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¿Por qué trabajo y qué es lo que encuentro?

Baal HaSulam, Shamati # 161, El asunto de la entrega de la Torá. “Trabajé y no encontré, no lo creas”. Debemos entender el significado de “Encontré”. ¿Qué se debe encontrar? Encontrar se relaciona a encontrar gracia a los ojos del Creador.

Está escrito acerca de la actualización del método de corrección: “Trabajé y descubrí”. ¿Qué clase de máxima es esta? Puedo entender “trabajé” pero la palabra “encontré” no está clara.

Si me corrijo para lograr amar a los demás, con esta buena actitud hacia los demás y la conexión con ellos, encuentro no a cualquiera, sino al Creador Mismo: la fuerza incluyente de la naturaleza que vincula todo en un solo sistema. Todo depende del trabajo. Debo esforzarme y sudar para intentar reunir armar el sistema, para construir las relaciones con los otros para establecer la conexión correcta y sentirla desde la oscuridad.

Con esto yo trabajo y luego, en última instancia, encuentro al Creador en el momento en que las partes del sistema se unan. Por lo tanto, revelo la fuerza universal y ésta se convierte en mi fuerza de vida interior. Y si yo no trabajo y realizo esta búsqueda, no tendré el entendimiento y la impresión necesarios para unir a las almas.

Ciertamente me toca a mí alcanzar este sistema y aprender a controlarlo, al igual que cada célula se preocupa por el organismo entero, a pesar de que aún tenemos que revelarlo. El mismo principio se aplica a toda la creación. Cada elemento está interconectado con todos los otros y con el sistema entero, como en un holograma. Esto es la perfección. 

Por esta razón es imposible olvidar el trabajo de la actualización del método de la corrección pues entonces yo nunca sería capaz de conectarme, entender y absorber todo lo que contiene.

Pero en la espiritualidad, a pesar de que él sea recompensado y sea favorecido, él debe pagar el precio más tarde: la medida del trabajo que todos dan. Si no él perderá el Kli.

(22999 – De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de octubre 2010, El asunto de la entrega de la Torá.)

Verdadero Mal

Pregunta: ¿Qué es lo que implica la adhesión con el Creador?

Respuesta: La adhesión en una gran corrección, la unificación sobre la base de la equivalencia con las propiedades de la “forma”. No necesitamos cambiar la sustancia del deseo de recibir en sí misma. Sin embargo, esta sustancia tiene una forma egoísta (la intención) que es considerada como “mala”, en oposición al Creador.

El deseo de recibir en sí mismo no es considerado malo y opuesto al Creador, al igual que no lo son los niveles de la naturaleza inanimado, vegetativo y animado. Y hasta que la persona siente que es opuesta al Creador, no se considera que tenga la “inclinación al mal”.

En primer término es necesario reconocer que tu intención, o la “forma” del deseo, es opuesta al Creador. Si no, la persona no tiene mal. Sencillamente actúa de acuerdo a sus instintos. En la Cabalá, el mal se define como la propiedad opuesta al Creador, que es el Bien, o la Luz. La persona puede sentir el mal sólo cuando los atributos de bondad, conexión y amor le son revelados y puede verse a sí misma como opuesta al Creador.

En este punto, la persona se vuelve “humana” sin importar cuán malo este humano sea en ese momento. Y esto sucede sólo con el estudio de la sabiduría de la Cabalá. Hasta entonces, no hay nada que corregir en la persona ni en todos los egoístas del mundo. No es la forma la que necesita la corrección.

Solamente la brecha entre el Creador y yo necesita corrección. Debo transformar la forma que es opuesta al Creador para que sea una forma buena, semejante a Él. Y cuando nos volvemos iguales a Él en otorgamiento mutuo, entonces será como está escrito, que alcanzamos la conexión llamada “adhesión” (Dvekut). Este trabajo interior (la revelación del mal o el rompimiento y su corrección) ocurre solamente por medio de la Luz que se atrae durante el estudio del grupo de Cabalá.

En una de las encarnaciones (Gilgulim) una persona de pronto siente un “disparo” en el corazón, una “chispa” que lo atrae a una vida nueva no materialista. Desea elevarse por encima de la existencia mundana y terrenal y llega a estudiar con el grupo. A medida que pasa el tiempo, empieza a sentir cuán inadecuado es para el otorgamiento. A partir de ese momento, se da cuenta de su naturaleza opuesta al Creador. Sólo entonces se puede decir que ha surgido en él “el reconocimiento del mal”.

Pero las personas generalmente piensan que “mal” se refiere a ser una mala persona dentro de la sociedad y no que es estar en contra de la unidad de todos con el Creador. La Cabalá no corrige el mal terrenal (no ayudar a una anciana a cruzar las calle o no dar dinero a los pobres). Este mal no se puede corregir, sólo continúa creciendo hasta que nos libramos del mal espiritual.

(22862 – De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 7 de octubre 2010, El amor por el Creador y el amor por los seres creados.)