Un campo que el Señor ha bendecido

Rabash, “Amor de amigos” Artículo 3: Un hombre “vagando por el campo” se refiere a un lugar desde el que debería brotar la cosecha del campo para sostener al mundo. Las obras del campo son arar, sembrar y cosechar. Se dice al respecto: “Los que siembran en lágrimas, cosecharán en gozo” a esto se lo llama “un campo que el Señor ha bendecido”.

El campo simboliza el ego del hombre, que debe ser debidamente arado, sembrado con las semillas correctas y regada con lágrimas.

Luego, es necesario sacar el grano de las espigas de trigo germinadas, dispersar las cáscaras al viento y hacer muchas otras acciones que implican trabajo espiritual para corregir el ego. Es el prototipo de nuestras obras corporales en el campo.

Los granos se muelen en piedras del molino, que son activados por animales que caminan en círculo, con los ojos vendados, para que no vean que el trabajo que hacen les es inútil. Pues necesitan grano, no harina, porque el pan se hornea con harina y eso es alimento para el humano.

Por lo tanto, el hombre debe arar, moler y purificarse con el trabajo en el grupo, cerrando los ojos de sus cualidades animales internas para que trabaje en beneficio de la cosecha.

Como resultado de este trabajo, todas las cualidades se concentrarán en la persona, se manifestarán y lograrán la corrección completa.

No necesitamos hacer nada más. Al unirte con los amigos en el grupo, los “encontrarás” y enmendarás la conexión. Es decir, tus cualidades egoístas internas. Pero para conectarte, debes adquirir las cualidades del Creador. Esa será tu propiedad principal, Yosef, con la que llegarás al final de la corrección.

Dar “sustento al mundo entero” implica el final de la corrección y el “campo que el Señor ha bendecido” es el campo corregido.
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De Kabtv “La última generación” 1/feb/18

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