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La vergüenza convierte al mono en humano

Pregunta: Durante la primera expansión de la Luz (Keter) la vasija no existía aun. ¿En qué se invistió la Luz entonces?

Respuesta: Por supuesto, eso no es aun llamado vasija. Es por eso que nos referíamos a ello como las fases de expansión de la Luz Directa y no a las fases de la vasija. Tú puedes llamarlo también los estados del desarrollo de la vasija, pero sin dudas, hasta el cuarto estado no hay vasija a la cual podríamos llamar una criatura independiente.

Es sólo después de la cuarta fase, al expandirse desde arriba hacia abajo, que ejecuta la Restricción y alcanza este mundo, que puede decirse que la vasija ha completado su desarrollo. Es acá solamente, en este mundo, donde la criatura deseará regresar a su raíz, que se puede considerarse independiente y que prosee el punto de libre albedrío, el cual puede alargarse desde un punto a la escala del mundo del infinito.

De acuerdo con la sensación de este punto de libre albedrío y según la medida de su desarrollo, es llamada criatura, mientras un simple deseo de disfrutar no es llamado criatura. Es solamente un ser creado desde el lado del Creador, El Anfitrión. La criatura real es opuesta al Creador y posee su propia voluntad.

Es por eso que los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza no son considerados como criaturas. Ellos existen instintivamente bajo el completo control de la Luz, sin ninguna independencia. De esta manera, no de manera independiente, todavía existen muchas personas ahora, que obedecen las órdenes de su naturaleza.

La elección comienza cuando la criatura siente vergüenza debido a su carencia de equivalencia de forma con el Creador, lo que empuja su desarrollo. Este estado es llamado la criatura.

(45812 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/19/2011, Talmud Eser Sefirot)

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Cabalistas, ¡vengan a la reunión!

Pregunta: ¿Si compro dos pedazos de pan pero solo me como uno, significa eso que estoy robándole el otro pedazo a alguien?

Respuesta: Si, así es. Todavía no sabemos cuán preciso y pre calculado está todo. Sin embargo, estamos listos para subir los 125 grados de desarrollo y en este momento no se espera que hagas ningún cálculo, el cual no eres capaz de hacer de todas maneras. Y aun así eres capaz de entender la situación: habitamos en un sistema integral, en un mundo globalmente interdependiente. Nos guste o no, la naturaleza o el Creador, nos está educando al respecto enviándonos golpes si es que no estamos dispuestos a reconocer lo obvio de antemano.

No podemos obtener ninguna ganancia por nosotros mismos si no despojamos a alguien. De hecho, la tierra tiene cierta cantidad de agua fresca almacenada, y si consumes más que los demás, obviamente será a expensas de los otros. Así es como la naturaleza nos enseña cuán interconectado estamos. Pero si estudiamos esta interconexión con nuestra conciencia espiritual interior, trabajando de manera cooperativa, no necesitáremos padecer hambrunas y catástrofes en el sendero del sufrimiento. ¿Para qué?

Al utilizar la educación global, podemos explicarle a toda la humanidad que todos somos hermanos ya que estamos fuertemente conectados y dependemos los unos de los otros. En las palabras de Baal HaSulam, todo el mundo es una familia.  Por lo tanto, no podemos actuar a expensas de los demás porque no solo estaríamos  robándoles (lo que no podemos seguir haciendo) sino que al hacerlo, también nos estamos privando del mundo espiritual.

Mira lo que conseguirás al aprender a aplicar las leyes de la sociedad balanceadas por el consumo básico. “¿Qué es lo que tienen los millonarios sino son ceros en el banco?” se pregunta Baal HaSulam. Después de todo, cuando colapse la economía, no te va a quedar nada.

“¡Un momento, pero yo poseo una pieza de arte que vale 30 millones de dólares!” Estupendo, pero el problema es que nadie la necesita. Te la puedes comer para la cena si quieres. “¡Pero tengo unos lingotes de oro en mi caja fuerte!”, bien, pero no hay nadie que los compre, de manera que ¿Qué vas a hacer? Anteriormente, tenían algún valor y hubieras podido comprar un camión lleno de comida con eso, pero hoy, nadie necesita tu oro.

Tendremos que estudiar muy duro si no educamos a la humanidad con anticipación. ¿Educarlos sobre qué? Tenemos que enseñarles los cosas sencillas: introducirlos a la nueva realidad regida por la integración interdependiente y reciproca, donde todos dependen los unos de los otros.

Mira a los europeos que están a punto de disolverse y dividirse. Ellos no entienden que la tendencia general los está haciendo retroceder y que romper los lazos es imposible.  Hasta el “mercado común” que en realidad no es otra cosa que un ego dirigido por un bazar de ladrones donde se odian unos a otros, todavía seguía facilitando al menos conexiones externas. Europa cerró las fronteras y acuño su propia moneda con la figura de su egoísmo colectivo. Eso fue un cierto grado de progreso.

Esto es lo que tenemos que explicar.  El tiempo ha llegado; estamos literalmente invitados, “llamados a la reunión”. Debemos poner nuestro mejor esfuerzo en educar al mundo, dejar de esperar algo más, y empezar a trabajar con toda nuestra capacidad.

(46154 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/22/2011, «Matan Torá (La entrega de la Torá)»)

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Lección diaria de Cabalá – 06.27.11

Shamati # 40, «Fe en el Rav, ¿en qué medida?»
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El Libro del Zohar, selecciones, capítulo «Truma» (Ofrendas), ‘El Cantar de los Cantares de Salomón’, ítem 346, Lección 14
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Talmud Eser Sefirot parte 1 «Tabla de preguntas y respuestas para el significado de las palabras», ítem 39, Lección 32
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Prefacio a la sabiduría de la Cabalá, ítem 16, Lección 11
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«Matan Torá» (la entrega de la Torá), ítem 12, Lección 7
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El Buen Entorno – 06.26.11

Mi buen entorno – Consejos de Dr. Laitman para la semana

Todos los placeres del mundo

Baal HaSulam, “La Libertad”: está escrito:»El tallado (Jarut) de las piedras»; no lo pronuncies (Jarut) «tallado», sino más bien (Jerut) «libertad», para mostrar que ellos son liberados del ángel de la muerte”.

Está escrito: “Creé la inclinación al mal y creé la Torá como condimento”. ¿Entonces qué es la “Torá”? Es un instrumento que contiene la Luz que Reforma.

De este modo podemos atraer la Luz superior y esta nos retorna a la Fuente para que nos trasformemos desde la inclinación al mal hacia la inclinación al bien.  Por lo tanto pasamos del deseo de recibir, que se llama “el ángel de la muerte”,  al deseo de otorgar, que se llama “el ángel de la vida”. Esto es la liberación del ángel de la muerte.

Porque en nuestro deseo de recibir sentimos solo este mundo y nada más, es una existencia animal. Vivimos, sufrimos y al final de todo morimos. Ni siquiera podemos imaginar  cuan miserable es esta exigencia.

Hasta que  no logremos el otorgamiento, toda nuestra vida es nada más que  una huida de los sufrimientos por lograr unos placeres minúsculos que no existen en lo espiritual.

El peldaño espiritual  más pequeño es miles de veces más grande, más completo, más entero que todos los placeres de nuestro mundo en todos los tiempos. Es imposible imaginarlo.

Para contener este deseo espiritual tan grande hay que preparar una vasija con la intención de otorgar. De todos modos, solo en la cualidad del otorgamiento podemos ascender por encima del ángel de la muerte.

(46362 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/24/2011, «La Libertad»)

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¿Qué es el Creador?

Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot, parte 1, «Tabla de preguntas y respuestas para el significado de las palabras»: pregunta 27. Maatzil (el Creador) Cualquier causa es considerada como el Maatzil del grado efectuado. El título Maatzil contiene el Hamshacha (atracción) de la Ohr (Luz) y el Kli (vasija) que recibe la Ohr.

Está claro para nosotros que el grado superior se denomina el Creador con respecto al inferior, que éste ha creado. Pero ¿por qué se añade aquí que el concepto de «el Creador» incluye no sólo la Luz recibida, sino también la vasija que recibe esta Luz, es decir, mi vasija, el deseo?

Yo recibo de la Luz y siento mi realidad dentro de mi deseo. Dentro de esta realidad, siento el grado superior. En otras palabras, la sensación en mí, está dividida en dos partes: el superior y yo. Y todo esto se llama el Creador.

Es decir, todo se alcanza sólo dentro de las sensaciones del hombre, y una parte especial dentro de mí la llamo el Creador. Por lo tanto, se dice: «¡Por tus acciones te conoceré!»

Podemos hablar acerca del Creador (Bo, re o «ven y ve» en hebreo) sólo en la medida de nuestras propias correcciones. Yo digo que el Creador es esa parte dentro de mí que corrijo para otorgar, esas las propiedades que no son inherentes en mi naturaleza desde el nacimiento.

Es por eso que el alma puede ser simplemente un punto, una gota, o crecer más y más grande, pero siempre es parte del superior. Yo siento la raíz superior, al Creador, dentro de la parte en mí que es corregida para el otorgamiento y llamada alma. El Creador ya está en mí, no en los cielos, pero estamos hablando acerca del atributo de otorgamiento que está por encima de mí, por encima de mi naturaleza. Aunque lo he conseguido y ahora estoy trabajando en él, sin embargo, lo atribuyo al superior.

Es por eso que el Creador está siempre dentro de un ser humano, y no en algún lugar del cielo. Lo mismo se aplica al grado superior: sólo aquellos que lo alcanzan y están en contacto con él pueden hablar de este. Es decir, el grado superior también está en mí, sólo que yo lo considero como un grado más alto para mí.

En mi precepción, siempre hay un grado tal que ya he adquirido y prácticamente trabajo con él, como si me perteneciera, y el cual todavía está más alto y brilla para mí «desde lejos». Es decir, está en mí, pero de tal forma que no puedo utilizar por el momento. Todo es percibido y sentido sólo dentro de la persona que lo alcanza.

(46252 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/23/11, Talmud Eser Sefirot)

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Día de Unidad – 06.26.11

Día de unidad alrededor del mundo, «Matan Torá» (la entrega de la Torá) y «Arvut» (Garantía mutua)
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El hombre es el único animal que se avergüenza

“El hombre es el único animal que se ruboriza. O que debería ruborizarse” (Mark Twain, siguiendo la línea del Ecuador).

Pregunta: ¿La vergüenza es un tipo de pecado en el camino espiritual?

Respuesta: La vergüenza es una maravillosa cualidad. La vergüenza es lo que separa al hombre del animal. No hay ninguna otra diferencia. Sólo la vergüenza crea una diferencia, es decir que esta eleva al hombre por encima del nivel animal.

Está escrito que todas las personas son como animales. La diferencia sólo aparece cuando yo empiezo a sentir vergüenza. Este es un signo de un origen Humano dentro de mí.

Cada uno es un ladrón en nuestro mundo, pero la mayoría teme robar. Llamamos a este temor vergüenza. Nosotros tememos ser vistos, ser descubiertos, expuestos, golpeados, encarcelados y así sucesivamente. En pocas palabras, el miedo nos aleja de robar. De la misma manera que un gato, después de ser expulsado varias veces mira a la crema de leche desde una distancia respetable.  Incluso acepta el hecho de que no hay nada más que pueda hacer sobre aquello.

Pero existe otro tipo de vergüenza: sin razón, sin una consecuencia para uno mismo. Haz lo que tu corazón desee, todo el mundo está a tu servicio, como en un sueño, cuando caminas sobre las calles vacías y todas las puertas se abren ante ti. Tiendas, carros, todo es tuyo, todo está permitido. Disfruta. Pero tú rechazas.

¿Por qué lo rechazas? Yo no quiero esto porque yo quiero crecer usando el poder de la vergüenza como se pretende.

Esta vergüenza viene de la percepción del Dador. Es imposible alcanzar el otorgamiento sin percibir al Dador. Y es por esto que no puedes realizar ningún acto con el fin de otorgar, eres incapaz de corregir uno de los 613 deseos de tu alma sin la sabiduría de la Cabalá, el método de la revelación del Creador. Tú no serás capaz de hacer nada por ti mismo, sin la Luz que te dará esta cualidad. Y esta ya no es una vergüenza corporal, sino espiritual.

Por otro lado, cuando viene de los animales, quienes no sienten vergüenza, es también posible evocar miedo al castigo. Entonces ¿cómo somos, con nuestra “vergüenza”, diferentes a ellos? En realidad, no sentimos vergüenza en nuestro mundo, tenemos miedo.

(46263 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/23/11, «Matan Torá (la entrega de la Torá)»)

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La vergüenza como medio de corrección

Baal HaSulam, «Matan Torá» (La entrega de la Torá), ítem 8: Este asunto es como el hombre rico que tomó un hombre del mercado y lo alimentó y le dio oro y plata y todo lo deseable cada día. Y cada día lo cubría con más regalos que el día anterior. Finalmente, el rico preguntó, «¿Dime, se cumplieron todos tus deseos?» Y él contestó, «No todos mis deseos han sido cumplidos, porque cuán bueno y placentero sería si todas esas posesiones y cosas preciosas vinieran a mí a través de mi propio trabajo, como han venido de ti, y no estuviera recibiendo caridad de tu mano». Entonces el hombre rico le dijo: «En ese caso, aun no ha nacido una persona que pueda cumplir tus deseos».

El Creador intencionalmente creó a la criatura para que reciba malestar y como resultado, no pueda recibir ninguna satisfacción en este deseo. Este malestar está destinado a estimular a la criatura para corregirse a tal grado que no tendrá calma hasta que otorgue sobre el Creador tanto como el Creador le otorga. La criatura ya no puede sólo recibir  porque de esa forma parece desatender al Dador, a Su amor y otorgamiento.

El amor del Dador es absoluto: Su otorgamiento es perfecto y desprovisto de alguna intención de causar vergüenza a la criatura. Sentimos que esa vergüenza viene de nosotros, surge del deseo receptor. En nuestra sensación, no le atribuimos este deseo al Creador, y entonces no «culpamos» al Creador por esta vergüenza que despierta en este deseo.

«¡Pero espera! No hay nadie aparte de Él. El Creador lo gobierna todo».

Cierto, pero surge aquí el asunto de la propiedad. Pienso en mí como algo que existe, entonces le atribuyo el deseo receptor y la vergüenza en este para mí mismo. Si no me veo como algo que existe, puedo atribuirle el deseo y la vergüenza al Creador. No hay otras opciones; no puedo sentir mi existencia y al mismo tiempo atribuírsela al Creador: «¡Él lo hizo!» ¿Tengo el punto de mi propia existencia? Si no lo tengo, no tenemos nadie sobre quien hablar. Si lo tengo, entonces precisamente yo deseo y siento vergüenza.

Entonces, la vergüenza es la palanca, el dispositivo que nos permite adquirir la corrección ¿Qué es esto? La vergüenza es la diferencia entre el receptor y el Dador, sentida en el receptor. En otras palabras, aún tenemos que llegar a esta vergüenza.

Así, en el capítulo «reflexión interior», El Estudio de las Diez Sefirot, parte 1, Baal HaSulam cita a Rabí Eleazar quien dijo que la vergüenza está preparada sólo para las almas elevadas. Estas alcanzan al Creador, Su actitud hacia nosotros, y por lo tanto adquieren la vergüenza. Mientras más avanzamos en la revelación del Creador, más sentimos vergüenza la cual se convierte en la herramienta para la corrección.

No podemos corregir nada sin vergüenza. Es inútil reprender a un gato que ha comido crema agria. Sólo un humano puede sonrojarse y sentirse avergonzado porque él tiene esta raíz, pero el nivel animal no puede. En consecuencia, en el nivel humano, todo depende de cuánto entienda y me considere un ladrón, el que recibe por el bien de la recepción, sin importar el Amo, el Dador.

Existen ciertas sutilezas: Si quiero llevar a cabo el otorgamiento, necesito sentir al Dador, sentir cuánto Él quiere darme. No puedo tener vergüenza sin esto, es decir una sensación de cuánto debo darle en respuesta. Entonces, no hay similitud entre nosotros y no sabré cómo comportarme y qué quiere Él de mí en realidad.

En otras palabras sin revelar al Creador, la criatura no podrá llevar a cabo un solo mandamiento, una sola acción de otorgamiento. Si no tengo la imagen del Dador frente a mí, no tengo nada con lo cual compararme.

Soy como el hombre pobre del ejemplo de Baal HaSulam, y el rico está ante mí. Él me ama, y me da todo y está listo para hacer cualquier cosa por mí, incluso empobrecerse al hacerme rico a mí. Pero tengo que sentirlo, sentir su actitud y opuesta a ello, yo y mi actitud. Tengo que entender que soy incapaz de devolver su amor.

El problema aquí no está en la satisfacción o en lo que él me da. De otra manera, sería suficiente sólo dejar de aceptar sus obsequios. Más aun, incluso si quisiera pagarle, ¿Qué puedo darle al propietario de tesoros infinitos? ¿Qué puedo darle al Creador?

Así, la vergüenza es la razón por la cual la criatura adquiere las vasijas de otorgamiento, la intención de otorgar.

(46266 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/23/11, «Matan Torá (la entrega de la Torá)»)

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Un momento para la reflexión

Hoy, el mundo entero está en crisis, y estamos acercándonos lentamente a problemas incluso más grandes en todos los lugares y en todas las áreas de la vida. Todo lo que hemos hecho en este mundo fue hecho de forma deficiente porque crecimos bajo el gobierno del egoísmo. No podemos esperar nada bueno de ningún lugar porque siempre hemos trabajado sólo por el bien de nuestro ego.

Ahora, el mal es gradualmente revelado, gota a gota, en diferentes lugares y en cada oportunidad para evitar que nos hundamos en nuestro propio dolor. Si el dolor se vuelve muy fuerte, no seremos capaces de pensar en nada más excepto en cómo deshacernos de este. Ya no estaremos interesados en su causa y efecto; sólo querremos que este dolor cese.

Sin embargo, si el dolor viene en oleadas y todo el tiempo está disminuyendo o volviéndose más severo, dejándome tiempo suficiente para reflexionar en ello, entonces comienzo a buscar de dónde y por qué viene y cómo deshacerme de dolor. El Creador juega ese juego con nosotros, y como resultado, encontramos una solución.

Antes que nada, necesitamos estudiar la causa, y esta se encuentra en lo opuesto de nuestra naturaleza. Nuestras propiedades son opuestas a las del Creador, y por lo tanto, cuando Él se acerca, ¡nos sentimos mal! Y mientras más se acerca, ¡peor nos sentimos! Es como el caso del ladrón al que es mejor alejarlo del tesoro y no darle la oportunidad de cometer un crimen. Es lo mismo con nosotros.

Por lo tanto, especialmente ahora, en nuestro tiempo, el Creador es revelado muy lenta y gradualmente, para darnos tiempo de pensar. Es ligeramente revelado, y nos sentimos mal. Por ejemplo, hace un par de años irrumpió una crisis, y ahora las personas dicen que supuestamente se terminó. Pero no quedó atrás; ¡Simplemente se nos dio tiempo de pensar y explorar! Pronto, explotará un nuevo golpe, en muchos niveles y de varios tipos. Y después tendrá lugar un periodo de calma.

Así, el Creador nos enseña y nos da oportunidades de buscar razones para que finalmente, lo revelemos como la fuente de todo lo que sucede. Y en relación a nuestro egoísmo, Él aparece como la fuente de toda maldad. Entonces, entenderemos por qué nos sentimos mal: Es por nuestra oposición al Creador.

¿Qué podemos hacer para sentirnos bien? El Creador es perfecto, y sólo tenemos que cambiarnos a nosotros mismos. Así, gradualmente, nos daremos cuenta de que debemos de corregirnos. La humanidad ciertamente llegará a esto bajo los golpes metódicos y periódicos que vendrán en todas formas a cualquier nación, a cualquier persona, enseñándonos de esa manera.

Sin embargo, tenemos que revelar el método a las personas para que revelen más pronto de dónde y por qué vienen esos golpes. Mediante esto, facilitaremos el desarrollo de toda la humanidad. Esto es llamado «traer la Luz a las naciones», es decir, a las personas que aún no entienden por qué son golpeadas.

Para desarrollarnos conscientemente, las personas necesitan descubrir la causa, y el propósito de los golpes. Como resultado, todo el curso de desarrollo cambia mucho. Aquellos que poseen el método de corrección deben hacer esto para todo el mundo.

(46327 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/24/2011, Shamati # 241)