La importancia de hacer un diccionario de definiciones espirituales precisas, para reemplazar las definiciones corporales

La principal dificultad es que no podemos saber lo que es el trabajo espiritual. No está ni en nuestra sensación, ni en nuestro intelecto.

Desde el inicio, somos personas que pertenecemos a este mundo. Trabajamos, entendemos y discernimos con lo que tenemos en este mundo. Es nuestra existencia. Las definiciones en este mundo crean en nosotros un espacio de trabajo. Nuestro mundo está lleno de definiciones de recepción o de dar para recibir, dentro de las cuales tenemos una mayor o menor sensación.

Nuestras definiciones con conforme a lo que nos place o nos causa dolor. Esto es porque somos materia que desea disfrutar. Por lo tanto, puedo escuchar sonidos, oler aromas y ver cosas, su ancho y tamaño, incluso aunque aparentemente no me interese. No importa lo que sea, tal vez es un fenómeno mecánico: siempre traduzco las cosas a emociones. Luego, en términos de si me siento bien o nó, lo proceso, lo siento y, vivo en esas emociones, porque lo que no entra en mi sensación, no existe para mí. No lo veo y realmente no existe, porque el mundo sólo existe en el campo de mi sensación: el deseo de recibir, de disfrutar.  

Por lo tanto, estamos programados y creados como criaturas sensibles y lo que disfrutamos y no disfrutamos, está claro para nosotros a partir de nuestra experiencia. Como tal, formamos una imagen del mundo.

¿Cómo se relaciona esto con la sabiduría de la Cabalá?

Comencé a sentirme mal en nuestro mundo. Muchas personas se sienten mal. Podrías, incluso, decir que la mayoría de la gente se siente mal. No sólo la gente, también lo inanimado, vegetal y animal. Sin embargo, aparte de sentirme mal, comienzo a sentirme incómodo. Junto con eso, empiezo a sentir atracción hacia un estado diferente. Esto es considerado como el punto en el corazón despertando en mi corazón. Y, comienzo a indagar con este punto: ¿Hacia dónde me está jalando? ¿Qué quiere de mí?

Llego a la sabiduría de la Cabalá. Empiezo a escuchar toda clase de cosas, pero no se lo que se enseña. Podría estudiar por años, pero sin saber exactamente lo que estudio. Me vuelvo como un niño que es enviado a la escuela. No sabe para qué está ahí, pero está ahí porque los demás niños están ahí. O posiblemente me sienta confortable aquí con mi punto en el corazón. Siento algo como paz, seguridad o ese buen futuro que me espera.

Pero, ¿qué es Cabalá? No lo entiendo.

Si me preguntan, podría explicarlo utilizando palabras que leí. Pero no son mías ¿por qué? porque el mundo de la sabiduría de la Cabalá no habla sobre mi mundo. Es algo que tampoco tengo ni en mi entendimiento ni en mi sensación.  

Recuerdo cuando iba con Rabash, solía sentarme en todas las comidas, en el Kiddush que conducía durante el Sabbath, acostumbraba dar toda clase de explicaciones de distintos artículos y de que no y siempre hablaba de la fe por encima de la razón, que todo se alcanza con fe por encima de la razón.

Entiendo lo que significa fe. Fe significa “Creo”. ¿Qué significa “creer”? que “Creo que existen ciertas cosas”.

¿Por qué? ¿tienes pruebas?

No. Si tuviera pruebas, tendría el conocimiento. Si no hay prueba, entonces es fe.

¿Entonces, en qué crees tú?

“Yo creo en Dios. Es lo que está escrito”.  

¿Usted cree en “Él”? Eso es incluso más ambiguo.

¿Entonces, qué es fe?

Los cabalistas en el pasado, aquellos que empezaron a descubrir el mundo espiritual —la cualidad de otorgamiento, amor por los demás, “ama a tu prójimo como a tí mismo”, “el amor cubre todos los crímenes”, donde ellos comenzaron a alcanzar esa cualidad en su corrección  —la llamaron“fe”, porque es el grado de Bina. Nunca hubo ninguna otra definición de la palabra “fe”.

No obstante, cuando empezaron a caer del grado de fe, otorgamiento y amor —existe la fe como “otorgar para otorgar” y fe completa como “recibir para otorgar”— y cuando comenzaron a caer desde ese grado, se aferraron al entendimiento de que es correcto que lo hayan sentido en el pasado y que estuvieron conectados a muchos cabalistas a su alrededor en el mismo período, lo cual fue hace 2,000 años y ellos llamaron a este sentimiento “fe”. Luego, el término “fe” empezó a distorsionarse. Empezó siendo interpretado como “saber de hecho”: “saber” no en términos de conocimiento, sino de aceptación de que es como es.   

Por lo tanto, hasta hoy el concepto de fe es muy vago. Vivimos de forma en la que todos creen en lo que piensan que necesitan creer.

También, “fe por encima de la razón” es un concepto increíblemente difícil. Necesitamos explicárnoslo a nosotros mismos, a los principiantes y a quien estudie con nosotros. Fe por encima de la razón, es la construcción de la vasija espiritual, donde construimos la vasija de otorgamiento sobre la vasija de recepción y así progresamos espiritualmente.

Así que es muy importante elaborar un diccionario de definiciones correctas de la sabiduría de la Cabalá, con el cual podamos mostrar a todos cómo se habla sobre una realidad diferente y cómo las palabras que aparentan son conocidas en este mundo, inmediatamente se definen en la sabiduría de la Cabalá de forma diferente, por gente que está en alcance espiritual.  

Esta también es una de las dificultades que tenemos a la llegada de la revelación, a partir de los disturbios, donde los disturbios fundamentan la revelación. Los disturbios se vuelven un soporte cuando sabemos cómo definirlos con precisión. Esta es la dificultad. Necesitamos hacer ese diccionario de definiciones espirituales precisas dentro de nosotros, para reemplazar las definiciones corporales y así clarificar lo que está sucediendo a partir de hoy, donde no existe nada en la realidad, sino el deseo y la Luz que actúa sobre él, el deseo requiere ser definido adecuadamente, con definiciones reales, por ejemplo, conforme al grado en el que la Luz actúa sobre él, le divide, le jerarquiza. Así es como necesitamos enfocar la sabiduría de la Cabalá.
De la lección diaria de Cabalá 23/ene/18

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