Acelerando nuestro desarrollo

La persona gradualmente empieza a sentir que este mundo es controlado por una fuerza que tiene el propósito de llevarnos hacia un estado específico. Este acto cambia toda su vida, porque comienza a relacionarse de forma diferente al estudio, al grupo, al maestro y a la metodología de la Cabalá, concluyendo que todo lo que sucede es con un propósito. Nada pasa accidentalmente. Todo está planeado y se desarrolla de acuerdo a un programa en el cual nada puede ser cambiado.  

Todos las fases serán reveladas en su propio tiempo, lo quiera o no. Puedo acelerar mi desarrollo personal, pero no puedo hacer nada para cambiar la forma esencial de mis estados. Sólo los experimento de manera diferente y me parecen más placenteros. Si yo desarrollo mi razonamiento, entonces comprendo que todo  lo que sucede es correcto y estoy de acuerdo con el camino a través del cual el Creador me lleva. No hay nada que cambiar, excepto mi relación con eso.

Existimos en un sistema integral, completamente interconectado, ideal, llamado Adam (Humano), o Mundo de Ein Sof (Infinito). Este es un sistema completo de HaVaYaH, creado por el Creador, para darnos la capacidad de experimentar las cualidades del Creador —amor y otorgamiento. Se debe desarrollar desde un simple punto y llevarnos a la completa perfección.1

La persona tiene que luchar con sus enemigos en el nivel material, como es habitual en nuestro mundo. Al mismo tiempo, su trabajo principal está en cambiarse internamente a sí mismo, para que “todos sus enemigos se arrepientan” y se vuelvan amigos. En cada persona (incluso en los niveles inanimado, vegetal y animal), uno debe intentar ver las acciones del Creador, respecto a uno mismo.2

Atraemos la Luz hacia nosotros, sólo si estamos comprometidos en un grupo, porque existimos en un sistema cerrado del alma colectiva llamada Adam. Si nuestras acciones están de acuerdo con este sistema, entonces despertamos su fuerza interna, la “Luz superior”. Esta Luz debe ser interna, pero actualmente existe para nosotros como Luz circundante, porque no la sentimos dentro de nosotros mismos.

La Luz es atraída hacia nosotros, en la medida en que nuestras acciones están dirigidas hacia la unidad, la conexión, la unicidad y la garantía mutua. Puedes trabajar muy duro y hacer un gran esfuerzo para mejorar el mundo, pero si no está dirigido hacia la unidad, no traerá resultados positivos.

Es mejor hacer menos, pero con la intención correcta. En otras palabras, lo más importante es la intención y debe estar dirigida hacia la unidad, para devolver nuestro sistema de conexión a la forma de Adam, un único humano en quien todo está armónicamente interconectado.3

Al mirar el mundo, no vemos nada fuera de nosotros, sólo lo que existe dentro de nuestros corazones. El corazón decide a quién veo frente a mí: los delincuentes o los correctos. “Todos juzgan de acuerdo a sus propios defectos”, así que si yo pienso que hay deficiencias en los demás, debo darme cuenta que estas son mis propias cualidades internas. Veo a los demás, como imperfectos o como corregidos, sólo en la medida de la corrección de mi propio corazón.  

Todo el mundo existe en mi corazón. Al corregir mi corazón, corrijo a todo el mundo y todas las personas me parecerán como corregidas. Es sólo en mis propias cualidades internas que los odio, desprecio o rechazo. Si me corrijo hacia un estado ideal, entonces amaré a todo el mundo.4

Necesitamos alabar al Creador, como si ya existiéramos en el nivel más elevado y más corregido. Esto es innecesario para el Creador  —somos incapaces de agregar nada a Su perfección; pero es obligatorio para nosotros, corregir nuestro deseo y alcanzar el estado del Creador.

Si rezamos o rogamos por algo, significa que estamos  en desacuerdo o debatimos con el Creador; ya que en cada momento recibimos de Él las condiciones óptimas para nuestro avance. Todo lo que necesitamos es pedirle a Él que nos de la fuerza para un rápido progreso y no quejarnos de los estados que pasamos, los cuales provienen del amor absoluto del Creador.  

Si pedimos por el estado de cambio, significa que rechazamos la forma en que el Creador se relaciona con nosotros. Necesitamos sólo pedir y demandar la fuerza de nuestra corrección.5

Habiendo cambiado en mí, cambio mi estado. Pero si le pido al Creador que cambie mi estado, significa que Le culpo por causarme daño. Pero si quiero cambiar en mí, entonces no importa cuál sea mi estado. Lo que es más importante, es mi conexión con el Creador. Quiero cambiar específicamente, para no culpar al Creador desde mi propio egoísmo. Porque si yo me siento infeliz, con esto, estoy difamando al Creador, porque estoy insatisfecho con Su control.6

Debemos buscar constantemente la conexión con el Creador, en cada mínimo detalle. Ya que todo lo hace el Creador, Lo necesitamos insertar en cada acción, aún en las más simples, mecánicas o instintivas, como causa, factor determinante de esa acción. Gracias a eso, revelamos la perfección de la única fuerza superior en toda la creación. Esto es considerado como el trabajo del humano, a través del cual, damos placer al Creador, le hemos dado el lugar del que gobierna todo.

Una persona debe entender que incluso los estados más bajos, le llegan del Creador y le dan la posibilidad de alcanzar la adhesión dentro de ellos.7

Si no percibimos nuestros descensos como una parte necesaria del camino, significa que no hemos alcanzado un estado en el cual somos capaces de justificarlos y ver la ventaja en ellos.

Cada momento la Luz superior actúa sobre nosotros, en la medida de nuestra lealtad al camino, para construir dentro de nosotros el sistema de conexión. En virtud de esta acción, comenzamos a entender más, a sentir la perfección del sistema y todas sus conexiones, a justificarlo y a sentir que una fuerza actúa dentro de él. Este es un proceso de desarrollo que exige tiempo; y lo más importante, no abandonar y no reducir la presión.8

Tener fe en los justos significa que la fuerza de otorgamiento se revela dentro de mí, otorgándome la capacidad de actuar en correspondencia.9

Lo que actualmente siento se llama “razón”, mi opinión. Lo que sentiré y decidiré en el siguiente nivel será “por encima de mi razón” y por lo tanto es llamado fe. “Fe por encima de la razón” es la fuerza de otorgamiento, que es más fuerte que la voluntad de recibir.

Justo ahora, actúo conforme a la voluntad de recibir dentro de mi. Para ascender necesito actuar por medio del poder de la fe o del otorgamiento. Y así, pido que se me otorgue la fuerza de Arriba, para completar la acción contra mi razón y en concordancia con la razón del nivel superior.

Lo superior es una fuerza de otorgamiento y de fe, más grande que la que tengo. Pero para Él, todo esto existe “dentro de la razón”, alcance y comprensión. Él alcanzó la perfección del sistema global, habiendo estado en la interconexión correcta, que es llamada Adam, es decir, una persona similar al Creador. Esto significa que todas las conexiones dentro de este sistema son similares a la fuerza de otorgamiento del Creador. Es como si una computadora corresponde al programa y el programa empieza a trabajar dentro de él.

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá, Escritos de Rabash, Vol. 1, Artículo 17, “El que endurece su corazón”, 16/mar/18

1 (Minuto 24:03 – 24:27)

2 (Minuto 27:55 – 29:39)

3 (Minuto 34:30 – 36:15 )

4 (Minuto 37:00 – )

5 (Minuto 39:35 – 39:42)

6 (Minuto 42:00 – )

7 (Minuto 46:10 – )

8 (Minuto 49:00 – )

9 (Minuto 59:55 – )

10 (Minuto 61:15 – )

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