Revista internacional Wall Street: “Las melodías del infinito”

La revista internacional Wall Street publicó un artículo de mi alumno Manuel Marín Oconitrillo: “Las melodías del infinito

Conversaciones con el cabalista Dr. Michael Laitman sobre música y Cabalá
30 de septiembre de 2018, Manuel Marín Oconitrillo

Esta conversación con el Dr. Michael Laitman es quizá la continuación de otras que he tenido con él y a través de las cuales me he sumergido en la cabalá, quiero decir cábala, pero me tomaré la licencia de poner el acento al final para que sea igual a su pronunciación en hebreo y con ello dejar intacto el puente por el que discurre cuanto nos dice el Rav Laitman (como le llaman sus estudiantes por cariño y respeto, aunque no sea rabino, pero sí científico y filósofo).

En el pasado le escuché decir:

«La música tiene la gran cualidad de poder expresar las conexiones entre los opuestos. Es capaz de mostrar emociones de la manera más abstracta. De ahí que sea una parte fundamental de nuestra vida. Dejó de sorprenderme que entendiera tan bien qué es la música el día que supe que el Dr. Laitman de niño tocaba el piano, y al escucharlo cantar alguna melodía, se nota que aunque no posee una voz entrenada, sí es muy afinada, cosa que denota un oído musical».

En otra ocasión dijo:

«Los compositores tienen un oído interno. Sienten su mundo interno a través de los sonidos. Existen diferentes estilos de música y de compositores. Algunas veces los compositores se recluyen con el fin de escucharse a sí mismos, más sin embargo, un compositor es en realidad el resultado de la sociedad como un todo. Así, la diferencia entre un compositor mediocre y uno brillante es el grado con el que es capaz de sentir el dolor y esperanza de la sociedad como un todo. Esto no tiene nada que ver con su nivel espiritual. Un compositor genial puede ser también un salvaje. Un compositor tiene que tratar de aprender el secreto de la vida con el fin de llegar al nivel más elevado de composición»-

Un estudiante le preguntó: ¿qué es la música?, a lo que él respondió:

«La música es un lenguaje que puede expresar los sentimientos más profundos de una persona. Se puede excitar y elevar a una persona, cambiar un estado de ánimo y la dirección del pensamiento. De acuerdo a su estilo, la música nos puede transportar de un lugar a otro. La música, inmediatamente, despierta recuerdos en la persona y le produce sentimientos especiales. Las palabras penetran en nosotros a través de la mente y nos vemos obligados a activar un mecanismo de comparación, la memoria. La música, por el contrario, de inmediato toma la emoción de la memoria y la despierta dentro de nosotros, lo queramos o no. Penetra en la persona sin pedir permiso. La música nos conecta con las condiciones del entorno en el que se escucha: con tiempo, espacio, movimiento y eventos; todo esto se despierta de inmediato en nuestra memoria junto con el sonido que escuchamos. La música es el mundo y todo lo que lo llena.

Hay algo en armonía musical que es similar a la totalidad superior en la naturaleza. Esta es la razón por la que la música nos exalta. No hay nada amenazante en la música y trae alegría tranquila, lágrimas y algo que es muy interno, personal y profundo.

Toda la naturaleza toca música y la música puede curar».

Con los años, sentí que todas esas preguntas de sus estudiantes era también las mías, y sin embargo había más dudas dentro de mí, más cosa que deseaba preguntarle. Al estar tan inmerso en el mundo de la ópera, que es lo que me da de comer, cada vez que escucho música cabalística, me doy cuenta de cuán alejada está del mundo físico, del mundo de los deseos corporales, del mundo del ego, pues su esencia se percibe sólo a partir de nuestras aspiraciones hacia un mundo superior, un mundo corregido de los defectos del ego. Mucha veces he escuchado las grabaciones del maestro del Rav Laitman, Rabash, cantando las melodías de su insigne padre y maestro, Baal Hasulam, pero ahora estaba presto a conversar con el alumno predilecto del Rabash sobre los hilos que conectan al infinito con la música. ¿O es más bien la música una puerta?

Fue así que llegó el día en que tuve la ocasión de conversar con él sobre música, durante una entrevista grabada para el canal 66 de Israel. La moderadora era Norma Livne, nacida en Latinoamérica, así que ella y yo hablaríamos en español, al Rav Laitman le traducirían al hebreo y a mí me traducirían al español lo que él dijera. No haré una transcripción de todo el programa, sino que tomaré los puntos que me parecen más relevantes.

La moderadora le preguntó al Rav Laitman:

¿Cuáles son los diferentes estados espirituales que pasa una persona al escuchar música cabalista?

Yo no sé, eso no es música, es ópera, es algo mucho más que música, pues incluye todo lo que el hombre produce y crea en nuestro mundo. Es realmente la creación más grande que tenemos en nuestra vida cultural. La cabalá nos da todo eso desde dentro, incluso puede emocionar con unas notas simples (la música cabalista), pero si el hombre está dirigido hacia eso, entra en la misma onda de la melodía, aunque sea la más pequeña o simple de la sabiduría de la cabalá, lo importante es que esta melodía le trae vibraciones a su alma, y entonces él con eso se emociona muchísimo, y despierta por dentro aunque son sonido simples, pero le despierta un mar por dentro, mucho más que una sinfonía o una ópera. Pero igualmente, cuando yo escucho ópera, me encuentro en una impresión muy especial. No tiene la humanidad mayores obras, incluye todo lo que hace la humanidad culturalmente. Aunque yo no vengo de ese mundo, eso el lo que pienso, que la ópera es el género que más y mejor expresa la creación, la naturaleza humana, la relación entre las personas; es lo más cercano a lo que la cabalá quiere expresar.

¿Por qué le provoca tanta emoción?

La ópera produce una emoción tan grande porque de verdad lo incluye todo. Antes que nada, el proceso mismo es lento, calculado muy bien, muy sicológico. Aunque la historia sea simple… Cio Cio San, Madama Buterfly, Puccini… Verdi…; la historia es historia pero igualmente, no sé decirlo, pero creo que habría que enseñar cómo la ópera conecta la gente. Recuerdo cuando iba a la ópera de Moscú o de Londres, y veía aquellas filas de cientos de personas, que son al fin y acabo cientos entre millones que no la entienden tanto. Por eso hace falta educación, igualmente para la sabiduría de la cabalá.

Seguidamente me tocaba a mí preguntarle. Sentía una tormenta en mi cabeza, así que traté de ser lo más conciso que pude.

En un webinar, usted dijo que en el mundo espiritual las acciones determinan lo que sería el tiempo espiritual. La música tiene estructuras en las que se intercalan silencios, es decir, momentos donde no pasa nada pero es parte de la estructura melódica, como pausas o respiraciones. ¿Qué es el silencio en el mundo espiritual?

Sin pausas nosotros no podríamos escuchar nada. La pausa es como la preparación del Kli(vasija) y las pausas tienen que sonar dentro de nosotros no menos que los sonidos que escuchamos porque cuando yo escucho un sonido y después escucho un silencio no es silencio, es el mismo sonido que empieza a trabajar en forma inversa en mí, porque produjo el silencio; sin el sonido no habría silencio. Entonces el silencio es esa nota que ahora escucho… Ahora, el silencio que viene después pertenece a ese sonido previo y lo conecta al que sigue. Porque nosotros, en todas las cosas, en nuestras palabras, no solo en la obras musicales, no podemos sin pausa, sin diferenciar las transmisiones que nos encontramos entre el uno y el otro, porque en la sabiduría de la cabalá esa es la creación del Kli, de la vasija, de la carencia, pues yo no puedo escuchar correctamente un silencio si no hay antes una pausa especial, y esa pausa tiene que surgir del sonido especial que venía antes, y entonces, de esta manera nosotros sentimos el mensaje que hay en la melodía.

Muchas de las melodías de los cabalistas están precisamente construidas a partir de los salmos del rey David. Ahora, si los salmos son ya una descripción espiritual, ¿qué aporta la música, o en los salmos texto y música están integrados?

Bueno, nosotros escuchamos que las obras musicales existen no se sabe bien desde cuándo, pues la gente musicalizaba sobre todo lo que tenía ante ellos. Por ejemplo el arpa del rey David, que no sabemos realmente cómo él cantaba sus salmos, pues era conocido como instrumentista y como compositor. Hay una gran diferencia, de acuerdo a la sabiduría de la cabalá, en cómo escuchamos las melodías, por ejemplo las de Baal HaSulam, que compuso muchas… Nosotros las utilizamos pues en ellas hay un espíritu (Ruaj) y por eso las respetamos tanto, es parte de nuestro estudio.

¿Hay melodías para los diversos mundos espirituales: Adam Kadmon,  Atzilut, Briá, Yetzirá, Asiáo es general y cada quién la percibe desde su alcance?

Todas las melodías (cabalistas) están en en Atzilut, ese es el lugar desde el que realmente se puede expresar todo el mensaje, menos que eso no, es decir, también la música y la voz humana, que incluye todos los instrumentos, tienen que estar ya en el grado de Atzilut.

¿Por qué Baal HaSulam compuso varias melodías para un mismo texto? Por ejemplo sobre el texto de Bnei eijalá compone varias melodías. ¿Está expresando cosas desde distintos alcances (espirituales)?

No lo sé, puede ser que son versiones diferentes de estados diferentes, porque el estado mismo de Bnei eijalá (Los hijos del palacio) puede llegar desde el lado de los mayores o menores y depende de eso, al fin y al cabo se llega a un estado de una elevación especial llamada Shabat y que ahí se llega de varias formas. Pienso que lo más cercano a Baal Hasulam es la versión lenta de esa melodía, es la más cercana a él, es lo que siento.

Todo ha sido como un parpadeo. Podría seguir preguntando y preguntando. ¿Qué es realmente la música? ¿Cómo suena el universo? ¿Qué es el universo? Ha sido apenas una gota, pero a lo mejor es lo que por el momento podemos digerir. Al leer el artículo, descubro que ahora tengo más preguntas que antes. Quizá no hacemos más que una pausa para construir una nueva carencia, y cuando llegue, acaso estaremos más cerca del mundo corregido, el mundo del infinito, al que los cabalistas llaman Ein Sof (sin fin). Tenemos al menos la música de los cabalistas. Escuchémosla, y sigamos preguntando.

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