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Encuéntrate en la Dimensión Superior

La sabiduría de la Cabalá habla acerca de mi ascenso a una dimensión Superior. ¿Qué significa un «ascenso»? Los Cabalistas dicen: «Tú existes en una dimensión Superior pero no lo sientes. Tienes que revelarte a ti mismo existiendo en ella».

Yo existo en dos dimensiones. Una es al nivel de «este mundo,» donde resido en mi cuerpo físico. La otra es una dimensión Superior, donde existo en mi cuerpo espiritual. Este cuerpo espiritual, un deseo de otorgar, está oculto de mí, y no sé nada de ello. Opuesto a esto, hay una Fuerza Superior llamada «el Creador.»

Opuesta a mi manifestación corporal, existe la Naturaleza. En la realidad de «este mundo» me siento mal, lo cual me empuja hacia descubrir la realidad Superior, mi existencia como «el Alma y el Creador» en lugar de «el Cuerpo y la Naturaleza.»

Los Cabalistas dicen que tengo que descubrir la dimensión Superior porque ahí es donde las fuerzas que gobiernan llegan a mí, y yo junto con todo mi futuro dependo de ellas. Si asciendo, entonces averiguo por qué existo, quién soy, y lo que me sucede. Revelo el significado de mi vida y cómo cambiar todo para que sea mejor. Esas preguntas me empujan hacia la dimensión Superior.

Cuando comienzo a leer El Zohar, El Estudio de los Diez Sefirot, y los artículos de Baal HaSulam y Rabash, descubro que están hablando acerca de esta dimensión Superior. A la inversa, si una persona piensa que están hablando de nuestro mundo, entonces esta visión de los textos Cabalísticos es incorrecta. Esto significa que el lector hace un ídolo de toda la Torá al involucrarse en la idolatría, y entonces está prohibido que abra esos libros. La razón es, que en lugar de aprender acerca de las cualidades del Creador (amar a otros como te amas a ti), la persona se vuelve un egoísta aun más grande al pensar que la Torá le enseña cómo llevar a cabo rituales.

Todos los libros «sagrados» hablan acerca de las cualidades de santidad (otorgamiento) y el Mundo Superior (los actos de otorgamiento), mientras que todos los libros ordinarios hablan acerca de la cualidad de recepción y de este mundo. Por lo tanto, cuando abro un libro sagrado, anhelo entrar al estado del autor. El me explica cómo llegar al otorgamiento, y nunca habla de este mundo. Después de todo, visto desde arriba, este mundo es una ilusión, «Olam HaMedume» (el mundo imaginario).

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 7 de septiembre 2010, sobre El Zohar.)

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Un Mundo de Deseos

El Zohar nos habla sobre el “mundo por venir» y «este mundo», pero no crean ustedes que está hablando de nuestro mundo material. El Zohar no dice ni una sola palabra del cuerpo físico ni de lo que sentimos en este mundo. Todo lo que nos sucede aquí no es, en absoluto, tenido en cuenta en lo espiritual.

Todo lo que sucede en el deseo de recibir para beneficio propio, en los distintos niveles de la naturaleza, inanimado, vegetativo y animado, no se describe en la Cabalá, ya que no es materia de corrección. Sólo necesitan ser corregidas las relaciones entre la gente; corregirlas hacia la unión entre nosotros y con el Creador.

La Cabalá se dedica sólo a la corrección de los deseos. El Creador creó el deseo, y quiere que esté en equivalencia con Él. Entre tanto, nuestro cuerpo físico es, solamente, nuestra percepción de la existencia de este deseo.

Toda la naturaleza inanimada, vegetativa y animada de este mundo, no es más que la forma más externa de un mismo deseo, el cual no está sujeto a corrección. ¡En nuestro mundo no hay nada que corregir! Tanto el más grande cabalista como el más común de los ciudadanos están hechos de la misma carne. Hasta podemos trasplantar los órganos de uno a otro. No hay nada sagrado ni tampoco imperfecto en estos cuerpos ambos morirán.

Todo comienza en el deseo espiritual, donde existe impureza, es decir, la intención para el beneficio propio, en contra del Creador, y santidad, un deseo de otorgamiento para el Creador). Sin embargo, sólo estamos hablando del deseo, no del cuerpo material.

Es como colocar un filtro especial frente a mí, que retiene la materia de este mundo y deja pasar de una forma abierta sólo la cuestión espiritual, el deseo de otorgar. Estudiamos la ciencia de la Cabalá, es decir, sobre los deseos que deben ser llevados a la equivalencia con el Creador; el resto de los deseos simplemente desaparecerán.

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A través del Zohar hacia el Creador

He aquí una sencilla intención que hay que tener durante la lectura del Libro del Zohar:

1. Me conecto con cada letra, cada palabra, e ingresan en mi como una perfusión médica que se administra gota a gota, y que yo percibo como “el elixir de la vida”.

Voy de una palabra a la otra, sin saber lo que se oculta detrás de ellas. Sin embargo, estoy convencido que palabra tras palabra, como una gota tras otra,  este “elixir de la vida” gradualmente se impregna dentro de mí.

2. Si logro aferrarme a este pensamiento todo el tiempo, entonces sin realmente indagar el texto, sino que por medio de él o dentro de él, me permito discernir al Creador y mi actitud hacia él.

El texto es lo que le ocurre a una persona y la intención es la conexión de la persona con el Creador. Al principio nos aferramos a la intención, y luego a través de ésta intentamos alcanzar al Creador, de Quien escuchamos y de Quien recibimos. El texto es el estado de mis deseos que quiero alcanzar.

Si una persona también puede imaginar que ahora mismo quiere escuchar el texto del Zohar de la boca del Creador, que el Creador le transmita este conocimiento, hablándole acerca de sus propios estados elevados, entonces este es uno de los mejores medios para conectarse con el Creador. Este se llama, “Escuchar o estudiar la Torá de la boca del Creador.

3.  Si intentamos unir nuestras intenciones al leer El Zohar, entonces, en lo profundo, dentro de nuestros esfuerzos conjuntos, sentiremos que El Zohar habla precisamente acerca de esto.

La Torá describe sólo cómo debemos unirnos, en qué grado, forma y manera. Por consiguiente, el texto del Libro del Zohar no está separado de la intención. No existe por sí mismo, sino que habla acerca de cómo realizar la intención.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 12 de septiembre 2010 sobre El Zohar.)

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