entradas en '' categoría

Auto examen para el progreso espiritual

Pregunta: ¿Si no tengo algunas preguntas en el estudio, puedo avanzar no obstante?

Respuesta: Una persona tiene que comprobar por sí misma si está avanzando o no. ¿Cómo puede hacerlo? Al examinar si durante el estudio experimenta subidas y bajadas en su relación con los demás y rechazo por esto. Ahora solo necesito saber si estoy conectado con los demás y trato de revelar las imágenes que estudiamos en El Zóhar, la imagen del Creador, dentro de esta conexión.

¿Debo aspirar a ello? Sí, así es. ¿Qué tan fuerte es mi aspiración? ¿Cuántas veces durante la lección fui y regrese a estos pensamientos? ¿Cuántas veces durante este trabajo me sentí preocupado por los demás para que ellos también tuvieran esa intención? Entonces, el pensamiento colectivo de ellos también actuará sobre mí de modo que incluso si dejo estos pensamientos, de inmediato se volveré a ellos. En realidad, es bueno tener el mayor número de estas salidas y entradas rápidas cuanto sea posible.

Por esta razón, necesitamos el apoyo del grupo, y yo tengo que mantener constantemente el pensamiento acerca de la conexión. Este es todo mi trabajo. Estos signos me ayudan a evaluar mi progreso. Si dejo de pensar en la conexión y nunca más vuelvo a esos pensamientos, no avanzo.

Por lo tanto, no preguntes, examínate a ti mismo.

(31861 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 05 de Enero 2011, “Introducción del Libro del Zohar”, artículo “Itró” (Jetro))

Material Relacionado:

El nacimiento de josé

La constante y la variable en la ecuación de la garantía mutua

Compensando la falta de conocimiento con fe.

El nacimiento de la intención o MAN

El deseo de disfrutar es nuestra materia, mientras que la intención es su forma. Sin embargo, tú no tienes la intención o la forma hasta que el deseo de disfrutar se reúna con la Luz Superior y construya la forma en el momento de este encuentro.

Tú no puedes adquirir la intención del Creador por ti mismo. Sólo puedes volverte al Superior con tu plegaria (elevación del MAN), y entonces el MAD, el NHY del Superior, junto con su Luz Reflejada, desciende de Arriba. Y cuando la Luz Reflejada del Superior se vista en tu materia, de este modo, esta te dará una forma.

La parte inferior (NHY) del Superior que se viste en el inferior crea su forma. Mientras tanto, el inferior por sí mismo no puede hacer otra cosa que rogar: “Dótame con la forma del otorgamiento” Pero es el Superior el que decide de qué forma será, y por esta razón tenemos que anularnos.

Por lo tanto, el grupo puede suministrarme el deseo de recibir la forma del Superior, sin embargo, el grupo no determina esa forma para mí, sino que sólo suscita esta necesidad dentro de mí. Y cuando le pido al Superior, elevo el MAN, no dicto mi deseo a él. Si yo insistiera en tener una cierta forma, no sería otorgamiento.

Además, la Reshimó (gen de información) que determina mi plegaria ya está en mí. Al elevar MAN, elevo esa Reshimó, ese gen, de modo que el Superior pueda realizar un Zivúg: una unión de las partes masculinas y femeninas, como cuando se concibe un niño. Esta unión se produce Arriba, mientras que yo recibo una forma ya lista que esta engendró.

Todas mis formas ya están inscritas dentro de mí, en la cadena de mis Reshimót. Yo no determino mi destino, sino sólo establezco la forma de la transición de una forma a la otra: o bien por el camino de la Luz o por el camino del sufrimiento. Sin embargo, las formas han sido ya fijadas, son definidas por la raíz de mi alma y su descenso a este mundo. Tengo que subir de nuevo siguiendo exactamente el mismo camino.

Yo sólo determino cómo voy a hacer la transición de un estado al otro: siendo empujado por los golpes o conducido por la Luz delante de mí. También decidiré si voy a avanzar rápida o lentamente, es decir, si voy a tratar de aprender del Creador o Él tendrá que enseñarme con un palo.

(31884 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 05 de Enero 2011, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

Material Relacionado:

¿Cómo cambiar mi destino?

Un buen destino

¿Por qué esperar los golpes?

La vida dentro de la imagen holográfica

Pregunta: Si vivimos en la imagen holográfica, ¿cambia esta mientras ascendemos los grados espirituales?

Respuesta: Esta imagen cambia constantemente ya que nosotros mismos definimos su forma. Hay dos vectores o fuerzas: el deseo de recibir y el deseo de otorgar, y nosotros establecemos la relación entre ellos. Varias combinaciones de estas dos fuerzas engendran las miles de formas diferentes que tenemos ante nosotros.

Cualquier instrumento o cualquier fenómeno espiritual natural o corporal en todos los mundos, todo, proviene de la interacción entre el Creador y la criatura: la Luz que engendra el deseo. Sólo hay dos componentes: la Luz y el deseo, y la pantalla entre ellos. La pantalla asegura la correspondencia entre el Creador y la criatura.

Esta correspondencia se establece en diez niveles cualitativos (10 Sefirót), las cuales también se dividen en 620 (Taráj) partes, y así infinitamente. No importa lo que hagas: Analizar la realidad y dividirla en sus componentes o, por el contrario, sintetizar y generalizar, en todas partes revelas las mismas dos fuerzas que actúan: otorgamiento y recepción.

(31877 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 05 de Enero 2011, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

Material Relacionado:

El mundo está creado con misericordia.

No pintes la espiritualidad con imágenes corporales

¿Cómo puedo ver el mundo real?

Los cabalistas en la Torá y los mandamientos, Parte 11

Queridos amigos, por favor, hagan preguntas acerca de estos pasajes de los grandes cabalistas. Los comentarios entre paréntesis son míos.

 613 consejos y 613 órdenes

 Hay dos partes en la Torá y Mitzvót:

“A. La Torá y las Mitzvot es acerca de sus formas que se nos han revelado a todos nosotros, tal que ellas son el aspecto de la observación de las Mitzvot y el estudio de la Torá en forma de 613 consejos. Éstos tienen el poder de purificar y limpiar el cuerpo [deseo], y engrandecer la virtud del alma [intención], tal que sea digna y meritoria de recibir la Luz del Rostro del Rey, como lo fue el alma en su raíz, antes de que peque y entre en este cuerpo bajo [deseo egoísta], en el mundo bajo”.

 B. La observancia de las Mitzvot y el estudio de la Torá en la forma de 613 órdenes, las cuales son el asunto del alcance de Sus Nombres y toda la recompensa de las almas.

El mérito de la segunda parte sobre la primera, es como el mérito de los Cielos sobre la Tierra. Pues la primera parte es solamente el aspecto de la preparación, y la segunda parte de hecho, es el cumplimiento y el objetivo de la Creación.

 – Baal HaSulam, “Introducción al libro, De la boca de un sabio

(30508)

Material Relacionado:

Los cabalistas en la torá y los mandamientos, parte 7

Los cabalistas en la torá y los mandamientos, parte 10

Los cabalistas en la torá y los mandamientos, parte 9

La maldición de un sabelotodo

Pregunta: ¿Por qué no puede una persona adherirse al Superior y ver en Él la razón de todo lo que sucede y avanzar así?

Respuesta: Esto se llama “ser demasiado inteligente para su propio bien”. Hay un “bloque” en nuestra cabeza que dificulta en gran medida nuestro avance, impidiéndonos hacer cualquier cosa. Cada uno está seguro de que entiende y puede lograr todo con su mente. El hombre no es capaz de cancelar su razón corporal, su “yo”.

La ley de crecimiento y ascenso de grado en grado necesita la anulación del grado anterior para adquirir el siguiente. Incluso las plantas se desarrollan a partir de semillas de la misma manera. Cualquier célula que hace transiciones de un estado a otro sufre los mismos cambios. La única diferencia es que tenemos que hacer estos cambios intencionalmente, de manera consciente, ¡con nuestra propia demanda!

En la naturaleza sucede de forma automática, instintivamente. Así es como un embrión crece en el útero, como lo hace cualquier niño. Si deseo adquirir una profesión y aprender algo, sé que tengo que cancelar mi mente ante el instructor. Quiero que me diga y me muestre que debo hacer, y yo lo repito después de él.

Hago lo que hace una y otra vez hasta que aferro el principio, la base interior. Después de haber realizado la acción yo mismo suficientes veces, ahora entiendo por qué funciona así y no de otra. Mientras mi deseo egoísta apoye esto, no tengo ningún problema en cancelar mi razón para aprender.

Pero aquí el deseo egoísta está en contra de tal cancelación, ¡por lo tanto no puedo aprender nada! Me aferro a mi suelo como un burro terco (Jamór [burro] es similar al la palabra “Jómer”[materia]), que se niega a moverse, ¡incluso bajo amenaza de muerte!

¡Y la amenaza está lejos de ser vacía! Concluimos nuestras vidas sin haber logrado el alcance. Y en verdad, mientras más inteligente una persona, más problemático es esto para ella.

(31626 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 03 de Enero 2011, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

Material Relacionado:

La mente es una conexión universal

La inclinación al mal y la semilla de un alma

El arrogante no aprende

Ascendiendo por encima de la razón

Hablamos sobre el Creador según nuestros Kelím (vasijas) provistos de la capacidad de corregirlos. Solo desde los Kelím corregidos podemos conocerlo a Él.

Los Kelím corregidos funcionan según el principio: “Por Tus acciones Te conoceremos a Ti”. Cuando actúo como el Creador, entonces empiezo a conocerlo a Él.

Las obras del Creador son el otorgamiento y por lo tanto debo lograr actuar con el otorgamiento para conocerlo a Él. Según las acciones que son iguales exactamente a Él  lo entenderé a Él: Quien Es y Como Es, cuales es Su programa y mi meta en mi relación con Él, cuáles son Sus órdenes y pensamientos. Todo esto lo entenderé cuando sea semejante a Él en las acciones, y no antes.

¿Cómo puedo lograr las acciones del Creador? Para esto hay que hallar la cualidad del otorgamiento. La adquirimos por encima de la cualidad de la recepción, por encima de los Kelím de recepción. Esto se llama: “Fe por encima de la razón”. Aquí esta toda la esencia de nuestro trabajo.

“Razón” es lo que sé, lo que siento, lo que veo en las sensaciones del deseo de recibir.  Y “Fe” es otra cualidad, más elevada.  Esta cualidad la obtengo por encima de la “Razón”: primero debo descubrir y comprobar mi razón y, después, recibir la Fuerza Superior  que me permitirá seguir por encima de la razón, según la forma idéntica pero más arriba de la razón. Y esto significa que avanzo por encima de la razón. 

(31496 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 02 de Enero 2011, “Por encima de la razón en el Servicio Divino”)

Material Relacionado:

¿Cómo se estructura el día cuando se estudia cabalá?

Las interferencias que llegan en nuestro camino son la ayuda desde arriba

En todas las situaciones de la vida, tu comportamiento lo debe determinar sólo la meta espiritual

El beneficio de la imitación

Pregunta: ¿Tengo que creer que todo lo que los cabalistas dicen es verdad?

Respuesta: Esto es exactamente lo que llamamos “la fe en los sabios”. En realidad no tienes elección: tú crees en los cabalistas como un joven cree en un adulto con el fin de crecer.

En nuestro mundo, un niño también se basa en los adultos; de lo contrario, ¿cómo sobreviviría? ¿Alcanzará algo si él no escucha, ni recibe las herramientas necesarias, ni aprende lo que ellos hacen imitándolos como un mono?

No es un accidente que se tome en cuenta a un mono como vínculo intermedio entre el mundo animado y humano. Aprender  “como lo hace un mono” es el medio para llegar a ser humano. Un niño mira a los adultos y los copia una y otra vez.

Si es así, entonces ¿Dónde expone un niño su propia inteligencia? Él lo hace específicamente al observar y copiar los movimientos externos. Gracias a esto, él entenderá más tarde su esencia interna.

Esto se describe como: “Por tus actos, te conoceré”. No tenemos ninguna  elección sino aceptar los consejos de los cabalistas por encima de nuestra razón ya que estas recomendaciones descienden de grados muy exaltados. Esto significa que tenemos que actuar como un niño delante de un adulto.

A veces, estos consejos son incluso difíciles de comprender ya que las palabras de un sabio siempre están distorsionadas en ti. No obstante, en la medida en que te dirijas a decodificarlos y llevarlos a cabo, tendrás éxito. Algunos reciben de “boca a boca” y avanzan muy rápido. Otros reciben de “boca a oídos” y crecen más despacio. A pesar de todo, esta es la manera: el más joven aprende del más anciano.

La clave está en aceptar el rol de un “mono” y aprender de un humano. Después de todo, estos son dos niveles (diferentes) de desarrollo.

(31483 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 2 de Enero 2011, “Por encima de la razón en el Servicio Divino”)

Material Relacionado:

La cabalá un modelo para el nuevo mundo

De aprendiz a maestro

La única manera de estudiar

Todos los problemas conducen al grupo

Escritos de Rabash: “Peldaños de la escalera”, artículo “Qué significa la calamidad que llega  a los malvados, la cual comienza de los justos; en el trabajo”: “Los antiguos sabios dijeron: “la calamidad no llega al mundo a no ser que haya en él malvados, solo que primeramente proviene de los justos”.

Avanzar de manera individual, es imposible. La serie de descensos revela y descubre en la persona un gran egoísmo, y esta se pregunta a sí misma: “¿es acaso posible salir del egoísmo?” Y entonces la resuelta necesidad de salir de este, la conduce al grupo. Solamente allí, junto a los demás, puede invocar la fuerza que lo saque fuera.

Todos los intentos de salir por sus propios medios (ver la flecha roja en el dibujo) serán una derrota. No se puede hacer nada aquí individualmente, porque la persona debe corregir la ruptura, corregir la vergüenza, preparar la salida por sí misma en pos del prójimo. Por lo tanto todos los descensos vienen para llevarnos al agotamiento propio, para que por falta de alternativa nos dirijamos al grupo y por medio de este adquiramos el reconocimiento sobre la importancia del Creador. Esta importancia nos obligará a buscar salidas  y nos llevará a la decisión correcta: solamente en el entorno encontraremos fuerzas para avanzar.

Y entorno, así como lo comprendemos, es la forma y la imagen artificial. Solo que le parece a la persona como algo extraño, a propósito, para que pueda renunciar y desprenderse de su egoísmo, del deseo de recibir.

Y por eso, las calamidades llegan para revelar en nosotros más y más a los “malvados”, pero a la vez, caen sobre esos estados que se denominan “justos”.

(31844 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5 de Enero del 2011, Escritos de Rabash)

Material Relacionado:

La vergüenza es una cualidad beneficiosa.

Sabio amor

La corrección depende sólo del deseo no del conocimiento

Sabio amor

Si el Creador quiere llevarnos a la semejanza con Él, entonces, ¿cómo puede El despertar en nosotros el sentimiento de Su grandeza, el valor de la propiedad de otorgamiento, para que deseemos cambiar nuestro estado de existencia por el Suyo? Él no tiene muchas opciones, somos obligados a ascender en pequeños pasos a la vez siempre haciendo intentos para elegir un grado más elevado por encima de nuestro presente estado.

Debido a esto, ¡el Creador no puede revelarnos su amor! De hecho, si el amor fuera revelado, inmediatamente arruinaría toda la escalera de grados espirituales y todo lo que los diferencia.

Un niño es la cabeza de una familia y demanda constantemente de los padres, asumiendo que viven para él. Él está aprovechándose de su amor. Si, sin embargo, él está en casa ajena, actúa totalmente diferente: no hará demandas como lo haría en casa, estará tímido y asustado.  Pero en casa, no tiene vergüenza ni miedo.

Por lo tanto, si el Creador nos revela su amor, nosotros, como niños malcriados, nunca seríamos capaces de apreciar su grandeza y ascender a Él. En este mundo, somos impulsados por el instinto natural que nos empuja a crecer y evolucionar. Pero en el mundo espiritual, este instinto no existe. Tenemos que desarrollar ese deseo por nuestra cuenta.

Por otra parte, si el Creador se revelara a sí mismo como un Ser amoroso, nosotros haríamos caso omiso de él en todo.  Por lo tanto, Él se debe ocultar con el fin de darnos una oportunidad de evolucionar y apreciar Su magnificencia en la oscuridad.  En la Luz, no seríamos capaces de hacerlo.

Esto es precisamente de lo que las fuerzas impuras (Klipót) se quejan: Ellas querrían descubrir al Creador antes de recibir la pantalla. En tal caso, nosotros no tendríamos ninguna posibilidad de llegar a otorgar a todos.

(31629 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 03 de Enero 2011, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

En el camino hacia la fe

Pregunta: Cuando estoy pidiendo por la vasija de otorgamiento, siempre puedo darme cuenta que todavía no la tengo. ¿Dónde está el lugar para la fe aquí?

Respuesta: Alcanzar la fe es muy difícil.  Después de todo, significa cruzar el Majsóm (la barrera que nos separa de la espiritualidad). La fe es el atributo de otorgamiento (Jafétz Jésed), la propiedad de Bína, la Luz de otorgamiento, Jasadím (Misericordia).  Una fe completa es la Luz de Jasadím con la iluminación de Jojmá (Sabiduría).

Aquí estamos hablando acerca de un grado exaltado.  Para poder lograrlo, tenemos que elevarnos por encima de nuestro egoísmo, salir de Egipto (Majsóm), romper con el Faraón (el egoísmo en nosotros) y lograr la fuerza (propiedad) de la Luz o del Otorgamiento.  Este es el comienzo de la fe.

Entonces viene el periodo de los “cuarenta años en el desierto”, cuando estamos alcanzando la fe, el atributo de otorgamiento, construyéndolo por encima de nuestro egoísmo.  Luego de haber completado este periodo, recibo la fe que se eleva por encima de todos mis deseos, por encima de todo Egipto.  Ahora puedo entrar dentro de la fe completa, recibir dentro de la Luz de Jasadím la Luz de Jojmá, Su sensación y revelación.

Esa es la entrada a la tierra de Israel: el Egoísmo (Faraón) corregido por la Luz hasta el punto del atributo de otorgamiento (Jafétz Jésed) está trabajando ahora para recibir del Creador en aras del otorgamiento.  En otras palabras, tu deseo ahora esta aspirando directo al Creador (“Israel” es Iashár (directo) – Kel (el Creador)

(31479 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá “Por encima de la razón en el Servicio Divino”)