El pacto es unidad

«Despierto el amanecer» significa que despierto la necesidad de otorgar, la Luz de Jasadim. Y la oscuridad comienza a disiparse porque ya no la siento como oscuridad. Oscuridad es la sensación de vacío en mi deseo de disfrutar. Pero digo que no me importa el estado en que me encuentre; quiero otorgar, estar en la Luz de Jasadim, ser feliz en cualquier estado, siempre que le de placer al Creador. Todos los estados vienen del Creador; por eso me regocijo en ellos y me siento agradecido. Y siento que no es oscuridad en absoluto, sino una oportunidad para otorgar. Mi otorgamiento es pedir un pequeño punto de adhesión con el Creador, nada más.1

Si soy esclavo del faraón, no puedo hacer un pacto, no soy libre. Pero si siento que puedo salir del control del faraón, paso de ser su esclavo a ser sirviente del Creador. No hay nada en medio, sólo mi decisión de, bajo cual control estar.

Sólo puedes salir del control del faraón al control del Creador si firmas un pacto de 3 partes: el grupo, el Creador y yo. Todos queremos estar unidos en un punto de conexión. El pacto es unidad, conexión.2

El pacto es la conexión entre Israel y el Creador y se logra en la conexión con los amigos. Revelo la conexión con el Creador en el centro de la decena y así puedo estar seguro de que “Israel, es decir, yo, la Torá y el Creador somos uno”. La única manera de conectarme con los amigos es con ayuda de la Luz que reforma y la Torá es la parte necesaria de esta unión.

“La Torá, el Creador e Israel son uno”, a esto se le llama un pacto. El pacto determina el inicio del camino, cada paso y el fin de toda la corrección.3

Cuando llega la oscuridad, algunos huyen. Pero los que quedan, pueden discernir correctamente este estado y entender que la oscuridad viene de mi falta de deseo de otorgar. Por eso, no aspiro a saber ni a comprender ni a sentir ni a revelar, sino que veo el vacío y la oscuridad como oportunidad para pedir la cualidad de otorgamiento. Precisamente ese estado en el que no tengo nada y sólo quiero dar, es el estado básico de total anulación.

No tengo que superar mi enorme deseo de disfrutar, porque ya no me da satisfacción, sólo vacío y oscuridad. No hay nada a qué renunciar. El Creador me dio una oportunidad llamada «oscuridad» donde no siento nada, no quiero nada, nada me importa. Y justamente en ese estado me es más fácil pedir el deseo de otorgar.

No hay mejor estado para orar por el otorgamiento. ¡Pues, no tengo nada! Incluso si deseo dar para recibir, adquirir la fuerza de la vida, ya es avance hacia el otorgamiento.

No puedo vivir en el deseo oscuro y vacío de disfrutar que gime con desesperación y desilusión, así que pido vivir en el deseo de otorgar. Por lo tanto, es necesario apreciar plenamente la oscuridad, como está escrito: «Y fue la tarde y fue la mañana, un día». Si pedimos la propiedad de otorgamiento, la Luz de Jasadim, para que se convierta en nuestra Luz del día y nos llene, después de la tarde, llega la mañana, como un día.

Es necesario conectar toda la oscuridad, todas las noches y exigir la Luz de otorgamiento sobre ellas, poder elevarnos por encima de la oscuridad. No quiero cambiar el estado mismo, dejo que la noche permanezca, pero quiero estar por encima de ella, en Luz del otorgamiento. Porque así ya no estaré en oscuridad, podré dar, actuar. Después de la corrección de la noche, llega la mañana, la Luz del día se viste de Luz de Jasadim.

El beneficio de la Luz se revela desde la oscuridad. La luz del día no aleja la oscuridad, sino que la convierte en Luz de Jasadim y después, la oscuridad brilla como Luz.4

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 3/feb/19, “Un Pacto” (preparación para el congreso 2019 en Arava)
1 minuto 29:10
2 minuto 33:00
3 minuto 36:20
4 minuto 42:15

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