Fundiendo los corazones

Todos los alcances del pasado deben convertirse en el descenso actual; de lo contrario, no estoy avanzando.  Pongo un pie adelante y avanzo, a causa de que ese mismo pie va detrás de mí. Entonces, de nuevo, doy paso adelante con el otro pie y me muevo, para que éste vuelva estar detrás. Por lo tanto, si hoy me levanto de mal humor, si hoy la lección no me motiva, no me provoca el mismo fuego que antes, entonces tengo que entender que ésto es un signo de avance. Así es como exactamente avanzamos.

Me debo examinar constantemente, si trabajo en el despertar, sobre la importancia de la meta, en el significado de la conexión -que para nosotros debe volverse un punto central de la realidad -y en mi anhelo por eso. Todo es trabajo, pero estoy feliz de ello, porque si trabajar hoy es duro para mí, es una señal de que hice un buen progreso ayer.  A cada momento me examino, si puedo alcanzar al menos el mismo despertar que ayer, pero por mis propios esfuerzos.1

Todo depende de nuestra actitud ante la chispa espiritual. Cuando sentimos que se apaga, nos tumba, o cuando nos impulsa, tenemos una oportunidad de seguir independientes de eso y determinar por nosotros mismos, en qué estado se encontrará esta chispa en nosotros. Si la usamos correctamente, siempre nos impulsará.

La chispa es nuestra conexión con el Creador, con la realidad espiritual. No importa si esta conexión es positiva o negativa, lo principal es que existe! Necesitamos estar agradecidos por el mal estado, tanto como por el bueno. Por el contrario, cuando la chispa se desvanece, el Creador me da una oportunidad de que por mí mismo la encienda y me inspire.2

El desarrollo en el mundo corporal también requiere pasar por encima de los alcances previos si se quiere avanzar. Sucede en esta forma en cualquier lugar. Entonces, ¿Por qué es tan difícil para nosotros aceptar que en el avance espiritual, el logro de ayer se vuelve nuestro descenso de hoy, un escalón que necesitamos para ascender?

En el mundo corporal ésto se percibe como un proceso natural; después de todo, somos empujados a avanzar por la fuerza del egoísmo. Aún en la espiritualidad es muy difícil aceptar este principio, porque necesitamos avanzar mediante la fe por encima de la razón, por medio del despertar espiritual, no egoísta.

Incluso si el ego no ve un beneficio propio, sin futuro, sólo oscuridad y no nos empuja a avanzar, debemos de alguna forma impulsarnos nosotros, encontrar la motivación espiritual.  

Esto sólo es posible en la decena, a través de nuestra unidad. Si todos, excepto aquél que está en descenso, conectan sus puntos en el corazón por encima del ego, sobreponiéndose a éste y se relacionan con el amigo de esa forma, le darán la fuerza espiritual.

Después de descubrir que uno de los amigos está en descenso, los otros nueve intencionalmente revelan su egoísmo, mientras elevan su conexión, los puntos en el corazón, el propósito de la creación y al Creador. Entonces, esta brecha entre la conexión en el grupo y su desconexión, entre la apreciación de la espiritualidad y su desprecio, genera la presión con la que afectan al amigo caído, dándole la fuerza espiritual. Se le despierta mediante esta fuerza y puede usarla para avanzar y para incorporarse con la decena. De hecho, a través de su descenso, esto se vuelve una razón para el ascenso común.3

Si un amigo fue derribado, ¿cómo pueden los demás ayudarle? Simple persuasión e intentos de inspirarle, no es aún trabajo espiritual. Así es como apoyamos a una persona agotada en el mundo corporal. La fuerza espiritual es fe por encima de la razón, otorgamiento por encima de la recepción, Biná por encima de Maljut, la brecha entre estos dos puntos. Durante el descenso, estos dos puntos se encuentran y la brecha desaparece; no hay subida ni bajada, todo es gris.4

Cuando un amigo está en descenso, lo apoyamos y lo comenzamos a influir, a partir de la brecha entre nuestro punto espiritual colectivo y el punto corporal que existe dentro de nosotros. Le hablamos sobre nuestra percepción de la elevación espiritual, sobre su particularidad y exaltación, en comparación con el punto corporal.  

Para ésto, primero que todo, necesitamos llegar al acuerdo, la conexión y el entendimiento mutuo. Luego, desde nuestros nueve puntos de Biná y los nueve puntos de Maljut, otorgamos a nuestro amigo y lo revivimos. A través de esta brecha, atraemos la Luz que reforma y se la transmitimos: él se une a nosotros y juntos ascendemos al próximo grado.

Así que, ¿quién salvó a quién? El ascenso espiritual siempre sucede de esta forma. De acuerdo al sistema general, el Creador elige a quién dar un descenso en el momento dado, para que todo el grupo avance a través de él.5

El amigo caído no puede levantarse por sí solo, está como muerto o en prisión, encadenado por su egoísmo. Sin embargo, sus amigos llegan y lo salvan. Incluso, las palabras por sí mismas no son importantes. Lo principal es conectar nuestros puntos, donde se sienten la grandeza del Creador, el grupo y los puntos de comprensión de la bajeza del deseo de disfrutar.

Si existe dicho acuerdo entre los nueve amigos, entonces el décimo amigo, indudablemente recibirá un despertar. No puede evitarlo, ya que ellos son las nueve primeras Sefirot y él es Maljut. Si ahora recibió un descenso, no puede hacer nada por sí mismo; y ellos, al contrario, pueden hacer todo. Entonces lo usan como una palanca, porque en ese momento, él es el nuevo Maljut del grupo.6

En el trabajo espiritual, siempre hay una diferencia entre el bien y el mal – desde el punto de vista egoísta – y la diferencia entre el bien y el mal espiritual. Necesito crear esa brecha entre ellos: en la medida en que mi deseo de estar dentro del egoísmo es más bajo que mi deseo de estar en otorgamiento, en adhesión con el Creador a través del grupo.7

El amigo caído recibe el despertar de los otros nueve amigos conectados, porque multiplicaron su fuerza en 620 veces, a través de la Luz de la unidad. Esto no es sólo una fuerza multiplicada por nueve, sino una fuerza de nueve multiplicada en 620. Con esta fuerza le influyen y nadie puede oponerse a tan poderosa fuerza.8

Al ayudar a un amigo, le permitimos sentir la diferencia del valor de la espiritualidad, en comparación a la corporalidad. Acordamos que de hecho, hay problemas corporales, pero son insignificantes en relación a la espiritualidad y a nuestra conexión, a través de la cual conectamos con la fuerza superior, con la eternidad y la perfección.  

Al anularnos y conectarnos para ayudar al amigo, generamos una fuerza espiritual de otorgamiento. Luego, nuestros nueve puntos de Kéter y nueve puntos de Maljut, se conectan entre sí y tenemos una gran Kéter y un gran Maljut y una gran diferencia entre ellos, en la medida en que Kéter está por encima de Maljut.  Mediante esta brecha, influimos al amigo y lo revivimos.

Es la conexión lo que vuelve nuestra influencia corporal en espiritual. Después de todo, lo hacemos por la meta espiritual y construimos un Kli espiritual a partir de 9 egoístas. La brecha influye al amigo y lo reforma.

Funciona como un columpio: uno baja, luego el otro. Todo el tiempo alguien está abajo y todos los demás están arriba, contra él, ayudándole; y de este modo, todos ascienden. Recibimos de arriba dichas oportunidades para avanzar.  

La brecha que despierta a un amigo es la diferencia entre la suma de nueve Kéter y nueve Maljut que están en los nueve amigos, diferencia entre el valor de la espiritualidad y el valor de la corporalidad: la grandeza del Creador, en relación a la grandeza de la creación, este mundo, nuestro egoísmo.

El amigo cae porque su Kéter y Maljut se fusionan y quedó sólo un punto de su existencia animal. Sólo en el grado del humano hay una diferencia entre Kéter y Maljut, entre la grandeza del Creador y la grandeza de la creación. Si no existe esta diferencia, llevamos una existencia animal.9

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 18/jun/18 lección sobre: “Fundiendo los corazones” (Preparación para el congreso en Italia 2018) 

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4 Minuto 28:50

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6 Minuto 32:10

7 Minuto 34:30

8 Minuto 38:15

9 Minuto 39:42

Material relacionado:
En conexión estrecha con el Creador
Progresando en “fe por encima de la razón”
Aceptando los descensos y ascensos

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