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Día de San Valentín

De mi página de Facebook Michael Laitman 14/feb/19

Amor verdadero

El amor, un concepto tan generalizado en todo el mundo y fuente de inspiración de música, literatura, poesía, mientras que su verdadero significado es básicamente desconocido para la mayoría. «Y amarás a tu prójimo como a ti mismo», es la fuerza general que gobierna el mundo, pero ¿qué significa realmente el amor?

Ciertamente no es el tipo de amor que percibimos en el mundo corporal, el cual es una manifestación egoísta, material, animal, que nos permite disfrutar el uno del otro. Los padres aman instintivamente a sus hijos, y los niños aman instintivamente a sus padres, en la medida en que ambos reciben lo que esperan mutuamente.

Mientras tanto, lo que se llama amor entre sexos, es simplemente la búsqueda de satisfacción hormonal. Puede desaparecer repentinamente, o por el contrario, despertar de la nada. Esto se refiere a una atracción que pertenece al nivel instintivo animal, no más que eso.

El verdadero amor, por el contrario, es eterno y está fundamentado en un nivel superior a nuestros deseos terrenales. Nace cuando entendemos y nos damos cuenta de que pertenecemos a un sistema global e integral, una naturaleza, una humanidad, donde dependemos unos de otros por encima de los cálculos egoístas de beneficio propio. Se refiere al sistema interconectado del que formamos parte, que se sostiene en conjunto por encima de las diferencias, como en una sola familia.

No hay ni pequeño ni grande, todos son importantes, esenciales para completar la imagen perfecta de la naturaleza donde nos apreciamos, valoramos y apoyamos mutuamente. Esa es la clave de cualquier relación basada en el amor real.

Bajo este modelo, no borramos ninguna propiedad o defecto en nosotros. Solo nos preocupa cómo elevarnos por encima de ellos, conectarnos bajo el techo del verdadero amor, la clase de amor que cubre todos los pecados. Por pecados queremos decir odio y rechazo, lo que nos separa. Construir esa cubierta es la condición para alcanzar el amor ilimitado, cualquier día, en cualquier momento. ¡Está en nuestras manos!

Dar satisfacción al Creador

Cuando tenemos pensamientos, problemas y perturbaciones, debemos comprobar inmediatamente que nos ayudan a determinar que «No hay nada más que Él». La perturbación y la situación en sí, no es importante, lo que importa es si me aleja del principio «No hay nada más que Él» y que, con el trabajo apropiado, puedo volver a este principio y declarar que sólo existe una fuerza.

Es decir, debemos ver toda nuestra vida a través de un parámetro: si nos conecta con la singularidad del Creador o cómo podemos superarla y a través de ella, dirigirnos a «No hay nada más que Él». Así percibiremos nuestra vida como una invitación a revelar la fuerza única del Creador en todas sus formas.

No ponemos atención a las impresiones en nuestra mente y sentimientos ni a los problemas que recibimos; más bien, nos elevamos por encima de ellos en fe por encima de la razón y lo atribuimos todo al Creador, quien lo envía sólo para ayudarnos a adherirnos a Él por encima de toda perturbación. Así, justificamos al Creador, justificamos la creación y nos elevamos al grado de Tzadik (justo) .1

La fuerza única del Creador sólo se puede encontrar en el centro de la decena. Es decir, estoy en el sistema del alma única, quiero conectarme a su verdadera fuente y no a mis fantasías. Si imagino al Creador fuera de la decena, es una ilusión. No entenderé lo que me está pasando.

Cuando me aferro al centro de la decena, es obvio que cualquier incidente y problema se debe a que salí de la conexión con el grupo. No hay otra razón para los problemas aparte de perder la atención y dejar el centro de la decena. Si sucede, de inmediato descubro algún tipo de problema que intenta hacer que vuelva al centro de la decena.

Me imagino a mí mismo como parte del sistema del alma común y solo dentro de él puedo encontrar y relacionarme con el Creador. Sólo así puedo conectarme con el Creador porque no tengo ninguna posibilidad de aferrarme directamente a la fuente de Luz.

Todo lo que me sucede es resultado de mi existencia en el centro de la decena. Al alejarme de ese centro, inmediatamente siento muchos problemas. Eso me indica que necesito volver al centro de la decena, a «No hay nada más que el Creador», hasta el punto en que el alma común está en adhesión con la Luz. Esta es mi alma y mi Luz y cada vez me instalo en el verdadero trabajo con los amigos.

Si estoy solo, separado de la decena y creo que todo es enviado por el Creador, es como todos los demás que también pueden decir eso. Cualquier persona en el mundo está de acuerdo en que todo viene de la fuerza superior. Pero ¿qué sigue? ¿cómo podemos influir? Podemos filosofar al respecto, pero ¿dónde están las herramientas para mi trabajo? ¿cómo puedo garantizar un buen estado de ánimo y un buen futuro para mí? ¿cómo puedo salvarme y ayudar a los demás? Todo es posible sólo a través de la decena.2

Todo lo que sucede en la vida corporal y espiritual, en la familia y en el trabajo, debe percibirse como ayuda que me devuelve al centro de la decena, al punto de contacto y adhesión con la fuerza superior: “Israel, la Torá y el Creador son uno». Así existiré en esta adhesión las 24 horas del día.3

El Creador es la fuerza que se revela en el centro de la decena ideal, donde todos se conectan «como un hombre con un corazón». Todos existimos en igualdad y nos anulamos unos a otros y consideramos a nuestros amigos como los más grandes. Así, construimos la imagen del Creador. Si conectamos correctamente todos nuestros deseos y armamos todo este rompecabezas, la forma, la imagen que se nos dará será el Creador. El Creador (Bore) es la forma de nuestra conexión correcta, «Ven y ve» (Bo-Re). No hay nada más que esto porque nosotros no alcanzamos la Luz misma.

Si hacemos el esfuerzo correcto, nos unimos en la forma llamada «Creador» Lo alcanzaremos dentro de nosotros mismos. Por lo tanto, no hay otro lugar donde buscar al Creador, excepto en el centro de la decena, como está escrito: «Yo habito entre mi propia gente». El centro de la decena es este punto donde hay equilibrio, igualdad y unidad entre nosotros. Esta fórmula de nuestra conexión común, igualdad y apoyo mutuo, es la que determina la imagen del Creador, nuestra conexión ideal.

En el momento en que alcanzamos esa revelación, inmediatamente la perdemos de nuevo para poder trabajar otra vez y alcanzar esa revelación, pero en un grado más alto, con mayor resolución.4

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 28/ene/19, “Dar satisfacción al Creador” (preparación para el congreso 2019 en Arava)
1 minuto 14:40
2 minuto 29:15
3 minuto 33:25
4 minuto 59:44

Material relacionado:
En el campo del Creador
El Creador existe en todo
¿En qué debemos estar de acuerdo con el Creador?

Hacia un origen único

Pregunta: Antes, la gente creía en muchas dioses, ahora es monoteísta, pero es lo mismo, incluso entendiendo que hay sólo una fuerza superior, aún rezan a poderes propios. Pareciera que hay dos fuerzas: bien y mal.

Respuesta: El problema es que no atribuimos todo a una sola fuerza, que viene de la misma fuente, a una raíz única.

Sería mucho más fácil si entendiéramos que todo se origina en una fuente única. Así podríamos descifrar: ¿cómo cambiar para estar conectado a la raíz y no a una fuerza positiva o negativa? Nunca encontraré paz entre esas dos fuerzas.

¡No puedo pertenecer ni a la línea derecha ni a la izquierda ni a cierto partido ni a algún movimiento, a nada en absoluto! Vemos que el comunismo fracasó, igual que el capitalismo, el fascismo y el feudalismo, sin mencionar a la democracia. Las líneas derecha e izquierda existen con el propósito de forzar al hombre a encontrar la línea media y ahí, encontrar al Creador. Ambas líneas de gobierno vienen de Él y sólo si el hombre las une, construirá al Creador dentro de sí mismo.

Entre estas dos líneas, bien y mal, comprensión e incomprensión, conciencia y confusión, etc., tengo que construir la imagen del Creador que existe fuera de mí.

No conozco al Creador, pero puedo construir Su imagen para que Él esté en mí en completa adhesión. Así se convierte en mi imagen, en mi estado final.
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De la lección de Cabalá en ruso, 14/oct/18

Material relacionado:
El origen de mis genes espirituales
Volviendo al origen
El verdadero origen de las religiones

Nueva Vida #141 – Efecto del internet en niños y jóvenes

Nueva Vida #141 – Efecto del internet en niños y jóvenes
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi y Nitzah Mazoz

Resumen

Niños y jóvenes quieren ver el mundo y entrar en contacto con todos, pero el internet carece de alma. Los niños tienen el deseo natural y saludable de ser famosos, eso hace avanzar a la humanidad y debe ser alentado por todos los medios. También son adictos al internet, pues les ofrece comunicación bidireccional y sensación de control sobre tiempo y espacio. Buscan conexión humana, cálida y satisfactoria, pero no la encuentran. Deben aprender la sabiduría de comunicarse con la gente y encontrar formas creativas de expresarlo. Necesitan un nuevo programa que promueva la conexión humana auténtica. Debemos ayudarles a pasar de «yo» a «nosotros» con festivales, mesas redondas, presentaciones y talleres. Las celebridades respetadas de mañana serán personas que saben construir una red de conexiones humanas satisfactorias, como en la naturaleza.
De Kabtv “Nueva Vida #141 – Efecto del internet en niños y jóvenes” 12/feb/13
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