¡Tengan paciencia!

La creación se separa del Creador debido a la diferencia de intención, no por la acción.  Mediante la acción de recibir, el ser creado se adhiere al Creador, que es el único que da: como un bebé con su madre; y si el bebé tuviera un razonamiento y experiencia adultos, entendería que no es necesario interrumpir su recepción de la madre, sino más bien, agregar su propia intención de dar.   

No es suficiente para la madre deleitarse sólo con que el bebé reciba de ella. Es también necesario agregar el entendimiento del bebé, de toda la profundidad de su experiencia y amor; y su propia gratitud por tal otorgamiento. Esto será entonces el nivel del humano, no del animal, como un bebé despreocupado.

En el ser creado, la sensación de falta de tal intención, es llamada vergüenza y es la razón para hacer la restricción. (Talmud Eser Sefirot)

Lo principal es tener paciencia

Toda la dificultad en el estudio de la Cabalá, yace en que demanda un cambio en los valores. Por eso las personas abandonan; no están listas y no están de acuerdo con esto, porque les falta paciencia. No creen que este estudio les de un resultado verdadero y no entienden lo que habla esta sabiduría. Y aquí, la paciencia es obligatoria para la entrega de la Luz superior, la fuerza que nos convierte en una nueva creación, tiempo de trabajar. Gradualmente, empezamos a sentir, a entender y a considerar desde nuevos criterios. Luego, incluso a pesar de todas las apariencias, puede parecer que el individuo sigue siendo la misma persona. En realidad, se vuelve completamente diferente.  

Se vuelve imposible juzgarlo según leyes, valores, escalas previas, habituales, porque ahora razona de acuerdo a la ley de equivalencia de forma con la fuerza superior. En otras palabras, razona completamente diferente a la forma en que antes lo hacía.  

Alcanzamos un cambio tan sustancial, como resultado del trabajo de la Luz superior sobre nosotros, pasando por una revolución interna muy compleja. Se requieren muchos años para que esto suceda, porque tales cambios ocurren gradualmente dentro de la persona, en pequeñas porciones. Incluso es difícil de soportar. Es mucho más fácil avanzar dentro de un grupo, al que la persona pueda aferrarse. Si a ojos cerrados la persona se agarra de un grupo, entonces puede superar todas las dificultades.

Cierra sus ojos a los viejos valores y recibe del grupo, de la conexión con los amigos, desde el nuevo Kli (vasija) en el cual la decena se vuelve uno con nuevos valores: nueva razón y experiencia, nuevas relaciones, nuevas unidades de medida.

Esto es un período muy difícil, delicado, sobre lo que está escrito: “Mil entran a la habitación, pero sólo uno sale a la luz”. Es necesario adquirir paciencia, dar a la Luz superior la oportunidad de trabajar en ustedes y que les de nuevas cualidades. Donde dice: “Haz todo, sólo no abandones”, se refiere específicamente a este proceso.

Un bebé no se avergüenza de recibir de la madre. En su nivel no existe la vergüenza. Pero Maljut del mundo de Ein Sof (infinito) decidió que quiere ser igual al Creador y otorgarle de la misma forma. Por eso hace una restricción  —una acción muy estricta y noble. Por un lado, deja de recibir del Creador; y por el otro, decide que la adhesión con el Creador es más importante que recibir de Él.  

Esta decisión determinó todo el proceso subsecuente por el que pasa la creación. Para aquel que desea la adhesión con el Creador, la comprensión de la adhesión debe ser más importante que la recepción del llenado. En otras palabras, !más importante que la vida!

Después de que la creación se desarrolla, en la realización que recibe del Creador, descubre que el Creador le ama y quiere darle placer. Por eso no puede estar satisfecha sólo al recibir. El amor del Creador le obliga a responder de forma similar, llamada “Luz que retorna”. Seguro que esta Luz que retorna es muy débil, comparada con la Luz de Jojmá del Creador, pero hace que la creación sea similar al Creador.  

(Rabash, “La primer corrección”)

¿Hasta que la persona se eleva por encima de su deseo de disfrutar, adquiere una pantalla y Luz que retorna; en otras palabras, algún tipo de semejanza con la forma del Creador, puede existir en el mundo espiritual, en la experiencia de la Luz superior, o entender las acciones espirituales? Toda la corrección empieza sólo después de la salida de Egipto, de la recepción egoísta.

Por eso está prohibido a los idólatras estudiar la Torá, donde “prohibido” significa “imposible”. Una persona no puede estudiar la Torá porque no tiene conexión alguna con ella. La Torá es la vestidura de la Luz superior en el deseo, en la medida en que el deseo está listo para recibirla. En otras palabras, la semejanza de forma con la Luz; y entonces, la Luz superior se viste en el deseo, como agua que llena una vasija apropiada, en correspondencia con ella, que posee una pantalla y una intención para el otorgamiento.

Así alcanzamos al Creador por Sus acciones, estudiando Su naturaleza. En realidad, alcanzamos al Creador en nosotros mismos, revelando en nosotros mismos las formas de otorgamiento y lo llamamos Creador (Boré). En otras palabras, “ven y ve” (Bo-Re). De esta forma estudiamos la Torá, es decir, las leyes de la vestidura de la Luz superior en el deseo corregido. Todo esto comienza sólo después de la restricción y la adquisición de la pantalla y la Luz que retorna, lo cual es llamado la salida de Egipto.

Sin un grupo, la persona no tiene dónde expresar su relación con el Creador. En un grupo crea ese lugar, a través del cual recibe del Creador y otorga a Él; y entonces, ve que este no es sólo un grupo, sino diez Sefirot, un alma.

Lo Lishmá” significa que el trabajo no es para bien del Creador, sino para el Faraón. En otras palabras, “no en Su nombre”.

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta