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Los polos de mi elección

Hemos nacido y nos hemos desarrollado en una sociedad humana con nuestras cualidades innatas y las cualidades arraigadas en nosotros por la sociedad: padres, guardería, escuela, barrio, etc. Todas las cualidades las hemos adquirido en el trascurso de nuestras vidas y todas nuestras acciones son determinadas por el programa interno e inicial, esto no es lo que nosotros somos.

No hay nada particular o independiente en esto, nada cultivado y determinado por la propia persona que vive la situación. Al final, esto se refiere a una combinación de cualidades innatas que se desarrollan en la persona y en las influencias externas.

Todo rueda como debe ser, con excepción de un momento, que nosotros no podemos entender. El hombre aprende que él puede elegir un entorno que lo desarrolle en una dirección específica.

La primera pregunta que aparece es: ¿Por qué es extraño? ¿Por qué se le llama libertad de elección?

Por ejemplo, si quiero aprender música, me rodeo de músicos. ¿Está mi «yo» presente en todo esto? ¿Es esta mi libertad de elección?

Yo conozco gente nueva en mi ambiente musical y avanzo a través de ellos. ¿Me doy cuenta de mi libertad de voluntad de esta manera?

Se me ha dicho que «no», que estoy siendo impulsado por un deseo que se originó en mí. No hay nada «tuyo» aquí. Simplemente el primer impulso te ha dirigido a este entorno, y eso es todo. Esto les pasa a todos.

¿Dónde está el libre albedrío entonces? Es claro que me siento inspirado por los deseos del entorno; ellos me encienden; yo caigo bajo la influencia del ambiente y deseo crecer como músico. Pero nada de esto habla de libertad.

La verdadera libertad se manifiesta cuando me resisto al entorno, cuando me opongo a lo que representa, cuando me niego a realizar mi deseo en el, sin embargo, en la desesperación, yo entiendo que es el único lugar para realizarlo. Debo conectarme con mis amigos para alcanzar la meta, pero al mismo tiempo los odio, soy rechazado por ellos, y yo no quiero actuar a través de ellos. En presencia de estos dos polos ha nacido mi elección; en el espacio libre entre estos dos extremos opuestos.

Es posible que esto sólo ocurra cuando tengo un punto en el corazón, cuando el Creador está delante de mí, y la inclinación al mal está contra mí. En este caso el grupo es el área donde debo realizarme.

Si todo debió ser puesto en su lugar, entonces mi libertad de elección, el tercio medio de Tifferet, se encuentra precisamente en el grupo, en la unidad de los amigos que me ayudan a elevarme hacia el Creador. Pero cuando la persona sólo vive en nuestro mundo, no tiene libertad de elección.

A partir de este momento y al realizar nuestra libre elección cada vez, subimos los escalones de la escalera espiritual y adquirimos la estructura del llamado «hombre» (Adám), hasta que lo construyamos en su volumen máximo en el grado de Maljut del mundo del Infinito, en el final de la corrección.

Todo esto se realiza a través de la elección del mejor entorno: Cada vez que nos sumergimos más profundo en el grupo, nos conectamos mejor y así crecemos.

(64432 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/27/11, Baal HaSulam, La Libertad»)

Acercándonos al centro del otorgamiento

En primer lugar, nosotros nos desarrollamos a nivel de este mundo, en nuestro egoísmo, cuando solo nos preocupamos por eso; hasta que llegamos a ser más sabios y lo vemos como el enemigo más odiado, como el que se interpone en nuestro camino.

Pero este no es un obstáculo con respecto a la vida en este mundo, aunque aquí demasiado egoísmo a veces se entierra. El punto principal es que hay personas en las que comienza a crecer un nuevo deseo que está en conflicto con este mundo y con la vida completa de esta persona. Estas personas desean desconectarse de esta vida y llegan a un nivel diferente de existencia, a otra realidad, en vez de la realidad que les ha satisfizo antes.

Así entran en un período llamado el tiempo de preparación para entrar en el mundo espiritual (Lo Lishma, no por Su bien), y comienzan a trabajar sobre sí mismos a través del estudio, del grupo, y del maestro. Ellos tratan de agrandar el punto de su corazón, que es el primer brote del nuevo deseo, sobre todo su egoísmo, por encima del corazón egoísta.

Mientras este nuevo deseo crece, la persona comienza a apreciar su nueva meta aún más y comprende que el objetivo es el otorgamiento, la conexión, la salida de su ego, y el ascenso a nuevos deseos, a la conexión con los demás. Él no ve más a su «yo», sino que ve el «nosotros». Por lo tanto, este «nosotros» se infunde tanto que la suma se convierte en «uno».

Nosotros aspiramos y anhelamos esta nueva dimensión y tratamos de elevarnos desde el nivel egoísta hacia el nivel de conexión, ya que constantemente aumentamos la importancia de la meta, anulándonos a nosotros mismos y conectándonos con los demás, y aceptando la opinión del entorno de que nuestra unidad es más importante que la vida dentro de nuestro ego. La Luz superior nos influye, en respuesta a nuestros esfuerzos y hace que avancemos hacia el cambio interno.

Finalmente, el cambio interno, llamado el nacimiento en el nuevo mundo, se lleva a cabo, mientras cambia la percepción nuestra de recibir a la de otorgar. A partir de ahora empezamos a ver la realidad a través del atributo de otorgamiento, que es totalmente diferente de la percepción anterior.

Ahora vemos la misma parte a la que antes no le prestamos atención: el sistema de otorgamiento que existe en la naturaleza, las fuerzas internas, las conexiones, los niveles espirituales (Partzufim, mundos, Sefirot).

Hasta ahora, sólo vimos los niveles de los niveles inanimado, vegetativo, animado y humano, y de repente se nos revela otra parte de la realidad, que se llama el mundo del otorgamiento, el mundo superior. Entonces comenzamos a estudiar este sistema y de acuerdo a cuanto podamos unirnos, nosotros entramos en él.

Cada vez que conseguimos una conexión más fuerte, nos conectamos más a este sistema, como si estuviéramos dando un paso más adentro en el bosque, en el campo del nuevo mundo. Pero nuestro completo avance se realiza gracias a la conexión. Y así, llegamos a conocer el sistema del otorgamiento.

(63973 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/26/11, Escritos de Rabash)

Una vez más sobre la religión…

La «religión» en general es una actitud ante la vida. Ella determina la forma en que percibimos la vida y cómo yo descubro el secreto de su esencia. ¿Tengo una herramienta por la que descubro la razón por la que hemos nacido, la razón de nuestra existencia y la razón de nuestra muerte, los cambios en la vida y de los tiempos, la razón fundamental de toda la realidad y de este mundo, y tal vez las de los otros mundos también?

Todo esto es la «religión», es el medio por el que yo abro todas las puertas, comprendo y siento todo, y soy incorporado en todo. De aquí proviene la palabra hebrea «religión» (Da’at), la cual significa saber, percibir, estar familiarizado con, descubrir, alcanzar.

La gente le ha dado el nombre de «religión» a algo que no los lleva a ningún logro, sino que sólo les da una garantía psicológica de algún tipo de recompensa por su sufrimiento. ¿De dónde viene eso?

Una vez, antes de la destrucción del templo, la religión era la sabiduría de la Cabalá. En esa vida, nosotros alcanzamos el mundo superior. En Babel, Abraham descubrió este paradigma, esta actitud hacia la naturaleza, al hombre y al desarrollo, y se lo pasó al grupo de cabalistas que el reunió. Su camino desde Babel hasta la destrucción del segundo templo fue realizado por un método llamado religión o Cabalá.

Más tarde, sin embargo, este grupo se había convertido en una nación, cayó desde el nivel espiritual de la corporeidad, y perdió la religión, el reconocimiento espiritual, la comprensión espiritual, y la conexión con la fuerza superior. La descendencia de Abraham solo se quedó con las costumbres externas que eran realizadas en el nivel corporal, mientras que la verdadera religión desapareció y se ocultó de ellos. Ahora nosotros estamos retornando a ella.

Mientras tanto, durante siglos, otros métodos que se basan en el egoísmo, en el ocultamiento y la ignorancia acerca de los elementos del mundo han reemplazado a la religión.

En «Los escritos de la generación futura» Baal HaSulam dice que nosotros no estamos luchando por los errores de nadie. Después de todo, todo este proceso es parte del plan de desarrollo que la humanidad tiene que pasar. No culpamos a nadie por nada, ni por las nuevas «religiones» que aparecieron. Por el contrario, a través de ellas, nos hemos desarrollado mientras estábamos en el exilio.

Ahora, cuando estamos despertando a la revelación espiritual, nosotros descubrimos la misma y única religión inicial, que también es llamada «La sabiduría de la Cabalá». Al mismo tiempo, todos los otros métodos aún existen: cada individuo puede seguir con ellos de acuerdo a su nivel de compromiso. Incluso si la persona se ha elevado por encima de ellos y no está conectada a ellos por la fe, aún, como los cabalistas dicen, nosotros respetamos sus costumbres, que se han convertido en las culturas de diferentes personas. Así que siempre hay espacio para ellos. Constituyen el entorno externo que protege a la persona y crea un cierto marco en el que uno vive.

En cualquier caso, la verdadera religión es la actitud de la persona hacia su existencia, hacia su visión de la vida, por el que organiza todos los aspectos de su vida.

(62279 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/20/11, «Introducción al TES»)

Los nombres sagrados del otorgamiento

Pregunta: ¿A qué se refieren los nombres del Creador y cómo pueden ser alcanzados?

Respuesta: Las Luces, que entran en los deseos y los llenan, evocan la sensación en el deseo de la clase de llenado que es, el grado de similitud del deseo con la Luz, con el Creador. Ellos se denominan los nombres sagrados del Creador.

Parte del deseo de recibir placer se vuelve «sagrado», lo que significa que es capaz de trabajar en aras del otorgamiento, y por esa razón se llena con la Luz de Jassadim o incluso con la Luz de Jojma. Estos deseos vuelven similares al Creador.

El Creador mismo no tiene un nombre. El Creador es una completa y perfecta HaVaYaH llena con la Luz del Infinito. Pero no hay nombres en el mundo del Infinito porque los nombres representan una cierta limitación: «misericordioso», «bondadoso», etc. Por eso el Creador no tiene un nombre.

Todos sus nombres sagrados son diferentes formas en las que nosotros lo percibimos a Él de acuerdo con el grado de nuestra corrección. Es similar a tus características individuales, con las que yo te percibo: llevas anteojos, vistes bien, eres un padre, un ingeniero….

En otras palabras, te adjudico diferentes nombres o definiciones, pero no te conozco en realidad. Sólo distingo cierta particularidad en ti a cada momento, en relación con una cierta cualidad específica. Así es como sucede el entendimiento del Creador, a través de sus «nombres sagrados», diferentes formas de otorgamiento, las cuales nos acercan a Él.

Pero cuando corregimos todos nuestros «620» deseos  y los convertimos en deseos de otorgamiento, se convierten en los 620 nombres sagrados, y a través de su colectividad finalmente lo alcanzamos a Él. Y cuando combinemos todos estos nombres en un Nombre, como está escrito: «Y el día llegará cuando Él y Su nombre sean Uno», verdaderamente alcanzaremos al Creador.

(61631 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/24/11, Escritos de Rabash)