Conectándonos a través de nuestras diferencias

El éxito depende de mi conexión con el grupo, dado que el entorno nos provee de muchos discernimientos internos que ya no necesitamos experimentar por nosotros mismos. Esto es porque cada uno incluye a todos dentro sí, y si estoy conectado con otros diez amigos, absorbo todos los estados personales de cada uno, por lo tanto, avanzo.

Nuestra conexión no solo nos ahorra tiempo, sino que sin ella nunca alcanzaremos el nacimiento espiritual. Comenzando con una sola gota de semen, el crecimiento del cuerpo ocurre a través de la multiplicación celular y sus conexiones. Llamamos a esto, desarrollo o crecimiento. Todo depende de las conexiones entre nosotros.

Es bueno que todos seamos diferentes, que percibamos, comprendamos y reaccionemos de manera diferente. Esto nos da la oportunidad de ser incluidos uno en otro por encima de todas las diferencias, formando así una vasija integral: el deseo común que es organizado de una manera muy compleja de varias capas, listo para recibir la Luz superior. Después de todo, la revelación del Creador no puede ocurrir en un deseo individual: es demasiado primitivo, unidimensional y plano.

Por lo tanto, conectamos muchas cualidades diferentes y opuestas. Desde esta diversidad de conexiones y cualidades interconectadas (que desean preservar su singularidad, a la vez que se conectan, a pesar de sus diferencias de forma independiente), creamos una compleja vasija espiritual digna de revelar al Creador.

Esta es la razón por la cual nuestra conexión es tan importante; esta conexión es lo que construye la vasija espiritual (Kli). El Creador, la Luz superior, llena todo el espacio. El problema radica únicamente en cómo llegar a la similitud con la Luz desde nuestro deseo egoísta, y cómo aceptarlo de acuerdo con nuestra similitud de cualidades.

Esto se alcanza precisamente a través de las múltiples cualidades contradictorias que, a pesar de todas las diferencias, están conectadas entre sí con una meta común: revelar al Creador dentro de nuestra conexión. La conexión entre nosotros es llamada «el Creador» (Boré), que significa «ven y ve» (Bo-Re).

Por lo tanto, debemos valorar la preparación que creó la naturaleza, es decir, la ruptura del alma común y la posibilidad de unir deseos diferentes en beneficio de una meta: la revelación del Creador. Nuestra unión nos permite crear la forma de conexión que se llamará el Creador.
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De la primera parte de la lección matinal 18/mar/18, Escritos del Rabash – Ensayo, volumen 2, artículo 19 “Ve al Faraón”

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