De la desesperación al clamor por el Creador

La fe por encima de la razón es un enfoque espiritual para percibir simultáneamente la realidad en dos mundos. Uno siempre tiene que estar en la razón, en este mundo, o más bien, en el nivel llamado “este mundo”. El mundo no es como parece ahora; veremos muchos cambios en él.

Finalmente, si estamos trabajando para el alcance del nivel de la fe, Binà – conexión, otorgamiento – tratando de imaginarlo, transferimos las adiciones desde el nivel de Binà al nivel de Maljut, – el nivel del conocimiento – a este mundo, donde estamos con ambos pies. Nuestro conocimiento y nuestras sensaciones se expanden y se forman cada vez más correctamente.

Por lo tanto, aquel que expande la fe por encima de la razón, se vuelve más inteligente, entiende más y se acerca a una naturaleza común. Entiende la inclusión de Binà en Maljut y la conexión entre ellos. Ésto no puede ser precipitado, una persona debe pasar por su propia cuenta a través de estos estados y sentir todo, para que se incorporen a su conocimiento y sensaciones.

Cuando construimos un nivel sobre el otro, podemos comparar y medir estos estados: la fuerza de la fe, Binà y el reconocimiento de la fuerza egoísta individual. Después veremos que “Dios los ha hecho opuestos”. Empezamos a vivir en una nueva realidad, simultáneamente en dos mundos.

Lo más importante es la constancia en cada oportunidad, para actualizar el nivel de fe por encima de la razón, es decir, tratar a uno mismo, a los amigos y al mundo, como si ya estuviéramos corregidos. Éste debe ser el estado interno de una persona.1

Veo este mundo frente a mí, como está escrito: “Un juez tiene sólo lo que sus ojos pueden ver” —ésta es la fase de la razón, Maljut. Además, me trato y trato al grupo, como si todos estuviésemos corregidos, conectados como una persona con un corazón y en adhesión con el Creador. Imagino cómo nos comportamos en este estado.

Sin embargo, nos damos cuenta que sólo estamos tratando de alcanzar este estado y que aún no lo hemos logrado. Y al grado de nuestros esfuerzos, despertamos la Luz que devuelve a la fuente. Al principio, nos forzamos a hacerlo, pero luego, vemos que empezamos a desearlo.

Nuestros esfuerzos nos acercan al mundo espiritual, a atraer la Luz hacia nosotros, al acercamiento con nuestros amigos y la relación se vuelve más cordial. El Creador se vuelve más cercano a nosotros, como si nos abrazara. Estos esfuerzos fingidos nos llevan a un progreso real, como con los niños que, gracias al juego, crecen. Atraemos la Luz que devuelve a la fuente que nos desarrolla.

El nivel de razón se expande constantemente, se establiza, haciéndose cada vez más comprensible. Empezamos a darnos cuenta por qué el Creador creó este mundo: para que desde el nivel de la razón, alcancemos el nivel de la fe. Así es como construimos nuestros estados espirituales, a través de nuestros propios esfuerzos, construyendo nuestra realidad espiritual, el grupo, el Creador —todo lo que se relaciona a la cualidad de otorgamiento, la parte espiritual de la naturaleza.2

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 15/ago/18, sobre el tema: “De la desesperación al clamor por el Creador”, 

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