Todo sucede en el marco de la decena

Si no me integro con el grupo en contra de mi deseo y no exijo de los amigos aceptarme y sostenerme para liberarme de mi prisión egoísta, entonces nunca tendré éxito. Incluso si tuviera éxito en mi integración con mis amigos por un momento, seguro vendrá el tiempo en que pierdo todo el deseo y quiero ser dejado en paz. Los odiaré y ni siquiera querré verlos.

Después una vez más, llega un tiempo en el que logro sobreponerme a mí mismo, y entonces, ante el llamado del punto en el corazón, llego al grupo una vez más y quiero conectarme con este. Recibimos esas oportunidades de arriba y sólo podemos reducir el tiempo entre los intentos.

Una vez más, me uno al grupo y caigo otra vez, moviéndome de un estado totalmente opuesto al otro.

Algunas veces no quiero pensar en el grupo o incluso acerca de la sabiduría de la Cabalá en absoluto.

Entonces, de pronto caigo en cuenta que la espiritualidad está sólo dentro del grupo y la necesito. Esos estados opuestos indican progreso.

Al principio, parece que existe un deseo en nosotros llamado José que tira de nosotros hacia la conexión y están sus hermanos que protestan contra él. Más tarde entenderemos que realmente no hay separación entre José y sus hermanos, esos son justo los mismos deseos que son despertados por la Luz que reforma y después caen.1

Todas las correcciones, todos los 613 mandamientos, pueden ser observados sólo a través de la conexión global tanto en lo general, conexión del pueblo de Israel y a través de todo el mundo, y en la decena, la célula mínima de corrección.

La regla “ama a tu amigo como a ti mismo” dice que incluso mi corrección inicial, individual no puede ser hecha fuera del marco de la decena. Es sólo a través de la integración mutua que uno puede construir un sistema en el cual al menos cierta conexión es manifestada o su ausencia es revelada con el fin de corregirla.

Todas las correcciones suceden no en cada elemento por separado, sino en su conexión.2

Cada amigo hace cada esfuerzo por integrarse con los otros y al recibir fortaleza de los otros nueve, se conecta con ellos. Y así uno cumple mi mandamiento personal de “Ama a tu amigo como a ti mismo”. Cuando todos los diez amigos llegan a ese estado, sus correcciones individuales los conectan juntos en un colectivo. “Ama a tu amigo como a ti mismo” dentro del cual el Creador es revelado. El amor de amigos los lleva al amor del Creador.3

Ninguno de nosotros puede observar todos los 613 mandamiento, correcciones. Esto es posible sólo a través de la integración de cada uno con todos los otros. Cada uno contiene 613 deseos en el interior, pero uno no puede corregirlos sin la conexión con los otros. Es sólo en esta conexión que podemos cumplir todos los 613 mandamientos.

Cada uno requiere de una nueva conexión, como en un tablero telefónico en el que los operadores alguna vez solían conectar las líneas manualmente. Una persona está siempre en ese tablero donde debe activar varias propiedades en los amigos y ponerlas a trabajar. Ellos incorporan sus propiedades en el trabajo, y así eventualmente las diez Sefirot son formadas- un mini modelo de todo el universo.4

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 16/ene/19, Escritos de Rabash, volumen 1, artículo 5 “¿Qué nos da la regla “Ama a tu amigo como a ti mismo? ” 

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