Revelando la deficiencia por la grandeza del Creador entre nosotros

La creación es un deseo, un simple deseo de vivir, de existir, una fuerza constante. Sin embargo, existe otro deseo que tiene que ver con esforzarse por lograr algo, que me saca fuera de mi silla y no me da descanso. Siempre nos falta ese impulso. Nos gustaría que fuera lo más grande posible, pero la pregunta es ¿cómo despertar ese impulso dirigido que nos empuja y nos atrae hacia la meta?.

Dentro de ese deseo, existe un poder que nos permite sacrificar mucho, para lograr la meta, superar todos los obstáculos en el camino, hacer escrutinio, clasificarlos y transformarlos de obstáculos en ayuda. El deseo es lo que construye a la persona. Sin esto, la persona está muerta.

Naturalmente, el deseo está en las manos del Creador porque Él es quien lo creó, tanto lo bueno como lo malo. Pero en cada estado: en altos y bajos, en decepción, en aspiración, debemos buscar cómo despertar al Creador para que Él nos despierte. Todo el estudio de la ciencia de la Cabalá se trata de cómo despertar este mecanismo del sistema superior, llamado el Creador, para que Él comience a trabajar en nosotros, de forma selectiva y con propósito.

Como resultado, el Creador cambia tu deseo. Existen dos deseos: el deseo de disfrutar y el deseo de dar, la línea izquierda y la derecha, una contra otra y ambas están en manos del Creador. Y ambas son entregadas a una persona si ha llegado al grado del cual está dicho: “Mis hijos me han vencido”. Lo principal es saber cómo despertar la fuerza superior, el Creador, para que Él se encargue de nuestro despertar.

El Creador nos pone en varios estados para que podamos aclarar nuestros deseos y lidiar con ellos, Él nos da razón y sensaciones, nos da el entorno y todos los medios necesarios. Al final, todo viene de Él. Y tanto como nos involucramos en este trabajo en Su cocina espiritual donde Él prepara la herramienta correcta para que alcancemos el propósito de la creación, hasta ahí avanzaremos y lograremos éxito.1

El deseo es una palabra mágica que abre todas las cerraduras en nuestro camino. Es la única llave que puede abrirlas.2

No importa cuán duro intentamos imaginar que pensamos en el Creador sin ninguna conexión con nosotros mismos, no seremos capaces de liberarnos completamente de nuestro interés propio y no esperar nada de Él. Tal vez estamos dispuestos a hacer todo, pero sólo para obtener, al menos, algo de Él a cambio. De otra manera, es imposible sin este delgado conducto extendido desde Él hasta nosotros. Estamos dispuestos a dar todo, toda nuestra vida, sólo para obtener algo de Él a través de este delgado ducto capilar.3

La única pregunta es, ¿qué recibo exactamente del Creador a través de este ducto: la fuerza de otorgamiento o la fuerza de recepción? 4

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 3/ene/19 “Revelando la deficiencia por la grandeza del Creador entre nosotros”
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3 minuto 19:05
4 minuto 42:40

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