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¿Para qué necesitan alas los ángeles?

img_5658_100[2]El Zóhar, capítulo Vaikrá, punto 135: Los siete firmamentos se hallan arriba, y en cada uno de ellos hay estrellas, signos y soles que sirven en todos y cada uno de los firmamentos.

En todos los firmamentos, hay Merkavot (plural de Merkava, carroza), una encima de la otra, para asumir la carga del reino de su Amo.

Y en todos los firmamentos hay Merkavot y soles que son diferentes uno del otro, ubicándose uno encima del otro. Algunos tienen seis alas y algunos tienen cuatro alas; algunos tienen cuatro rostros y algunos tienen dos rostros y algunos tienen un rostro; algunos son fuego ardiente, algunos son agua, y algunos son viento, tal como está escrito, “Él toma por mensajeros a los vientos, y a las llamas del fuego por Sus ministros”.

Los “ángeles” se denominan las fuerzas de los niveles inanimado, vegetal y animal relativas al hombre. En este mundo, el hombre existe dentro de la Naturaleza —inanimada, vegetativa y animal— la cual, le proporciona el ambiente necesario.

Lo mismo ocurre en el mundo espiritual entre las fuerzas de nuestra alma. Además del nivel humano, existen diferentes fuerzas en el nivel espiritual: inanimado, vegetativo y animal, y estas fuerzas se llaman “ángeles”.

Con ayuda de estas fuerzas establezco mi actitud hacia el Creador, deseando dirigirme a Él, encontrar la conexión con Él.  Mi alma existe por hecho de estas fuerzas, esto es su entorno. De este modo avanzo.

Los ángeles son las fuerzas del alma del hombre. Él las organiza igual que en este mundo, para que puedan existir en su alma. Él dirige todas estas fuerzas hacia el Creador y entra en contacto con Él.

Estas fuerzas no tienen ni libre albedrío, ni su propia realidad. Ellas son como las fuerzas de nuestra naturaleza: la fuerza de gravedad, la acción recíproca entre moléculas y átomos, entre objetos grandes y pequeños. Todos ellos son ángeles.

No imaginen, ¡ángeles con alas volando en el aire! Las alas, de las que habla el Zóhar, son las cubiertas, las pantallas que estos ángeles traen al hombre. Con ayuda de estas fuerzas, el hombre alcanza su propia realización. Entonces, tiene la fuerza de la pantalla. Esto es lo que significa un “ángel con alas”.

Nuestra actitud hacia ellos debe ser igual que a la naturaleza de este mundo.  Excepto las personas, las demás fuerzas que hay en el mundo son ángeles. En realidad, siempre quiero organizarlas para sentirme cómodo. Lo mismo pasa en la espiritualidad.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 21 de mayo 2010).

El trabajo interior del cabalista: Sobre el amor a los amigos

laitman_2009-11-06_zohar_tv_8165_w[1]1. ¿Para qué necesito el amor a los amigos?

El amor a los amigos es la conexión entre las almas.

El “yo” es mi alma, “el amigo” es un alma ajena, y “el amor” es la conexión que aparece entre nosotros cuando él es para mí más importante que yo mismo y viceversa. Tengo que sentir sus deseos más que yo siento mis propios deseos. A esto se le llama amor al prójimo como a sí mismo.

Pero no se trata de la sensación de los deseos materiales de nuestro mundo y su cumplimiento, sino de la unión de nuestros deseos para alcanzar al Creador.

O sea, estoy construyendo una obra espiritual completamente nueva, el alma común de Adam HaRishon, que no existía antes y que está por encima del mundo material.

2. ¿Porque he elegido precisamente estos amigos y ellos a mí?

¿Acaso he elegido a estos amigos? La Fuerza Superior me trajo a este grupo. ¿Dónde empieza mi libre albedrio?

Cada día estamos construyendo nuestra elección, siempre comprobando con que propósito tenemos que unirnos a los amigos:

– ¿Veo en ellos el punto en el corazón y el deseo de unirse y alcanzar al Creador o no?

– ¿En qué conexión tenemos que estar  para descubrirlo entre nosotros según la ley de semejanza de formas?

3. ¿Debe cada uno de los amigos abiertamente revelar su amor o es suficiente que esté oculto en su corazón?

Cada uno debe abiertamente revelar su amor hacia el grupo. Con esto el aumentará el amor en los corazones de sus amigos y después se inspirará de ellos. Si antes tenía una fuerza de su amor a los amigos, ahora recibirá la fuerza de todos los amigos del grupo.

Siempre hay que recordar la meta del grupo, que es la fusión con el Creador.

El grupo cabalista está basado en el amor a los amigos, porque esto es el trampolín para alcanzar el amor hacia el Creador.

Por eso debemos demostrar entre nosotros ejemplos del amor hacia el prójimo.

4. ¿Es necesario saber qué exactamente le falta a cada amigo para llenarlo o es suficiente amar en general a todos los amigos?

Es suficiente amar en general a los amigos para estar seguro de que el amigo tiene suficiente motivación, el apoyo del grupo, la inspiración, la percepción de la importancia del Creador y del grupo. Y dentro de las posibilidades, proporcionarle todo esto.

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¿Quién eres tú: el pobre o el rico?

laitman_2009-11_8715[1]El Zóhar, capítulo Vaikrá, punto 129:… La ofrenda del pobre es la más ligera: dos tórtolas o dos pichones jóvenes. Y si no, trae harina y entonces es perdonado.

En ese momento, se manifiesta y se declara: ”Pues Él no ha despreciado ni desdeñado la miseria del pobre”, ya que ofrenda del pobre es la más encomiada.

Se trata del hombre: con que magnitud de deseo (Aviut) puede trabajar para el otorgamiento. A medida que revela el deseo de recibir placer, toma las partes más gruesas y más torpes de la izquierda, y si puede trabajar con ellas para otorgar, se denomina “el rico”.

Pero si puede tomar las partes pequeñas de su deseo —los deseos más débiles— y las sacrifica, es decir, las acerca al Creador, entonces se denomina “el pobre”. La palabra “sacrificio” (Kurbán) procede de la palabra “acercar” (Lekarév).

Según que parte del deseo de recibir placer el hombre acerca al Creador, usándola para el otorgamiento, él se denomina “el rico o “el pobre”. “El rico” otorga  más, “el pobre”  menos. Cada uno en medida de su capacidad de trabajar con el deseo para otorgar.

“El sacrificio” es el deseo que antes yo usaba para recibir placer, pero ahora lo acerco al Creador así convirtiéndolo de recepción a otorgamiento. A través del uso de este deseo nuevo me acerqué al Creador, hice un paso más en la escalera de los escalones.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 21 de mayo 2010).