entradas en '' categoría

No pintes la espiritualidad con imágenes corporales

En el proceso de desarrollo, habiendo llegado a una edad completa, hemos llegado a ser equipados con un enorme arsenal de imágenes y conceptos acerca de los elementos de este mundo. Entonces, somos capaces de dividir y conectar varias imágenes y significados en nuestra imaginación y acción. Por lo tanto, cuando escuchamos de algo, podemos imaginarlo basado en lo que conocemos acerca de «algo similar» incluso si nunca hemos visto este objeto y no tenemos relación con el.

Con respecto a la espiritualidad, no tenemos idea de ello, tampoco ningún contacto con ello; no tenemos ningún conocimiento de sus elementos que podamos organizar y dividir o conectar para imaginar algo «similar.» Leemos acerca de fenómenos espirituales, y, si imaginamos algo en imágenes, debemos estar conscientes de que nos estamos engañando. En este caso, tomamos imágenes del mundo corporal que nos son familiares, y de ellas, en nuestras imaginaciones, arreglamos, por así decirlo, imágenes del mundo espiritual.

Ya que este camino se sabe que es falso, nosotros, al estudiar Cabalá, tratamos de no entender en nuestra mente y sensaciones, sino actuar a partir de lo que está descrito, como «el juez tiene sólo lo que sus ojos ven.» Añadir cosas (intelectualizando y fantaseando) no está permitido ya que significa forma que no está vestida en materia. La Cabalá está en contra de ello porque tenemos que alcanzar una forma vestida en materia. Si comenzamos a imaginar formas que no están vestidas en materia, siempre serán formas falsas tomadas de nuestro mundo, y nunca sabremos la verdad.

(24330 – De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 20 de octubre 2010 – La esencia de la sabiduría de la Cabalá.)

Material Relacionado:

Formateate para la espiritualidad

Como puedo ver el mundo real

La guia para la vida

Hasta que el gusano se convierta en un ser humano

El sistema de Gobierno Superior llamado «El árbol del universo» baja a nosotros desde Arriba en su forma ideal donde todas sus partes están interconectadas de manera apropiada. Cada elemento está unido con todos los otros en absoluta armonía, recibe sustento de todos y sostiene a todos de acuerdo a su grado en la fuerza común del sistema, lo que resulta en la formación de una esfera común simbolizando perfección.

Todo está permeado por la «iluminación de la Shejiná»; la Luz llena todos los deseos que existen en armonía mutua para que puedan proveer unos de otros. La ley de este sistema es que todos actúen sólo en sus intereses comunes, conscientemente y de manera recíproca. Es creado del lado de la Luz, otorgamiento, o el Creador.

Nos encontramos en el mismo centro de este sistema. Resulta que existo en un mundo maravilloso de Luz y armonía espiritual, pero a causa de estar en mi propio egoísmo, soy opuesto al sistema y veo el mundo de una manera completamente diferente.

¡La Luz Superior oculta  de nosotros a propósito la realidad perfecta sólo porque sería horrible sentir su perfección! Por lo tanto, veo simplemente una pequeña parte de la auténtica realidad que me rodea, la parte que soy capaz de absorber con mi diminuto egoísmo, pero veo todo en la forma opuesta, como mal o bien. Lo percibo al grado y en la forma en que soy capaz de aceptarlo y vivir con ello.

Al grado en que me corrijo y adquiero el grado de otorgamiento, esta esfera me es revelada más y más. ¡Se amplía y me muestra que soy cada vez peor! Pero mientras tanto, estoy ya recibiendo la fuerza de otorgamiento y corrigiéndome a mí y a mi realidad. Esto continúa hasta que mi percepción se expande y abarca toda la esfera, todo el «árbol», el sistema entero, y entonces puedo sintonizarme con este correctamente y con toda su fuerza.

Sin embargo, por el momento, existimos en el centro de todo este universo, en una forma opuesta a el, encerrados dentro de nuestro diminuto mundo como un gusano en un agrio rábano.

(24189 – De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de octubre 2010 – Beit Shaar HaKavanot)

Material Relacionado:

Hay un mundo maravilloso fuera de nuestro rabano amargo

Romper el circulo vicioso de la vida y la muerte

El mundo entero no es un rabano amargo

La unidad lo es todo.

El principio de amar al vecino como a ti mismo resume e incluye a todos los principios. Llevamos a cabo, al principio de miedo y al principio de amor, a través de la unidad mediante nuestra anulación ante el grupo, y a través de la garantía mutua recibiendo a la Luz que Reforma. La Luz nos trae el estado de miedo y luego al del amor. 

Todo esto en conjunto se denomina “La realización de los 613 mandamientos”. Esto en relación a la corrección de los deseos. Cada deseo neutraliza su egoísmo y adquiere una pantalla, la intención de otorgar.

Yo no veo, por adelantado, a los escalones de la escalera. Los construyo, por mí mismo, a través de la renuncia personal, que me permite agarrarme del grupo más y más fuerte. Es así como un único Kli se forma dentro de mí, dirigido al único Creador. Esto requiere al principio llamado “lo único corresponde a lo único”.

Todos nuestros esfuerzos y correcciones están dirigidos a construir esta unidad. Una persona lo discierne en su inspiración por ello, y suprime todo lo demás. ¿Con quién se une? Con el grupo, el lo evalúa usando tan sólo un criterio: la meta. Se une sólo a este punto de la meta, que está presente en el grupo, y no a otra cosa que este adentro de los que le rodean. Él se inclina ante la unidad y se enfoca en eso.

Entonces, el es único y se une con el único grupo, descartando todo lo demás en su deseo en orden de revelar al único Creador, quién es Bueno y Benevolente: La cualidad de otorgamiento. Por tanto, a través del amor por los demás, una persona adquiere amor por el Creador.

(25156– De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 28  de octubre del 2010 – Acerca de lo explicado sobre Ama a tu prójimo como a ti mismo.)

Material Relacionado:

Mi grupo amado

Yo soy el primero y yo soy el último

Debo amar a los demas o preocuparme por ellos

Elevarse por encima de los problemas en un haz de Luz.

Pregunta: Una persona que acaba de ser introducida a la Cabalá, ¿puede  llegar a la convención y conectarse por primera vez?

Respuesta: No importa en qué nivel la persona se encuentre, al entrar al campo colectivo siente que es bueno. El sentirá que le trae calor, confianza, y protección. Él probablemente consiga respuestas a ciertas pregunta de su vida, y le ayudará a resolver algunos problemas consigo mismo y en su casa.

La Luz Superior es revelada en la conexión con las personas, llena todas las cavidades y defectos. Por tanto, todos pueden sentir que vale la pena participar en la unificación. En la medida de la participación de uno, la persona podría conectarse a la Luz, la sabiduría de la Cabalá, y mejorar su vida.

La sabiduría de la Cabalá, contrariamente a las religiones, no proclama que una persona tenga que sufrir. Al contrario, uno debe conectarse al medio ambiente correcto (e incluso no tiene que hacer mucho esfuerzo para hacerlo), y entonces el empezará a ascender en el haz de Luz en nuestro mundo.

Toma tan sólo unos minutos a una persona sentir que lugar especial ha entrado. Supongamos que él llego a la reunión, a un programa cultural: La gente canta, baila, y el quizás desea participar. Si no, puede simplemente mirar. Sentirá calor y carecerá de cualquier presión personal. Por lo que no pienso que alguien no lo pueda disfrutar.

A las personas les gusta este tipo de atmosfera, incluso si ellos llegaron de casualidad, sin buscar espiritualidad. Después de todo, la vida, por lo general, no nos echa a perder  con tan buenos momentos, y  la gente realmente extraña esos momentos.

(24164– De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 18  de octubre del 2010, “La Enseñanza de la Cabalá y de su Esencia”)