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El vacío antes de la revelación

Pregunta: Usted dijo que al leer El Libro del Zohar, debemos enfocarnos en la unidad. Pero, ¿cómo se expresa? ¿En qué acciones debo estar pensando? Después de todo, la palabra «unidad» no tiene eco en mí.

Respuesta: El sentimiento de unidad se construye gradualmente en la persona a lo largo de muchos meses, hasta que ella empieza a sentir un cierto «gusto» en la unificación con los amigos y a encontrar algún tipo de realidad en ella.

Nosotros experimentamos en nosotros mismos todas las acciones en el proceso en las que, durante millones de años de evolución, el grado vegetativo se formó a partir del inanimado, el animado del vegetativo y el humano del animado. Pero atravesamos estados similares a una velocidad enorme.

Tú preguntas sobre el estado que aun no has obtenido. Está tratando de inquirir donde puede desarrollarse esta sensación de unidad, el sentimiento de unidad y de otorgamiento, cuando salgas de ti mismo, de tu ego. Pero en realidad nada es claro para ti.

Este es un signo de alcance. Empiezas a aproximarte al estado en el que buscas y no sabes cómo encontrar. «Estoy buscando a mis hermanos». Busco la unidad y no la encuentro. ¡¿Existe siquiera?, ¿Qué es?, ¿Cómo puedo asirme a ella?!

Este es «el vacío antes de la revelación». Ya estás parado en el umbral de esta. Y así es, siempre. La pregunta sobre el estado que no poseen es el estado mismo que la precede. Simplemente tienes que seguir adelante, dale tiempo a la Luz para que realice su trabajo. Si estás presente en el grupo, en las lecciones, haces difusión y haces todo lo posible, dale una oportunidad a la Luz para que haga el trabajo.

Como se describe en la «Introducción al Estudio de los Diez Sefirót«, ítem 133: «Y sólo los héroes entre ellos, con su paciencia soportaron, derrotaron a los guardias y abrieron la puerta. Y fueron recompensados al instante al ver la cara del Rey, quien designó a cada uno de ellos en su lugar correcto. «¡Ten paciencia! Si se tarda diez años, que así sea. Otros diez, gran cosa.

Y aquellos que piensan que son inteligentes «saltan de la carroza», y en diez años ven que no tienen nada. Tú puedes decir: «¿Pero yo tampoco tengo nada, o sí?» Posees un gran deseo, comprendes que careces de unidad.

(41222- De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 04/22/2011, El Libro del Zohar)

Faraón y El Creador

Pregunta: ¿Qué podemos aprender del Faraón?

Respuesta: Podemos aprender la lealtad del Faraón hacia el Creador. El realiza su tarea al pie de la letra, fielmente y con diligencia. Es un verdadero siervo del Creador como ningún otro.

De hecho, estamos tratando con una fuerza mecánica oculta en la naturaleza. En cada senda y en cada grado, en cada molécula y en cada átomo, en cada combinación y en cada relación, ella calcula como tomar posesión de todo lo que ella pueda tener. Es un programa interno único que trabaja en cada partícula de la creación, en cada sistema y en cada combinación.

Eso es lo que es el “Faraón”: algo común, omnipotente, y presente en cada deseo, en toda la realidad creada. No abandona a ninguna partícula de la creación ni por un segundo. Entre las estrellas y galaxias, en nuestro mundo y en los otros mundos, está este programa integral universal. Y esto es lo que tenemos que aprender del Faraón: un enfoque libre, comprometido y persistente hacia nuestras responsabilidades.

Es más, en lugar del antiguo programa, debemos asegurarnos de instalar el nuevo.  Además, esta actualización le pertenece al Faraón: Lo empleamos y bajo ninguna circunstancia lo eliminamos por inutilidad.  Las actualizaciones espirituales siempre se instalan sobre el programa base que ya existía. Trabajamos sobre el Faraón, sobre nuestro deseo de recibir, reemplazando la intención egoísta por la intención altruista, mientras que el deseo del Faraón queda como lo que es.

Tenemos la intención y el deseo de recibir, que es un sistema activo y preestablecido; eso es lo que existe. Y entonces, cambiamos esta intención hacia el otorgamiento, mientras mantenemos el deseo de recibir. De esta manera, entramos a la realidad  espiritual, a la que será.

Abajo esta el Faraón, arriba está el Creador, y ellos se oponen entre sí. Y la transición se hace a través de la Luz.

(41235 – De la 4º parte  de la lección diaria de Cabalá del 4/22/2011, Escritos de Rabásh)

¡Dime qué quieres!

Solamente a través de la unión podemos llegar a la revelación del Creador y la vida espiritual. Pero sin el entorno, yo nunca puedo imaginar correctamente la espiritualidad: como otorgamiento y amor hacia los demás.

Necesito construir un entorno para mí, el cual me desarrollará en este deseo no natural, “artificial”: el anhelo de unirme con los otros. De hecho, esto es una mentira para mi ego, el cual no ve ningún beneficio en esta acción. Y cuando el entorno comienza a cultivar en mí este nuevo deseo y nuevos valores, solamente entonces yo descubriré que hay una fuerza que se opone a esta unificación: Faraón.

Antes de esto yo ni siquiera podía imaginar que unirse fuera tan difícil. Yo no lo deseaba tanto, en su lugar, era más bien neutral a ello. Pero mientras más me inspira el entorno con esta idea, así como lo hace la buena propaganda, a aspirar a este objetivo artificial el cual yo ni podía sentir anteriormente, más comienzo a sentir los obstáculos en mi camino, la fuerza especial que impide la unidad.

Esta fuerza está dispuesta a ofrecer cualquier cosa que tú quieras, todos los placeres de la vida en este mundo. Ella me pide: “¡Dime lo que quieres!” Dinero, honor, poder, conocimiento, viajes, cualquier placer que tu corazón desee.

Considera las nuevas formas infinitas que la humanidad ha encontrado para satisfacerse en estos años recientes, las cuales no habían existido previamente en siglos de nuestra historia. Hoy en día nosotros producimos entre 30 y 40 veces más de cualquier tipo de bienes que no tienen ningún propósito práctico. Cada 6 meses o cada año me veo forzado a cambiar mis cosas por nuevos modelos: computadoras, ropa, y así sucesivamente. Estas cosas oscurecen el cuadro real, y es todo el trabajo del Faraón, solamente al nivel corporal y bestial.

Pero cuando alcanzamos el deseo de unirnos, la verdad, el implacable Faraón se revela, drenando todos nuestros esfuerzos y tornándolos en su propio beneficio. Esta fuerza se revela a sí misma, dispuesta a darme todo lo que quiero. ¡Todo menos unidad!

Y es aquí donde comenzamos a entender la meta del Faraón y por qué él esta incondicionalmente en contra de la unidad, en particular. Primeramente, él quiere que sintamos la necesidad por el Creador, la fuerza superior, para ayudarnos. Y segundo, él quiere que nuestro deseo por la unidad crezca a su máxima expresión, a todo su potencial, lo cual nos elevara a las alturas del Creador mismo.

(41262 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá de 4/22/2011, Escritos de Rabásh)

Como está el estudiante, está el maestro

Baál HaSulám, carta 10: «Si un estudiante cae en el exilio, su maestro está exiliado con él». ¿Pero cómo pueden las afirmaciones egoístas abrumar al estudiante en sus estudios y trabajo, tanto que se desvíe del camino espiritual, a pesar de su conexión con el auténtico maestro cabalista?

Todo es debido al hecho que durante el descenso, el estudiante piensa que el maestro también está en descenso. Y es realmente así ya que él puede recibir ayuda del Maestro sólo al grado en que él valora la grandeza del maestro.

Por lo tanto, su maestro está en este momento débil y bajo, según cómo lo ve el estudiante, y esto significa que el maestro cae junto con el estudiante. El principio del exilio egipcio comienza con que «un nuevo rey se eleva sobre Egipto, quien no conocía a José», un nuevo poder en la mente de cada uno que cayó de su grado previo (al igual que su maestro con él).

Entonces, ellos «no conocen a José» (el hombre justo) y lo imaginan similar a sí mismos. Y este es el comienzo de la esclavitud ya que de otra de manera, el hombre justo los protegería de la esclavitud y del exilio.

Este pasaje no discute eventos históricos, sino sobre la persona que está viviendo su «historia espiritual» justo ahora. Desde el momento en que comienza a buscar el propósito de la vida, es llevado a un lugar donde puede crecer espiritualmente y realizar el propósito de su vida, develar su secreto, es decir que encuentra un grupo cabalista y al maestro.

Y entonces, todo depende de cuánto valora lo que recibió: el grupo, los textos cabalísticos, y al maestro. Y su «esclavitud egipcia», el exilio, el despliegue de su ego, comienzan con él ignorando al maestro.

Después de todo, el maestro le muestra el camino. De otra manera, una persona de este mundo nunca alcanzaría la verdad que está oculta de nosotros; no hay oportunidad de encontrarla por nosotros mismos. Todas las almas están organizadas de acuerdo con la cadena: AHP (AJáP) del superior descendiendo al GE del inferior, y sólo aferrándonos al primero podemos avanzar.

Así, el exilio egipcio comienza cuando el estudiante ignora al maestro, que es un desarrollo natural por el que debe pasar. Primero, no siente en absoluto lo que sucedió y que está desviándose del camino. Él piensa que está totalmente en lo correcto: Está avanzando, entiende y siente más, y puede tomar sus propias decisiones y juzgar, sabiendo qué pasos está dando.

En otras palabras, tiene una opinión acerca de todo basado en el «sentido común» y la «lógica», mientras olvida que todo está bien y es bueno sólo en relación con su egoísmo personal y no en relación con el «maestro, los libros, y el grupo», donde uno debe progresar sólo mediante «fe por encima de la razón».

Está dicho que ellos ya no sentían a José (el justo en el interior), es decir que una persona ya no registra su punto en el corazón el cual previamente lo vinculaba con el avance, el camino espiritual, y el otorgamiento hasta un cierto grado. Y amputa por completo los lazos con el progreso espiritual ya que no tiene nada en qué apoyarse si el maestro que lo llevaba por el camino se ha ido.

Una persona piensa que continúa evolucionando, mientras que su desarrollo sólo lo empuja más profundo en la esclavitud que aún está por descubrir. No hay nada que podamos hacer; hay estados necesarios que uno tiene que atravesar.

(41106 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/20/2011, Baál HaSulám carta 10)

No «entierres» tu esfuerzo en el suelo

El Zohar, capítulo «Bo» (Ven al Faraón), ítem 196: Los egipcios venían y veían los huesos que los perros llevaban de un lugar a otro y rompían, y los enterraban para que los perros no los encontraran. Esta es la cancelación más grande de la idolatría de su parte… cuando esconden los huesos de sus dioses en el suelo.

Pregunta: ¿Que implica «los egipcios escondieron los huesos de su dioses en el suelo»?

Respuesta: Usualmente, la persona quiere «enterrar» sus esfuerzos los cuales ve como un fracaso y olvidarse de ellos. Nosotros, sin embargo, debemos resistirnos a esta falla: «He sucumbido ante el mal; no pude manejarlo y fallé ¡Cierto! Y ahora, basado en este mal, hago el bien una vez más».

Si sé que no entierro nada de mis esfuerzos, merezco el apoyo del grupo y del Creador para continuar. De otra manera, regreso al punto cero una vez más, y sólo por necesidad, al no haber encontrado nada bueno en este mundo, prefiero permanecer en el grupo. En otras palabras, ¿Qué nos motiva en realidad? ¿Cuál es el nivel en que una persona hace este cálculo? Es siempre en el nivel del mundo corporal. Y es por eso que no se mueve hacia adelante.

Pero debemos constantemente hacer cálculos basados en el constante crecimiento del mal. A pesar del hecho de que me venció y veo toda la podredumbre de mi ego, todo mi mal, continúo hacia adelante ¿Pero cómo puedo continuar? Ahí es cuando necesito al grupo, su apoyo, al Creador, para que me dé fortaleza.

Así, con cada nuevo paso, avanza la persona. De otra manera, permanece en el mismo lugar como si acabara de descender a Egipto. Debemos esforzarnos por sentir esos estados internos, propiedades, y deseos. Lo sé por experiencia propia: Es imposible salir de Egipto si no lo has reconocido, si no has estado en él, y no has lo vivido por ti mismo.

No necesitas ser un sabelotodo para hacer esto. Sólo anhela la unidad con los otros, el otorgamiento mutuo, el apoyo, y la garantía, todos esos signos de unicidad. En respuesta a estos esfuerzos, obtendremos los significados internos correctos.

(41112 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/21/2011, El Libro del Zohar)

Momentos de Cabalá- «Inmerso en la espiritualidad»

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