Encontrando el bien a partir del opuesto

Quiero esforzarme por el bien todo el tiempo, pero esto es precisamente lo que despierta la inclinación malvada. La inclinación malvada es la herramienta más importante para alcanzar la espiritualidad. Es imposible avanzar si no sientes la resistencia de tu egoísmo en cada momento. No sabrás hacia dónde ir o qué hacer; no entiendes qué está molestándote.

Por lo tanto, el Creador está orgulloso de haber creado la inclinación malvada en nosotros. Este es el indicador más certero, el fiel sirviente del Creador que nos lleva más cerca de Él al mostrar constantemente nuestra oposición a sus propiedades. El egoísmo nos demuestra todo tipo de cualidades; dice: “¡Mira, esto no es el Creador!” A partir de esto, entendemos lo que es: “Sí, esto es el Creador”.

¿Por qué no puede esto ser hecho con la ayuda sólo de la buena inclinación, la cual nos atraerá hacia el bien? El hecho es que la ventaja de la luz es revelada a partir de la oscuridad. No podemos discernir sobre el trasfondo del bien ¿Cómo puede uno ver al Creador contra el trasfondo del bien si él mismo es el bien absoluto, de la misma cualidad? Sólo gracias al hecho de que averiguamos que nos esforzamos por lo opuesto a causa de nuestro orgullo, ambición y egoísmo caemos en cuenta que este es el camino equivocado y que tenemos que ir en la dirección opuesta, es decir, en rendición.1

Si me dirijo al Creador directamente, personalmente, entonces incluso una petición de sacarme de la prisión de mi deseo de disfrutar será egoísta. Cualquier petición que podría parecerme altruista, si hago la petición yo mismo, esta viene del egoísmo. Es sólo que no lo veo y me engaño a mí mismo.

Si quiero estar seguro de que estoy pidiendo correctamente, entonces debo contactar al Creador sólo a través de la decena y pedir el fusionarme con ésta. Como resultado de mi petición correcta, la luz superior debe llegar y adherirme a la decena. En realidad, el Creador, a quien me gustaría acercarme, es la decena.

Pido que la luz que reforma me acerque a la decena, y mediante esto me acerco al Creador. El Creador es el poder de otorgamiento, y si anexarme a la decena, también adquiero el poder del otorgamiento. 2

La petición correcta al Creador pasa sólo a través del grupo. Si al menos una palabra pasa a través del adaptador correcto, que es el grupo, entonces es transmitida correctamente.

¿Si yo mismo hago una petición al Creador, qué tiene eso de especial? ¿Quién no le hace peticiones a Él? Incluso un ladrón ora para tener un robo exitoso y no ser atrapado. Sólo una petición que es enviada a través del grupo cabalístico es una oración genuina.

Con el fin de percibir al Creador, no de forma abstracta, sino en la forma de HaVaYaH, con la cual puedo establecer contacto, tengo que dirigirme a Él a través del grupo. Después de todo, el grupo es organizado en la forma de HaVaYaH, e incluso si esto está oculto de mí, aún así me uno a esta matrix dentro de la cual está presente el Creador.

Comienza a esforzarte constantemente por ser incluido en el grupo, y verás cómo funciona.3

El deseo de alcanzar el lado opuesto de la naturaleza viene sólo de la luz que reforma. En este momento, mi naturaleza es el deseo de disfrutar dentro del cual quiero obtener todo tipo de llenados- volverme grande, fuerte, y famoso- yo quiero, yo quiero, yo quiero… Estoy dispuesto a trabajar, a hacer esfuerzos por satisfacerme con comida, sexo, familia, riqueza, honor y conocimiento- todos los placeres de este mundo.

Sin embargo, de pronto viene un golpe, una gran decepción por un fracaso al recibir satisfacción, uno tan duro que la vida parece peor que la muerte. Pierdo toda esperanza de lograr el deseo. Quería ser grande y famoso, pero, al contrario, siento que soy más pequeño que todos, un completo perdedor, un cero. La vida simplemente me aplasta contra un muro.

Aquí, comienzo a sentir que todo esto fue organizado para mí desde arriba, por el Creador. De pronto hay una razón, una fuente de mi sufrimiento que dice: “¡Vamos a conocernos! Soy yo el que te hace esto”. Entonces de pronto caigo en cuenta cuán grandioso es que el Creador exista. Ahora puedo justificar mi vida, mis fracasos y problemas. Me siento bien porque puedo relacionar todo con el Creador.

De este punto en adelante, asocio todos los buenos y malos eventos con una fuente. Aún no estoy familiarizado con Él, pero ya conozco que hay una fuente, la causa original de la cual se origina todo. Entonces mi vida se endulza, porque Él es el primero y el último, y yo estoy en medio. Entonces, establezco una conexión con el Creador, refiriendo todo lo que sucede a Él, tanto bueno como malo, todos mis pensamientos y deseos.

De pronto comienzo a preocuparme por Él. Quiero hacerle a Él felíz. Comienzo a pensar por adelantado en cómo organizar los pensamientos y deseos que Él envió para que al regresar a Él le den placer. Esto ya es trabajar en la conexión con el Creador, y como resultado entiendo que para un contacto real con el Creador y rendirse ante Él, tengo que acudir a Él sólo a través de la decena.

Mis deseos y pensamientos dirigidos hacia el Creador tienen que ser transformados tras pasar a través de la decena con el fin de recibir vestidura y la forma correcta. Puedo entonces estar seguro de que llegarán al Creador. Aún no siento realmente a la decena, pero ya entiendo que al mismo grado, no siento al Creador. Recibí el dispositivo correcto para comunicarme con Él, el cual siempre está encendido y disponible para mí. Uno sólo necesita aprender cómo usarlo. Así comienza mi trabajo serio y consistente en la decena.4

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 14/mar/19, Escritos de Rabash, volumen 2, artículo 11 “Qué significa la regla “Qué significa que la buena inclinación y la inclinación malvada protegen a una persona en el trabajo” 

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