Atacando la conexión

Lo principal es nuestra unidad, por medio de la cual restablecemos el alma rota de Adam. El trabajo de la persona es corregir todas las partes de esta alma, conectarlas mediante el incremento gradual de la conexión con todos, más y más. Primero que todo, necesitamos entender lo que nos impide, cuál es la resistencia a nuestra unión. Está en nuestras cualidades personales internas, no en algún enemigo externo. Este enemigo yace en nosotros y en lugar de ocultarlo, necesitamos corregirlo, para que podamos convertir el odio por los demás en amor por los demás. Cuando apuntamos este adversario hacia la conexión se vuelve 620 veces más significativo, fuerte y profundo de lo que fue antes de la ruptura.  

Resulta que no fue una ruptura, sino sólo la revelación del mal oculto. Existió desde el principio, dentro de Adam, pero no se había manifestado; y cuando quiso utilizar su deseo de recibir para otorgar, no pudo hacerlo debido a que las cualidades egoístas se revelaron.  

Necesitamos entender la esencia de la ruptura, el pecado del árbol del conocimiento. Fue la revelación del mal que había sido puesto inicialmente ahí y de repente se reveló. Entonces se sintió quebrado, en el sentido de que era incapaz de mantener la unidad previa.

Todos somos las consecuencias de este acto, que es llamado el pecado del árbol del conocimiento, la destrucción del Templo, la ruptura y necesitamos descubrir dónde están exactamente esos deseos.1

La inclinación al mal es sólo eso que se resiste a la conexión, el deseo de recibir en oposición a la intención de otorgar. Inicialmente, este deseo estaba restringido, era incapaz de trabajar con la recepción para otorgar. Por eso, cuando esta estructura llamada Adam, empezó a trabajar con estos deseos de recibir para otorgar, se reveló su pecado, en otras palabras, su intención egoísta.

Necesitamos corregir estos deseos que se descubren como ruptura comenzando con el más ligero y moviéndonos hacia el más denso. Esto toma tiempo. Hacemos esto en pequeñas porciones hasta que regresemos al alma general corregida de Adam. Llegamos a un estado en el que quiso estar Adam HaRishón, llevando la acción de recibir en toda su alma en favor del otorgamiento, como si hubiera habido éxito.   

Pero de hecho, no es exactamente el mismo estado. Por eso tenemos que pasar por todo este proceso, porque revelamos el mal a través de él. Y la revelación del mal es una contribución tremenda para la corrección y para el estado final. Este mal posee una fuerza muy grande, la Luz, o Creador. Y es justamente a través de esta fuerza del mal y sus distintas apariencias, que alcanzamos la naturaleza del Creador, Su figura, Su forma.

Llegamos a entender la profunda y multifacética naturaleza de la maldad del egoísmo y comenzamos gradualmente a llevarla hacia el bien. Al final, adquirimos un deseo corregido, en el cual existen dos fuerzas: nuestro deseo de unir y el egoísmo que se resiste a ello, ambos trabajando para fortalecer el poder de la conexión futura entre nosotros y el Creador. Por eso es imposible tener mal sin bien, o bien sin mal —ambos deben funcionar juntos. Y realmente, hacer fielmente su trabajo para revelar al Creador y darle contento. Todo el sistema está orientado a esto y sólo necesitamos agregar nuestro trabajo.2

De toda nuestra breve y limitada vida tenemos una oportunidad: revelar la fuente de vida y establecer una conexión eterna con Él. Por lo tanto, intentemos establecer estas conexiones con los amigos. Estoy obligado a conectar al sistema ya que es sólo a partir de las diez Sefirot que seré capaz de alcanzar la fuerza superior.3
De la primera parte de la lección diaria de Cabalá, lección sobre el tema: “Atacando la conexión”, 6/jun/18
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