Dirigirse al Creador

El trabajo del hombre (hebreo – Gevarim) se basa en sobreponerse (hebreo – Hitgabrut), en fe por encima de la razón. Después de todo, la salida de Egipto es donde deseamos unirnos, entonces, todo nuestro trabajo está dirigido a una mayor unificación contínua. Por ahora, todos somos egoístas y tratamos de unirnos usando nuestra fuerza egoísta. Pero, por medio de estos esfuerzos: el estudio, la conexión y la autoanulación, despertamos la Luz que reforma y recibimos la fuerza para sobreponernos, empezando a trabajar como un hombre, Adam, antes del rompimiento. Sin embargo, si alcanzamos esta conexión ahora con todo nuestro egoísmo será 620 veces más que antes. Por lo tanto, revelaremos no apenas una pequeña luz sino, toda la Luz de NaRaNJaY, el Creador.*

La carga del exilio es la sensación de mi incapacidad de llegar a la intención correcta. Nosotros tratamos de hacer algo y descubrir cada vez que era en beneficio del egoísmo. Después de todo, el Creador quiere llevarnos al reconocimiento del mal, cuyo propósito es darnos cuenta que no podemos alcanzar ningún éxito sin Su ayuda.**

La principal diferencia en la sabiduría de la Cabalá en definir el trabajo del Creador es que está dirigida a unir a las personas con el fin de llevarlas al mismo modelo que es llamado Adam, el único sistema del alma común, y del amor a los amigos llegar al amor al Creador.

El Faraón está entre nosotros y necesitamos dirigirlo al Creador para que Él se revele. El Creador no se revela en ninguno de nosotros, sino sólo en la conexión entre nosotros. El Creador es la red de conexión y amor que nos une.

Así como las aguas del mar llenan las brechas entre las islas de un archipiélago, la Torá necesita llenar con otorgamiento y amor el espacio entre las personas.***

“No tragues el Maror sin masticarlo”.

“No tragues el Maror sin masticarlo”. Esto significa que necesitamos trabajar en nuestra unidad con gran persistencia, independientemente de nuestra incapacidad de alcanzarla. Si en un grupo acordamos que necesitamos unirnos, esto significa que tenemos que entrar a Egipto. Antes de esto, no acordamos aquello y ni siquiera hablamos al respecto. Primero, los hermanos abandonaron a José y lo echaron. Pero luego empezó la hambruna, acordaron unirse y luego entraron a Egipto.

Primero ellos vivían bien en Egipto pero luego, empezaron a discernir que eran incapaces de unirse.

“Los hijos de Israel suspiraron debido a la esclavitud” porque no tenían éxito. Y entonces “gritaron al Señor debido a la esclavitud”.

Esto es lo que significa “el Maror no puede ser tragado sin haber sido masticado primero”. Nosotros debemos “masticar” este trabajo y sentir toda su amargura y dureza, como el rábano picante y duro del que está hecho el Maror. Del trabajo duro no exitoso llegamos a ser más suaves y nos dirigimos al Creador desde la desesperación. Sólo después del trabajo duro empezamos a sentir nuestra cautividad y la necesidad de salir de ella y empezamos a sentir que hay una fuerza que puede ayudarnos.****

Conocer al Creador significa aprender gradualmente qué es la unidad y el amor, que no existe actualmente en nuestro estado. Vivimos en un mundo opuesto. El Creador que más tarde será revelado, se revela gradualmente en la forma opuesta. Es Él quien rompió la vasija de nuestra alma y es por esto que Él se muestra en la forma opuesta, como Faraón.

Sin embargo, si deseamos elevarnos por encima de esto, con fe por encima de la razón, y revelar el otorgamiento y amor entre nosotros, nos dirigimos al Creador ahora y no al Faraón. El Creador y el Faraón son la parte de adelante y atrás del mismo fenómeno.

Todo este trabajo es muy simple y específico; la dificultad cada vez radica solo en dirigirnos al Creador – es aquí precisamente donde se esconde el Faraón, y él se interpone en el camino. *****

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá, Escritos de Rabash, ¨Ve al Faraón- 2¨ 20/mar/18
* (Minuto 31:00)
** (Minuto 32:30)
*** (Minuto 39:30)
**** (Minuto 42:30)
***** (Minuto 47:50)

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