lo general no se hace de la suma de sus partes. En el mundo espiritual cada parte consiste de lo general, pero se va relevando en una medida cualitativamente nueva.

La realidad espiritual se revela sólo en la percepción del hombre, dentro de su deseo. Es decir, nosotros percibimos las formas de nuestro deseo, las cuales se denominan “el alma” y “la Luz” que actúan dentro del deseo y que le dan estas formas.

Resulta que toda la realidad es una alma única, Adam Rishon. Todos los mundos, los objetos espirituales (Partzufim), los ángeles y las formas son los 4 niveles del deseo (inanimado, vegetativo, animal, humano).


Toda la creación tiene la misma construcción y a parte sólo existe el Atzmutó, la esencia del Creador que no podemos percibir.

Sólo podemos adivinar que esto es la raíz de todo lo que revelamos, pero no podemos percibirla.

(Extracto de la lección nocturna sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 13 de mayo 2010)

El misterio del acto de la Creación

laitman_2010-02-02_2054Pregunta: ¿Qué tiene de especial el esfuerzo como para poder cambiar al hombre?

Respuesta: El esfuerzo no se toma en cuenta en los deseos en sí, sino en nuestra aspiración por aclarar la diferencia entre la Luz y nosotros; entre el Creador y la creación.


Todo el esfuerzo está dirigido hacia aquel punto de la creación donde se revela la diferencia entre “el existente” (Yesh mi Yesh) y “algo surgido de la nada” (Yesh mi Ain).


Nos pasamos todo el tiempo aclarando esta desunión que surgió inicialmente entre el Creador y la creación. Por eso, el esfuerzo sólo está dirigido a esclarecer quién es Él y quién soy yo.


Es la esencia interna del proceso en cuestión y, observo que se plasma en las cosas más sensibles para mí, tales como: la recepción de la Luz, el ascenso por los escalones y, una sensación nueva consistente en la expresión de una forma más externa, relativa a mi deseo.


Sin embargo, dentro solamente actúa este punto que marca la diferencia cualitativa entre el Creador y la creación; el mismo acto da la Creación, la cual viene a ser la única acción hecha por el Creador.


Es el misterio superior: cómo del “existente” (Yesh) fue creado “algo de la nada” (Yesh mi Ain).

(Extracto de la lección sobre el artículo Prefacio al libro del Zóhar, correspondiente al 10 de marzo 2010).

Material relacionado:

El intermediario entre el Creador y la creación

El alma es la unidad entre la oscuridad y la Luz

Del punto del vacío a la perfección

Una mirada a sí mismo desde arriba

laitman_2009-06_1300_wLa ciencia convencional ya empieza a acercarse a una visión mundial parecida a la espiritual donde todo se une, eliminando todas las fronteras y creando tales fenómenos como la química física y la física química…


Los científicos descubren nuevas fuerzas, como si penetrasen este mundo usando un microscopio, revelando nuevos elementos. Todos ellos pertenecen a una fuente única y común.


Todas las formas materiales: positivas y negativas y las partículas neutras elementales, en realidad manifiestan la misma idea y la misma fuerza, aunque en diferentes formas.


Pero por ahora no podemos ver la Naturaleza en “la línea media” y siempre estamos mirándola o “desde la derecha”, o “desde la izquierda”. Y en el medio como si no existiese nada: un cero. Pero en realidad, el cero no puede existir


¡Al final la ciencia llegará a la conclusión y entonces entenderemos que la materia debe ser estudiada no desde abajo hacia arriba desde la misma materia, sino desde arriba hacia abajo!


De la misma manera sucede cuando estudiamos la Cabalá, cuando uno trabaja rigurosamente, investigando su material su deseo de recibir placer e intentando llenarlo de algún modo.


Y al fin y al cabo llega al rompimiento total, revelando que no puede hacer nada consigo mismo. ¡Y en este momento él se dirige al Escalón Superior pidiéndole que se revele!


Él desea recibir la misma forma que tiene el Superior, para desde ella, revelar su escalón inferior.


La ciencia moderna se está acercando a la revelación de este hecho: si no ascendemos nosotros mismos como observador al escalón más alto, no entenderemos nuestro escalón actual.


En la ciencia de la Cabalá este problema se resuelve desde el principio, explicándole al hombre que al quedarse en su escalón actual él no podrá revelar nada. ¡Sube más arriba y desde allí revelarás la fuerza que te dirige, que te creó y que te traspasa a través de todos los estados que sufres!


Aunque la ciencia aún no ha alcanzado este desarrollo final y por el momento sólo está acercándose a él, al final de la cuenta revelaremos que debemos ascender al escalón superior para entender algo de nosotros mismos.


Si es que toda nuestra realidad está dentro de nuestro deseo y revelamos en ella unos miles de fenómenos más, unos miles de partículas elementales más en la física quántica, ¿qué nos dará todo esto al final?


No podremos unir todo esto sin percibir la fuerza que dirige todo. Aquí radica todo el problema: percibir el Escalón Superior que dirige toda nuestra realidad.


Y la ciencia de la Cabalá pone de inmediato este objetivo delante del hombre: percibir al Creador, el Escalón Superior.


Es un enfoque totalmente científico, ya que si estamos inmersos dentro de nuestra materia no podremos percibir este material. Debemos ascender por encima de él hasta el nivel de las fuerzas.

(Extracto de la lección nocturna sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 13 de mayo 2010)