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¿Cómo recibir las fuerzas que no tengo?

laitman_2009-11_8744Pregunta: ¿Cómo puedo expresar amor hacia mis amigos si aún no estoy en el mundo espiritual?

Respuesta: Hay que mostrarles a todos tu capacidad de esfuerzo y percepción, tu firmeza en la aspiración de lograr la espiritualidad. Hay que mostrarles que deseas participar en el trabajo y en la difusión. Tienes que mostrarles lo cuánto estás dispuesto a unirte a ellos, amarles, y a entregarte.

Debes de tratar de abiertamente ser un ejemplo que despierte a los demás. Miren como actuamos en este mundo en relación a nuestros hijos: a cada momento, les damos ejemplos estimulándoles a actuar. Si deseamos que un niño nos sonría, le sonreímos a él.

De igual forma debemos actuar con nuestro amigo. Si hago algo por él, al instante me impresiono de su reacción.

No importa que yo haya fingido que estaba inspirado por lo espiritual, pero esto hizo que el amigo empezara a despertarse. De su inspiración, me despierto de verdad.

¡Empecé del engaño, pero a través de él me inspiré de verdad! Para esto construyo mi entorno, para recibir su deseo como una ley propia.

Influyo constantemente sobre mi entorno, mostrando mi amor a los amigos, la importancia del objetivo y mi disposición de anularme. Como respuesta, recibo de él todos estos componentes que me ayudan a alcanzar al Creador. Los recibo tantas veces como personas hay en el grupo.

¡Recibo del grupo las fuerzas corregidas que no tengo!

(Extracto de la lección según el artículo La necesidad del amor por los amigos de Rabash, correspondiente al 23 de mayo 2010).

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Una fórmula simple para la vida espiritual

laitman_2010-03-10_5477Si no ves en tus amigos una grande aspiración hacia la espiritualidad, si no te impresionas del entorno y no te inspiras hacia el otorgamiento, entonces eres tú el que no te esfuerzas. Empieza a esforzarte por ellos y veras cómo ellos te influirán.

¡Es una fórmula muy simple! Me incorporo en un grupo y junto a ellos logro tal estado, cuando empezamos a influir uno al otro.

Nuestro círculo se convierte en una vasija espiritual (Kli), donde se unen todos nuestros deseos hacia la espiritualidad, todos los puntos en los corazones y por encima de ellos, la pantalla anti-egoísta, nuestro otorgamiento mutuo.

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Ahora, cuando todos nos influimos mutuamente, debemos comprobar si lo hacemos con el propósito de otorgarle al Creador. Si es así, entonces tenemos la pantalla y la Luz Reflejada y de forma inmediata se nos revelará la Fuerza Superior según la semejanza de nuestras cualidades.

Yo –> el grupo –> el alma. ¡Esto es la fórmula!

(Extracto de la lección según el artículo La necesidad del amor por los amigos de Rabash, correspondiente al 23 de mayo 2010).

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El trabajo interno de un cabalista: Los puntos de entrada al espacio espiritual

laitman_2010-03-10_5461Pregunta: ¿Cómo puedo prácticamente anularme delante de mi amigo, cuando lo miro y veo su cuerpo material?

Respuesta: No hay que ver lo material; este mundo es un mundo imaginario (Olam HaMedume). Debo poner atención sólo en que si tiene un punto en su corazón y con este punto es con el cual deseo unirme.

Supongamos que su carácter es desagradable para mí, y no me gusta su forma de ser. Todo esto corresponde a lo animal, a nuestros “burros”: el mío y el suyo.

Cuando pienso en el objetivo espiritual y en su punto en el corazón, veo como arde este punto y que es puro, sin ninguna conexión a las cualidades materiales.

¿Qué importancia tienen los cuerpos materiales? ¿No ves cómo al final los llevan al cementerio como si no tuviesen ningún uso…?

¡Los puntos en los corazones son el Creador en cada uno de nosotros! ¡Él está dentro de cada persona de este mundo!

Y en los amigos de un grupo cabalista, Él está presente de forma abierta. Él es quien te trajo a ellos, a estos puntos espirituales, para que te unas a ellos y a través de ellos llegues al Creador.

Por eso debes estar agradecido de que te han dado este instrumento.

(Extracto de la lección según el artículo El propósito de la asociación (2) de Rabash, correspondiente al 20 de abril 2010).

El trabajo interno de un cabalista: La ventana al mundo nuevo

laitman_2010-03-10_5461El hombre ha nacido con amor sólo hacia sí mismo. Es nuestra naturaleza, con la cual no podemos hacer nada.

Vivimos, permanentemente, dentro de ella y no podemos salir de allí. Todas nuestras acciones son efectuadas, solamente, para nuestro bien, porque de otro modo no es posible ningún movimiento.

Por eso, necesito una fuerza ajena que actúe contra mi naturaleza y la cambie.

Toda mi razón y energía trabajan con el objetivo de llenarme y tranquilizarme. Sin embargo, dentro de mí existe un punto que me empuja a salir de mi naturaleza, ascender del escalón animal y alcanzar al Creador, es decir, subir al escalón humano.

Sólo este punto pertenece al nivel humano, al nivel del Creador. Esto es así porque el hombre es semejante al Creador.

Yo pertenezco al mundo material, sólo este punto en mí pertenece al mundo espiritual. Si dicho punto no se despierta, el ser humano vivirá sólo en este mundo y no presupondrá que exista algo más. Para él, esta vida material es suficiente.

Pero, si se despierta en él este punto en el corazón, entonces se sentirá incomodo en este mundo y aspirará a ascender por encima de él.

Sobre el hombre actúan dos fuerzas: una le empuja por detrás de este mundo material y la otra le atrae por delante desde el mundo espiritual.

Sin anularse a sí mismo (a su egoísmo), sin el ascenso por encima de su naturaleza, es imposible llegar a la unión con el Creador.

Debo decidir a qué naturaleza quiero pertenecer: a la naturaleza del Creador o a la naturaleza de la creación, es decir, elegir la recepción o el otorgamiento.

Debido a que el otorgamiento es opuesto a nuestra naturaleza, existe sólo un medio para pasar del mundo material al mundo espiritual: el grupo cabalístico.

El grupo posee una fuerza enorme porque trabajamos juntos y cada uno anula su deseo egoísta, el cual le impide lograr el objetivo para el que nació: ser parecido al Creador.

El Creador es la fuerza del amor y del otorgamiento, de la anulación de sí mismo. Por eso, necesito el grupo —el cual funciona como una fuerza externa y actúa como una palanca— que me permite cambiar mi naturaleza.

Para que esta fuerza sea grande y única, el grupo debe ser unido y fuerte desde adentro; debe de arder con el deseo de lograr el objetivo espiritual.

Entonces, cada uno en el grupo podrá usar esta fuerza y salir de la esclavitud del amor egoísta.

(Extracto de la lección según el artículo El propósito de la asociación (2) de Rabash, correspondiente al 20 de abril 2010).

El trabajo interno de un cabalista: El grupo cabalístico es un amplificador espiritual

laitman_2010-03-10_5461El grupo cabalístico se une con un propósito: lograr el amor al prójimo y, a través de este amor, lograr el amor al Creador.

Esto significa, llegar a amar las cualidades de otorgamiento y amor. Todo el que está de acuerdo con este objetivo, introduce en el grupo su pequeña fuerza, es decir, su punto en el corazón, el cual le es dado desde arriba.

Ninguno de nosotros puede pasar a lo espiritual por su propia fuerza, sino sumando las fuerzas de cada uno, es decir, incorporando dicha fuerza en el grupo y anulándose a sí mismo, a su egoísmo.

La incorporación en el grupo y la anulación de su egoísmo —para recibir del grupo la fuerza del otorgamiento— es el primer paso hacia la espiritualidad.

El trabajo en el grupo es el que hacemos para salir de lo material hacia lo espiritual, a través de la apertura que el grupo forma.

El grupo es un medio. Esto significa que él, por sí mismo, no actúa sobre ti (como si fuese un destornillador o una llave inglesa). Tú mismo debes usar el grupo para tu trabajo.

El grupo es un modelo de lo espiritual que está delante de ti. Se te dio en forma material, pero lo conviertes en un grupo espiritual con tu actitud hacia él, es decir, al tratarlo como un conjunto de almas y no como una reunión de cuerpos.

Dentro de nuestro grupo, creamos un espacio espiritual. Si cada uno se anula a sí mismo y une su punto en el corazón con los otros puntos, entonces, crea una vasija espiritual llamada Kli.

Traigo al grupo solamente mi pequeña fuerza, pero recibo de él “620” veces más. En el mismo lugar, donde encuentro esta unión y nuestra fuerza común, se revela ante mí lo espiritual, como un escalón más interno.

Anulamos nuestra naturaleza material, nuestro egoísmo animal. Todos nuestros “burros” (el burro Jamór procede de la palabra Jómer la materia) se quedan abajo, pero nosotros ascendemos por encima de ellos y nos unimos.

Resulta de esto una gran fuerza común, “620” veces más grande que la anterior, la cual, sin duda, permite a cada uno vencer a su principio animal.

De este modo, creamos una vasija espiritual que no existía antes del rompimiento de las almas. Dentro de esta vasija, entre nosotros, revelamos la cualidad común del otorgamiento y en ella se revela el Creador.

Ascendiendo al primer escalón espiritual, aporto sólo mi fuerza, pero recibo 620 veces más. Ascendiendo al siguiente escalón, de nuevo ofrezco esta fuerza grande al grupo y recibo, otra vez, 620 veces más.

Resulta que mi punto inicial aumenta 620 veces más y, de este modo, crece más y más, ascendiendo de escalón en escalón. El grupo se convierte en Maljut, en Shejina.

Por eso, el grupo debe estar unido a través de la opinión común; a través del deseo de lograr el otorgamiento, la unión con el Creador. Esto crea “la cabeza” (Rosh) del Partzuf espiritual.

Nuestra vasija espiritual común es el mismo mundo espiritual, pero cada uno lo siente a su manera, según el punto esencial y original de su alma. Porque este punto no desapareció, sólo creció 620x620x620… veces más.
De este modo, dentro de nosotros, construimos un mundo espiritual, donde se revela el Creador. No existe ningún otro lugar…

(Extracto de la lección según el artículo El propósito de la asociación (2) de Rabash, correspondiente al 20 de abril 2010).

El trabajo interno de un cabalista: El propósito de la asociación (2)

laitman_2010-03-10_5461Rabash escribe en su artículo El propósito de la asociación (2) que el hombre nació con amor sólo hacia sí mismo y que, por eso, no puede dar ni un solo paso sin que esto suponga un beneficio para él.

Pero, sin nuestra anulación del amor egoísta, es imposible llegar a la unión con el Creador; a la semejanza en cualidades con Él.

Por eso, es indispensable un grupo en el que se sumen los deseos y las fuerzas de cada uno y donde cada uno pueda usar esta enorme fuerza común para anular su deseo egoísta, el cual no le permite lograr el objetivo para el que nació. Por lo tanto, el grupo debe componerse de personas que posean el mismo objetivo.

Entonces dicho grupo constituyera una gran fuerza común que permitirá a cada uno de sus miembros luchar contra sí mismo.

Para recibir del grupo su fuerza general, cada uno debe introducir su propia fuerza y anularse a sí mismo, es decir, ver sólo las cualidades buenas de su amigo en lugar de sus imperfecciones.

Si uno se considera, hasta en lo mínimo, mejor que sus amigos, no podrá unirse a ellos, es decir, le será imposible introducir su fuerza y recibir la fuerza general.

EL PLAN

1. La naturaleza del hombre es el amor a sí mismo.
2. El propósito de la creación es la unión con el Creador a través de la semejanza en cualidades con Él.
3. Es imposible lograr el propósito de la creación individualmente; sólo se puede conseguirla a través de la fuerza del grupo y en el grupo.
4. En el grupo, todos deben ser iguales respecto al objetivo, en los medios, en la anulación de sí mismo. Esto es posible sólo engrandeciendo a los amigos.
5. La grandeza del entorno se logra a través de las palabras y las acciones.

(Extracto de la lección según el artículo El propósito de la asociación (2) de Rabash, correspondiente al 20 de abril 2010).

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