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Mis pensamientos en Twitter, 1/nov/18

El Creador crea deliberadamente problemas en el grupo. Me muestra una película, ¡pero en realidad eso no existe! El Creador me muestra una película en la que el grupo existe, sufre, tiene problemas, etc. ¿Para qué? Para que yo le pida. Sí, es para que yo le pida.

Una vez pasadas las primeras etapas del desarrollo espiritual, el estudiante comienza a sentirlas en su interior: “Te conoceré por tus acciones hacia mí”.
Gana experiencia y adquiere razón, “La sabiduría viene sólo con la experiencia”. Poco a poco podrá avanzar por sí mismo

En Cabalá, el maestro dirige como un adulto enseña a un bebé a caminar. El maestro camina junto con el alumno, explicando la razón, y el alumno sigue al maestro como el cuerpo sigue a la cabeza. Claro, esto sólo es en la medida que el estudiante acepte anularse ante el maestro

La fe religiosa es convicción psicológica, sin fundamento.
Cuando hay pruebas se vuelve conocimiento, no fe. Para un cabalista la Fuerza Superior es conocimiento, alcance. Antes de revelarlo no está allí, como un fenómeno no descubierto para el científico. Todo es relativo a mí.

Lo difícil del avance espiritual por la equivalencia con el Creador es que siempre debo ser más similar a Él “en unidad de grupo”; cada uno se anula ante el grupo para convertirlo en un todo, similar al Creador al anular el ego, Katnut. Y luego en otorgamiento mutuo/amor, Gadlut.

Quien estudia Cabalá emprende el camino de adquirir una nueva naturaleza a pesar de la anterior, la fe por encima de la razón. Esto se vuelve cada vez más difícil, pero esa es la naturaleza de los grados de ascenso hacia el Creador por equivalencia de forma.

El Creador deliberadamente crea problemas en el grupo. Me muestra que el grupo existe, sufre y tiene problemas, así que oro por mis amigos. En realidad, todo lo que veo es mi alma, mi mundo egoísta interior. ¡No pido por los demás, sino por mi alma!

Lo principal es percibir los problemas del grupo y pedir al Creador por ellos. Todo lo que está mal en el grupo, siéntelo en ti y pide al Creador que lo corrija, para ayudar al grupo a acercarse más a Él. Sólo pido y no necesito nada más. Esta es la mejor oración.

Debemos evaluar las acciones como sigue: ¿el Creador actuaría así? Si sí, pero Él no lo hizo, entonces Él me lo dejó a mi. Actúo en lugar del Creador y empiezo a sentir que ocupo Su lugar. De este modo, me vuelvo igual a Él y me llamo Adam, es decir, similar al Creador.
De Twitter, 1/nov/18

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Entrando al trabajo espiritual

Todo trabajo espiritual pasa por fe por encima de la razón. Se llama “fe” porque mis sentidos corporales regulares, los deseos con los que nací, no lo aprueban. Pero recibo cierta Luz desde arriba que me retiene en este estado llamado “fe” y me permite hacer el trabajo a pesar de que no siento ningún grado superior .Además, no quiero sentirlo, ni trabajar para sentirme bien, siendo su esclavo. En cambio, quiero elevarme por encima, por encima de mi naturaleza. Por eso, pido que se me dé la Luz de la fe.

A pesar de que no veo ni escucho ni comprendo cómo funciona el poder de otorgamiento, aún quiero trabajar de acuerdo con sus leyes para que pueda revestirme. La gente de este mundo se guía por el poder de la recepción y sigue su deseo de disfrutar, sometiéndose inconscientemente como muñeco en manos de un titiritero. Sin embargo, quiero ser guiado por Su otra mano, que se llama “mano de la fe”, para que comience a controlarme, capturando mi corazón y mi mente.

Sin embargo, al mismo tiempo, no abandono mi vieja naturaleza. Quiero sentirla y comparar lo diferente que es una de la otra, para poder trabajar en fe por encima de la razón. Tendré razón y además fe, que es más alta que la razón; es decir, el poder de otorgamiento dominará sobre el poder de recepción. Saber y comprender que el otorgamiento puede ser dominante y yo mismo podré dirigirlo. Permanecerá bajo mi control.

Esto se llama “fe” porque no requiero saber cómo funciona el poder del otorgamiento; sólo quiero que domine sobre el poder de recepción.

Por lo tanto, todo trabajo espiritual comienza con la adquisición de la fuerza de la fe, la fuerza de otorgamiento, por encima de la fuerza de recepción, que se llama “razón”. Sigo siendo una persona razonable y no me pierdo en fantasías, como si caminara sólo en fe, dispuesto para cualquier otorgamiento. No estoy preparado, veo todo con absoluta claridad. La fe por encima de la razón se basa en la fuerza verdadera, incluso más fuerte que la fuerza de recepción.

Trabajo incluyendo todos mis sentimientos y mi razón, con mi entorno y con el mundo entero, pero de una manera nueva, en un estilo de trabajo diferente. Esta es la entrada al trabajo espiritual.1

La fe por encima de la razón se basa en sensaciones que nos parecen antinaturales. Los sentimientos naturales recibidos desde el nacimiento, son nuestro conocimiento racional. Ahora, sin embargo, pido que se me dé una percepción de la realidad adicional para construir un nuevo nivel de otorgamiento, Biná, fe, que no se basa en el conocimiento corporal. Confío en la recepción porque está construida sobre el egoísmo. Pero pido que se me dé una percepción de la realidad para sentir al Creador, como si Su poder de otorgamiento se hubiera revelado en todo el mundo, todos están en amor y otorgamiento y, quiero ser igual. Me doy cuenta de lo lejos que está mi petición de la realidad, pero quiero alinearme de tal manera que me relacione con ella en dos niveles: el poder de recepción y el poder de otorgamiento.  Por un lado, como juez que sólo puede ver lo que sus ojos ven, que es la realidad corporal. Por otro lado, percibo el mundo como si estuviera corregido, sólo la fuerza única del Creador opera y no hay nada más que Él.2

Si el Creador se hubiera vestido en mí y me hubiera dado Su poder de amor y otorgamiento, reemplazando la fuerza egoísta de recepción que solía controlarme, me convertiría en ángel. Solamente amaría y otorgaría, igual que, inconscientemente, quiero recibir ahora. Simplemente reemplazaría una naturaleza con otra.

Esto nunca puede suceder. El objetivo es seguir siendo el mismo ser creado y al mismo tiempo, ser similar al Creador, es decir, incluir los dos niveles.

Por lo tanto, después de muchos años de decepción en intentos inútiles para obtener la fuerza de otorgamiento, de sentir amor y del mundo espiritual, finalmente comprendo que ni siquiera lo quiero. No necesito la fuerza de otorgamiento que me envolverá completamente como en la actualidad, lo hace el egoísmo. No añadiría nada. El verdadero otorgamiento es permanecer dentro de la fuerza de recepción y adquirir la capacidad de elevarse por encima de ella, con la fuerza de otorgamiento.

Aunque odio a alguien tengo capacidad de tratarlo bien. No quiero convertirme en un ángel y amar a todos. Sigo siendo el mismo egoísta que el Creador creó, no destruyo mi deseo de disfrutar, pero por encima hago una restricción, una pantalla, la Luz reflejada, y construyo mi actitud del otorgamiento por encima de la recepción. No quiero ni recompensa ni compensación, sólo quiero tratar a todos de la manera en que el Creador los trata. Es decir, mi intención es relativamente desinteresada.3

Debemos revelar todo el mal dentro de nosotros y obtener la fuerza de la fe, Biná, por encima. No podemos convertirnos en el Creador, sólo podemos llegar a ser similares a Él. Por lo tanto, nuestra fuerza de otorgamiento sólo puede existir por encima de la fuerza de recepción, como si otorgáramos.

La fuerza de otorgamiento es la fuerza del Creador. Sólo podemos imprimirla en nosotros mismos y así, convertirnos en humano, Adam, ser similares (Domé) al Creador. Cubrimos nuestro deseo de disfrutar. Pero dentro, bajo esa cubierta, permanece toda la escultura, todo el mal de nuestro ego. Este es el Aviut del deseo y la pantalla sobre él.4
De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 22/oct/18, clase con el tema “Trabajo dentro de la razón y trabajo por encima de la razón”
1 minuto 0:10
2 minuto 15:15
3 minuto 17:55
4 minuto 36:00

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Cómo puede la conexión humana ayudar a aliviar la ansiedad y el miedo

Thrive Global publicó mi artículo “Cómo puede la conexión humana ayudar a aliviar la ansiedad y el miedo

A todos nos gusta relajarnos y dormir tranquilos, pero nuestra creciente incertidumbre sobre el futuro nos vuelve ansiosos e intranquilos. La mejor forma de sobreponernos a estas sensaciones es cambiar de la preocupación por uno mismo, a la preocupación por los demás.

La ansiedad es algo que se desarrolla con el tiempo. No sucede de la noche a la mañana. Posiblemente, cada noche te sientas frente a tu computador o tu televisor, intentando relajarte después de un largo día de trabajo y, ¿qué ves? Un mundo a punto de colapso: devastación causada por los huracanes en Estados Unidos, epidemia de sobredosis por opioides, tiroteos en escuelas, dramas políticos, gente matando a su propia familia… y todo eso encima de tus propios problemas en casa y el trabajo. Como resultado, en lugar de sentir calma o entusiasmo por el día siguiente, sientes constante ansiedad y miedo hacia la vida. Si eso te pasa, no eres el único.  Los desórdenes de ansiedad son los padecimientos mentales más comunes en los Estados Unidos que afectan a 40 millones de adultos a partir de los 18 años.

La sensación de desamparo respecto al futuro es un tema de preocupación universal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que de forma global 1 de cada 13 personas sufre de ansiedad y el desorden de ansiedad social es el más común. Se manifiesta como miedo a ser juzgado por los demás, a ser valorado de forma negativa, o rechazado en alguna situación social o de desempeño.

No podemos vivir en una burbuja. Vivimos nuestras vidas como miembros de la sociedad por necesidad. Sin embargo, el problema empieza con el hecho que no sabemos cómo relacionarnos con los demás, con nuestro entorno.

Las organizaciones internacionales intentan lidiar con los problemas de salud mental combatiendo la ansiedad y la depresión como una sola, juntas son la causa principal de discapacidad mundial. Se han lanzado sin éxito numerosas campañas para resolver este fenómeno, ya que ha habido un incremento de casi el 50% -entre 1990 (416 millones) y 2013 (615 millones)- en la cantidad de personas que luchan contra esta disfunción mental.  

¿Por qué estamos tan ansiosos?

Estos no son solo números, sino profundas batallas que libran las personas. El escritor inglés Matt Haig, comparte sus experiencias personales sobre las influencias negativas modernas de los medios sociales y su propia lucha con la ansiedad y la depresión en su libro Apuntes sobre un planeta nervioso. Resalta que, “el problema en sí no es la tecnología. Es nuestra falta de conciencia sobre cómo está cambiando nuestras vidas y afectando nuestras mentes”.

Sentirse ansioso de vez en cuando es parte de nuestra vida cotidiana: cuando necesitamos tomar decisiones importantes o enfrentar desafíos en nuestro trabajo o con nuestras familias. Se considera una enfermedad mental cuando el estrés es abrumador y puede impedirnos llevar a cabo nuestras tareas cotidianas, provoca insomnio y afecta nuestra salud y bienestar.  

Los aspectos genéticos o ambientales influyen en nuestros rasgos normales de ansiedad, tanto como en los trastornos de ansiedad; pero la presión social es un factor clave en el desarrollo del comportamiento de ansiedad crónica, que se percibe como falta de control en circunstancias o eventos estresantes de la vida.

Un gran aspecto que contribuye a la ansiedad social es la competencia promovida por los medios sociales. Constantemente nos comparamos y esto lleva a una ansiedad inquietante si nos vemos como menos populares o menos exitosos respecto a lo que consideramos figuras modelo o estándares ideales que usualmente son irreales.

La preocupación como base de la vida

La vida es un proceso natural que no está exento de estrés y problemas. Si observamos el reino animal, los animales se ocupan constantemente de su supervivencia, de cómo superar las amenazas de aquellos que los quieren devorar y de cuidar su descendencia. Los humanos, la parte más desarrollada de la naturaleza, no soy muy distintos.

Luchamos toda nuestra vida, ¿por qué? Porque nuestra naturaleza es el deseo de disfrutar que constantemente se desarrolla, no en cantidad sino en calidad y complejidad. La sociedad y la educación nos presionan día y noche para conseguir placeres más grandes y de más calidad. Constantemente queremos llenarnos tanto como sea posible, según nuestra personalidad, condiciones y el entorno que establece nuestros valores y actitudes hacia la vida. Estos referentes determinan lo que consideramos como placer o sufrimiento.  Cuanto más progresamos, más impotencia sentimos.

Cómo controlar nuestro destino

Como humanos, estamos capacitados para tomar decisiones conscientes sobre la forma en que nuestros acciones irresponsables pueden afectar a otros niveles en la naturaleza y a nosotros mismos. En lugar de eso, estamos controlados por nuestro ego, nuestro deseo por el placer infinito. Queremos disfrutar lo más posible, incluso a expensas de los demás.

El mundo ha creado condiciones como en un juego de arco y flecha. Hemos tirado de la cuerda hacia atrás. En apariencia, la humanidad se ha desarrollado a tal punto que hay abundancia de medios para satisfacernos, donde todos deberían pasarlo bien. Pero de hecho, el camino ha estado tan lleno de sufrimiento, sangre, guerra y desacuerdos que finalmente empezamos a ver que ya no funcionará más seguir de esta forma. Por lo tanto, de ahora en adelante necesitamos empezar a liberar la flecha del arco y apuntarla en la dirección correcta, hacia una existencia más equilibrada.

¿Cómo puede una persona sufrir menos?

Sentir este deseo interno por lograr estar satisfechos demanda mucho de nuestro tiempo. Mucha energía, fuerza y temple se requieren para sentirse feliz y libre.

Hemos creado toda clase de mecanismos para evitar sentirnos ansiosos. Las personas han intentado desconectarse de sí mismas a través de las drogas, el alcohol, o liberando su frustración a través de comportamientos agresivos. Pero la influencia del entorno que moldea nuestros valores es tan poderosa que esos intentos de escapar de la realidad no ayudarán.  

Los problemas no pueden desaparecer por arte de magia, pero es necesario alcanzar un nivel de comodidad, donde la persona pueda lidiar con el miedo y la ansiedad y encuentre un equilibrio entre las preocupaciones normales y una vida saludable. No significa que debemos evitar responsabilidades, o entregarnos a los brazos de la sociedad para que se encargue de nuestras obligaciones. No obstante, es una condición que no podemos alcanzar solos.

¿De qué depende realmente? Depende totalmente de la influencia del entorno, que es tanto la fuente del problema como la solución. La sociedad debe organizarse de tal forma que la persona se sienta nutrida a través del flujo equilibrado de información, sin distorsiones creadas por los medios para captar la atención de la gente.  

Competencia sana

Siempre necesitamos anhelar algo para tener la sensación de hambre, junto con la posibilidad de satisfacernos. Es una inclinación natural que no tenemos que destruir. Pero tenemos que experimentar cierta forma de carencia no al grado de ansiedades, amenazas o miedos, sino en un nivel que me impulse a su realización de una forma positiva.  

El mundo se ha vuelto circular. Vivimos en un sistema integral donde somos interdependientes. Nos hemos dado cuenta de la influencia en el entorno porque vivimos en él, de modo que vemos que no tenemos opción, sino mejorarlo. ¿Cómo? A través de una nueva clase de educación, desde temprana edad hasta la adultez.

Desde temprana edad debemos recibir educación integral, no sólo conocimiento e información. Actualmente nuestra educación está enfocada en un sistema de competencia individualista que nos empuja a ser más “yo” y egoísta. Se necesita cambiar esto. Nuestra educación debe estar basada en cuánto podemos contribuir para crear una sociedad libre de ansiedad y de muchos otros síntomas de nuestros sistemas basados en el egocentrismo. Puede que siga habiendo lugar para la competencia, pero una competencia sana, donde aquel que ayuda más y anima al prójimo sea el más reconocido, no el que construye su propio éxito sobre la ruina de los demás.  

Si implementamos este principio, nuestras vidas darán un giro hacia una dirección positiva. Esta nueva actitud altruista que desarrollemos y entrenemos, como un músculo, se expandirá e influirá positivamente en la forma en que tratamos la ecología y todos los sistemas de la vida. Pero todo depende y empieza cuando las relaciones entre las personas mejoran. Como resultado de una educación que cambie la influencia de la sociedad en el individuo, las ansiedades y miedos llegarán a proporciones equilibradas.

Conexión sana

Como una madre que protege a su bebé de las influencias negativas, o el campo magnético alrededor de la Tierra, nosotros podemos construir un campo protector, un sistema poderoso de apoyo contra las influencias negativas.

Esto significa alcanzar este entorno protector llamado Método de conexión, donde las personas se sientan juntas en un círculo para compartir información positiva y experiencias constructivas sobre la conexión con los demás. Podemos aprender cómo desarrollar un oído selectivo que nos enseñe a filtrar información importante y aquella que es poco útil para nuestro progreso personal, como partes integrales de la sociedad.  

Los círculos de personas que se conectan pueden transformar la ansiedad en sentimientos de seguridad, felicidad y relajación mediante distintos juegos y ejercicios. Cada uno se impresiona de los demás al ser “el más pequeño” e influye en los demás en una forma positiva al ser “el más grande”. Todos mejoran el ánimo general dentro el grupo manteniendo un buen sentido del humor.

Las hipersensibilidades se alivian al absorber las impresiones opuestas de tranquilidad de los demás. Al jugar unos con otros, como si estuviéramos a salvo y seguros, lo que actuamos juntos puede gradualmente convertirse en nuestra realidad.  

La ansiedad, las preocupaciones y los miedos son parte natural de nuestra vida. La clave para superar la ansiedad es, por tanto, no borrarla y redirigirla hacia los demás: cambiar la preocupación propia por la preocupación por los demás. Al trabajar con el método de conexión y utilizar las técnicas para desarrollar conexiones sanas, veremos una transformación de todo tipo de ansiedades en sensaciones de felicidad y confianza.

Nueva Vida #1062 – Deseo de saber

Nueva Vida #1062 – Deseo de saber

Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi y Tal Mandelbaum ben Moshe

Resumen

La naturaleza les dio a los humanos el deseo de saber para que aprendan a corregirse a sí mismos, a desarrollar su parte eterna interior y a alcanzar el nivel del Creador. Este deseo de saber y comprender viene de nuestra necesidad de sobrevivir, avanzar y desarrollarnos. Buscamos respuesta a preguntas como: “¿Quién soy?” “¿De dónde vengo?”, “¿Hacia dónde voy?” Tenemos dentro de nosotros la fuerza creativa y superior inherente. Sin embargo, esta fuerza también puede usarse de forma destructiva y egoísta. Aunque la naturaleza nos invita abiertamente a aprender, nuestra capacidad para absorber la eternidad es limitada. No vemos la conexión entre las diversas formas de estudio y la naturaleza en su conjunto.
De Kabtv “Nueva Vida #1062 – Deseo de saber” 27/sep/18