Desde el pie de la escalera, hasta la Dvekut permanente

El mundo no tiene una forma propia.  Lo que vemos frente a nosotros no es la realidad, sino una realidad imaginaria que el Creador quiere mostrarnos para que podamos trabajar en ella y esto se convierta en el mundo espiritual, el mundo del infinito.

Para abrir nuestros ojos y ver el mundo ante nosotros, se requiere que entendamos que es una película que se nos está proyectando desde arriba, para que lleguemos a la imagen perfecta.

Las condiciones para la forma perfecta:

  • Estoy consciente de que veo lo que el Creador quiere mostrarme. En realidad, el mundo no tiene forma alguna.
  • Debo aceptar este mundo que el Creador me está mostrando como un lugar para trabajar y debo llevar esta imagen a la perfección.

Con nuestro trabajo individual y nuestro trabajo en el grupo debemos cambiar la realidad.1

En cualquier situación, debemos luchar para conservar la constante adhesión con el Creador y no esperar que las cosas mejoren. No importa por cuáles estados atraviese la persona, debe estar en adhesión con el superior.2

Sólo existe el Creador y yo y el mundo entre nosotros, como un sandwich. Este mundo representa todo mi deseo de recibir, todas mis cualidades egoístas. Si las neutralizo o incluso, si las transformo en otorgamiento, fortaleciendo así mi conexión con el Creador, entonces me corrijo. No tengo nada que cambiar, solo mi actitud hacia el mundo.

De todo el mundo, de la realidad completa, tengo diez amigos con quienes puedo trabajar, como si fuésemos una sola persona. Mientras más bien haga a ellos y mientras más esfuerzo ponga en ellos, recibo más fuerza para mi avance. Con el grupo aprendo a estar en igualdad de forma, en adhesión, en acción mutua, como si fuera el Creador. Pero, con el resto del mundo, mi trabajo es sólo en una dirección: intento relacionarme de forma positiva y nada más.3

El centro del grupo es el punto de unión de diez individuos, donde se anulan a sí mismos y desaparecen. Trabajan con respecto a este punto; se minimizan y se ayudan mutuamente. El punto central de la decena, el punto de unión, es el objetivo, donde cada uno pierde el sentido propio, como si no existiera en relación con los nueve amigos. Al cumplir con todas las condiciones del trabajo en un grupo, el individuo revela su propia semejanza con el Creador en este punto.

Orar por el centro de la decena significa aspirar a dicho estado y requiere de ayuda para lograrlo. Construyo este punto en mis cualidades corregidas, en mi relación respecto a mí y a los demás, en relación a la decena, en relación al Creador. Así soy consciente de este punto del centro de la decena. Este punto se conoce como “el pilar de la plegaria”, de ahí se deriva nuestra conexión con el Creador.4

Si tan solo pudiéramos ver el mundo en su forma verdadera, como lo creó el Creador, veríamos la imagen en positivo. Ahora vemos la misma imagen, pero en negativo, todo está en deficiencia. Proyectamos nuestra actitud egoísta hacia el mundo y por lo tanto, vemos todo en forma corrupta. Si neutralizamos nuestro enfoque egoísta, veremos todo corregido.

En lugar de ver cómo uno devora al otro, veremos que el lobo vive en paz con el cordero y que todo existe en otorgamiento mutuo y otorgamiento hacia el Creador. Finalmente, a nadie le falta nada, cada uno está transmitiendo la Luz superior al otro, incluyendo el lobo y el cordero.

Existimos en un sistema donde todo está lleno con la Luz superior y nadie tiene el deseo de explotar al otro, sino al contrario, pasarles todo lo que necesitan, hasta que el equilibrio reine en todas las partes del sistema. Cuando cada quien está en equilibrio con todos los demás, la Luz superior les dará todo, conforme a la máxima capacidad de cada uno.

Sólo nuestro egoísmo arruina esta imagen ideal. Debemos corregir nuestro egoísmo y, veremos el mundo verdadero. Lo negativo cambiará gradualmente a positivo: en lo negativo, todos se devoran mutuamente, pero de repente, todo empieza a estar corregido, corregido y cambiado por el paraíso.5

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 10/ago/18, clase con el tema: “Desde el pie de la escalera, hasta la Dvekut permanente”.
1 minuto 6:20
2 minuto 12:28
3 minuto 21:20
4 minuto 24:55
5 minuto 1:44:00

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Fantasías y realidad, parte 2
Cómo crear una nueva realidad

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