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El Zohar: un funicular hacia el Creador

Pregunta: ¿Al leer El Zohar, «recibir la fuerza de otorgamiento» es la intención correcta?

Respuesta: No necesitamos nada excepto la fuerza de otorgamiento. Hay sólo dos fuerzas en toda la realidad: recepción y otorgamiento. No carecemos de la fuerza de recibir. Cuando nos preparamos correctamente mediante el trabajo en el grupo y el estudio de la Cabalá, se nos revela la fuerza de recepción, nuestra inclinación al mal.

Sin embargo, si aun no he comenzado a organizarme conforme al grupo o al estudio, no revelo mi egoísmo en contra del Creador como algo que me hace daño, como el mal. Al principio necesito corregir mi maldad. Si no veo maldad dentro de mí, no tengo nada con qué comenzar la corrección.

Pero cuando revelo el mal dentro de mí, lo revelo en el grupo, y por esta razón ya tengo la Luz para corregirlo. Después de todo, es cuando revelo mi rechazo a los amigos que encuentro la fuerza para vencerlo.

Pregunta: ¿Si no siento la necesidad de leer El Zohar, aun así necesito hacerlo?

Respuesta: Una persona que comienza a estudiar Cabalá necesita saber que es específicamente la lectura de El Zohar lo que le ayuda a ir a través de las etapas de la revelación de su maldad y su corrección. El mal seguirá continuará revelándose, y él seguirá elevándose por encima de éste hasta que revele toda la magnitud del mal: los 125 grados entre nuestro mundo y el Mundo de Infinito.

Él ascenderá por encima del mal que se revela, hasta llegar a la cima de la montaña como si estuviera en un funicular. Por esto él necesita ambos: la montaña, el mal que se revela, y el funicular, la fuerza de la Luz que lo lleva a la cima.

Esta es la razón por la cual necesitamos estudiar la Cabalá, que nos revela el mal. Esto se llama “Yo  creé la inclinación al mal», y por tanto necesitamos la fuerza de corrección, que se llama «y entregué la Torá para su corrección porque la Luz que hay en ésta Reforma»; eso me lleva a la cumbre de la montaña.

Por eso en el comienzo el Creador le dijo a Abraham: «Tus descendientes serán extranjeros en una tierra que no será suya», es decir, que estarían bajo la influencia del egoísmo, pero que saldrían con gran riqueza (egoísmo), y necesitarían su corrección: la recepción de la Torá, el método de corrección con la fuerza del Creador, la Luz. Al dejar de usar el egoísmo (que es Egipto) y convertirlo en un «desierto», después lo usarían con el propósito de otorgar y lo convertirían en la «Tierra de Israel».

Sólo hay un deseo, peros los cambios graduales de la intención de este deseo convierten el deseo en «Egipto» (en hebreo «Mits-Raim«, «la concentración del mal»), luego en el desierto del Sinaí (en hebreo «Sinaí«, odio), hasta que lo convierte en bien, la «Tierra de Israel» (en hebreo «Eretz Yisrael», deseo hacia el Creador). Es decir, uno va a través de las etapas de la inclinación al mal: «Egipto», después «otorgamiento por el otorgamiento», «el desierto del Sinaí», y luego la «recepción para otorgar»: «la tierra de Israel».

El deseo de recibir placer siempre es el mismo, tú sólo determinas tu actitud hacia éste, que llega a estar cada vez más corregido.

(22830) De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 7 de octubre 2010. El Zohar.)

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El Creador sembró en nosotros una propiedad especial llamada “vergüenza” como un medio de crecimiento. Si yo me doy cuenta que soy un receptor en relación a otro,  me siento “avergonzado” porque eso hiere mi “yo”, mi estado, y la percepción de mi carácter. De hecho, el Creador nos creó con su Luz, y descendimos desde esa fuente tan alta en donde sentirse como receptor es opuesto a ella. Es por eso que nos sentimos humillados.

Sólo una bestia no siente vergüenza. Un perro comerá la comida que se le arroja sin ningún sentimiento de vergüenza. Si se le arroja algo a una persona, entonces sus sentimientos serán determinados por su estado de existencia.

Si alguien se está muriendo de hambre y eso está salvando su vida, significa que la persona ha descendido desde el nivel humano al nivel animal, y entonces tampoco sentirá vergüenza. En este caso, o la persona en ese momento no le interesa  la vergüenza y el dolor, o ella ha crecido en un ambiente en donde recibir es natural. Pero si alguien trata de “arrojarle un hueso” a una persona que tiene integridad y orgullo, ésta se sentirá ofendida.

El Creador nos hizo de esta manera intencionalmente para que podamos percibir cuán despreciable y bajo es junto a la voluntad de otorgar del Creador, y esta distinción nos da la fuerza para ascender.

(22840 – De la cuarta parte de la lección diaria de Cábala del 7 de septiembre 2010, El Amor por el Creador y el amor por los seres creados.)

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Lección diaria de Cabalá del 14 de octubre 2010

Rabash, Shlavei HaSulam, Y Jacob se asentó en la tierra en donde su padre moró.

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El Libro del Zohar, Capítulo, VaYeji (Y Yaacov vivió),  Ítem 770

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Rav Yehuda Ashlag, Talmud Eser Sefirot, Vol. 6, Parte 15, Ítem 145

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Rav Yehuda Ashlag, La enseñanza de la sabiduría de la Cabalá y su esencia, Lección 2

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Los Cabalistas sobre el Lenguaje de la Cabalá; Parte 16

Queridos amigos, por favor hagan sus preguntas acerca de estos pasajes de los escritos de los grandes cabalistas. Los comentarios entre paréntesis son míos.

El lenguaje de los cabalistas es un lenguaje de ramas.

Todas las palabras y expresiones que nuestros labios pronuncian no pueden ayudarnos a transmitir siquiera una sola palabra sobre la espiritualidad,  sobre todo lo referente a los asuntos divinos (propiedades de otorgamiento y amor) por encima del tiempo y espacio imaginarios. En su lugar, existe un lenguaje especial para estos asuntos, que es el lenguaje de las ramas, que indican la relación con las raíces espirituales.

Sin embargo, este lenguaje,  aunque es extremadamente adecuado en su tarea de profundizar los estudios de esta sabiduría más que cualquier otro lenguaje,  es sólo para el oyente que es sabio por su propio derecho; por lo que él sabe y entiende la manera con la que las ramas se relacionan con sus raíces.

Baal HaSulam, La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá

Todos aquellos que obtienen la Luz del Creador, a través de su trabajo, desean que sus sucesores disfruten de lo que ellos ya han descubierto, como también (alcanzar el mismo nivel). Por lo tanto, ellos han nombrado cada y todo alcance para que ellos (sus seguidores) puedan ser capaces de entender sus intenciones y alcances logrados; y así de esa manera, formar un lenguaje común entre ellos.

 (Escritos de Rabash, Volumen 2, Carta 19)