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El asunto de la sabiduría de la Cabalá

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “La esencia de la sabiduría de la Cabalá”: Esta sabiduría no es ni más ni menos que una secuencia de raíces, que se descuelgan a modo de causa y consecuencia, por medio de reglas fijas y determinadas, entrelazadas a una meta única y exaltada, descrita como “la revelación de Su Divinidad a Sus criaturas en este mundo”.

La sabiduría de la Cabalá habla sobre toda la realidad, y se les revela a personas a través de la historia y, en general, al final de nuestra historia.

La abundancia viene de arriba, y de abajo, existe el deseo, una necesidad ardiente. Ellas no pueden tocarse porque hay un obstáculo que aísla entre ellas, una precondición esencial de adaptación. Esto es lo más importante que debemos saber. Este es el tema de la sabiduría de la Cabalá.

Hay muchos detalles, pero esto es lo que necesitamos primero y ante todo: saber cómo adaptarnos y hacer de nosotros mismos seres adecuados para la percepción del Creador, para la percepción de la abundancia.

En consecuencia, el Creador se revela en toda la profundidad del deseo, en todos sus cinco niveles.

En cuanto a las raíces, las descubrimos de acuerdo al Tzimtzum Alef (la primera restricción), al Masáj (pantalla), y a la creación de la capacidad de adaptación necesaria.
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De la 5° parte de la lección diaria de Cabalá del 8/18/14, Escritos de Baal HaSulam

¿Necesitamos al malvado Faraón?

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Qué le pasó al pueblo de Israel durante estas últimas semanas, cuando se llevó a cabo la operación militar? ¡Hubo un milagro de la unidad!

Respuesta: La fuerza de la unidad es el despertar. Es la fuerza superior. Estamos en el período que los cabalistas llamaron “el final de la corrección” (Gmar Tikun), la última generación, la liberación completa.

La Luz Superior se acerca a nosotros y nos anima a conectarnos con Él. Puesto que somos opuestos a la Luz, nosotros percibimos su cercanía como algo negativo. Si estamos unidos, o al menos hacemos esfuerzos por unirnos, consideramos la cercanía de la Luz como amable y positiva.

Nos envían diversos eventos con el fin de ayudarnos a reconectarnos con los demás. A medida que la Luz desciende hacia nosotros, tenemos que volvernos similares a ella. Estos eventos a veces son agradables, tales como las celebraciones de las festividades en todo el país, etc., y los desastres y las guerras también nos las envían.

Tanto los eventos buenos como los trágicos nos los dan con un único objetivo: empujarnos hacia la conexión. Entonces, la Luz Superior, la fuerza general del universo que abarca y completa todo lo que hay en una esfera, tendrá la oportunidad de manifestarse ante nosotros.

Es por esto que tenemos impresiones de ambos extremos: por un lado, nos volvemos mucho más sensibles a la presión de las aflicciones y problemas. Por otra parte, la sensibilidad nos permite sentir la presencia de una fuerza especial de unidad, la fuerza superior que se acerca más a nosotros.

En estos días, todos nosotros sentimos que había una atmósfera muy especial en este país y que recibimos un tipo muy inusual de llenado. Nuestra tarea es desarrollar la misma sensación de unidad entre nosotros en la medida en que las guerras desaparezcan debido a su inutilidad total.

Si logramos hacerlo, no habrá necesidad de utilizar una influencia externa que nos presione aún más, a fin de que conectarnos y nos mantenernos juntos, unidos debido a Hamas. Si nos unimos voluntariamente, la fuerza malévola externa que nos empuja y nos obliga a unirnos sería redundante.

Todas las partes del sistema funcionan en sinergia. Se nos dice que el “Faraón acercó a los hijos de Israel al Creador”. El Faraón representa una fuerza negativa general singular. Y pronto, veremos cómo el mundo entero se convierte en una fuerza negativa dirigida contra Israel. Esta nos presionará desde todos los lados y utilizará todos los medios posibles para que aspiremos a la unidad.

El acercarnos al Creador significa volver a conectarnos en un deseo general y volvernos como un hombre con un corazón en aras de la implementación de la regla: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Entonces, ¿necesitamos realmente al malvado Faraón? El mundo entero es llamado Faraón, porque en todos los países florece el antisemitismo y nadie quiere ayudarle a Israel.

Acabo de regresar de un viaje a América del Sur y del Norte y Europa, y puedo decir que nunca antes había sentido un odio enorme tan universal por los judíos. Todos piensan que el pueblo judío es la fuente de todos los problemas en el mundo y que no hay lugar para ellos sobre la faz de la tierra, ya que les provocan muchas aflicciones a todos.

Yo estuve en los EE.UU. durante el tiempo que un rabino fue asesinado en Miami. Mientras caminaba por la calle, alguien le disparó y se fue. ¿Creen ustedes que hubo indignación en la ciudad? Todo estaba muy tranquilo, como si todos estuvieran de acuerdo con esto.

En las noticias sólo hay informes de que Israel está atacando Gaza y matando niños palestinos. Nadie dice nada acerca de los misiles que caen sobre el territorio israelí. La emisión de los medios de comunicación es que el ejército israelí destruyó casas y mató a un cierto número de civiles. Y lo que está ocurriendo en Israel como consecuencia de los cohetes y los ataques terroristas no se menciona. O bien dicen que Israel merece este tipo de problemas, o simplemente no dicen nada acerca de estos eventos, como si ellos no supieran que Israel está siendo bombardeado, como si Hamas no existiera, como si Hamas no estuviera disparando miles de misiles contra Israel.

Milagrosamente, todas las noticias se filtran. No es intencional, no se trata de alguien deseando presentar maliciosamente hechos sesgados. ¡Ellos lo ven de esta manera y transmiten su visión en todos los canales; por lo tanto, el mundo entero se relaciona con Israel de esta manera!

El mundo evalúa la situación de manera muy sencilla: el pueblo de Israel está obligado a ser una fuerza buena y útil que organiza, unifica  y lleva al mundo hacia la unidad, hacia la armonía en todas las partes de la naturaleza. En su lugar, estas personas causan daño. Ellos consideran al pueblo de Israel como la fuente central de la maldad en el mundo.

Cada persona que vive en este mundo tiene incorporada una sensación profunda, que es imposible cambiar. El conocimiento está impreso como piedra angular en todos. Por lo tanto, el pueblo de Israel no tienen otro camino que el de cumplir con su misión en relación al resto del mundo.
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Por qué Jacob le teme a Esaú

Dr. Michael LaitmanPregunta: Jacob le teme a Esaú, ¿De qué tiene miedo?

Respuesta: Digamos que yo fui a visitarte. Antes de venir tuve una buena cena, y aunque me ofrezcas distintas comidas, no tengo hambre, es decir, mi deseo de recibir placer no es grande en absoluto. Yo te digo: “Sabes, no quiero nada, pero por ti (con el fin de otorgar) estoy dispuesto a aceptar un bocadillo, por ejemplo té y pastel”. Yo recibo mi bocadillo, y no siento vergüenza; yo hice eso con la intención de complacer al anfitrión, y esto nos hace iguales a ambos, porque cuando no recibo para mi propio beneficio, esto se considera como un otorgamiento hacia ti, y esto me llena de auto respeto.

Nos sentamos a la mesa, tenemos una conversación, el tiempo va pasando y yo empiezo a sentir hambre. Tú dices: “¿Así que tal vez quieras algo?” Pero ahora realmente tengo hambre, huelo la comida; esta me “atrae”, entonces  ¿qué hago? Tengo miedo de permanecer en este gran deseo. Estoy enfrentando un gran deseo, ¿seré capaz de resistir a este gran placer mientras tengo este gran deseo y podré realizar la misma acción para complacer al anfitrión?

Si actúo con el fin de otorgar, revelo al Creador y si no lo alcanzo, aterrizo en el así llamado “infierno”; caigo en el estado llamado Esaú gobierna sobre mí.

Esto es llamado que Jacob tiene miedo. Él no sabe si será capaz de sobreponerse a su egoísmo, a su deseo de recibir placer, porque Esaú está en este, él empieza a exigir, él se acerca a Jacob y le dice: “¡Somos hermanos! ¡Estemos juntos!” Nuestro deseo egoísta nos dice: “¿Quieres la espiritualidad? ¡Estoy contigo! ¿Quieres alcanzar la Luz? ¡Yo amo la Luz! ¡Dámela!

Nosotros debemos alejarlo, confundirlo, engañarlo, decirle, “Está bien, nos vemos mañana”, y correr tan rápido y tan lejos como podamos. La Torá nos enseña cómo trabajar con nuestro egoísmo al tomar gradualmente partes de este para la corrección, hasta que corregimos todo el egoísmo.
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La porción semanal del 11/18/2010, El Zóhar

Donde el corazón desea…

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Por qué pedimos que la Luz nos cambien, si nosotros no la percibimos?

Respuesta: Es cierto, lo primero que ustedes deben tener es el deseo, y sólo entonces pueden recurrir a la Luz.

Si escribiera en una hoja de papel: “¡Tengo que pedirle a la Luz!” y lo leyera cien veces, no pasaría nada. Esto se convertiría en un hábito; podría seguir repitiendo estas palabras como un disco rayado y nada más.

Pero se nos da la oportunidad de cambiar nuestro deseo con la ayuda de nuestro entorno. Después de todo, existimos entre otras personas y no solos.

Cuando yo los escucho y los veo a través del prisma de la envidia, la lujuria y el honor, de todas estas propiedades que son parte de mi deseo de recibir placer, entonces quiero recibir todas las cosas buenas que ellos tienen, y elevarme aún más alto que ellos.

Si quieren ser ladrones, entonces yo quiero ser el ladrón más importante, poderoso, y exitoso, porque ellos respetan esto.

Cuando mi entorno considera importante el alcance del atributo de otorgamiento, entonces, naturalmente yo querré con todas mis fuerzas tener éxito en ello, ya que esto se volverá importante para mí.

De tal forma que yo puedo cambiar el deseo de mi corazón a través del entorno. Entonces, también está escrito: “Haremos y escucharemos”, porque yo soy capaz de hacer esas mismas cosas como consecuencia de que repentinamente desearé algo que al principio no estaba en mí, como el otorgarles a los demás y considerar que se trata de algo importante, aunque se trate de un deseo de otorgar egoísta en cierta medida.

Después de todo, yo existo en una sociedad egoísta, y si esta sociedad comienza a convencerme de que vale la pena otorgar, naturalmente yo, al igual que todos mis amigos, empezaremos a pensar que realmente vale la pena otorgar.

Pero al mismo tiempo, yo creo que esto me beneficiará, que seré importante ante sus ojos, que seré grande, que alcanzaré el Mundo Superior, y que el Creador será mío. Entonces esto es otorgar; lo que importa es mí ganancia. A esto se le llama Lo Lishmá.

Cuando impulsado por esta aspiración, yo, no obstante quiero que la Luz venga a mí y me cambie, ésta comienza a cambiarme, y de repente me contagio con algún tipo de “virus”; adquiero algo que no tenía antes, algo que no quería, y que no tenía la intención de conseguir. De repente comienzo a pensar realmente que el otorgamiento es algo especial, bueno, y sublime.

¿De dónde viene esto? Esto aparece como una enfermedad que ustedes realmente no quieren tener. Yo empiezo a pensar seriamente que es una buena cosa pensar en los demás en vez de pensar en mí, sin ningún tipo de beneficio o recompensa para mí.

Naturalmente, yo aquí atravieso una secuencia de cambios. En primer lugar, creo que debo alejarme de mi deseo egoísta de recibir placer y que esto me hará sentir mejor y más libre.

Entonces comienzo a pensar que yo debería otorgarles a los demás, porque de esta manera aun así adquiero algún tipo de superioridad, porque al final me acercaré al Creador, y esto también es digno de algo.

Y así sucesivamente, hasta que la Luz influya gradualmente en mí, de tal forma que alcance una intención pura llamada Lishmá, exclusivamente “en aras de otorgar” sin recibir nada a cambio. Y yo lo siento; compruebo que no recibo nada a cambio.
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De la lección del 11/26/2010, Escritos de Rabash

Conociendo el mundo en el que vivimos

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “La esencia de la sabiduría de la Cabalá”: Esta sabiduría no es ni más ni menos que una secuencia de raíces, que cuelgan a modo de causa y consecuencia, por medio de reglas fijas y determinadas, entretejiéndose en una meta única y exaltada, descrita como la revelación de Su Divinidad a Sus criaturas en este mundo.

Vivimos en una cierta realidad y nos sentimos a nosotros mismos y sentimos las cosas que nos rodean. Instintivamente queremos saber qué son estas cosas. En esencia, las personas son simplemente deseos egoístas parapara llenarse a sí mismos. Naturalmente, la conciencia de nuestro lugar en el universo nos ayuda a encontrar qué cosas son útiles para nosotros y nos permite evitar influencias nocivas, y lograr los resultados más beneficiosos.

Pasamos una cierta cantidad de tiempo en esta realidad y nos preguntamos acerca de lo que fue y lo que será. Nos esforzamos por ser impenetrables y vivir en las mejores condiciones posibles para disfrutar de la perfección y la eternidad. Somos empujados hacia esta necesidad por nuestros deseos.

Por lo tanto, cada uno de nosotros tiene un deseo natural de llegar a la auténtica realidad en la que todos habitamos.

En este momento no somos dueños de nuestro destino. No tenemos idea qué ocurrirá con nosotros en un segundo y en términos generales no podemos decidir nada por nuestra cuenta.

Esto nos molesta y, como resultado, construimos “líneas de defensa” para protegernos del frío y del calor, de los ladrones y de los animales salvajes, de todo lo que es malo para nosotros: Construimos casas y patios, creando una distancia entre nosotros y los demás. Siempre nos preocupamos por estar en la situación más segura. Esto surge de nuestro deseo de recibir.

Por lo tanto, la persona quiere saber exactamente qué está pasando con ella, dónde se encuentra en cada momento, en qué la realidad vive. Las personas desarrollan ciencias para poder experimentar sensaciones agradables a cada momento de sus vidas.

Al mismo tiempo, echamos a un lado todo que no nos da placer, por ejemplo, la exploración del espacio. Anteriormente, era de gran interés; sin embargo, hoy en día vemos que no vale la pena invertir mucho en esto. Los cálculos han demostrado que este programa no generará ninguna ganancia. Donde no hay ganancia, no hay ninguna razón para hacerlo. Del mismo modo, ya no le prestamos tanta atención a la exploración de las profundidades del mar o de la tierra. Las personas se preocupan por las cosas que son cercanas a sus corazones.

Sin embargo, si miramos el panorama completo, veremos que nos falta conocimiento del sistema en el que estamos. Vemos que todo en el sistema está en constante movimiento; todo ha sido planeado; todo está interconectado, incluidos nosotros; pero no conocemos la esencia de lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Por lo tanto, el sistema general de conocimiento es lo más importante. De él lo aprendemos todo.

Nuestros intentos de desarrollar un enfoque sistemático nunca han alcanzado ningún éxito tangible. Nosotros estamos decepcionados de las ciencias terrenales, ya que no nos proporcionan conocimiento claro que nos permita controlar nuestro destino, nuestra vida, ni llenar correctamente nuestra existencia o ir más allá de ella.

Aquí es donde entra la sabiduría de la Cabalá, la ciencia más antigua. Antes de Adam, muy poca gente poseía conocimientos sobre la naturaleza. Su conocimiento estaba basado en sus contactos directos con la naturaleza. Adam descubrió la sabiduría de la Cabalá; como resultado, hizo que toda la sabiduría fuera revelada.

Nosotros no necesitamos más conocimiento. Si entendemos cómo influir correctamente en el sistema que nos gobierna y en todos los demás mundos, en el universo entero, no sentiremos una necesidad de las adiciones menores de la física, la química, etc. Ellas no tienen ningún sentido, puesto que la sabiduría de Cabalá lo abarca todo. Esta nos enseña qué vale la pena hacer y qué es inútil en las diversas esferas de la vida. No necesitamos entrar en detalles con respecto a las estructuras moleculares y atómicas o comprender las leyes del mundo inanimado, vegetativo, o animado. Cuando sentimos todo el sistema en su conjunto, tenemos la sensación de cada uno de sus detalles y nos damos cuenta cómo debe ser nuestra relación con ellos para que funcione de la mejor manera para nuestros intereses.

Esto significa que todas las disciplinas científicas pueden explorarse en toda su profundidad hasta su etapa final, a través de la sabiduría de la Cabalá.

Baal HaSulam dice que la sabiduría de la Cabalá es el conocimiento general que lo abarca todo. Esta se revela como un conocimiento completo de todos nosotros al final del desarrollo humano. Y, la sabiduría fue abierta para una cadena de personas que comienzan con Adam y luego para sus sucesores.

El Ari escribió que después de los niveles inanimado, vegetativo, y animado de la naturaleza, apareció un hombre (Adam). Él tuvo cierta similitud con una etapa más elevada, nueva. Sin embargo, posteriormente apareció un verdadero Hombre (Adam) quien reveló y comenzó a explorar el sistema en el que él apareció. Es por eso que su nombre es Adam HaRishón (el primer hombre).

La percepción y alcance de Adam HaRishón va más allá de lo que lograron los demás. Él es aquel desde quien rastreamos los llamados “Adam”, la cadena de cabalistas desde la antigüedad hasta nuestros días. Las palabras “Tú eres (has sido llamado) un Hombre” nos habla acerca de ellos, mientras que todo el resto de nosotros estamos todavía en el nivel “animado”.

Sin embargo, al final, toda la humanidad tendrá que revelar el nivel del Hombre y realizar plenamente la sabiduría de la Cabalá.
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De la 5° parte de la lección diaria de Cabalá del 8/18/14, Escritos de Baal HaSulam