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El sufrimiento se vuelve dulce

Una persona en el camino espiritual también puede encontrar problemas comunes en su vida. La pregunta es si esto la vincula con la luz del mañana y por lo tanto, está dispuesta a sufrir hoy. Hay muchas personas que aceptan búsquedas y restricciones a cambio de logros futuros, por ejemplo, científicos que investigan o madres dispuestas a soportar nueve meses de embarazo y los dolores del parto, para dar a luz a su bebé.

Aunque sufren, lo hacen voluntariamente. Por eso, no puedes decir que el sufrimiento sea siempre malo. Si el objetivo justifica el sufrimiento, estoy dispuesto a padecerlo como pago por el resultado deseado. En general, no es claro si pudiera haber logrado el objetivo sin sufrir. Un regalo gratuito, generalmente no se valora porque no hay vasija para recibirlo, no hay deseo, no se logra con el esfuerzo propio. No he desarrollado sensibilidad para sentir ese placer.

No se puede decir que todo el sufrimiento sea malo. Fuimos creados con el deseo de disfrutar y sólo si el deseo es procesado adecuadamente por la Luz y toma una forma especial, podemos sentir satisfacción espiritual.

Observa la diferencia entre una piedra inanimada y un cuerpo humano, que está tan intrincadamente organizado que ni siquiera entendemos cómo funciona ni las conexiones dentro de él. Prácticamente, no sabemos nada de él. Y eso se debe a que la Luz creó un cuerpo humano a través de muchas acciones. Crear un cuerpo material requiere mucho trabajo. Todo se debe al sufrimiento: la Luz golpeó el deseo de disfrutar, lo rompió y lo conectó de muchas formas ¿cuánto tiempo tomó el desarrollo del universo hasta que, como resultado, apareció el ser humano?

El sufrimiento tiene un objetivo claro; la única pregunta es cómo, al involucrarse en el trabajo, poder usar el sufrimiento a propósito. Así, el sufrimiento se vuelve dulce; en lugar de sufrir, disfrutaremos. La investigación muestra que incluso a nivel fisiológico, risa y llanto son uno y el mismo proceso en el cuerpo.1

Cuando sientes sufrimiento, debes buscar inmediatamente al Creador y afirmar que viene de Él, el bueno que hace el bien y es para favorecer tu avance hacia la meta. Este mundo no significa nada y sus golpes pequeños y viles son sólo para que busques constantemente al Creador. «No hay nada más que Él«, todo me lo muestra el Creador para atraer mi atención y para que apele a Él.

Puse mi pie adelante para dar el siguiente paso y dirigirme al Creador. Un paso más: me dirijo a Él otra vez y así sigo. Si no quito mis ojos del Creador, no tropezaré. Así, avanzo hacia la conexión con el Creador, hasta entrar al estado de embrión espiritual.2

Siempre debería sentir alguna deficiencia para tener una razón para recurrir al Creador. Cada vez que recibo un estímulo, me dirige hacia «No hay nada más que el Creador». Cuando cumplo la medida correspondiente a la raíz de mi alma, efectúo una cantidad suficiente de acciones que me reintegran al Creador y las asocio con Él, empiezo a sentir que estoy en el «campo bendecido por el Creador». Es decir, ya no necesito buscar dónde se esconde el Creador, me siento en el campo de Su otorgamiento.

Así se logra el estado de embrión espiritual. Antes hay preparación y emoción: el Creador me atrae a Él y me aleja, tira y empuja. Es similar a la copulación física: entradas y salidas. Igual que la concepción de un feto corpóreo, es nuestra entrada en la santa Shejiná.3

Quiero depender constantemente del Creador, sin importar si me siento bien o mal. Me elevo por encima de la causa externa que me empujó hacia el Creador y ¡sólo quiero estar dentro de Él! Es decir, me convierto en embrión espiritual.

Es necesario buscar y reunir constantemente los deseos que nos llevan a entrar al embrión. Se dice: «Sólo su bondad y su gracia me perseguirán». El Creador envía la emoción. Despierta en mí un nuevo deseo de disfrutar y me siento mal, empiezo a buscarlo y alcanzo una cierta conexión con la Luz de Jasadim. Luego despierta otro deseo de disfrutar en mí y lo busco de nuevo. Y así cada vez: inicio – parada, entrada – salida. Todas estas acciones juntas se llaman «relaciones sexuales».

Después de que la persona realiza una cantidad suficiente de estas acciones, «su semilla es bendecida»; es decir, se convierte en una gota de semilla espiritual que penetra en el útero, en el Creador y se convierte en embrión.4
De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 28/mar/19, Escritos de Rabash, «Acerca de Yenika [lactancia] e Ibur [concepción]»
1 minuto 49:40
2 minuto 1:25:25
3 minuto 1:28:13
4 minuto 1:32:30

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