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Repartan la carga colectiva entre todos

thumbs_laitman_253En la vasija completa todo está conectado junto: las deficiencias, las fallas, los refinamientos, y los alcances. Todo está relacionado entre sí y entretejido en un todo: recepción y otorgamiento, un sentido de profundidad de la vasija y la altura de la Luz. Pero cuando la vasija se rompe y se separa en muchas piezas pequeñas, entonces, cada parte recibe alguna característica única que es típica sólo de ella. Por lo tanto, cada uno siente sus propias dificultades y sufre debido a la ruptura, pero cada uno a su manera muy singular.

Debemos tratar de ver en todos y cada uno de los amigo que los sufrimientos con los que vive son los sufrimientos que él aguanta por todos. Cada uno recibe una parte de la vasija, de la carga colectiva: uno recibe una cosa, y un segundo recibe algo más, y así sucesivamente. Y cada uno lleva por todos lo que él recibe, es un portador de algún tipo de deficiencia. Así es como la ruptura nos separa a los uno de los otros.

Por lo tanto, tenemos que ver los problemas de todos y de cada uno, no como sus problemas y dificultades personales, sino como nuestros problemas y dificultades comunes. Él sólo los cargó en su espalda en vez de mí, él recibió instrucciones de lo Alto para llevar esta carga. Y un segundo fue elegido para soportar otra carga, y el tercero lleva otra, y así sucesivamente. Y debido a esto nosotros debemos cambiar nuestra actitud hacia los amigos y apreciar su trabajo en la aclaración y corrección de nuestros problemas colectivos. Al final, tenemos que alcanzar un estado en el que veamos a cada persona, hombre o mujer, como portador de un defecto específico del mundo entero.

(125964 – De la 2° parte de la lección diaria de Cabalá del 1/20/14, Taller)

La comida que les proporciona el sustento al cuerpo y al alma

thumbs_laitman_544La comida es un acto muy importante. En el Talmud hay una historia que cuenta cómo un grupo de estudiantes que perdieron a su maestro ofrecieron una cena en memoria de él. Y de pronto descubrieron que no podían organizar la comida, no eran capaces de decir la bendición, porque no tenían la fuerza suficiente para eso; la fuerza proviene de lo Alto.

Durante la comida, hay un poder que está presente, ya que ésta es compatible para recibir la Luz que Reforma, la Luz que le da vida al cuerpo y al alma. Por lo tanto, las comidas con Rabash ocurrían en completo silencio. Estaba prohibido que nos habláramos entre nosotros. Cada uno tenía que centrarse en sí mismo y hablar dentro de sí mismo.

Había un orden muy estricto, dirigido completamente hacia el trabajo interior. Había tanta tensión en el aire, que cada persona se veía obligada a acompañar cada migaja que entraba en su boca con una intención. Si después de la comida, ella quería recordar lo que había comido, tenía gran dificultad para recordarlo. La comida, aparentemente, no tenía sabor, porque el sabor se recibía del estado mismo y no la comida.

Nosotros no somos capaces de llevar a cabo estas condiciones, puesto que las mujeres y los niños están presentes en la comida, pero aun así tenemos que intentarlo en lo posible. Nuestra sociedad es especial; ésta aspira a una meta espiritual, así que empecemos a elevarnos un poco.

Yo quiero agradecerles a todos los amigos que están involucrados en los preparativos de la convención y deseo que resolvamos todos los problemas que aparecen en el camino. Necesitas sentir que ustedes son grandes. Mientras tanto, no se entiende o se siente qué somos realmente. Pero cuando se descubra, se darán cuenta de que están en el centro de toda la creación, y que todas las generaciones anteriores de cabalistas y toda la humanidad están mirándolos en anticipación a lo que ustedes están haciendo ahora: están viendo cómo inclinan el mundo hacia el lado de la justicia.

(125787 – De una charla durante la comida del 1/17/14)

El péndulo de la intención

thumbs_laitman_423_02Baal HaSulam, “Introducción al Libro del Zóhar”, ítem 24: La esencia del cuerpo es solo un deseo de recibir para sí mismo, y todas sus manifestaciones y posesiones están llenas de ese deseo de recibir corrupto que inicialmente fue creado sólo para ser erradicado del mundo, para lograr el tercer estado completo al final de la corrección. Por esta razón, este es mortal, transitorio, y despreciable, junto con todas sus posesiones, como una sombra fugaz que no deja nada a su paso.

Jamás le pasa nada al deseo. Éste solo se divulga crecientemente a sí mismo al atravesar los 125 pasos, mientras surgen las intenciones egoístas junto con los deseos. Sin embargo, son dos cosas diferentes: el deseo de recibir y la intención en aras de la recepción.

Nunca debemos cancelar el deseo. Nosotros no estamos planeando convertirnos en ermitaños; más bien nos esforzamos por cambiar nuestra intención de egoísta a altruista. Es la intención en beneficio de la recepción la que tiene que ser “erradicada del mundo”.

Percibimos la imagen del mundo a través de nuestras intenciones, a través de nosotros mismos y de nuestro entorno. Esta imagen desaparecerá si nosotros re direccionamos nuestras intenciones desde el deseo de recibir hacia el deseo de otorgar. Todo lo que vemos hoy en día, el mundo entero con todas sus particularidades y fenómenos, con la vida y la muerte, todo se despliega dentro de nuestro deseo de recibir que tiene una intención egoísta. Si cambiamos las intenciones, comenzaremos a ver un mundo “invertido” llamado el mundo superior, el primer nivel espiritual. Entonces, empezamos a observar algo muy diferente.

Mientras sentimos la materia, tenemos la oportunidad de convertirla con la ayuda de la fuerza superior, del grupo, y usando otros medios. Nosotros somos quienes inician la “revolución”, porque la primera vez que se revela algo lo vemos como corrupto, como si se reflejara en el “espejo distorsionado” de nuestra intención egoísta.

Hasta ahora, nuestras intenciones egoístas han “ensillado” los pequeños deseos de este mundo; esto es lo que hace que veamos este reino como lo vemos. Entonces, digamos que en el trigésimo peldaño, aparece un deseo que es mil millones de veces más grande, sin embargo, éste aún se origina en el deseo de recibir. Sería terrible, como si estuviéramos entre “dinosaurios”, en una jungla monstruosa de inmensos y poderosos deseos egoístas.

Las personas nos parecerían “demonios” infernales; nos parecerían como criminales, ladrones, mentirosos, villanos, veríamos una maldad que actualmente ni siquiera podemos imaginar. En esencia, veríamos las fuerzas del mal que pertenecen a este peldaño en particular. Consideraríamos que las lecciones son una estupidez indignante, un completo disparate. Incluso el grupo aparecería en una forma tan terrible que no toleraríamos la compañía de nuestros amigos, ni seríamos capaces de respirar el mismo aire que ellos.

Sin embargo, si encontramos la fuerza para superar esta situación y cambiar, entonces podremos averiguar que todo es simplemente maravilloso. De hecho, nada cambiará, pero de alguna manera, de repente, veremos el mundo que nos rodea impregnado de Luz, donde todos reciben la benevolencia del Creador, nadie sufre, nadie se muere de hambre, o mata a otros. Nuestros amigos nos parecerán las personas más grandes sobre la faz de la Tierra, y no habrá nadie más grande que ellos. Baal HaSulam escribe acerca de este estado en su artículo “Ocultamiento y revelación del rostro del Creador”.

Todos nosotros atravesamos estos estados, el péndulo oscila más fuertemente cada vez, y todo depende de que cambiemos nuestra intención, convirtiéndola en el opuesto, del egoísmo al altruismo. Los deseos permanecen intactos, sólo cambian las intenciones.

De una u otra forma, el Creador nunca nos lleva hacia el otorgamiento; de lo contrario, nos robaría la oportunidad de que lo conozcamos a Él. Él nos lleva sólo a través de los desastres en nuestro deseo de recibir, de manera que reconozcamos la necesidad de otorgar.

Al principio, tratamos de escapar de los problemas que nos obligan a culparlo y a maldecirlo a Él. Entonces, con la ayuda de un grupo, de las lecciones, y la difusión, al agachar nuestras cabezas ante nuestros amigos y el maestro, nos dirigimos hacia el Creador, y le rogamos que Él nos ayude.

Pregunta: ¿No es este un muy largo camino de sufrimiento?

Respuesta: El truco es como aceptamos nosotros el sufrimiento. Sin los sufrimientos, es imposible despertar. Cualquier estado comienza con dolores: “Y fue la tarde y fue la mañana, un día”.

Nuestro camino no es largo debido a los problemas que atravesamos, sino porque no reaccionamos a ellos de la manera correcta.

Esto explica el por qué necesitamos preparación y una actitud correcta. No hay duda de que nuestros estados cambiarán pronto, y sentiremos el vacío; además, podemos empezar a odiar a nuestros amigos como lo hicieron los discípulos de Rabí Shimon. Y aun así, seguimos avanzando, porque todo lo que nos pasa tiene un propósito, llevarnos hacia adelante.

(125428 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/13/14, Escritos de Baal HaSulam)

Material relacionado:

Unidad y oposición de los deseos y las intenciones
Viviendo en la intención en vez de vivir en el deseo
Combustible egoísta para un propósito altruista