¡Feliz festividad de la concepción espiritual!

Mientras más profundizamos en explicar la festividad de Janucá, más nos convencemos de que contiene todo el camino, todos los eventos, y todos los estados por los que pasa uno que desea revelar el mundo espiritual, la fuerza superior.

Podría parecer un antiguo relato que se ha convertido en  una festividad popular o para niños: encender velas, comer donas dulces…

Sin embargo, en realidad, Janucá contiene toda la lucha de una persona mientras sale de este mundo, hacia arriba. Se sobrepone a todos los obstáculos que el Creador coloca frente a ella con el fin de revelar, por encima de ellos, el mundo superior, su estado perfecto y eterno, la “ventaja de la Luz desde la oscuridad”.

Se revela precisamente contra los estados pasajeros, imperfectos, que vienen a nosotros en tiempos de grandes calamidades y guerras, la toma de conciencia de la naturaleza humana egoísta.

Discernimientos, discernimientos, discernimientos… a través de todos los estados que estamos destinados a experimentar. Nadie que anda por esta vía puede sacarle la vuelta o saltarse ningún discernimiento u obstáculo; uno tiene que pasar por ellos uno tras otro. Nadie recibirá más o menos trabajo que otros, cada persona puede tener sus propios acentos o medidas, pero en realidad, cada uno de nosotros pasa por cada paso en este camino.

No sólo todos somos partes de un cuerpo, sino a través de la ruptura también hemos llegado a estar incluídos el uno en el otro y cada persona está dentro de todos. Alguna vez, antes de la ruptura, la inclusión recíproca existía sólo entre los deseos otorgantes.

Sin embargo, tras la caída del pecado de Adam HaRishón, los deseos receptores y otorgantes se mezclaron entre sí, junto con la Luz superior que los había llenado en el tiempo de la ruptura. Como resultado, cada estado incluye todos los otros, y sólo llega a discernirse a través de la falta de corrección. Por lo tanto, cada persona tiene que pasar por todos los estados.  

La cualidad de otorgamiento, Biná, debe revelarse durante Janucá. Nos explica todas nuestras cualidades, nuestro camino, la salida de una persona de revelar este mundo a revelar el mundo superior que le muestra de qué se debe separar y liberarse, de qué se debe distanciar y a qué se debe acercar, aferrarse, conectarse, y en qué forma.

Todo esto está contenido en la festividad de Janucá, en las correcciones por las que tenemos que pasar. Podríamos llamarla “la festividad de la concepción y lactancia espiritual”, es decir, un estado pequeño por ahora. Pero ya es un estado espiritual: Aun cuando una persona todavía no puede usarlo en la práctica, ya está ganando el entendimiento y fuerzas que corresponden al mundo superior, es decir, al mundo espiritual.

Entra en el grado de Biná, ¡y esa es la entrada al jardín del Edén! Comenzando de esta etapa en adelante, se construye a sí mismo en equivalencia con el Creador. Antes de la festividad de Janucá, sólo se estaba corrigiendo a sí mismo para elevarse por encima de su egoísmo, para liberarse y separarse de este. Al leer artículos acerca de Janucá nos esforzamos por revisar, discernir y entender las condiciones que nos permiten adquirir la cualidad de otorgamiento, Biná.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 15/dic/17, clase con el tema: Janucá de acuerdo a Cabalá

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