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El deseo superior es la completa unidad

dr. michael laitmanDel libro, Likkutei Halajot: La esencia del amor y la unidad, está en el deseo en el que cada uno quiere lo que su amigo quiere, y no hay diferencia en sus deseos, todos están incluidos en un deseo, y a través de esto, ellos se incluyen en el más elevado deseo, en la unidad.

Yo no sé qué significa esto de más elevado. No tiene forma; ésta no se encuentra. No existe más elevado en sí mismo. ¿Dónde se encuentra la escalera espiritual? ¿En el sueño de Jacob como nos dice la Torá?

La escalera no existe sin nosotros. Yo puedo crear y construir lo más elevado en el momento en que me conecte con los amigos; con ellos alcanzo un grado completo de unidad, y luego se me presenta un nivel más elevado que no existía antes. Entonces el Creador es llamado: “Ven y ve” porque por nosotros mismos lo construimos y lo creamos a Él; le damos a Él Su forma.

Por lo tanto, está escrito: “La esencia del amor y la unidad está en nuestro deseo, en el cual cada uno quiere lo que su amigo quiere, y no hay diferencia en sus deseos de tal forma que están conectados entre sí, y se incluyen en un solo deseo, a través del hecho de que se incluyen en el deseo más elevado, y al alcanzar un deseo colectivo descubrimos lo más elevado, nuestra unidad”. Entonces comprendemos que hemos alcanzado el nivel más elevado.

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De la lección de preparación para la Convención en la Aravá del 1/30/14

Una fórmula con una variable oculta

dr. michael laitmanPregunta: ¿Cómo podemos unirnos si no sentimos el dolor de nuestra ruptura?

Respuesta: La conexión sólo es posible con un esfuerzo conjunto. Cuando están solos pueden gritar incluso durante un millar de años, pero esto no los ayudará. Aquí tiene que haber un esfuerzo de grupo en el que todos se sientan atraídos por los demás y estén listos para la garantía mutua (Arvut). Todos deben estar dispuestos a ser responsables por los otros: uno para todos y todos para uno.

Estas son las condiciones necesarias; es imposible reemplazarlas con alguna otra cosa. Ustedes desean terminar el trabajo por sí mismos, pero esto es imposible. Olvidan la fórmula y no la toman en cuenta. La fórmula es que estamos haciendo esfuerzos para tratar de conectarnos entre nosotros y llevar a cabo todo tipo de actividades dentro del grupo con el fin de parecernos a la Luz que Reforma. Ésta debe influir en nosotros y cambiarnos.

Nosotros no somos transformados por nuestra conexión. A través de nuestra inclinación por conectarnos, despertamos la intensidad de la Luz, la influencia del campo de energía en el que nos encontramos. Cuanto más tratamos de conectar entre nosotros en todo tipo de formas, con esto despertamos la acción de otorgamiento, es decir, al Creador que llena el mundo. Y Él nos ilumina de acuerdo a nuestros esfuerzos, y no es importante que sean incorrectos y confusos. Lo más importante es el esfuerzo que atrae la Luz que Reforma. Entonces, esta Luz me cambia.

Ustedes preguntan: ¿Qué forma debemos alcanzar? Esto no me concierne ni me importa; por mí mismo yo nunca alcanzo esa forma. La Luz que me influye y me conecta con los amigos de esta forma es la adecuada para su revelación. Entonces, en vez de Ohr Makif (Luz Circundante) que organiza y corrige nuestras conexiones, se transforma en Ohr Pnimí (Luz interior).

Esta es la misma Luz; no ocurren cambios en la Luz misma. Pero a veces ésta aparece como Ohr Makif y a veces como Ohr Pnimí, a veces como NRNHY y más. Existen multitud de tipos de Luz: Ohr Yashar, Ohr Jozer. Pero es precisamente la Luz la que hace la forma para mí.

Ustedes dicen: “¡Queremos alcanzar la conexión!” ¿Dónde está el Creador dentro de esta frase? ¿Y para qué queremos esta conexión? ¡También en beneficio de Él! El Creador realiza esta conexión y también Él se descubre en el interior de ésta. Y por nuestra parte, sólo somos atraídos hacia esta conexión, pero ciertamente no tenemos éxito en hacer nada si la Luz no nos conecta entre nosotros. Todo lo que se requiere de nosotros es que alcancemos la correcta intención.

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De una lección de preparación para la Convención en la Aravá del 1/30/14

El punto de Ein Sof

dr. michael laitmanBaal HaSulam, “Introducción al Libro del Zóhar”, sección 43: Cuando el hombre nace, inmediatamente tiene Nefesh de Kedushá (Santidad). Pero no una Nefesh real, sino la parte posterior de ella, su último discernimiento, la cual, debido a su pequeño tamaño, es llamada un “punto”.

Se trata de ese momento en que nace en nosotros el Adam (persona), algo que se asemeja al Creador. Uno no debe tener en cuenta los objetos físicos de este mundo compuestos de átomos y moléculas. Estos son imaginarios. De hecho, todo lo que se encuentra por debajo del deseo de otorgar no existe y mientras tanto sólo es representado dentro de nuestra imaginación.

Estamos hablando sólo de observaciones espirituales. En realidad, sólo existe el deseo de otorgar, otorgamiento en aras del otorgamiento o la recepción en aras del otorgamiento. Y el deseo de recibir en la forma en que lo conocemos hoy en día simplemente no existe.

En consecuencia, Baal HaSulam nos habla acerca del nacimiento de una observación llamada “otorgamiento”. Es cuando la persona adquiere la primera conciencia espiritual mínima, el punto de Nefesh (alma), el comienzo de una nueva y más elevada característica ante nuestros ojos, que está por encima de lo que sucede dentro del deseo de recibir.

Ésta se inviste en el corazón del hombre, en el deseo de recibir de uno, el cual se encuentra sobre todo en el corazón de uno.

Todo el deseo de la persona, su “corazón”, se encuentra ahora bajo un “Tzimtzum” (restricción). Y aquí se descubre en su interior este punto de Nefesh de Kedushá, el punto en el corazón.

Sepan esta regla: Que todo lo que se aplica a la totalidad de la realidad, se aplica a cada mundo, e incluso a las partículas más pequeñas que pueden encontrarse en ese mundo. Este es el atributo de un sistema integral, analógico: Cada parte dentro de él incluye a todo el resto. Por eso se nos dice que la persona es un mundo pequeño.

De una u otra forma, todo está compuesto de diez Sefirot, la diferencia está sólo en la “resolución de la pantalla”, en la sensibilidad, en la claridad de la percepción, en la capacidad de distinguir las partes separadas y todos los detalles asociados a ellas. Siempre hay diez Sefirot en cada fragmento de la realidad, en cada pequeña partícula de ella. Incluso nos queda claro que un átomo de nuestro mundo, si lo examinamos profundamente, es como el universo entero.

Por lo tanto, aún en un solo elemento de nivel hablante, es decir, en la persona, también existen los niveles inanimado, vegetativo, animado, y hablante, que son las cuatro partes de su deseo de recibir en las que está investido el punto de Nefesh de Kedushá.

Ellas existen en todas partes, a pesar de no haber sido descubiertas todavía, porque nos encontramos en Olam Ein Sof. Pero Baal HaSulam habla aquí sobre el descubrimiento del primer “punto” de estas.

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De la 2° parte de la lección diaria de Cabalá del 1/30/14, Escritos de Baal HaSulam “Introducción al Libro del Zóhar”