Purim: en el calendario y en el corazón

Los símbolos de la fiesta de Purim son el ocultamiento y la costumbre de disfrazarse con trajes de fiesta y usar máscaras. ¿De dónde viene la costumbre de usar máscaras en Purim? El personaje principal de Purim es la reina Ester, que simboliza el reino (Maljut), el sistema que controla el universo. Este reino se llama «Ester» y quiere decir, ocultamiento.

De hecho, en nuestro tiempo, vemos que todo está oculto. No sabemos quién nos controla, desconocemos que existe un programa en la naturaleza que controla nuestra vida. Estamos en un campo donde la fuerza superior se manifiesta en muchas fuerzas diferentes, en la forma de una enorme red que controla y gobierna el mundo.

Recientemente y poco a poco, la ciencia ha comenzado a descubrir que todo en la naturaleza está interconectado y que el mundo es un sistema cerrado e integral con conexiones globales. Percibimos sólo una pequeña parte de la realidad. Y no hablamos de la energía oscura y desconocida del universo, sino de una realidad totalmente oculta, que ni siquiera podemos imaginar. Todo nuestro mundo está en total ocultamiento.

La naturaleza inanimada, vegetal y animal es controlada por sus instintos y no hace preguntas. Pero, el hombre debe entender por qué vive. Si no encuentra respuesta a esa pregunta, se siente muy limitado y decepcionado de la vida y no sabe qué hacer consigo mismo. Su cuerpo animal sigue su vida normal, da a luz a sus descendientes, pero se siente miserable.

El hombre siente que hay cierto ocultamiento -un sistema, Maljut- que nos controla de forma oculta, como si fuera la gran reina Ester. Ester no aparece como mujer, sino como un reino entero que nos controla para que no entendamos a dónde vamos ni qué hacemos.

El pueblo de Israel ha enfrentado el estado de Purim muchas veces a lo largo de la historia, es decir, ha estado bajo amenaza de destrucción. Esa amenaza viene a despertarnos, para recordarnos nuestra misión, para que no vivamos como las otras 127 naciones de las que habla Meguilat Ester.

Tenemos que revelar a Ester, debemos pasar del ocultamiento a la revelación. Las naciones con las que vivimos actúan para que despertemos y cumplamos nuestra misión. Con bondad es imposible despertar a la gente, a su deseo egoísta y lograr que piense en la vida espiritual. Los judíos tratan de olvidar su misión. Se adentran en los valores corporales, luchan por logros en ciencia, cultura y especialmente, en dinero y poder.

Para despertarnos, aparecen el rey Asuero y su ayudante Amán. De hecho, no entienden lo que hacen porque hay otro Rey por encima de Asuero, está totalmente oculto, pero Él determina todo para llevar a la humanidad al logro del Creador. Esto sólo es posible a través de los judíos, porque tienen un secreto oculto, un gen espiritual que les permite hacerlo.1

Amán es el deseo egoísta que no se puede corregir, solo se puede destruir. Amán y sus diez hijos son el sistema maligno imposible de corregir, que se opone al gobierno de la fuerza superior, al deseo de otorgar y amar a otro como a sÍ mismo. Amán no está de acuerdo; por eso, debemos matar este tipo de inclinación dentro de nosotros.2

El enorme deseo egoísta, Amán, se prepara para matar a todos, tanto a Mardoqueo como al Rey Asuero y así, gobernar todo el reino. Este enorme ego no sabe cooperar con otras fuerzas, busca el control total. Igual, en nuestro tiempo, Amán se revela en todas partes: en religión, en creencia y en los gobiernos cuando dicen que ellos gobiernan el mundo.

Pero Meguilat Ester nos dice que por orden del rey, Amán es ahorcado en el árbol preparado para la ejecución del Mardoqueo y la ciudad de Shushan celebra su libertad. Así, logramos que no haya más mal en el mundo porque lo destruimos y cancelamos.

En esencia, Megilat Ester nos dice que la humanidad revela el mal en el mundo y entiende que es necesario destruir el ego humano, el deseo de recibir en bien propio. Así llegamos a un estado totalmente bueno, al fin de la corrección, cuando no queda nada malo en el mundo. La fiesta de Purim es dedicada a esto, nos regocijamos y bebemos hasta que «… no distinguimos al maldito Amán del bendito Mardoqueo» porque ya no hay Amán en el mundo ni hay necesidad de temerle al ego.3

El malvado Amán se esconde dentro de cada uno y dentro de todas las naciones, porque es el deseo egoísta de controlar a los demás. Si logramos salir del mal, alejarnos de él, nos acercamos a la revelación del bien, al sistema superior que nos controla. Sin el mal, es imposible revelar el bien ni siquiera acercarse a él. El mal existe precisamente para que podamos sentir la necesidad del bien, para guiarnos hacia la bondad.

Debemos revelar el mal del ego en cada uno, en cada país, en el mundo y con la sabiduría de Mardoqueo, Ester y Asuero, actuar contra Amán, asegurarnos de que esa fuerza malvada desaparezca del mundo. Es lo que necesitamos aprender de Meguilat Ester y espero que lo logremos.

De Kabtv “Nueva Vida #1094 – Ocultación y revelación de Purim” 14/mar/19
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